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Francia emite un duro comunicado tras el “supuesto” espionaje de la NSA
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Por Redacción

Francia emite un duro comunicado tras el “supuesto” espionaje de la NSA



El gobierno francés emitió una respuesta diplomática “enérgica” a las acusaciones de espionaje de la NSA (National Security Agency), que habría espiado a tres presidentes franceses, Jacques Chirac, Nicolas Sarkozy y François Hollande, durante varios años.


A primera hora de la mañana de este pasado martes, el presidente Hollande reunió a su consejo nacional de defensa, del que forman parte el primer ministro, el ministro de Defensa, el ministro del Interior, el ministro de Asuntos Exteriores y la ministra de Justicia. El consejo terminó haciendo público un comunicado muy severo, insistiendo en que Francia “no tolerará” ningún tipo de espionaje ni comportamientos que “amenacen” su seguridad.


Apenas una hora más tarde, el Quai d’Orsay, sede del ministerio de Asuntos Exteriores, convocó oficialmente a la embajadora de los EE.UU., Jane D. Hartley, para transmitirle la “determinación” francesa.


Al mismo tiempo, Stéphane Le Foll, portavoz oficial del gobierno, intervenía en varias cadenas de radio y televisión para repetir el mismo mensaje esencial: “Francia no tolerará un comportamiento inaceptable entre aliados. Francia no tolerará ningún comportamiento que ponga en juego su seguridad”.


Se trata de un tono verbal voluntariamente “severo” para intentar contener el embrión de escándalo provocado por las filtraciones de WikiLeaks a varios medios franceses, comenzando por el que afirma que la NSA lleva varios años espiando a tres presidentes franceses, Jacques Chirac, Nicolas Sarkozy y François Hollande.


El informe denominado “Liberation” cita varios informes confidenciales, sin revelaciones espectaculares, pero confirmando, aparentemente, un espionaje “entre aliados” muy prolongado en el tiempo, desde el 2006 hasta el 2015, cuando menos.


Sobre Chirac, las informaciones confidenciales publicadas por Liberation solo revela la muy pobre opinión de los servicios secretos sobre las más altas personalidades del Estado francés, del presidente y sus ministros de asuntos exteriores.


Sobre Sarkozy, por el contrario, la NSA parece apreciar sus cualidades de hombre de Estado y negociador, calificándolo de este modo: “Quizá sea el único político europeo capaz de sacar a la zona euro de su crisis”.


Sobre Hollande, el espionaje norteamericano parece interesarse, en particular, sobre los “conciliábulos” franceses sobre la crisis griega, durante los últimos 48 meses.


Según las filtraciones publicadas por Liberation, François Hollande comenzó a sostener un largo desdén de reuniones secretas, sobre Grecia, desde la primavera del 2012, cuando todavía era candidato a la jefatura del Estado. Elegido presidente, Hollande habría continuado negociando “en la sombra” y a espaldas de Angela Merkel, con frecuencia, para “buscar soluciones” a una crisis griega que no ha dejado de agravarse desde entonces.



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Francia emite un duro comunicado tras el “supuesto” espionaje de la NSA

El gobierno francés emitió una respuesta diplomática “enérgica” a las acusaciones de espionaje de la NSA (National Security Agency), que habría espiado a tres presidentes franceses, Jacques Chirac, Nicolas Sarkozy y François Hollande, durante varios años.

A primera hora de la mañana de este pasado martes, el presidente Hollande reunió a su consejo nacional de defensa, del que forman parte el primer ministro, el ministro de Defensa, el ministro del Interior, el ministro de Asuntos Exteriores y la ministra de Justicia. El consejo terminó haciendo público un comunicado muy severo, insistiendo en que Francia “no tolerará” ningún tipo de espionaje ni comportamientos que “amenacen” su seguridad.

Apenas una hora más tarde, el Quai d’Orsay, sede del ministerio de Asuntos Exteriores, convocó oficialmente a la embajadora de los EE.UU., Jane D. Hartley, para transmitirle la “determinación” francesa.

Al mismo tiempo, Stéphane Le Foll, portavoz oficial del gobierno, intervenía en varias cadenas de radio y televisión para repetir el mismo mensaje esencial: “Francia no tolerará un comportamiento inaceptable entre aliados. Francia no tolerará ningún comportamiento que ponga en juego su seguridad”.

Se trata de un tono verbal voluntariamente “severo” para intentar contener el embrión de escándalo provocado por las filtraciones de WikiLeaks a varios medios franceses, comenzando por el que afirma que la NSA lleva varios años espiando a tres presidentes franceses, Jacques Chirac, Nicolas Sarkozy y François Hollande.

El informe denominado “Liberation” cita varios informes confidenciales, sin revelaciones espectaculares, pero confirmando, aparentemente, un espionaje “entre aliados” muy prolongado en el tiempo, desde el 2006 hasta el 2015, cuando menos.

Sobre Chirac, las informaciones confidenciales publicadas por Liberation solo revela la muy pobre opinión de los servicios secretos sobre las más altas personalidades del Estado francés, del presidente y sus ministros de asuntos exteriores.

Sobre Sarkozy, por el contrario, la NSA parece apreciar sus cualidades de hombre de Estado y negociador, calificándolo de este modo: “Quizá sea el único político europeo capaz de sacar a la zona euro de su crisis”.

Sobre Hollande, el espionaje norteamericano parece interesarse, en particular, sobre los “conciliábulos” franceses sobre la crisis griega, durante los últimos 48 meses.

Según las filtraciones publicadas por Liberation, François Hollande comenzó a sostener un largo desdén de reuniones secretas, sobre Grecia, desde la primavera del 2012, cuando todavía era candidato a la jefatura del Estado. Elegido presidente, Hollande habría continuado negociando “en la sombra” y a espaldas de Angela Merkel, con frecuencia, para “buscar soluciones” a una crisis griega que no ha dejado de agravarse desde entonces.

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