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Por Redacción

FIBROMIALGIA: el dolor constante e incomprendido.



La Organización Mundial de la Salud informa esta semana sobre la fibromialgia luego de declar al 12 de mayo su día de concienciación a nivel mundial. Se estima que entre el 2 y el 6 % de la población del planeta padece esta enfermedad que no tiene cura, en nuestro país ese porcentaje llega al 5 %; por ello se pide que se legisle sobre ella pues en casos extremos invalida a la persona tras la disminución significativa de sus movimientos y su dolor excesivo.


La fibromialgia es un síndrome doloroso crónico que se caracteriza por dolor frecuente, el que se relaciona a fatiga, depresión, trastornos del sueño, trastornos cognitivos, ansiedad y alteraciones del humor. Otras anomalías a las que se asocia son el síndrome de intestino irritable, migraña y trastornos del ciclo menstrual. Por otro lado, es una enfermedad que se detecta cuando no hay otra patología asociada y/o cuando se vincula a otros padecimientos como el lupus enritematoso o la artrosis reumatoidea. En lo específico, causa una alteración en la percepción del dolor a nivel del sistema nerviosos central y periférico, hace que ese dolor se genere con estímulos que no son dolorosos para una persona sana. Es decir, es un síndrome común que no puede prevenirse, por el cual una persona tiene dolor prolongado que se propaga a todo el cuerpo y sensibiliza las articulaciones, los músculos, los tendones y otros tejidos blandos.


Esta enfermedad es más común en mujeres de 20 a 50 años pero puede diagnosticarse en varones, ancianos y niños. Por otra parte, no se conocen las causas que la originan pero se estima que existe una predisposición genética y que también la desencadenan factores externos o situaciones estresantes como accidentes automovilísticos, el fallecimiento de un ser querido, problemas de pareja, traumas físicos y/o alteraciones del sueño, entre otras. Además, de cree que ciertos procesos infecciosos bacterianos o virales podrían dispararla si la persona tiene la predisposición en sus genes.


Síntomas:


* Dolor: es el principal síntoma y se presenta en mayor medida en los tejidos blandos de la parte posterior del cuello, hombros, tórax, región lumbar, caderas, codos y rodillas. El dolor suele extenderse de esos puntos hacia otras partes del cuerpo y percibirce como profundo, punzante o urente. Cabe aclarar que esta enfermedad no afecta a las articulaciones sino que provoca dolor en sus áreas.
* Rigidez: quienes la padecen tienden a despertar con dolores y rigidez en todo el cuerpo. En algunos el dolor mejora durante el día y empeora por la noche, en otros permanece todo el tiempo por igual.
* Fatiga, depresión y alteración del sueño: son propios de casi todas las personas que padecen la enfermedad. A muchas de ellas les cuentas conciliar el sueño o permanecer dormidas y se sienten cansadas al despertar.


Otros síntomas de la enfermedad pueden ser:


* Síndrome del intestino irritable.
* Problemas de memoria y concentración.
* Entumecimiento y hormigueo en manos y pies.
* Disminución de la capacidad para el ejercicio físico.
* Jaquecas o migrañas tensionales.
* Sequedad en ojos y boca.
* Dolores menstruales. 


Cabe destacar que para diagnosticar esta enfermedad se tiene en cuenta que la persona tenga por los menos tres meses de dolor generalizado con uno o más de los principales síntomas expuestos. Ya no es necesario encontrar puntos de sensibilidad durante el examen pero sí realizar análisis de sangre y orina para descartar otras patologías con síntomas similares.


Es fundamental tratar la fibriomalgia a tiempo porque somete a la persona a trastornos físicos que devienen de un dolor crónico capaz de causar depresión y aislamiento. Para aliviar la situación se recomienda fisioterapia, ejercicio más un programa de acondicionamiento y cualquier método que sea efectivo para disminuir el estrés, tales como masajes suaves, técnicas de relajación y terapias alternativas. Recién cuando estos métodos son ineficientes el profesional prescribe antidepresivos o relajantes músculares, con el objetivo de mejorar el sueño y ayudar a tolerar el dolor. Otro camino que es parte importante del tratamiento es la terapia, pues resulta útil para menejar pensamientos negativos, soportar el dolor y sus síntomas en forma diaria, reconocer qué situaciones acentúan esos malestares, buscar actividades agradables y establecer límites. También los grupos de apoyo suelen ser efectivos.


No obstante, existen medidas cotidianas que una persona con la enfermedad puede adoptar a fin de mejorar su calidad de vida: 


– Consumir una alimentación equilibrada y evitar el sobrepeso para no resentir las articulaciones.
– Evitar la cafeína.
– Practicar buenas rutinas para dormir con el propósito de mejorar la calidad del sueño.
– Hacer ejercicio de manera regular para conseguir una adecuada fortaleza muscular, se recomienda nadar, caminar y/o andar en bicicleta.
– Probar con tratamientos de acupresión o acupuntura.
– Asistir a una clínica del dolor en casos extremos, cuando el médico lo recomiende.
– Evitar los factores que agravan los síntomas: corregir las alteraciones al caminar para no forzar las articulaciones, por el mismo motivo no adoptar posturas forzadas y evitar sostener o levantar peso.
– Actitud positiva: evitar la ansiedad y la depresión al tiempo de mantener una buena actitud para enfrentar las situaciones cotidianas, procurar un ambiente familiar relajado y libre de exigencias constantes. Hay que ser realista, ponerse objetivos diarios que puedan cumplirse, valorar lo que se consigue y no desanimarse por lo que no. Hacer una cosa a la vez, cuidar la autoestima y confiar en que a pesar del dolor es una persona útil pero capaz de pedir ayuda cuando es necesario.


Es beneficioso para atenuar los síntomas seguir estos consejos, sin embargo, también hay que aceptar que la fibromialgia es un trastorno crónico cuyo dolor a veces mejora y otras empeora; y que además puede persistir por meses e incluso por años. Se estima que del 30 al 40 % de los casos presentan una disminución del dolor a puntos imperceptibles, pero los sobreesfuerzos físicos, los cambios climáticos o los estados de ansiedad pueden reagudizar sus síntomas.


Esta enfermedad que consiste en una anomalía en la percepción del dolor confunde a los médicos, por lo cual es común llegar a su diagnóstico luego de acudir a múltiples profesionales de distintas especialidades. En este sentido, muchas personas se disgustan porque varios de ellos le quitan importancia al sufrimiento y hasta los mismos familiares acaban por dudar de su veracidad. Todo ello porque a pesar de los síntomas, tanto análisis como radiografías son normales. Este cuadro de situación genera desazón pero las consecuencias sociales suelen ser más graves.


Si bien una persona con fibromialgia puede tener la misma longevidad que cualquier otra, no tendrá la misma calidad de vida ni en lo físico ni en lo emocional. Como aun no todos los médicos le dan la importancia que requiere, el paciente se siente incomprendido, como si inventara la enfermedad. Es duro para quien la padece sentirse vulnerable en esos dos niveles y todavía más cuando se lo acusa de “impostor” en el ámbito laboral, pues más del 30 % de quienes la padecen disminuyen sus horas de trabajo o reducen su exigencia física o emocional. Tal es así, que en nuestro país y en España, los pacientes se organizan para que la fibromialgia se reconozca en el sistema de salud pública con el objetivo de que se otorgue cobertura y certificación de discapacidad cuando el caso lo precise.


Los pacientes con fibromialgia, síndrome de fatiga crónica y sensibilidad química múltiple, sufren dolor profundo, crónico, generalizado y discapacitante; muchos de ellos se unieron para impulsar un proyecto de ley nacional que garantice sus derechos a un tratamiento integral, jubilación por invalidez e investigación. La iniciativa la lidera la Asociación Argentina que nuclea a estos pacientes, porque en la actualidad esta enfermedad no se incluye en el Programa Médico Obligatorio (PMO) pese a provocar importantes ausentismos, pérdidas de empleo y un deterioro progresivo de la calidad de vida. Este avance legal es fundamental si se considera que cerca de dos millones de personas padecen una de estas tres enfermedades en nuestro país y nueve de cada diez son mujeres. 


Otro aspecto primordial es la familia de quien sufre fibromialgia, pues debe comprender algo que no podrá comprobar mediante estudios médicos sino, y solo, por lo que manifiesta su ser querido, al que hay que ayudar, comprender y contener. Para lograrlo es preciso:


– Informarse: para poder lidiar con los síntomas de quien la sufre y sus tratamientos.
– Entender que no es un cansancio común: esta enfermedad no refiere solo a agotamiento físico sino también a fatiga mental, los que no mejoran con descanso y hasta pueden impedir que la persona se levante de la cama.
– Saber que no tiene mal humor o está depresivo porque sí: el dolor crónico es difícil de manejar. Mostrar compasión cuando el otro sufre es una buena manera de aplacar cualquier hostilidad o depresión.
– Tendrá muchos cambios, hay que aceptarlos con amor: habrá cosas que ya no podrá hacer, como cocinar, salir de manera regular y hasta trabajar, nada de esto es fácil por lo que debe recibir mucha contención y afecto.
– No es apático: si rechaza invitaciones de cualquier índole es porque puede sentirse cansado en extremo, atravesar por una crisis de dolor o lo abruma abandonar su casa.
– No es perezoso: la fibromialgia limita la energía y causa fatiga en corto tiempo. Aunque parezca que no se esfuerza lo suficiente para estar o sentirse mejor, lo cierto es que puede ser ese su máximo esfuerzo. Hay que comprender que cualquier actividad le exige mucho más esfuerzo que a una persona sana.
– Es normal que pueda hacer una tarea hoy y mañana no.
– Lucha contra el aislamiento: puede alejarse y no aceptar manifestaciones de afecto, muchas veces a causa de su depresión pero otras porque un simple abrazo puede ocasionarle un dolor desmesurado. No obstante, siempre hay que demostrarle apoyo y cariño.
– Problemas con la memoria: la “fibroniebla” es uno de los síntomas de este mal, por lo que a la persona le puede costar concentrarse y hasta recordar detalles.
– Adiós al estrés: quienes tienen esta enfermedad lo manejan con dificultad, lo que a su vez incrementa más el dolor y la ansiedad. 


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FIBROMIALGIA: el dolor constante e incomprendido.

La Organización Mundial de la Salud informa esta semana sobre la fibromialgia luego de declar al 12 de mayo su día de concienciación a nivel mundial. Se estima que entre el 2 y el 6 % de la población del planeta padece esta enfermedad que no tiene cura, en nuestro país ese porcentaje llega al 5 %; por ello se pide que se legisle sobre ella pues en casos extremos invalida a la persona tras la disminución significativa de sus movimientos y su dolor excesivo.

La fibromialgia es un síndrome doloroso crónico que se caracteriza por dolor frecuente, el que se relaciona a fatiga, depresión, trastornos del sueño, trastornos cognitivos, ansiedad y alteraciones del humor. Otras anomalías a las que se asocia son el síndrome de intestino irritable, migraña y trastornos del ciclo menstrual. Por otro lado, es una enfermedad que se detecta cuando no hay otra patología asociada y/o cuando se vincula a otros padecimientos como el lupus enritematoso o la artrosis reumatoidea. En lo específico, causa una alteración en la percepción del dolor a nivel del sistema nerviosos central y periférico, hace que ese dolor se genere con estímulos que no son dolorosos para una persona sana. Es decir, es un síndrome común que no puede prevenirse, por el cual una persona tiene dolor prolongado que se propaga a todo el cuerpo y sensibiliza las articulaciones, los músculos, los tendones y otros tejidos blandos.

Esta enfermedad es más común en mujeres de 20 a 50 años pero puede diagnosticarse en varones, ancianos y niños. Por otra parte, no se conocen las causas que la originan pero se estima que existe una predisposición genética y que también la desencadenan factores externos o situaciones estresantes como accidentes automovilísticos, el fallecimiento de un ser querido, problemas de pareja, traumas físicos y/o alteraciones del sueño, entre otras. Además, de cree que ciertos procesos infecciosos bacterianos o virales podrían dispararla si la persona tiene la predisposición en sus genes.

Síntomas:

* Dolor: es el principal síntoma y se presenta en mayor medida en los tejidos blandos de la parte posterior del cuello, hombros, tórax, región lumbar, caderas, codos y rodillas. El dolor suele extenderse de esos puntos hacia otras partes del cuerpo y percibirce como profundo, punzante o urente. Cabe aclarar que esta enfermedad no afecta a las articulaciones sino que provoca dolor en sus áreas.
* Rigidez: quienes la padecen tienden a despertar con dolores y rigidez en todo el cuerpo. En algunos el dolor mejora durante el día y empeora por la noche, en otros permanece todo el tiempo por igual.
* Fatiga, depresión y alteración del sueño: son propios de casi todas las personas que padecen la enfermedad. A muchas de ellas les cuentas conciliar el sueño o permanecer dormidas y se sienten cansadas al despertar.

Otros síntomas de la enfermedad pueden ser:

* Síndrome del intestino irritable.
* Problemas de memoria y concentración.
* Entumecimiento y hormigueo en manos y pies.
* Disminución de la capacidad para el ejercicio físico.
* Jaquecas o migrañas tensionales.
* Sequedad en ojos y boca.
* Dolores menstruales. 

Cabe destacar que para diagnosticar esta enfermedad se tiene en cuenta que la persona tenga por los menos tres meses de dolor generalizado con uno o más de los principales síntomas expuestos. Ya no es necesario encontrar puntos de sensibilidad durante el examen pero sí realizar análisis de sangre y orina para descartar otras patologías con síntomas similares.

Es fundamental tratar la fibriomalgia a tiempo porque somete a la persona a trastornos físicos que devienen de un dolor crónico capaz de causar depresión y aislamiento. Para aliviar la situación se recomienda fisioterapia, ejercicio más un programa de acondicionamiento y cualquier método que sea efectivo para disminuir el estrés, tales como masajes suaves, técnicas de relajación y terapias alternativas. Recién cuando estos métodos son ineficientes el profesional prescribe antidepresivos o relajantes músculares, con el objetivo de mejorar el sueño y ayudar a tolerar el dolor. Otro camino que es parte importante del tratamiento es la terapia, pues resulta útil para menejar pensamientos negativos, soportar el dolor y sus síntomas en forma diaria, reconocer qué situaciones acentúan esos malestares, buscar actividades agradables y establecer límites. También los grupos de apoyo suelen ser efectivos.

No obstante, existen medidas cotidianas que una persona con la enfermedad puede adoptar a fin de mejorar su calidad de vida: 

– Consumir una alimentación equilibrada y evitar el sobrepeso para no resentir las articulaciones.
– Evitar la cafeína.
– Practicar buenas rutinas para dormir con el propósito de mejorar la calidad del sueño.
– Hacer ejercicio de manera regular para conseguir una adecuada fortaleza muscular, se recomienda nadar, caminar y/o andar en bicicleta.
– Probar con tratamientos de acupresión o acupuntura.
– Asistir a una clínica del dolor en casos extremos, cuando el médico lo recomiende.
– Evitar los factores que agravan los síntomas: corregir las alteraciones al caminar para no forzar las articulaciones, por el mismo motivo no adoptar posturas forzadas y evitar sostener o levantar peso.
– Actitud positiva: evitar la ansiedad y la depresión al tiempo de mantener una buena actitud para enfrentar las situaciones cotidianas, procurar un ambiente familiar relajado y libre de exigencias constantes. Hay que ser realista, ponerse objetivos diarios que puedan cumplirse, valorar lo que se consigue y no desanimarse por lo que no. Hacer una cosa a la vez, cuidar la autoestima y confiar en que a pesar del dolor es una persona útil pero capaz de pedir ayuda cuando es necesario.

Es beneficioso para atenuar los síntomas seguir estos consejos, sin embargo, también hay que aceptar que la fibromialgia es un trastorno crónico cuyo dolor a veces mejora y otras empeora; y que además puede persistir por meses e incluso por años. Se estima que del 30 al 40 % de los casos presentan una disminución del dolor a puntos imperceptibles, pero los sobreesfuerzos físicos, los cambios climáticos o los estados de ansiedad pueden reagudizar sus síntomas.

Esta enfermedad que consiste en una anomalía en la percepción del dolor confunde a los médicos, por lo cual es común llegar a su diagnóstico luego de acudir a múltiples profesionales de distintas especialidades. En este sentido, muchas personas se disgustan porque varios de ellos le quitan importancia al sufrimiento y hasta los mismos familiares acaban por dudar de su veracidad. Todo ello porque a pesar de los síntomas, tanto análisis como radiografías son normales. Este cuadro de situación genera desazón pero las consecuencias sociales suelen ser más graves.

Si bien una persona con fibromialgia puede tener la misma longevidad que cualquier otra, no tendrá la misma calidad de vida ni en lo físico ni en lo emocional. Como aun no todos los médicos le dan la importancia que requiere, el paciente se siente incomprendido, como si inventara la enfermedad. Es duro para quien la padece sentirse vulnerable en esos dos niveles y todavía más cuando se lo acusa de “impostor” en el ámbito laboral, pues más del 30 % de quienes la padecen disminuyen sus horas de trabajo o reducen su exigencia física o emocional. Tal es así, que en nuestro país y en España, los pacientes se organizan para que la fibromialgia se reconozca en el sistema de salud pública con el objetivo de que se otorgue cobertura y certificación de discapacidad cuando el caso lo precise.

Los pacientes con fibromialgia, síndrome de fatiga crónica y sensibilidad química múltiple, sufren dolor profundo, crónico, generalizado y discapacitante; muchos de ellos se unieron para impulsar un proyecto de ley nacional que garantice sus derechos a un tratamiento integral, jubilación por invalidez e investigación. La iniciativa la lidera la Asociación Argentina que nuclea a estos pacientes, porque en la actualidad esta enfermedad no se incluye en el Programa Médico Obligatorio (PMO) pese a provocar importantes ausentismos, pérdidas de empleo y un deterioro progresivo de la calidad de vida. Este avance legal es fundamental si se considera que cerca de dos millones de personas padecen una de estas tres enfermedades en nuestro país y nueve de cada diez son mujeres. 

Otro aspecto primordial es la familia de quien sufre fibromialgia, pues debe comprender algo que no podrá comprobar mediante estudios médicos sino, y solo, por lo que manifiesta su ser querido, al que hay que ayudar, comprender y contener. Para lograrlo es preciso:

– Informarse: para poder lidiar con los síntomas de quien la sufre y sus tratamientos.
– Entender que no es un cansancio común: esta enfermedad no refiere solo a agotamiento físico sino también a fatiga mental, los que no mejoran con descanso y hasta pueden impedir que la persona se levante de la cama.
– Saber que no tiene mal humor o está depresivo porque sí: el dolor crónico es difícil de manejar. Mostrar compasión cuando el otro sufre es una buena manera de aplacar cualquier hostilidad o depresión.
– Tendrá muchos cambios, hay que aceptarlos con amor: habrá cosas que ya no podrá hacer, como cocinar, salir de manera regular y hasta trabajar, nada de esto es fácil por lo que debe recibir mucha contención y afecto.
– No es apático: si rechaza invitaciones de cualquier índole es porque puede sentirse cansado en extremo, atravesar por una crisis de dolor o lo abruma abandonar su casa.
– No es perezoso: la fibromialgia limita la energía y causa fatiga en corto tiempo. Aunque parezca que no se esfuerza lo suficiente para estar o sentirse mejor, lo cierto es que puede ser ese su máximo esfuerzo. Hay que comprender que cualquier actividad le exige mucho más esfuerzo que a una persona sana.
– Es normal que pueda hacer una tarea hoy y mañana no.
– Lucha contra el aislamiento: puede alejarse y no aceptar manifestaciones de afecto, muchas veces a causa de su depresión pero otras porque un simple abrazo puede ocasionarle un dolor desmesurado. No obstante, siempre hay que demostrarle apoyo y cariño.
– Problemas con la memoria: la “fibroniebla” es uno de los síntomas de este mal, por lo que a la persona le puede costar concentrarse y hasta recordar detalles.
– Adiós al estrés: quienes tienen esta enfermedad lo manejan con dificultad, lo que a su vez incrementa más el dolor y la ansiedad. 

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