Cargando...
Por Redacción
imagen

Ferguson en calma tras días de disturbios



La calma se impone de a poco en Ferguson (Missouri). Las protestas de ayer miércoles por la muerte de Michael Brown, un joven de color que iba desarmado, tiroteado por un policía blanco han acabado esta madrugada sin incidentes. Pasada la medianoche, había más periodistas que manifestantes en West Florissant Avenue, la avenida donde miles de personas se han concentrado en los últimos 12 días pidiendo justicia.


En el ambiente volátil que ha acontecido estos días, es arriesgado dar por definitivamente concluidos los disturbios, pero las últimas horas son un signo de que, por lo menos de momento, la tensión se ha reducido. “Esta noche(por miércoles) ha sido una noche muy buena en Ferguson”, dijo en una rueda de prensa el capitán Ron Johnson, jefe del dispositivo de seguridad.


Johnson explicó que no hubo ni gases lacrimógenos, ni proyectiles de goma y sólo seis detenciones (la noche anterior hubo 47). Agradeció a los activistas y miembros de diversas iglesias que en los últimos días contribuyeron a mantener la paz, no siempre con éxito, en los momentos más críticos. A su vez, el fiscal general de Estados Unidos, Eric Holder, viajó al área metropolitana de Saint Louis(capital del estado) y deseó que la visita sirviese para apaciguar los ánimos.


La fiscalía del condado competente a la ciudad de Ferguson presentó a un gran jurado las primeras pruebas de la investigación. La decisión sobre si inculpar al agente Darren Wilson, que el 9 de agosto disparó a Michael Brown, requerirá meses. Una de las reivindicaciones de los manifestantes, la mayoría, de color y jóvenes, es que se “haga justicia”. Muchos exigen la detención y procesamiento de Wilson. Con el caso de Michael Brown ha salido a flote un agravio más profundo: la sensación, por parte de los afroamericanos de Ferguson, de que la policía no les protege sino que les persigue.


“El cambio está llegando”, dijo Holder a los estudiantes de una universidad local en la ciudad sublevada. La tranquilidad de las últimas horas parece darle la razón. Las protestas del fin de semana y el funeral y entierro próximo de Michael Brown serán clave. Los próximos días servirán para confirmar si los disturbios, que han reavivado el debate sobre la desigualdad racial y sobre la brutalidad policial en EE UU, han quedado atrás o recrudecen con un futuro incierto.


comentarios

Compartir en facebook
Compartir en twitter
imagen
imagen
imagen
imagen

Ferguson en calma tras días de disturbios

La calma se impone de a poco en Ferguson (Missouri). Las protestas de ayer miércoles por la muerte de Michael Brown, un joven de color que iba desarmado, tiroteado por un policía blanco han acabado esta madrugada sin incidentes. Pasada la medianoche, había más periodistas que manifestantes en West Florissant Avenue, la avenida donde miles de personas se han concentrado en los últimos 12 días pidiendo justicia.

En el ambiente volátil que ha acontecido estos días, es arriesgado dar por definitivamente concluidos los disturbios, pero las últimas horas son un signo de que, por lo menos de momento, la tensión se ha reducido. “Esta noche(por miércoles) ha sido una noche muy buena en Ferguson”, dijo en una rueda de prensa el capitán Ron Johnson, jefe del dispositivo de seguridad.

Johnson explicó que no hubo ni gases lacrimógenos, ni proyectiles de goma y sólo seis detenciones (la noche anterior hubo 47). Agradeció a los activistas y miembros de diversas iglesias que en los últimos días contribuyeron a mantener la paz, no siempre con éxito, en los momentos más críticos. A su vez, el fiscal general de Estados Unidos, Eric Holder, viajó al área metropolitana de Saint Louis(capital del estado) y deseó que la visita sirviese para apaciguar los ánimos.

La fiscalía del condado competente a la ciudad de Ferguson presentó a un gran jurado las primeras pruebas de la investigación. La decisión sobre si inculpar al agente Darren Wilson, que el 9 de agosto disparó a Michael Brown, requerirá meses. Una de las reivindicaciones de los manifestantes, la mayoría, de color y jóvenes, es que se “haga justicia”. Muchos exigen la detención y procesamiento de Wilson. Con el caso de Michael Brown ha salido a flote un agravio más profundo: la sensación, por parte de los afroamericanos de Ferguson, de que la policía no les protege sino que les persigue.

“El cambio está llegando”, dijo Holder a los estudiantes de una universidad local en la ciudad sublevada. La tranquilidad de las últimas horas parece darle la razón. Las protestas del fin de semana y el funeral y entierro próximo de Michael Brown serán clave. Los próximos días servirán para confirmar si los disturbios, que han reavivado el debate sobre la desigualdad racial y sobre la brutalidad policial en EE UU, han quedado atrás o recrudecen con un futuro incierto.

comentarios

imagen imagen
Login