Esperando el saludo, da señales para otro lado
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Por Redacción

Esperando el saludo, da señales para otro lado



Habían transcurrido unos minutos de las 22 horas y la esperada entrada triunfal captó toda la mirada del país en general y de Mendoza en particular. Flashes y reflectores de cámaras fotográficas y cámaras de televisión se colocaban al unísono al lado de todo tipo de micrófonos. Fue el punto culminante de toda una jornada electoral que hacía su debut en toda la provincia, con muchas imperfecciones, pero su debut al fin.


Y ahí estaba la fórmula Cambia Mendoza que había cosechado un importante porcentaje de sufragios propios y del electorado independiente. Y, solo eso, “había cosechado el alto porcentaje de votos”, mas no fórmula ganadora, porque en la Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias no había tenido competencia interna, aunque sí había superado en cantidades de votantes a quienes sí tuvieron competencia de candidatos, como el justicialista Frente para la Victoria. En definitiva, se estaba superando a las tres fórmulas peronista y detalladamente a la más votada. Pero eso era todo, y mucho a la vez, como para ir midiendo el camino hacia la elección definitiva.


Entonces, ante todo esto muchos observadores intentaban entender ese encendido y por momentos exacerbado discurso del consagrado candidato a gobernador Alfredo Cornejo, que exigía del oficialismo reconocimiento a los resultados de las PASO como si éstas hubieran sido las que lo había consagrado primer mandatario de la provincia. Esta actitud para muchos sectores comprometidos con el frente Cambia Mendoza y otros ajenos al mismo, fue hacer doble apuesta en escena completa: “que va por más votos y que ya es el ganador indiscutido de las generales del próximo 21 de junio”. Cuestión que no fue bien vista en algunos ámbitos  y que para el oficialismo fue un acto de exagerada soberbia.


Lo cierto es que la fórmula Alfredo Cornejo – Laura Montero mostró su impetuosa felicidad de haber confirmado lo que expresaban los sondeos de opinión previos a las PASO mendocinas y dejó entrever una inocultable algarabía triunfalista que traspasó el arco de Desaguadero para instalarse a nivel nacional. Donde allí también el candidato a la gobernación mostró algunas señales que no fueron interpretadas con mucha claridad. Alfredo Cornejo reconocía y agradecía lo que este triunfo significaba para la Unión Cívica Radical y la precandidatura presidencial de Ernesto Sanz, aunque también ponderaba con solapado guiño el inconmensurable aporte del PRO de Mauricio Macri, también precandidato presidencial. Un rápido movimiento de cintura política que a fuerza de ser sinceros, también tuvo la fórmula ganadora de las PASO en el Frente para la Victoria, cuando comenzó a mostrar acercamientos a un “kirchnerismo” del que en toda la campaña de las primarias de la provincia no había querido hablar y mucho menos mostrar afinidad alguna. Postura aún más desconcertante para el común de la gente, que ha visto por estos días como todos los grifos económicos, financieros y sociales de la nación hacia la provincia dejaron de funcionar a chorros, para transformarse en cuentagotas esporádicos. Todo de acuerdo al mal humor  nacional y para hacerle sentir al gobernador Francisco Pérez el rigor kirchnerista por no haber hecho y dicho lo que el coqueto y soberbio mandato presidencial había ordenado. Inadmisible aspecto que a quien en realidad ha perjudicado es al ciudadano común que habita este estado provincial cuyano.


Este vale todo que muestra hoy por hoy la política mendocina, produce escozor. Y quizá sea el péndulo de estos 60 días que quedan para definir quién gobernará Mendoza desde el próximo mes de diciembre. Un estado provincial que como se ha expresado infinidad de veces adquirió innecesariamente problemas al por mayor para sus cuentas públicas con preocupantes déficit y endeudamiento; para con todo el aparato productivo; para con sus vitales y a la vez sensibles sistema de salud y educación; y para una retrasada obra pública. Puntos a los que se les debería agregar los desafíos que la provincia necesita imperiosamente encarar: “nuevo o propio agente financiero; estabilidad y acrecentamiento de un recurso hídrico que está mostrando preocupante baja; hacer crecer la matriz productiva primaria y recuperar millonarios montos de dineros genuinos de la provincia que se fueron reprochablemente cediendo a la nación.


Pero, volviendo la mirada al camino electoral provincial  que ya ha comenzado a descontar los 60 días que quedan hasta el próximo 21 de junio, la fórmula con mayor porcentaje de sufragios en las PASO del domingo pasado tiene sobre sus espaldas fuertes cuestiones de mucho peso. Peso, que de asumirlo deberá tener en cuenta que entonces la cosa no será tan fácil como pintó en la noche del 19 de abril pasado ante la algarabía triunfadora. El fuerte reordenamiento de la tropa peronista con la inocultable apoyatura del gobierno de Francisco Pérez; el probable y aún no confirmado respaldo nacional y la reformulación del discurso oficialista. Además de saber que TODO el radicalismo argentino mira la fórmula Cambia Mendoza como el contundente espaldarazo para lo que podría pasar en agosto venidero, oxigenando al alicaído partido centenario. Pero también  deberá congratular y aceitar los compromisos pactados con los partidos que integran el frente y ser más que claros en ese discurso que hizo que el ciudadano mirara, analizara y votara la candidatura gubernamental de Alfredo Cornejo y Laura Montero. Para que, quizá, esa noche por venir de un domingo de junio puedan recibir el saludo de reconocimiento que esperaron al concluir las PASO mendocinas  y se pueda por fin saber hacia dónde el radicalismo local mostrará señales en las estratégicas PASO nacionales del 9 de agosto venidero. Posturas y datos no menores, entendiendo que mucho se gana y que mucho se puede perder si no se sabe exhibir lo que el ciudadano tiene para elegir en la búsqueda de un país distinto y mejor.


Daniel Gallardo – Periodista y Productor de Radio Estudio Cooperativa 91.7 y Diario El Ciudadano


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Habían transcurrido unos minutos de las 22 horas y la esperada entrada triunfal captó toda la mirada del país en general y de Mendoza en particular. Flashes y reflectores de cámaras fotográficas y cámaras de televisión se colocaban al unísono al lado de todo tipo de micrófonos. Fue el punto culminante de toda una jornada electoral que hacía su debut en toda la provincia, con muchas imperfecciones, pero su debut al fin.

Y ahí estaba la fórmula Cambia Mendoza que había cosechado un importante porcentaje de sufragios propios y del electorado independiente. Y, solo eso, “había cosechado el alto porcentaje de votos”, mas no fórmula ganadora, porque en la Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias no había tenido competencia interna, aunque sí había superado en cantidades de votantes a quienes sí tuvieron competencia de candidatos, como el justicialista Frente para la Victoria. En definitiva, se estaba superando a las tres fórmulas peronista y detalladamente a la más votada. Pero eso era todo, y mucho a la vez, como para ir midiendo el camino hacia la elección definitiva.

Entonces, ante todo esto muchos observadores intentaban entender ese encendido y por momentos exacerbado discurso del consagrado candidato a gobernador Alfredo Cornejo, que exigía del oficialismo reconocimiento a los resultados de las PASO como si éstas hubieran sido las que lo había consagrado primer mandatario de la provincia. Esta actitud para muchos sectores comprometidos con el frente Cambia Mendoza y otros ajenos al mismo, fue hacer doble apuesta en escena completa: “que va por más votos y que ya es el ganador indiscutido de las generales del próximo 21 de junio”. Cuestión que no fue bien vista en algunos ámbitos  y que para el oficialismo fue un acto de exagerada soberbia.

Lo cierto es que la fórmula Alfredo Cornejo – Laura Montero mostró su impetuosa felicidad de haber confirmado lo que expresaban los sondeos de opinión previos a las PASO mendocinas y dejó entrever una inocultable algarabía triunfalista que traspasó el arco de Desaguadero para instalarse a nivel nacional. Donde allí también el candidato a la gobernación mostró algunas señales que no fueron interpretadas con mucha claridad. Alfredo Cornejo reconocía y agradecía lo que este triunfo significaba para la Unión Cívica Radical y la precandidatura presidencial de Ernesto Sanz, aunque también ponderaba con solapado guiño el inconmensurable aporte del PRO de Mauricio Macri, también precandidato presidencial. Un rápido movimiento de cintura política que a fuerza de ser sinceros, también tuvo la fórmula ganadora de las PASO en el Frente para la Victoria, cuando comenzó a mostrar acercamientos a un “kirchnerismo” del que en toda la campaña de las primarias de la provincia no había querido hablar y mucho menos mostrar afinidad alguna. Postura aún más desconcertante para el común de la gente, que ha visto por estos días como todos los grifos económicos, financieros y sociales de la nación hacia la provincia dejaron de funcionar a chorros, para transformarse en cuentagotas esporádicos. Todo de acuerdo al mal humor  nacional y para hacerle sentir al gobernador Francisco Pérez el rigor kirchnerista por no haber hecho y dicho lo que el coqueto y soberbio mandato presidencial había ordenado. Inadmisible aspecto que a quien en realidad ha perjudicado es al ciudadano común que habita este estado provincial cuyano.

Este vale todo que muestra hoy por hoy la política mendocina, produce escozor. Y quizá sea el péndulo de estos 60 días que quedan para definir quién gobernará Mendoza desde el próximo mes de diciembre. Un estado provincial que como se ha expresado infinidad de veces adquirió innecesariamente problemas al por mayor para sus cuentas públicas con preocupantes déficit y endeudamiento; para con todo el aparato productivo; para con sus vitales y a la vez sensibles sistema de salud y educación; y para una retrasada obra pública. Puntos a los que se les debería agregar los desafíos que la provincia necesita imperiosamente encarar: “nuevo o propio agente financiero; estabilidad y acrecentamiento de un recurso hídrico que está mostrando preocupante baja; hacer crecer la matriz productiva primaria y recuperar millonarios montos de dineros genuinos de la provincia que se fueron reprochablemente cediendo a la nación.

Pero, volviendo la mirada al camino electoral provincial  que ya ha comenzado a descontar los 60 días que quedan hasta el próximo 21 de junio, la fórmula con mayor porcentaje de sufragios en las PASO del domingo pasado tiene sobre sus espaldas fuertes cuestiones de mucho peso. Peso, que de asumirlo deberá tener en cuenta que entonces la cosa no será tan fácil como pintó en la noche del 19 de abril pasado ante la algarabía triunfadora. El fuerte reordenamiento de la tropa peronista con la inocultable apoyatura del gobierno de Francisco Pérez; el probable y aún no confirmado respaldo nacional y la reformulación del discurso oficialista. Además de saber que TODO el radicalismo argentino mira la fórmula Cambia Mendoza como el contundente espaldarazo para lo que podría pasar en agosto venidero, oxigenando al alicaído partido centenario. Pero también  deberá congratular y aceitar los compromisos pactados con los partidos que integran el frente y ser más que claros en ese discurso que hizo que el ciudadano mirara, analizara y votara la candidatura gubernamental de Alfredo Cornejo y Laura Montero. Para que, quizá, esa noche por venir de un domingo de junio puedan recibir el saludo de reconocimiento que esperaron al concluir las PASO mendocinas  y se pueda por fin saber hacia dónde el radicalismo local mostrará señales en las estratégicas PASO nacionales del 9 de agosto venidero. Posturas y datos no menores, entendiendo que mucho se gana y que mucho se puede perder si no se sabe exhibir lo que el ciudadano tiene para elegir en la búsqueda de un país distinto y mejor.

Daniel Gallardo – Periodista y Productor de Radio Estudio Cooperativa 91.7 y Diario El Ciudadano

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