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Escuelita de fútbol de la Muni de Luján: el deporte los une
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Por Redacción

Escuelita de fútbol de la Muni de Luján: el deporte los une



El Ciudadano llegó hasta el Polideportivo de Luján de Cuyo para charlar con los responsables de más de cien niños practiquen fútbol y compitan en el campeonato local. Es una suma de voluntades entre un grupo de padres y el área de Deportes comunal, y por eso la historia la cuentan entre todos, porque todos son parte de ella.


Esfuerzo conjunto


Luis Martínez, presidente de la Comisión de Padres de la Escuela de Fútbol, recoge el guante y comienza a desandar la historia para que podamos llegar al principio.


“Esto surgió hace más o menos cinco años por iniciativa de varios padres que querían que sus hijos compitieran en la Liga de Fútbol Infantil de Mendoza (LINFI).


Empezaron a reunirse y a sumarse cada vez más padres y a agregar categorías. Al principio eran entre 20 y 30 niños y hoy tenemos más de cien”, cuenta Luis y explica: “Hace cuatro años que trabajamos en la escuelita y dos que formamos parte de la Comisión de Padres”.



De la charla también participa Gustavo Nonino, quien es profesor y ahora coordinador de la escuela. Es el nexo entre los padres y la Municipalidad y se encarga de sumar información que hace al funcionamiento interno. “Acá funciona de dos formas: todos los chicos que vienen a hacer deporte como parte municipal, y a través de eso se canaliza para la escuelita que participa en la Liga; están unidas las dos cosas.


No se cobra cuota ni nada, porque depende del municipio, que facilita las instalaciones y los profesores, y por otro lado, la Comisión de Padres se hace cargo de todo lo relacionado a las planillas y las actividades para reunir fondos para las competencias, meriendas y viajes. Ellos se autofinancian. Es un trabajo en conjunto que hace la Comisión de Padres con la Municipalidad”, explica Nonino.


Al consultarles a los papás que participan en la Comisión sobre los valores que se les inculcan a sus hijos dentro de esta escuela de fútbol, todos coinciden en algunos puntos esenciales, como el respeto, el compañerismo y la integración que se da entre los chicos y cómo se ayudan entre ellos cuando alguien no puede colaborar con lo mínimo que se les pide, para solventar los gastos de campeonatos, viajes o indumentaria.


Tanto padres como madres reconocen que todos los chicos dentro de la escuelita tienen las mismas oportunidades de desarrollarse como deportistas y de crecer como personas.



Si bien no todos los padres pueden y tienen tiempo suficiente para acompañar a sus hijos, la Comisión genera actividades que tienen como objetivo central la convivencia entre chicos y padres, pero también en generar esos espacios de encuentro para fortalecer el grupo.


“Ya estamos organizando la cena de fin de año, que es ‘a la canasta’, porque la idea es compartir. Les hacemos un video y le entregamos una remera a cada chico. Hay papás que no pueden acompañarlos a la cancha, entonces tratamos que a través del video puedan ver lo que han logrado los chicos en el año”, explica el presidente Martínez.


Alicia, una de las mamás que no se pierden un solo partido de sus hijos, agrega: “Hicimos un viaje en febrero a Mar del Plata y vamos a hacer otro este año. Estamos juntando fondos para que todos puedan viajar, porque la idea es que los niños y los padres se integren. El viaje pasado se dio que muchos de los chicos no conocían el mar y fue espectacular verlos allí. Entre los papás ayudaron a los chicos que estaban en una situación menos favorable…”.


“Ahora estamos juntando fondos por categoría: hacemos y vendemos empanadas, otros padres han hecho rifas u organizan campeonato de futsal y de truco. En mi caso, tengo dos chicos en categorías distintas, así que me divido para colaborar en las dos”, relata la orgullosa mamá.


Educar en valores


El solo hecho de imaginar a cualquiera de los chicos contemplando el mar por primera vez, casi como dice Galeano: “pidiendo que le ayuden a mirar”, es al menos un espectáculo digno de ser compartido. Pero no se trata de la única posibilidad de descubrimiento o crecimiento personal que puede tener un niño. Existen pequeñas señales que los papás advierten y festejan en ellos, y claro está que la escuela de fútbol tiene mucho que ver con eso.


“A los niños se les enseña a ser responsables y solidarios, que la escuela está primero y después el fútbol. Acá vemos cómo crecen como personas sin discriminar a nadie”, resumen los padres, orgullosos de sus hijos pero también de los profesores y de la escuelita como institución, que no sólo brinda enseñanzas deportivas a sus hijos, sino que también les enseña a ser mejores personas cada día.


Primero la escuela, después el fútbol


Cintia Morán, la tesorera de la institución, es mamá de chicos que juegan al fútbol y explica el aprendizaje con un ejemplo. “Mi hijo va a un colegio privado y ha cambiado mucho el tema de las amistades. Él se pone en el lugar del otro, te entiende más, tiene más amigos… Se da cuenta cuándo puede ayudar a un compañero. Entonces esas cosas lo han ayudado a crecer un montón como persona y creo que a muchos de los chicos les ha pasado igual”, resume.


“Hay otras cosas buenas también, como por ejemplo, que los profesores les piden las libretas de calificaciones a los chicos. Entonces éstos tienen que andar bien en la escuela y si no tienen buenas notas, no los ponen a jugar. Se fijan en el comportamiento de los chicos, cómo se portan con los papás…”, agrega Luis, a lo que Claudio, el vicepresidente de la Comisión, suma una anécdota: “En el campeonato pasado, dos chicos se pelearon y los profesores, para enseñarles que eso no es bueno, dejaron a los dos en el banco. Acá, en los entrenamientos y en los partidos, no vas a escuchar malas palabras”, asegura.


Inclusión sin importar el origen


A diferencia de otras escuelas de fútbol barriales, Luján nuclea a muchos chicos de la geografía de la comuna. “Acá vienen chicos de todos lados del departamento: vienen de Agrelo, de Perdriel, del piedemonte, de Chacras o del Bajo Luján.


Al ser gratuito, hay chicos de todos lados, los que recién empiezan y otros que vienen jugando desde hace tiempo. Hay seis profesores y papás que colaboran. En esta escuela, todos los chicos reciben lo mismo, sin importar la situación económica en la que se encuentren”, explica el coordinador.



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Escuelita de fútbol de la Muni de Luján: el deporte los une

El Ciudadano llegó hasta el Polideportivo de Luján de Cuyo para charlar con los responsables de más de cien niños practiquen fútbol y compitan en el campeonato local. Es una suma de voluntades entre un grupo de padres y el área de Deportes comunal, y por eso la historia la cuentan entre todos, porque todos son parte de ella.

Esfuerzo conjunto

Luis Martínez, presidente de la Comisión de Padres de la Escuela de Fútbol, recoge el guante y comienza a desandar la historia para que podamos llegar al principio.

“Esto surgió hace más o menos cinco años por iniciativa de varios padres que querían que sus hijos compitieran en la Liga de Fútbol Infantil de Mendoza (LINFI).

Empezaron a reunirse y a sumarse cada vez más padres y a agregar categorías. Al principio eran entre 20 y 30 niños y hoy tenemos más de cien”, cuenta Luis y explica: “Hace cuatro años que trabajamos en la escuelita y dos que formamos parte de la Comisión de Padres”.

De la charla también participa Gustavo Nonino, quien es profesor y ahora coordinador de la escuela. Es el nexo entre los padres y la Municipalidad y se encarga de sumar información que hace al funcionamiento interno. “Acá funciona de dos formas: todos los chicos que vienen a hacer deporte como parte municipal, y a través de eso se canaliza para la escuelita que participa en la Liga; están unidas las dos cosas.

No se cobra cuota ni nada, porque depende del municipio, que facilita las instalaciones y los profesores, y por otro lado, la Comisión de Padres se hace cargo de todo lo relacionado a las planillas y las actividades para reunir fondos para las competencias, meriendas y viajes. Ellos se autofinancian. Es un trabajo en conjunto que hace la Comisión de Padres con la Municipalidad”, explica Nonino.

Al consultarles a los papás que participan en la Comisión sobre los valores que se les inculcan a sus hijos dentro de esta escuela de fútbol, todos coinciden en algunos puntos esenciales, como el respeto, el compañerismo y la integración que se da entre los chicos y cómo se ayudan entre ellos cuando alguien no puede colaborar con lo mínimo que se les pide, para solventar los gastos de campeonatos, viajes o indumentaria.

Tanto padres como madres reconocen que todos los chicos dentro de la escuelita tienen las mismas oportunidades de desarrollarse como deportistas y de crecer como personas.

Si bien no todos los padres pueden y tienen tiempo suficiente para acompañar a sus hijos, la Comisión genera actividades que tienen como objetivo central la convivencia entre chicos y padres, pero también en generar esos espacios de encuentro para fortalecer el grupo.

“Ya estamos organizando la cena de fin de año, que es ‘a la canasta’, porque la idea es compartir. Les hacemos un video y le entregamos una remera a cada chico. Hay papás que no pueden acompañarlos a la cancha, entonces tratamos que a través del video puedan ver lo que han logrado los chicos en el año”, explica el presidente Martínez.

Alicia, una de las mamás que no se pierden un solo partido de sus hijos, agrega: “Hicimos un viaje en febrero a Mar del Plata y vamos a hacer otro este año. Estamos juntando fondos para que todos puedan viajar, porque la idea es que los niños y los padres se integren. El viaje pasado se dio que muchos de los chicos no conocían el mar y fue espectacular verlos allí. Entre los papás ayudaron a los chicos que estaban en una situación menos favorable…”.

“Ahora estamos juntando fondos por categoría: hacemos y vendemos empanadas, otros padres han hecho rifas u organizan campeonato de futsal y de truco. En mi caso, tengo dos chicos en categorías distintas, así que me divido para colaborar en las dos”, relata la orgullosa mamá.

Educar en valores

El solo hecho de imaginar a cualquiera de los chicos contemplando el mar por primera vez, casi como dice Galeano: “pidiendo que le ayuden a mirar”, es al menos un espectáculo digno de ser compartido. Pero no se trata de la única posibilidad de descubrimiento o crecimiento personal que puede tener un niño. Existen pequeñas señales que los papás advierten y festejan en ellos, y claro está que la escuela de fútbol tiene mucho que ver con eso.

“A los niños se les enseña a ser responsables y solidarios, que la escuela está primero y después el fútbol. Acá vemos cómo crecen como personas sin discriminar a nadie”, resumen los padres, orgullosos de sus hijos pero también de los profesores y de la escuelita como institución, que no sólo brinda enseñanzas deportivas a sus hijos, sino que también les enseña a ser mejores personas cada día.

Primero la escuela, después el fútbol

Cintia Morán, la tesorera de la institución, es mamá de chicos que juegan al fútbol y explica el aprendizaje con un ejemplo. “Mi hijo va a un colegio privado y ha cambiado mucho el tema de las amistades. Él se pone en el lugar del otro, te entiende más, tiene más amigos… Se da cuenta cuándo puede ayudar a un compañero. Entonces esas cosas lo han ayudado a crecer un montón como persona y creo que a muchos de los chicos les ha pasado igual”, resume.

“Hay otras cosas buenas también, como por ejemplo, que los profesores les piden las libretas de calificaciones a los chicos. Entonces éstos tienen que andar bien en la escuela y si no tienen buenas notas, no los ponen a jugar. Se fijan en el comportamiento de los chicos, cómo se portan con los papás…”, agrega Luis, a lo que Claudio, el vicepresidente de la Comisión, suma una anécdota: “En el campeonato pasado, dos chicos se pelearon y los profesores, para enseñarles que eso no es bueno, dejaron a los dos en el banco. Acá, en los entrenamientos y en los partidos, no vas a escuchar malas palabras”, asegura.

Inclusión sin importar el origen

A diferencia de otras escuelas de fútbol barriales, Luján nuclea a muchos chicos de la geografía de la comuna. “Acá vienen chicos de todos lados del departamento: vienen de Agrelo, de Perdriel, del piedemonte, de Chacras o del Bajo Luján.

Al ser gratuito, hay chicos de todos lados, los que recién empiezan y otros que vienen jugando desde hace tiempo. Hay seis profesores y papás que colaboran. En esta escuela, todos los chicos reciben lo mismo, sin importar la situación económica en la que se encuentren”, explica el coordinador.

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