ciudadanodiario.com.ar
Escrache vía Facebook
Cargando...
Por Redacción

Escrache vía Facebook



La violencia, las adicciones y los sistemas estrictamente paternalistas siempre existieron en muchos hogares de la provincia y, por lo general, todo conflicto que alguno de esos antivalores representa, quedaban bajo la alfombra.

Las cosas por estos días son diferentes. Ahora, comunicarse con varias personas al mismo tiempo, no es sólo un privilegio de los medios de comunicación, sino que las redes sociales son las mejores herramientas para hacerse escuchar. Así, en el gran abanico de cosas que uno puede publicar en Facebook o Twitter, están los escraches.

En primera persona, muchos adolescentes (95 de cada 100 chicos de entre 14 y 20 usan alguna red), están diciendo a través de una computadora eso que tal vez sus voces callaron. Ya no tienen miedo y reciben automáticamente el apoyo de sus “amigos”, quienes a veces replican la publicación o le ponen un “Me gusta”.


Trapitos al sol

De esta forma, han aparecido varias denuncias de chicos que, ante la trascendencia mediática de sus padres, tomaron la decisión de hacer públicas sus historias de vida.

El caso que desató la polémica fue el de Sofía Ferrer, quien el martes por la mañana, al enterarse de que su padre era un potencial candidato a la gobernación de Mendoza, publicó una larga lista de bajezas relacionadas a Carlos Ferrer, aparentemente cometidas contra su persona desde que era una niña. Finalmente, el empresario de la minería renunció a la precandidatura.

Consecuentemente, esta muestra de coraje por parte de Sofía determinó que la joven Vall Di Césare, arremetiera virtualmente contra su padrastro Dardo Agost, quien –según el muro de Facebook de Di Césare– fue eje de la violencia en el hogar mientras vivieron juntos. “No tengo más recuerdos de él que pegándole a mi mamá”, dice parte del enunciado.


No sólo cobran los conocidos

Evidentemente, la fiebre por denunciar vía Facebook alcanzó rápidamente a aquellos que sobresalen del común de la sociedad, que necesitan de cierta aprobación pública. Pero, aunque menos difundidos, también existen otras situaciones en donde también se explicitaron abusos familiares de igual calibre.

Está, por ejemplo, el caso del joven Ignacio Puchetta, de 15 años, que cansado de ver cómo su papá le pegaba a su madre, le tomó una foto y lo escrachó en su muro personal. Lo anecdótico del caso es que gracias a los amigos de Nacho, quienes se hicieron eco del momento por el que pasaban, dio paso a una formal denuncia policial que está en manos de la Justicia y lo mantiene al presunto agresor en prisión preventiva.

Situaciones similares se pueden leer todos los días. Es evidente que de a poco se está perdiendo el miedo a denunciar y, por suerte, las herramientas comunicativas son varias y están al alcance de todos./ Orlando Tirapu


comentarios

Compartir en facebook
Compartir en twitter

Escrache vía Facebook

La violencia, las adicciones y los sistemas estrictamente paternalistas siempre existieron en muchos hogares de la provincia y, por lo general, todo conflicto que alguno de esos antivalores representa, quedaban bajo la alfombra.
Las cosas por estos días son diferentes. Ahora, comunicarse con varias personas al mismo tiempo, no es sólo un privilegio de los medios de comunicación, sino que las redes sociales son las mejores herramientas para hacerse escuchar. Así, en el gran abanico de cosas que uno puede publicar en Facebook o Twitter, están los escraches.
En primera persona, muchos adolescentes (95 de cada 100 chicos de entre 14 y 20 usan alguna red), están diciendo a través de una computadora eso que tal vez sus voces callaron. Ya no tienen miedo y reciben automáticamente el apoyo de sus “amigos”, quienes a veces replican la publicación o le ponen un “Me gusta”.

Trapitos al sol
De esta forma, han aparecido varias denuncias de chicos que, ante la trascendencia mediática de sus padres, tomaron la decisión de hacer públicas sus historias de vida.
El caso que desató la polémica fue el de Sofía Ferrer, quien el martes por la mañana, al enterarse de que su padre era un potencial candidato a la gobernación de Mendoza, publicó una larga lista de bajezas relacionadas a Carlos Ferrer, aparentemente cometidas contra su persona desde que era una niña. Finalmente, el empresario de la minería renunció a la precandidatura.
Consecuentemente, esta muestra de coraje por parte de Sofía determinó que la joven Vall Di Césare, arremetiera virtualmente contra su padrastro Dardo Agost, quien –según el muro de Facebook de Di Césare– fue eje de la violencia en el hogar mientras vivieron juntos. “No tengo más recuerdos de él que pegándole a mi mamá”, dice parte del enunciado.

No sólo cobran los conocidos
Evidentemente, la fiebre por denunciar vía Facebook alcanzó rápidamente a aquellos que sobresalen del común de la sociedad, que necesitan de cierta aprobación pública. Pero, aunque menos difundidos, también existen otras situaciones en donde también se explicitaron abusos familiares de igual calibre.
Está, por ejemplo, el caso del joven Ignacio Puchetta, de 15 años, que cansado de ver cómo su papá le pegaba a su madre, le tomó una foto y lo escrachó en su muro personal. Lo anecdótico del caso es que gracias a los amigos de Nacho, quienes se hicieron eco del momento por el que pasaban, dio paso a una formal denuncia policial que está en manos de la Justicia y lo mantiene al presunto agresor en prisión preventiva.
Situaciones similares se pueden leer todos los días. Es evidente que de a poco se está perdiendo el miedo a denunciar y, por suerte, las herramientas comunicativas son varias y están al alcance de todos./ Orlando Tirapu

comentarios

Login