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Escándalo en la Cámara de Casación Penal
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Por Redacción

Escándalo en la Cámara de Casación Penal



La Cámara Federal de Casación Penal desde hace semanas no deja de ser protagonista, primero por la remoción de Luis María Cabral en plena definición por el Memorándum con Irán por el caso AMIA y ahora, en pleno receso, por un escándalo suscitado entre sus integrantes por la definición de los jueces que se quedaron trabajando en la “feria” invernal.

El martes, cuando ya había arrancado la feria judicial que se extiende hasta la semana próxima inclusive, un plenario llevado a cabo entre los jueces de la Cámara Federal de Casación Penal se transformó en un escándalo, producto de internas y de la situación que atraviesa el Tribunal con la incorporación de tres conjueces votados por el Consejo de la Magistratura.

Hace semanas, se había resuelto que la sala de feria que se quedara en la feria judicial para atender aquellas causas urgentes o bien que cuenten con detenidos, así como amparos que ameritan urgencia, iba a estar constituida por Eduardo Riggi, Mariano Borinsky y Juan Carlos Gemignani. En tanto, en la segunda semana se definió que lo estén Riggi, el conjuez Marcelo Vázquez y Ana María Figueroa, esta última presidente del Tribunal.

Las salas, tanto la que se integró para la primera semana así como para la segunda, resolverán todas las causas que recaigan en la Cámara Federal de Casación Penal, y que sean urgentes o en las que haya detenidos. Pero el viernes 17 de julio pasado, el último hábil previo al comienzo de la feria, un grupo de jueces comunicó a la presidenta del cuerpo que iban a quedarse a trabajar en las dos semanas de receso, pero solo para abocarse a sus causas. Son esos jueces Alejandro Slokar, de Justicia Legítima, y Pedro David; y los conjueces Norberto Frontini y Roberto Boico.

La novedad, que tomó de sorpresa al resto de los magistrados, se transformó en disgusto, y se decidió un plenario de último momento que se realizó el martes último, tras un planteo que hicieron Borinsky, Riggi y Gemignani que pareció un pedido de explicaciones.

En el plenario, Slokar se mostró incómodo ante el reclamo de explicaciones de sus colegas y la reunión por momentos fue subiendo de tono: los jueces de feria le cuestionaban a aquel y a los otros magistrados que decidieron a último momento trabajar en feria que solo lo hagan respecto a sus votos en sus causas. Por eso planteaban que de quedarse a trabajar, se repartieran las causas que estén para resolver en feria judicial.

Riggi incluso pidió una suerte de reflexión hacia esos colegas, ante el pedido de repartir el trabajo, a lo que obtuvo un no como respuesta y la reunión finalizó con Borinsky y Gemignani abandonando el auditorio, molestos con la situación.

Tras la reunión, Figueroa, titular del cuerpo, firmó la resolución haciendo lugar al planteo de aquellos otros jueces que a último momento levantaron la mano para quedarse a trabajar.

La Cámara Federal de Casación Penal atraviesa un pico de alta exposición a partir de la remoción, decidida por el Consejo de la Magistratura, del juez subrogante Luis María Cabral y cuando estaba por definirse si el Memorándum con Irán por el caso AMIA es o no constitucional.


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Escándalo en la Cámara de Casación Penal

La Cámara Federal de Casación Penal desde hace semanas no deja de ser protagonista, primero por la remoción de Luis María Cabral en plena definición por el Memorándum con Irán por el caso AMIA y ahora, en pleno receso, por un escándalo suscitado entre sus integrantes por la definición de los jueces que se quedaron trabajando en la “feria” invernal.
El martes, cuando ya había arrancado la feria judicial que se extiende hasta la semana próxima inclusive, un plenario llevado a cabo entre los jueces de la Cámara Federal de Casación Penal se transformó en un escándalo, producto de internas y de la situación que atraviesa el Tribunal con la incorporación de tres conjueces votados por el Consejo de la Magistratura.
Hace semanas, se había resuelto que la sala de feria que se quedara en la feria judicial para atender aquellas causas urgentes o bien que cuenten con detenidos, así como amparos que ameritan urgencia, iba a estar constituida por Eduardo Riggi, Mariano Borinsky y Juan Carlos Gemignani. En tanto, en la segunda semana se definió que lo estén Riggi, el conjuez Marcelo Vázquez y Ana María Figueroa, esta última presidente del Tribunal.
Las salas, tanto la que se integró para la primera semana así como para la segunda, resolverán todas las causas que recaigan en la Cámara Federal de Casación Penal, y que sean urgentes o en las que haya detenidos. Pero el viernes 17 de julio pasado, el último hábil previo al comienzo de la feria, un grupo de jueces comunicó a la presidenta del cuerpo que iban a quedarse a trabajar en las dos semanas de receso, pero solo para abocarse a sus causas. Son esos jueces Alejandro Slokar, de Justicia Legítima, y Pedro David; y los conjueces Norberto Frontini y Roberto Boico.
La novedad, que tomó de sorpresa al resto de los magistrados, se transformó en disgusto, y se decidió un plenario de último momento que se realizó el martes último, tras un planteo que hicieron Borinsky, Riggi y Gemignani que pareció un pedido de explicaciones.
En el plenario, Slokar se mostró incómodo ante el reclamo de explicaciones de sus colegas y la reunión por momentos fue subiendo de tono: los jueces de feria le cuestionaban a aquel y a los otros magistrados que decidieron a último momento trabajar en feria que solo lo hagan respecto a sus votos en sus causas. Por eso planteaban que de quedarse a trabajar, se repartieran las causas que estén para resolver en feria judicial.
Riggi incluso pidió una suerte de reflexión hacia esos colegas, ante el pedido de repartir el trabajo, a lo que obtuvo un no como respuesta y la reunión finalizó con Borinsky y Gemignani abandonando el auditorio, molestos con la situación.
Tras la reunión, Figueroa, titular del cuerpo, firmó la resolución haciendo lugar al planteo de aquellos otros jueces que a último momento levantaron la mano para quedarse a trabajar.
La Cámara Federal de Casación Penal atraviesa un pico de alta exposición a partir de la remoción, decidida por el Consejo de la Magistratura, del juez subrogante Luis María Cabral y cuando estaba por definirse si el Memorándum con Irán por el caso AMIA es o no constitucional.

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