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“Es una elección de vida que contagia”
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Por Redacción

“Es una elección de vida que contagia”



Hablar de una cadena de favores nos lleva irremediablemente a una de las escenas de la película homónima donde el protagonista, un chico de 11 años, explica en su clase de Ciencias cuál es su plan para salvar al mundo: “Hacer un favor a tres personas y que cada una de ellas lo haga a tres más”, y así comenzar una gran cadena de solidaridad. El chico imagina cómo esa energía del bien puede ayudar a muchos y dar la vuelta al mundo. Claro que no hablan de grandes proezas, sino de ayudar a las personas con cosas que no pueden hacer por sí solas… de esto se trata la historia de esta semana.


Facundo Aguilera es guía de turismo, ha trabajado para el municipio de San Martín de donde es oriundo y actualmente se desempeña en el Ministerio de Deportes. Aunque él sostenga que uno nunca sabe dónde comienza una cadena de favores. Para El Ciudadano él es el primer eslabón de una linda historia de solidaridad y es el mismo que nos permite acercarnos a una simple forma de cambiar el mundo.


Disparo directo al corazón


“He tenido la oportunidad de coordinar o subcoordinar los Rally Dakar que han pasado por la provincia, siempre he estado vinculado  al comité y un día en el 2009 estábamos trabajando y recorriendo la zona de San José, en Lavalle, con Roberto Pati, quien además de ser uno de los corredores del Dakar es una buena persona, y en un momento íbamos en su camioneta  bastante rápido y de repente vi que había una huella y Roberto frenó de golpe, hizo marcha atrás y se metió en esa huella. Habremos andado 50 metros y vi que había una señora debajo de un chañar. Roberto se bajó de la camioneta con bidones de agua, una caja con mercadería, ropa y se lo dio a la mujer”, relató Facundo, quien reconoció que en ningún momento del recorrido habían hablado de eso con Roberto, ya que las charlas estaban centradas en la diagramación de las rutas por donde pasaría la competencia. Luego prosiguió con su relato y recordó que minutos después, el corredor se subió al vehículo ante su mirada atónita, y le dijo: “Esto lo podrías estar haciendo vos”.


De familia


Facundo se quedó pensando en esa frase que lo acompañó durante todo el recorrido y recordó: “Yo hacía cosas chiquitas, las que hacemos la mayoría –de ayudar a los que tenemos cerca o las personas que te vienen a pedir–, pero en ese momento, sentí que esto tenía que explotar de otra forma”, relató orgulloso.


“Mi papá es el jefe de Oncología del Hospital Perrupato y, desde hace tiempo, realiza un evento en San Martín con los pacientes oncológicos que se llama Encuentro de Esperanza, y yo lo he ayudado con esa actividad que busca que los pacientes muestren lo que saben hacer, esos mismos que cuando están en tratamiento tienen que dejar su trabajo de lado y tanto ellos como su familia empiezan a sentir algunas necesidades”, expresó Aguilera y continuó: “Para quienes trabajan al día, y no cobran; por eso decidimos empezar a ayudarlos de varias formas juntando cosas como ropa, útiles, etcétera, y además, enseñándoles a hacer trabajos manuales como panadería y artesanías, entre otras cosas, para que tengan algo para hacer en su tiempo libre e incluso, como salida laboral”.


Algunos pacientes, como sentían que los habían ayudado mucho decidieron juntar juguetes para los niños del hospital y dijeron: “Si nos ayudan, nosotros también queremos ayudar. De ahí surge una cadena y así nació lo de la Cadena de Favores, el 23 de diciembre 2010. Fue la primera acción concreta, juntar juguetes para los niños del Hospital Perrupato”, contó Facundo.


Acción en cadena


En esa primera acción que emprendimos junto a mi hermano Tato –periodista deportivo que trabaja en TyC–, la familia y un grupo de chicas, donde también se sumaron amigos como Jéssica Marcos, el Berni Llaver, entre otros, que colaboraron en repartir los juguetes a los chicos del hospital, después se fueron sumando más amigos y personas que no conocíamos y la verdad es que hemos hecho desde cosas simples hasta más complejas”, agregó. Cadena de Favores tiene más de 80 actividades distintas que van desde juntar ropa, mercadería, llevar chicos al cine o a conocer el mar, conseguir sillas de rueda, ambientar una habitación para que un niño se dialice en su casa como si estuviese en el hospital, llegar a escuelas de frontera con ayuda pero también con cariño, reunir cantidades de dinero para intervenciones quirúrgicas o tratamientos costosos, entre una pila de actividades que pueden conocerse recorriendo los álbumes de fotos que se publican en las redes sociales. “Es una elección de vida que contagia”, resumió Facundo, el espíritu de Cadena de Favores.


Mendoza: ADN solidario


El pueblo mendocino es uno de los más solidarios y colaboradores del mundo, aseguró Facundo y como buen guía de turismo se metió en la historia de los mendocinos que formaron parte de la epopeya más grande como lo es el cruce de los Andes y la libertad otorgada al pueblo de Chile y Perú. ¿Acaso eso no es ser solidario? Se preguntó y nos preguntó a todos…


Leit motiv


El joven de 39 años, que es la cara visible de este movimiento, viene de cuna solidaria, ya que su papá Luis Ángel Aguilera Prisco es el responsable de la Fundación Centro Oncológico Mendoza desde donde se desprende Cadena de Favores, y su hermano Tato Aguilera, que si bien está radicado en Buenos Aires, desde allá facilita todo lo que puede para lograr los objetivos que como organización se proponen. Objetivos que se planifican en base a las demandas que cada uno de los integrantes recibe, o bien, las que llegan a la página a modo de pedidos. “Me dan ganas de ayudar más, de hacer más cosas, pero también me dan ganas de que no existan estas necesidades. Tratamos de que todos se contagien, de demostrar que no hace falta hacer una campaña solidaria para darte cuenta que tu vecino tiene un problema o alguien que no conocés necesita ayuda como el señor que duerme en la calle afuera de tu casa”, se explayó Facundo y arremetió: “Si mucha gente hace pequeñas cosas no se notarían tanto las necesidades. Por ejemplo, la ropa que tenéss guardada en tu casa desde hace años y que sabés que no vas a volver a usar, ¿para qué la tenés? Estamos en un mundo tan capitalista, tan enceguecido en tener las mejores cosas que nos olvidamos de las esenciales”, reflexionó Aguilera.


Cadena sin fin


Hay quienes sostienen que lo que menos tienen están mas dispuestos a ayudar a otro, quizás sea porque es más fácil ponerse en el lugar de alguien que sufre cuando uno la ha pasado mal. “Nosotros recibimos ayuda de muchas personas que quieren ayudar y lo hacen. Incluso hay una señora del barrio La Favorita que siendo muy humilde se encarga de juntar ropa para que nosotros la llevemos a los niños de zonas rurales”, contó el joven y destacó: “Somos parte de una cadena, que no tiene fin, desde el momento que nos ayudan, quienes lo hacen aunque no puedan ir, saben que son parte y que nosotros somos un puente, nada más. Es tanta la energía que se transmite cuando se ayuda, y en el momento que colaboramos somos parte de una cadena que no tiene principio, porque no sabemos dónde empezó, como un aleteo de mariposa que en sus antípodas es un huracán. La energía y la solidaridad están ahí, lo único que hay que hacer es despertarla”, concluyó Facundo.


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“Es una elección de vida que contagia”

Hablar de una cadena de favores nos lleva irremediablemente a una de las escenas de la película homónima donde el protagonista, un chico de 11 años, explica en su clase de Ciencias cuál es su plan para salvar al mundo: “Hacer un favor a tres personas y que cada una de ellas lo haga a tres más”, y así comenzar una gran cadena de solidaridad. El chico imagina cómo esa energía del bien puede ayudar a muchos y dar la vuelta al mundo. Claro que no hablan de grandes proezas, sino de ayudar a las personas con cosas que no pueden hacer por sí solas… de esto se trata la historia de esta semana.

Facundo Aguilera es guía de turismo, ha trabajado para el municipio de San Martín de donde es oriundo y actualmente se desempeña en el Ministerio de Deportes. Aunque él sostenga que uno nunca sabe dónde comienza una cadena de favores. Para El Ciudadano él es el primer eslabón de una linda historia de solidaridad y es el mismo que nos permite acercarnos a una simple forma de cambiar el mundo.

Disparo directo al corazón

“He tenido la oportunidad de coordinar o subcoordinar los Rally Dakar que han pasado por la provincia, siempre he estado vinculado  al comité y un día en el 2009 estábamos trabajando y recorriendo la zona de San José, en Lavalle, con Roberto Pati, quien además de ser uno de los corredores del Dakar es una buena persona, y en un momento íbamos en su camioneta  bastante rápido y de repente vi que había una huella y Roberto frenó de golpe, hizo marcha atrás y se metió en esa huella. Habremos andado 50 metros y vi que había una señora debajo de un chañar. Roberto se bajó de la camioneta con bidones de agua, una caja con mercadería, ropa y se lo dio a la mujer”, relató Facundo, quien reconoció que en ningún momento del recorrido habían hablado de eso con Roberto, ya que las charlas estaban centradas en la diagramación de las rutas por donde pasaría la competencia. Luego prosiguió con su relato y recordó que minutos después, el corredor se subió al vehículo ante su mirada atónita, y le dijo: “Esto lo podrías estar haciendo vos”.

De familia

Facundo se quedó pensando en esa frase que lo acompañó durante todo el recorrido y recordó: “Yo hacía cosas chiquitas, las que hacemos la mayoría –de ayudar a los que tenemos cerca o las personas que te vienen a pedir–, pero en ese momento, sentí que esto tenía que explotar de otra forma”, relató orgulloso.

“Mi papá es el jefe de Oncología del Hospital Perrupato y, desde hace tiempo, realiza un evento en San Martín con los pacientes oncológicos que se llama Encuentro de Esperanza, y yo lo he ayudado con esa actividad que busca que los pacientes muestren lo que saben hacer, esos mismos que cuando están en tratamiento tienen que dejar su trabajo de lado y tanto ellos como su familia empiezan a sentir algunas necesidades”, expresó Aguilera y continuó: “Para quienes trabajan al día, y no cobran; por eso decidimos empezar a ayudarlos de varias formas juntando cosas como ropa, útiles, etcétera, y además, enseñándoles a hacer trabajos manuales como panadería y artesanías, entre otras cosas, para que tengan algo para hacer en su tiempo libre e incluso, como salida laboral”.

Algunos pacientes, como sentían que los habían ayudado mucho decidieron juntar juguetes para los niños del hospital y dijeron: “Si nos ayudan, nosotros también queremos ayudar. De ahí surge una cadena y así nació lo de la Cadena de Favores, el 23 de diciembre 2010. Fue la primera acción concreta, juntar juguetes para los niños del Hospital Perrupato”, contó Facundo.

Acción en cadena

En esa primera acción que emprendimos junto a mi hermano Tato –periodista deportivo que trabaja en TyC–, la familia y un grupo de chicas, donde también se sumaron amigos como Jéssica Marcos, el Berni Llaver, entre otros, que colaboraron en repartir los juguetes a los chicos del hospital, después se fueron sumando más amigos y personas que no conocíamos y la verdad es que hemos hecho desde cosas simples hasta más complejas”, agregó. Cadena de Favores tiene más de 80 actividades distintas que van desde juntar ropa, mercadería, llevar chicos al cine o a conocer el mar, conseguir sillas de rueda, ambientar una habitación para que un niño se dialice en su casa como si estuviese en el hospital, llegar a escuelas de frontera con ayuda pero también con cariño, reunir cantidades de dinero para intervenciones quirúrgicas o tratamientos costosos, entre una pila de actividades que pueden conocerse recorriendo los álbumes de fotos que se publican en las redes sociales. “Es una elección de vida que contagia”, resumió Facundo, el espíritu de Cadena de Favores.

Mendoza: ADN solidario

El pueblo mendocino es uno de los más solidarios y colaboradores del mundo, aseguró Facundo y como buen guía de turismo se metió en la historia de los mendocinos que formaron parte de la epopeya más grande como lo es el cruce de los Andes y la libertad otorgada al pueblo de Chile y Perú. ¿Acaso eso no es ser solidario? Se preguntó y nos preguntó a todos…

Leit motiv

El joven de 39 años, que es la cara visible de este movimiento, viene de cuna solidaria, ya que su papá Luis Ángel Aguilera Prisco es el responsable de la Fundación Centro Oncológico Mendoza desde donde se desprende Cadena de Favores, y su hermano Tato Aguilera, que si bien está radicado en Buenos Aires, desde allá facilita todo lo que puede para lograr los objetivos que como organización se proponen. Objetivos que se planifican en base a las demandas que cada uno de los integrantes recibe, o bien, las que llegan a la página a modo de pedidos. “Me dan ganas de ayudar más, de hacer más cosas, pero también me dan ganas de que no existan estas necesidades. Tratamos de que todos se contagien, de demostrar que no hace falta hacer una campaña solidaria para darte cuenta que tu vecino tiene un problema o alguien que no conocés necesita ayuda como el señor que duerme en la calle afuera de tu casa”, se explayó Facundo y arremetió: “Si mucha gente hace pequeñas cosas no se notarían tanto las necesidades. Por ejemplo, la ropa que tenéss guardada en tu casa desde hace años y que sabés que no vas a volver a usar, ¿para qué la tenés? Estamos en un mundo tan capitalista, tan enceguecido en tener las mejores cosas que nos olvidamos de las esenciales”, reflexionó Aguilera.

Cadena sin fin

Hay quienes sostienen que lo que menos tienen están mas dispuestos a ayudar a otro, quizás sea porque es más fácil ponerse en el lugar de alguien que sufre cuando uno la ha pasado mal. “Nosotros recibimos ayuda de muchas personas que quieren ayudar y lo hacen. Incluso hay una señora del barrio La Favorita que siendo muy humilde se encarga de juntar ropa para que nosotros la llevemos a los niños de zonas rurales”, contó el joven y destacó: “Somos parte de una cadena, que no tiene fin, desde el momento que nos ayudan, quienes lo hacen aunque no puedan ir, saben que son parte y que nosotros somos un puente, nada más. Es tanta la energía que se transmite cuando se ayuda, y en el momento que colaboramos somos parte de una cadena que no tiene principio, porque no sabemos dónde empezó, como un aleteo de mariposa que en sus antípodas es un huracán. La energía y la solidaridad están ahí, lo único que hay que hacer es despertarla”, concluyó Facundo.

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