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Por Redacción
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Enfermedades de invierno: ¡prevenilas!



Comenzó la estación más fría del año y con ella llega la posibilidad de contraer alguna de sus enfermedades más comunes: resfrío, gripe, catarro, faringitis, bronquitis y neumonía. En esta época estamos propensos a sufrir alguna de ellas porque se congela nuestro sistema de defensa natural situado en la nariz y al hacerlo, no controla el paso de microbios ni calienta el aire para que llegue a nuestros pulmones a temperatura adecuada.


Algunas de estas enfermedades pueden transitarse sin mayores complicaciones pero otras pueden terminar en la muerte cuando no se controlan a tiempo; y sin bien afectan a todos los grupos etarios de una sociedad, existen grupos de riesgo que deben ser abordados con premura y eficacia. No obstante, todos debemos adoptar medidas preventivas.


En el grupo de riesgo se encuentran niños entre 6 y 23 meses, adultos mayores y quienes presentan inmunodepresión, enfermedades respiratorias crónicas y enfermedades congénitas cardiovasculares, metabólicas y renales;  para ellos, una de las acciones de prevención más efectiva es la vacuna contra la gripe o Influenza; vacuna que en nuestra provincia se les coloca en forma gratuita.


Sin embargo, estas enfermedades no respetan a nadie, todos podemos contraerlas si no ponemos en acción una batería de buenos hábitos que pueden hacerte pasar un invierno saludable:


– Abrigate bien y evitá cambios bruscos de temperatura, además es importante que cubrás tu boca y nariz al salir a espacios libres.


– Consumí frutas y verduras ricas en vitamina A y C (zanahoria, naranja, mandarina, limón y ananá, entre otras); también podés fortalecer tu sistema inmunológico con suplementos vitamínicos.


– Lavate las manos con frecuencia, en especial luego de tener contacto con una persona enferma.


– Para evitar el contagio, NO vayas a sitios concurridos si tenés síntomas de alguna enfermedad respiratoria.


–  Automedicación: ¡nunca! es importante que un médico determine el tipo de enfermedad, bacteria o virus y si es preciso extender el tratamiento a tu familia.


– Cumplí con el tratamiento médico completo para evitar recaídas o complicaciones mayores.


– Si ya te diagnosticaron alguna de estas enfermedades, descansá y tomá abundante cantidad de líquidos.


– No fumés o no lo hagás en lugares cerrados, cerca de niños, adultos mayores o personas enfermas.


–  Ventilá los ambientes, en especial en las primeras horas de la mañana; mantenelos limpios y recordá que las condiciones de hacinamiento favorecen la transmisión de virus y bacterias.


– Si hay un enfermo en la familia es conveniente que el resto use mascarillas para cortar la cadena de contagio.


– Si sos parte del grupo de riesgo, no visités a personas enfermas.


Cabe aclarar que la mayoría de estos cuadros son de baja letalidad, pero son relevantes porque implican un significativo gasto de recursos, tanto en medicamentos como en exámenes (laboratorio y radiología). Además  provocan un importante ausentismo laboral y escolar como así también sobrecargan los servicios de salud, por el elevado número de pacientes que llena consultorios y servicios de urgencia.


Prevenir desde nuestras acciones cotidianas es la clave…  cuidate y cuidá a los tuyos,  evitale un mal a tu cuerpo, a tu bolsillo y a nuestro sistema de salud.


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Enfermedades de invierno: ¡prevenilas!

Comenzó la estación más fría del año y con ella llega la posibilidad de contraer alguna de sus enfermedades más comunes: resfrío, gripe, catarro, faringitis, bronquitis y neumonía. En esta época estamos propensos a sufrir alguna de ellas porque se congela nuestro sistema de defensa natural situado en la nariz y al hacerlo, no controla el paso de microbios ni calienta el aire para que llegue a nuestros pulmones a temperatura adecuada.

Algunas de estas enfermedades pueden transitarse sin mayores complicaciones pero otras pueden terminar en la muerte cuando no se controlan a tiempo; y sin bien afectan a todos los grupos etarios de una sociedad, existen grupos de riesgo que deben ser abordados con premura y eficacia. No obstante, todos debemos adoptar medidas preventivas.

En el grupo de riesgo se encuentran niños entre 6 y 23 meses, adultos mayores y quienes presentan inmunodepresión, enfermedades respiratorias crónicas y enfermedades congénitas cardiovasculares, metabólicas y renales;  para ellos, una de las acciones de prevención más efectiva es la vacuna contra la gripe o Influenza; vacuna que en nuestra provincia se les coloca en forma gratuita.

Sin embargo, estas enfermedades no respetan a nadie, todos podemos contraerlas si no ponemos en acción una batería de buenos hábitos que pueden hacerte pasar un invierno saludable:

– Abrigate bien y evitá cambios bruscos de temperatura, además es importante que cubrás tu boca y nariz al salir a espacios libres.

– Consumí frutas y verduras ricas en vitamina A y C (zanahoria, naranja, mandarina, limón y ananá, entre otras); también podés fortalecer tu sistema inmunológico con suplementos vitamínicos.

– Lavate las manos con frecuencia, en especial luego de tener contacto con una persona enferma.

– Para evitar el contagio, NO vayas a sitios concurridos si tenés síntomas de alguna enfermedad respiratoria.

–  Automedicación: ¡nunca! es importante que un médico determine el tipo de enfermedad, bacteria o virus y si es preciso extender el tratamiento a tu familia.

– Cumplí con el tratamiento médico completo para evitar recaídas o complicaciones mayores.

– Si ya te diagnosticaron alguna de estas enfermedades, descansá y tomá abundante cantidad de líquidos.

– No fumés o no lo hagás en lugares cerrados, cerca de niños, adultos mayores o personas enfermas.

–  Ventilá los ambientes, en especial en las primeras horas de la mañana; mantenelos limpios y recordá que las condiciones de hacinamiento favorecen la transmisión de virus y bacterias.

– Si hay un enfermo en la familia es conveniente que el resto use mascarillas para cortar la cadena de contagio.

– Si sos parte del grupo de riesgo, no visités a personas enfermas.

Cabe aclarar que la mayoría de estos cuadros son de baja letalidad, pero son relevantes porque implican un significativo gasto de recursos, tanto en medicamentos como en exámenes (laboratorio y radiología). Además  provocan un importante ausentismo laboral y escolar como así también sobrecargan los servicios de salud, por el elevado número de pacientes que llena consultorios y servicios de urgencia.

Prevenir desde nuestras acciones cotidianas es la clave…  cuidate y cuidá a los tuyos,  evitale un mal a tu cuerpo, a tu bolsillo y a nuestro sistema de salud.

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