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Por Redacción

Encontronazo político en la noche de Estudio Cooperativa



La noche del miércoles tuvo un sabor distinto en la programación de Estudio Cooperativa, 91.7. Es que la temática del programa, que va desde el humor hasta la reflexión, tuvo un condimento especial que se basó, principalmente, en los verborrágicos invitados que se hicieron presente en el estudio de la radio.


César Cattáneo (37 años, concejal radical por el departamento de Godoy Cruz), y Gaspar Contreras (28 años, miembro del Equipo de Comunicación del Gobierno de Mendoza) se sacaron chispas en las tres horas que dura el programa “Sin estrés”, conducido por Virginia Rizzi, de 21 a 00.


Allí, y con la excusa de proponer un diálogo basado en ciertos puntos de coyuntura, comenzó a deshacerse un interesante ovillo de idas y venidas en forma de opinión. Y así, con música, humor y tandas radiales, los hombres de los partidos históricos de la Argentina comenzaron a dialogar.


La primera pregunta, como para romper el hielo, fue básica: qué significa ser militante. Contreras afirmó que esa palabra es la que mejor lo define. “Como siempre, bancando la bandera”, agregó.


En el caso de Cattáneo, contó que su acercamiento a la Unión Cívica Radical fue por sugerencia de un amigo, quien lo afilió a los 18 años. Era 1995, y en aquel entonces pensó que había que darle pelea al menemismo (cabe recordar que se vivía la segunda presidencia de Carlos Saúl Menem). Y en su caso, estudiante universitario, veía un avance de la derecha en la universidad donde estudiaba.


Más adelante, empezó el ping pong. Es que a cada palabra clave, uno u otro atacaban con sus argumentos. Cattáneo relataba que “la lucha que hizo la Franja Morada es la misma que hoy da gratuidad a la educación. Resistió al menemismo, evitando la privatización, cosa que el kirchnerismo no continuó. Los radicales continuamos bregando por el acceso libre a los posgrados, por poner un ejemplo”.


Ante esto, Gaspar Contreras afirmó que el gobierno popular inauguró 34 universidades, muchas más que en toda la historia del país.


Qué pide la gente


Para el concejal radical, la gente pide un inmediato fin de la impunidad, a lo que Contreras retrucó con un “sí, la impunidad que dejó de la Rúa. Cuando Cristina Kirchner pidió la democratización de la justicia, los radicales salieron a acallarla”.


Con el correr de los minutos, y entre sándwiches y gaseosa (agua, en el caso de César Cattáneo), la charla se ponía cada vez más caliente. Surgió entonces la consulta acerca de la marcha que se realizó en todo el país para recordar al fiscal Nisman, y también para pedir justicia. Gaspar Contreras dijo que no había ido a la marcha. “Decidí no ir. Lamento su muerte, pero creo que hay una visión psicológica: si Nisman somos todos, Nisman no está muerto. Si fuera contra la impunidad y el delito, yo iba. Pero en este caso, el cuerpo de Nisman fue manoseado por la oposición. Hay que tener en cuenta que a la marcha fue gente de la Sociedad Rural, la misma que chifló a Alfonsín, fue Cobos, que intentó boicotear a un gobierno popular…”


Cattáneo arremetió: “Vos no fuiste porque tu jefa no te dejó”, en obvia alusión a la presidente Cristina Kirchner. “El kirchnerismo no hace otra cosa que dividir”.


Sin embargo, ambos coincidieron, ante la pregunta sobre quién mató a Nisman, en que eso debe ser determinado por la Justicia. “Seguro que no fue suicidio”.


Así y todo, Contreras levantó el dedo: “Esto ha sido parte de una interna de la SIDE, fogoneada por Clarín, y el canal para que el hecho se llevara a cabo es Lagomarsino, un pobre imbécil. Y ya que tocamos a Clarín, ellos son los peores enemigos de la Patria. Quieren el poder por el poder mismo, siguen manejando los monopolios en toda América Latina”.


Cattáneo interrumpió: “Kirchner era socio de Clarín en los primeros cuatro años”, a lo que Gaspar respondió “Kirchner tenía que dirigir un país después de cuatro años en los que estuvieron ustedes”. Fue allí que el concejal radical contestó: “Fue Duhalde el que les dejó el país ordenado, según ustedes mismos”.


Aquí, un fragmento de la charla que durante tres horas mantuvieron Cattáneo y Contreras:





¿Final?


Ambos hombres de la política mendocina continuaron más allá del horario del programa. Teóricamente todo terminaba a las doce de la noche, pero eran las doce y veinte y aún continuaban en el aire, con un diálogo apasionante. Una tras otras, las argumentaciones y las defensas se escuchaban en la radio, con la intervención de oyentes que se pronunciaban por uno u otro lado. El diálogo parecía (parece) no terminar.


Entre música, humor (el programa tiene la presencia de varios personajes que interactuaron con los invitados, calmando a veces las aguas), se vivió una verdadera lección de respeto. Porque ante todo, ambos demostraron que de este lado del mapa se puede dialogar, discutir, debatir y construir. Se pudo escuchar cosas buenas y cosas malas. Respuestas y preguntas. Y en todo caso, con camaradería. Baste con decir que ambos, en vivo, estrecharon sus manos cuando todo parecía terminar.


Quedó pendiente una segunda parte para más adelante. Ambos dijeron que sí. Otra de las coincidencias de dos hombres que parecían no coincidir.


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Encontronazo político en la noche de Estudio Cooperativa

La noche del miércoles tuvo un sabor distinto en la programación de Estudio Cooperativa, 91.7. Es que la temática del programa, que va desde el humor hasta la reflexión, tuvo un condimento especial que se basó, principalmente, en los verborrágicos invitados que se hicieron presente en el estudio de la radio.

César Cattáneo (37 años, concejal radical por el departamento de Godoy Cruz), y Gaspar Contreras (28 años, miembro del Equipo de Comunicación del Gobierno de Mendoza) se sacaron chispas en las tres horas que dura el programa “Sin estrés”, conducido por Virginia Rizzi, de 21 a 00.

Allí, y con la excusa de proponer un diálogo basado en ciertos puntos de coyuntura, comenzó a deshacerse un interesante ovillo de idas y venidas en forma de opinión. Y así, con música, humor y tandas radiales, los hombres de los partidos históricos de la Argentina comenzaron a dialogar.

La primera pregunta, como para romper el hielo, fue básica: qué significa ser militante. Contreras afirmó que esa palabra es la que mejor lo define. “Como siempre, bancando la bandera”, agregó.

En el caso de Cattáneo, contó que su acercamiento a la Unión Cívica Radical fue por sugerencia de un amigo, quien lo afilió a los 18 años. Era 1995, y en aquel entonces pensó que había que darle pelea al menemismo (cabe recordar que se vivía la segunda presidencia de Carlos Saúl Menem). Y en su caso, estudiante universitario, veía un avance de la derecha en la universidad donde estudiaba.

Más adelante, empezó el ping pong. Es que a cada palabra clave, uno u otro atacaban con sus argumentos. Cattáneo relataba que “la lucha que hizo la Franja Morada es la misma que hoy da gratuidad a la educación. Resistió al menemismo, evitando la privatización, cosa que el kirchnerismo no continuó. Los radicales continuamos bregando por el acceso libre a los posgrados, por poner un ejemplo”.

Ante esto, Gaspar Contreras afirmó que el gobierno popular inauguró 34 universidades, muchas más que en toda la historia del país.

Qué pide la gente

Para el concejal radical, la gente pide un inmediato fin de la impunidad, a lo que Contreras retrucó con un “sí, la impunidad que dejó de la Rúa. Cuando Cristina Kirchner pidió la democratización de la justicia, los radicales salieron a acallarla”.

Con el correr de los minutos, y entre sándwiches y gaseosa (agua, en el caso de César Cattáneo), la charla se ponía cada vez más caliente. Surgió entonces la consulta acerca de la marcha que se realizó en todo el país para recordar al fiscal Nisman, y también para pedir justicia. Gaspar Contreras dijo que no había ido a la marcha. “Decidí no ir. Lamento su muerte, pero creo que hay una visión psicológica: si Nisman somos todos, Nisman no está muerto. Si fuera contra la impunidad y el delito, yo iba. Pero en este caso, el cuerpo de Nisman fue manoseado por la oposición. Hay que tener en cuenta que a la marcha fue gente de la Sociedad Rural, la misma que chifló a Alfonsín, fue Cobos, que intentó boicotear a un gobierno popular…”

Cattáneo arremetió: “Vos no fuiste porque tu jefa no te dejó”, en obvia alusión a la presidente Cristina Kirchner. “El kirchnerismo no hace otra cosa que dividir”.

Sin embargo, ambos coincidieron, ante la pregunta sobre quién mató a Nisman, en que eso debe ser determinado por la Justicia. “Seguro que no fue suicidio”.

Así y todo, Contreras levantó el dedo: “Esto ha sido parte de una interna de la SIDE, fogoneada por Clarín, y el canal para que el hecho se llevara a cabo es Lagomarsino, un pobre imbécil. Y ya que tocamos a Clarín, ellos son los peores enemigos de la Patria. Quieren el poder por el poder mismo, siguen manejando los monopolios en toda América Latina”.

Cattáneo interrumpió: “Kirchner era socio de Clarín en los primeros cuatro años”, a lo que Gaspar respondió “Kirchner tenía que dirigir un país después de cuatro años en los que estuvieron ustedes”. Fue allí que el concejal radical contestó: “Fue Duhalde el que les dejó el país ordenado, según ustedes mismos”.

Aquí, un fragmento de la charla que durante tres horas mantuvieron Cattáneo y Contreras:

¿Final?

Ambos hombres de la política mendocina continuaron más allá del horario del programa. Teóricamente todo terminaba a las doce de la noche, pero eran las doce y veinte y aún continuaban en el aire, con un diálogo apasionante. Una tras otras, las argumentaciones y las defensas se escuchaban en la radio, con la intervención de oyentes que se pronunciaban por uno u otro lado. El diálogo parecía (parece) no terminar.

Entre música, humor (el programa tiene la presencia de varios personajes que interactuaron con los invitados, calmando a veces las aguas), se vivió una verdadera lección de respeto. Porque ante todo, ambos demostraron que de este lado del mapa se puede dialogar, discutir, debatir y construir. Se pudo escuchar cosas buenas y cosas malas. Respuestas y preguntas. Y en todo caso, con camaradería. Baste con decir que ambos, en vivo, estrecharon sus manos cuando todo parecía terminar.

Quedó pendiente una segunda parte para más adelante. Ambos dijeron que sí. Otra de las coincidencias de dos hombres que parecían no coincidir.

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