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En Neuquén reabrió el librero K
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Por Redacción

En Neuquén reabrió el librero K



El librero neuquino que había sido felicitado por la presidenta Cristina Kirchner por negarse a aumentar los precios y meses después se fundió y tuvo que cerrar su comercio, reinició su actividad en un nuevo local de esta ciudad.


Gabriel Barrios, el comerciante que fue mencionado por la Presidenta en Cadena Nacional como “un ejemplo”, volvió a abrir su librería después de haber tenido que cerrar por no querer aumentar los precios de sus productos a pesar del alza que aplicaban sus proveedores.


Tras reiniciar su actividad en un nuevo local como comerciante de artículos escolares, Barrios asegura que a pesar de haber tenido que elevar los precios, en este comercio siguen estando más baratos en comparación con otros.


Barrios tenía una librería sobre calle Olascoaga al 1165, en la ciudad de Neuquén, y a principios de 2014 decidió “ponerle un freno a los abusos de los proveedores”, que aumentaron sus precios “injustificadamente”.


Por ello, el martes 4 de febrero del mismo año la Presidenta mencionó el caso en Cadena Nacional y se refirió a la necesidad de construir una burguesía nacional que “crea en el país” y que actúe en consecuencia, por lo que puso de ejemplo a Barrios.


Ante una inflación que ralentizó su marcha pero no la detuvo y con costos operativos en alza, el librero -que incluso había sido parte de un spot de Precios Cuidados en Fútbol para Todos- Barrios cerró su negocio a fines de marzo de 2015.


A cinco meses de la quiebra, Barrios buscó un local con un alquiler más accesible que el anterior y en la esquina de Olascoaga y Ricardo Güiraldes volvió a abrir las puertas de su negocios, pero con un formato más cercano a un kiosco.


Para poder reiniciar su actividad, el librero ejemplo de la jefa de Estado necesitó de un socio comercial que aportó capital y con quien ahora asume las responsabilidades en conjunto, por lo que el congelamiento de precios ya no sería una opción.


“Estábamos con los muebles en la calle, entonces se acercó Mauro, el dueño del kiosco, y me ofreció hacerme cargo del área librería que él no manejaba”, contó el librero que se hizo conocido por Fútbol para Todos.


Tras refinanciar las deudas contraídas con los proveedores, lo que le permitió contar con mercadería, Barrios reconoció que extraña el local comercial anterior: “Ya no tiene la misma magia, ese fue el sueño de mi vieja y muchos años de trabajo”.


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En Neuquén reabrió el librero K

El librero neuquino que había sido felicitado por la presidenta Cristina Kirchner por negarse a aumentar los precios y meses después se fundió y tuvo que cerrar su comercio, reinició su actividad en un nuevo local de esta ciudad.

Gabriel Barrios, el comerciante que fue mencionado por la Presidenta en Cadena Nacional como “un ejemplo”, volvió a abrir su librería después de haber tenido que cerrar por no querer aumentar los precios de sus productos a pesar del alza que aplicaban sus proveedores.

Tras reiniciar su actividad en un nuevo local como comerciante de artículos escolares, Barrios asegura que a pesar de haber tenido que elevar los precios, en este comercio siguen estando más baratos en comparación con otros.

Barrios tenía una librería sobre calle Olascoaga al 1165, en la ciudad de Neuquén, y a principios de 2014 decidió “ponerle un freno a los abusos de los proveedores”, que aumentaron sus precios “injustificadamente”.

Por ello, el martes 4 de febrero del mismo año la Presidenta mencionó el caso en Cadena Nacional y se refirió a la necesidad de construir una burguesía nacional que “crea en el país” y que actúe en consecuencia, por lo que puso de ejemplo a Barrios.

Ante una inflación que ralentizó su marcha pero no la detuvo y con costos operativos en alza, el librero -que incluso había sido parte de un spot de Precios Cuidados en Fútbol para Todos- Barrios cerró su negocio a fines de marzo de 2015.

A cinco meses de la quiebra, Barrios buscó un local con un alquiler más accesible que el anterior y en la esquina de Olascoaga y Ricardo Güiraldes volvió a abrir las puertas de su negocios, pero con un formato más cercano a un kiosco.

Para poder reiniciar su actividad, el librero ejemplo de la jefa de Estado necesitó de un socio comercial que aportó capital y con quien ahora asume las responsabilidades en conjunto, por lo que el congelamiento de precios ya no sería una opción.

“Estábamos con los muebles en la calle, entonces se acercó Mauro, el dueño del kiosco, y me ofreció hacerme cargo del área librería que él no manejaba”, contó el librero que se hizo conocido por Fútbol para Todos.

Tras refinanciar las deudas contraídas con los proveedores, lo que le permitió contar con mercadería, Barrios reconoció que extraña el local comercial anterior: “Ya no tiene la misma magia, ese fue el sueño de mi vieja y muchos años de trabajo”.

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