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Por Redacción

En el país reina la confusión política



Como el tango Cambalache y sus lacerantes párrafos, que calan con verdad realidad y actitudes de los argentinos sin perder vigencia, lamentablemente, vuelvo con expresiones que del mismo modo no pierden actualidad sobre cierta política y ciertos políticos, que alguna vez observaron de la República Argentina dos hombres de la cultura y el pensamiento universal.


Y lo hago ante los últimos acontecimientos políticos, económicos y sociales que afianzan grotescamente los pesares de millones de connacionales, como entrelazándose en el fango de la mortal inseguridad, de la dura pobreza y de la pesada desocupación. Aspectos que dejan al descubierto lo que han dejado a la Nación por décadas los partidos políticos tradicionales. Esto es radicales y peronistas, peronistas y radicales. Acciones que la historia nos dice que nada se oculta debajo de la alfombra de la vida institucional de la Nación.


Por eso, veamos lo que el pensador italiano Gianfranco Pasquino y el prestigioso escritor portugués José Saramago analizaron con cierta dureza, pero, con mucha claridad a su tiempo en diferentes ámbitos cuando hablaron de la Argentina. Algo que rescaté y que, confieso, me dolió. Aunque en honor a la verdad siento eso que expresaba hace instantes, aquí para nada a la realidad de todo un tiempo se la puede ocultar debajo de la impune alfombra de la historia. Entonces, recordemos por ejemplo cuandoPasquino no dudó un instante en expresar que el problema de la Argentina “es político”.


Para este italiano que en foros internacionales había asegurado alguna vez que al mundo le iría peor con la reelección de George Bussh, dijo que nuestro país “tiene una gran confusión política porque la democracia no funciona bien, ya que el Estado debería lograr que los ricos paguen los impuestos”. Pasquino no concebía que un país que fue uno de los diez más ricos del mundo a principios del siglo pasado, ahora tuviera la mitad de la población debajo del umbral de la pobreza. Por eso, el pensador italiano sostuvo con firmeza que todo esto que le ocurre al país es de absoluta responsabilidad de la clase política, porque lo que le pasó y le pasa a la Argentina es un problema totalmente político”. Por ello Pasquino apuntó su visión a radicales y peronistas. Abonó sus dichos expresando que a los primeros les endilgaba incapacidad de hacer algo por el país, aún cuando gobernaron y no lo hicieron, mientras que el grueso de los problemas que hoy tienen fuerte rebote sobre los argentinos, los hace responsables a los peronistas.


Al hilo conductor de las expresiones de Pasquin, lo hallé en los dichos del escritor José Saramago, cuando dijo que el poder en la Argentina abusó de las palabras. Y de la que más usó y abusó es de la palabra “democracia”. Husmeando un poco más en el pensamiento de este escritor portugués encontré una definición dura, pero exacta: dijo que “la lengua del poder tiene una característica que es mentir en sus múltiples modalidades, desde la más descarada hasta la más sutil, incluida la omisión. Saramago concluyó esta expresión con la misma contundencia que Pasquino, al afirmar que en los últimos años se ha mentido en la Argentina como en ninguna otra época.


Reflexionando todo lo expresado, subrayo que lo que vieron Gianfranco Pasquino y José Saramago es una parte de la maraña compleja de nuestra vida de país. Maraña que aún en el difícil 2014 y cuando uno de ellos –el portugués– ya no está en este mundo, ni siquiera hemos tenido la sensatez de comenzarla a desmembrar por parte de quienes tienen responsabilidades de administrar democráticamente el vivir de millones de argentinos. Dirigencia política que hoy se prepara para intentar gobernar los destinos de la Nación para los tiempos que vienen después de diciembre del 2015.


Sin que hasta ahora digan con respetuoso sinceramiento qué van hacer con el país que heredarán. Con la inmensa pobreza, con el hambre, con la indigencia, con la inseguridad, con la inflación, con las desigualdades sociales y con las antinomias que dominan inadmisible e irrespetuosamente la existencia de los nobles ciudadanos que resisten y esperan vientos que soplen merecidamente a su favor.


Daniel Gallardo – Periodista y productor de radio Estudio Cooperativa 91.7


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En el país reina la confusión política

Como el tango Cambalache y sus lacerantes párrafos, que calan con verdad realidad y actitudes de los argentinos sin perder vigencia, lamentablemente, vuelvo con expresiones que del mismo modo no pierden actualidad sobre cierta política y ciertos políticos, que alguna vez observaron de la República Argentina dos hombres de la cultura y el pensamiento universal.

Y lo hago ante los últimos acontecimientos políticos, económicos y sociales que afianzan grotescamente los pesares de millones de connacionales, como entrelazándose en el fango de la mortal inseguridad, de la dura pobreza y de la pesada desocupación. Aspectos que dejan al descubierto lo que han dejado a la Nación por décadas los partidos políticos tradicionales. Esto es radicales y peronistas, peronistas y radicales. Acciones que la historia nos dice que nada se oculta debajo de la alfombra de la vida institucional de la Nación.

Por eso, veamos lo que el pensador italiano Gianfranco Pasquino y el prestigioso escritor portugués José Saramago analizaron con cierta dureza, pero, con mucha claridad a su tiempo en diferentes ámbitos cuando hablaron de la Argentina. Algo que rescaté y que, confieso, me dolió. Aunque en honor a la verdad siento eso que expresaba hace instantes, aquí para nada a la realidad de todo un tiempo se la puede ocultar debajo de la impune alfombra de la historia. Entonces, recordemos por ejemplo cuandoPasquino no dudó un instante en expresar que el problema de la Argentina “es político”.

Para este italiano que en foros internacionales había asegurado alguna vez que al mundo le iría peor con la reelección de George Bussh, dijo que nuestro país “tiene una gran confusión política porque la democracia no funciona bien, ya que el Estado debería lograr que los ricos paguen los impuestos”. Pasquino no concebía que un país que fue uno de los diez más ricos del mundo a principios del siglo pasado, ahora tuviera la mitad de la población debajo del umbral de la pobreza. Por eso, el pensador italiano sostuvo con firmeza que todo esto que le ocurre al país es de absoluta responsabilidad de la clase política, porque lo que le pasó y le pasa a la Argentina es un problema totalmente político”. Por ello Pasquino apuntó su visión a radicales y peronistas. Abonó sus dichos expresando que a los primeros les endilgaba incapacidad de hacer algo por el país, aún cuando gobernaron y no lo hicieron, mientras que el grueso de los problemas que hoy tienen fuerte rebote sobre los argentinos, los hace responsables a los peronistas.

Al hilo conductor de las expresiones de Pasquin, lo hallé en los dichos del escritor José Saramago, cuando dijo que el poder en la Argentina abusó de las palabras. Y de la que más usó y abusó es de la palabra “democracia”. Husmeando un poco más en el pensamiento de este escritor portugués encontré una definición dura, pero exacta: dijo que “la lengua del poder tiene una característica que es mentir en sus múltiples modalidades, desde la más descarada hasta la más sutil, incluida la omisión. Saramago concluyó esta expresión con la misma contundencia que Pasquino, al afirmar que en los últimos años se ha mentido en la Argentina como en ninguna otra época.

Reflexionando todo lo expresado, subrayo que lo que vieron Gianfranco Pasquino y José Saramago es una parte de la maraña compleja de nuestra vida de país. Maraña que aún en el difícil 2014 y cuando uno de ellos –el portugués– ya no está en este mundo, ni siquiera hemos tenido la sensatez de comenzarla a desmembrar por parte de quienes tienen responsabilidades de administrar democráticamente el vivir de millones de argentinos. Dirigencia política que hoy se prepara para intentar gobernar los destinos de la Nación para los tiempos que vienen después de diciembre del 2015.

Sin que hasta ahora digan con respetuoso sinceramiento qué van hacer con el país que heredarán. Con la inmensa pobreza, con el hambre, con la indigencia, con la inseguridad, con la inflación, con las desigualdades sociales y con las antinomias que dominan inadmisible e irrespetuosamente la existencia de los nobles ciudadanos que resisten y esperan vientos que soplen merecidamente a su favor.

Daniel Gallardo – Periodista y productor de radio Estudio Cooperativa 91.7

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