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Clásica vergüenza
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Por Redacción

Clásica vergüenza



Y una vez más la violencia en el fútbol volvió a ganar. Una vez más los delincuentes disfrazados de hinchas empañaron lo que debió ser un espectáculo, una fiesta del fútbol.


El encuentro entre Boca Juniors y River Plate correspondiente a la vuelta de los octavos de final de la Copa Libertadores fue suspendido antes del inicio del segundo tiempo debido a la agresión que sufrieron los jugadores del conjunto Millonario por parte de una porción de la hinchada de Boca.


Los inadaptados arrojaron gas pimienta en la manga por la cual los jugadores se dirigían hacia el campo de juego para disputar los segundos 45 minutos. Esto provocó que algunos de los integrantes del plantel, conducido por Marcelo Gallardo, quedarán visiblemente conmocionados, con irritación en los ojos y en la piel.


Los más afectados fueron Leonardo Ponzio,  leonel Vangioni, Matías Kranevitter y el mendocino Ramiro Funes Mori.


El encuentro estuvo suspendido por más de una hora, hasta que llegó la decisión por parte de la CONMEBOL de suspender el partido.


Poco importa que el clásico a esa altura estuviese igualado, el análisis futbolístico queda totalmente al margen y sólo queda lamentarnos una vez más.


Ahora habrá que esperar la decisión por parte de la Confederación Sudamericana de Fútbol sobre los 45 minutos restantes, algo que deberá suceder sin demasiadas demoras debido a que los cuartos de final comienzan la próxima semana y la cercanía de la Copa América.


Lo que debió ser un clásico del fútbol argentino, terminó siendo, ya a esta altura, una clásica vergüenza.



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Clásica vergüenza

Y una vez más la violencia en el fútbol volvió a ganar. Una vez más los delincuentes disfrazados de hinchas empañaron lo que debió ser un espectáculo, una fiesta del fútbol.

El encuentro entre Boca Juniors y River Plate correspondiente a la vuelta de los octavos de final de la Copa Libertadores fue suspendido antes del inicio del segundo tiempo debido a la agresión que sufrieron los jugadores del conjunto Millonario por parte de una porción de la hinchada de Boca.

Los inadaptados arrojaron gas pimienta en la manga por la cual los jugadores se dirigían hacia el campo de juego para disputar los segundos 45 minutos. Esto provocó que algunos de los integrantes del plantel, conducido por Marcelo Gallardo, quedarán visiblemente conmocionados, con irritación en los ojos y en la piel.

Los más afectados fueron Leonardo Ponzio,  leonel Vangioni, Matías Kranevitter y el mendocino Ramiro Funes Mori.

El encuentro estuvo suspendido por más de una hora, hasta que llegó la decisión por parte de la CONMEBOL de suspender el partido.

Poco importa que el clásico a esa altura estuviese igualado, el análisis futbolístico queda totalmente al margen y sólo queda lamentarnos una vez más.

Ahora habrá que esperar la decisión por parte de la Confederación Sudamericana de Fútbol sobre los 45 minutos restantes, algo que deberá suceder sin demasiadas demoras debido a que los cuartos de final comienzan la próxima semana y la cercanía de la Copa América.

Lo que debió ser un clásico del fútbol argentino, terminó siendo, ya a esta altura, una clásica vergüenza.

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