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Por Redacción

El ridículo mundo del revés



Ya nada encaja con la realidad, o mejor dicho, con la necesidad de que los argentinos se sientan seguros y cuidados. Cuando pasan cosas como lo que quedó registrado en un video en el que se veía cómo deliberadamente un gendarme se arroja contra el capot de un auto, simulando haber sido atropellado por un automovilista que participaba de una protesta, los ciudadanos exigen que los responsables salgan a repudiar la acción. Pero en este caso ocurrió lo del mundo del revés.


Al referirse al polémico hecho, el secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, dijo que se trató de “una estrategia”: aseguró que “no es un accidente de tránsito lo del gendarme. Esos autos cortaron Panamericana por 40 minutos yendo a 5 kilómetros por hora. Nadie dice que atropelló al gendarme. Fue una estrategia”.


Polémico argumento el de Berni, mucho más cuando la acción contra el automovilista pudo ser más profesional. El video, viralizado a través de YouTube, muestra cómo accionó la Gendarmería tras el simulado accidente, obligando entre tironeos y forcejeos a descender del auto al conductor, quien resultó detenido y golpeado con violencia innecesaria y después involucrado en una causa judicial.


Según la curiosa explicación de Berni, lo que el gendarme hizo “fue detener la marcha del auto tras 40 minutos de incumplimiento de la orden de Gandarmería”. “El gendarme no mintió, se cruzó (sic) y paró la marcha del auto. Después vemos si arriesgó su integridad física”, agregó. Pero este razonamiento puede ser interpretado de otra forma: “Primero actuemos, aún contra la ley, después vemos cómo lo arreglamos”.


El gendarme apuntado es el comandante Juan Alberto López Torales -bautizado después como el “gendarme carancho”-, a cargo de un grupo de efectivos, a quien se lo ve corriendo para lanzarse sobre uno de los vehículos que participaba de la protesta en auto por la situación que atraviesan trabajadores de la autopartista Lear. “Técnicamente lo que hizo fue cumplir con su deber. A nadie le gusta esa imagen”, justificó Berni.


Por supuesto, a nadie le gusta esa imagen, mucho menos a los argentinos que esperan otro tipo de acciones por parte de quienes tienen la misión de velar por su seguridad, pero usando armas legales y no simulando hechos que rozan lo ilegítimo, para colmo justificados por funcionarios que tienen una gran responsabilidad frente a la sociedad.


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El ridículo mundo del revés

Ya nada encaja con la realidad, o mejor dicho, con la necesidad de que los argentinos se sientan seguros y cuidados. Cuando pasan cosas como lo que quedó registrado en un video en el que se veía cómo deliberadamente un gendarme se arroja contra el capot de un auto, simulando haber sido atropellado por un automovilista que participaba de una protesta, los ciudadanos exigen que los responsables salgan a repudiar la acción. Pero en este caso ocurrió lo del mundo del revés.

Al referirse al polémico hecho, el secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, dijo que se trató de “una estrategia”: aseguró que “no es un accidente de tránsito lo del gendarme. Esos autos cortaron Panamericana por 40 minutos yendo a 5 kilómetros por hora. Nadie dice que atropelló al gendarme. Fue una estrategia”.

Polémico argumento el de Berni, mucho más cuando la acción contra el automovilista pudo ser más profesional. El video, viralizado a través de YouTube, muestra cómo accionó la Gendarmería tras el simulado accidente, obligando entre tironeos y forcejeos a descender del auto al conductor, quien resultó detenido y golpeado con violencia innecesaria y después involucrado en una causa judicial.

Según la curiosa explicación de Berni, lo que el gendarme hizo “fue detener la marcha del auto tras 40 minutos de incumplimiento de la orden de Gandarmería”. “El gendarme no mintió, se cruzó (sic) y paró la marcha del auto. Después vemos si arriesgó su integridad física”, agregó. Pero este razonamiento puede ser interpretado de otra forma: “Primero actuemos, aún contra la ley, después vemos cómo lo arreglamos”.

El gendarme apuntado es el comandante Juan Alberto López Torales -bautizado después como el “gendarme carancho”-, a cargo de un grupo de efectivos, a quien se lo ve corriendo para lanzarse sobre uno de los vehículos que participaba de la protesta en auto por la situación que atraviesan trabajadores de la autopartista Lear. “Técnicamente lo que hizo fue cumplir con su deber. A nadie le gusta esa imagen”, justificó Berni.

Por supuesto, a nadie le gusta esa imagen, mucho menos a los argentinos que esperan otro tipo de acciones por parte de quienes tienen la misión de velar por su seguridad, pero usando armas legales y no simulando hechos que rozan lo ilegítimo, para colmo justificados por funcionarios que tienen una gran responsabilidad frente a la sociedad.

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