El retiro de un político integral
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Por Redacción

El retiro de un político integral



Sorpresa en pleno triunfo: no son pocos los que lamentan la decisión de alejarse de la política y la función pública de Ernesto Sanz. La noticia cayó de sorpresa y deja un enorme vacío en la cúpula del centenario partido.


Sanz es considerado uno de los grandes políticos que dio nuestra tierra y, sin lugar a dudas, fue el artífice de la recuperación de la UCR en el escenario político nacional. Desde el mismo momento en que logró imponer su idea en el congreso partidario de Gualeguaychú, empezó el camino en ascenso para un radicalismo que venía muy vapuleado desde la crisis del 2001, y esa decisión de Sanz, que en principio fue tan criticada por sus adversarios internos, se vio coronada con el triunfo de Cambiemos el pasado 22 de noviembre que puso fin a la década kirchnerista y parecía invencible en cuanta elección se efectuara. Y no sólo se terminó con el reinado de CFK, sino que el radicalismo sumó más de 400 intendencias en el país y dos gobernaciones –Jujuy y Mendoza–, que servirán de base para el despegue definitivo en elecciones venideras.


El motivo de su retirada de la política lo explicó muy bien mediante una carta dada a conocer  por Facebook, a pesar de que -a decir verdad- muchos no creyeron que su decisión fuera retornar al hogar y recuperar la familia luego de tantos años de exposición, trabajo sin descanso, de años de elogios y críticas que terminaron minando su físico, el que le pedía a gritos un descanso. El descanso del guerrero que vuelve a su San Rafael natal luego de haber ganado la última batalla.


Algunos no pueden creer en un renunciamiento de estas características, pero ése es un problema de ellos. Seguramente, muchos amigos y correligionarios lo extrañarán, pero como él mismo se encarga de decirles, se retira de la política y la vida pública pero no de sus afectos, y seguirá acompañando y disfrutando de los amigos desde otro ámbito.


Se lo nota contento, dicen que está feliz con su determinación. Pero sin dudas, Mendoza y el país sentirán la baja de este gran político que tuvo el honor de tener destacados cargos partidarios y electivos a lo largo de su carrera política, en los que se desempeñó demostrando toda su calidad de dirigente, inteligente, intuitivo y con una oratoria envidiable. Tal vez, dentro de su corazón quede la pena de no haber sido comprendido por todos sus correligionarios, porque de haberlo sido es muy probable que le ganara las internas abiertas a Macri. No lo dirá, pero esa será una espina dolorosa sólo atenuada por el gran triunfo de Cambiemos, pero claro, bajo el liderazgo del líder del Pro.


Y por haber dejado a su querida UCR en franca recuperación –esa fue su última obra–, cuando nadie apostaba a su resurgimiento, merece ser feliz, disfrutar su terruño en el Sur mendocino y, por supuesto, su familia es la primera agradecida por recuperar su compañía y amor. El radicalismo no lo olvidará nunca.


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Sorpresa en pleno triunfo: no son pocos los que lamentan la decisión de alejarse de la política y la función pública de Ernesto Sanz. La noticia cayó de sorpresa y deja un enorme vacío en la cúpula del centenario partido.

Sanz es considerado uno de los grandes políticos que dio nuestra tierra y, sin lugar a dudas, fue el artífice de la recuperación de la UCR en el escenario político nacional. Desde el mismo momento en que logró imponer su idea en el congreso partidario de Gualeguaychú, empezó el camino en ascenso para un radicalismo que venía muy vapuleado desde la crisis del 2001, y esa decisión de Sanz, que en principio fue tan criticada por sus adversarios internos, se vio coronada con el triunfo de Cambiemos el pasado 22 de noviembre que puso fin a la década kirchnerista y parecía invencible en cuanta elección se efectuara. Y no sólo se terminó con el reinado de CFK, sino que el radicalismo sumó más de 400 intendencias en el país y dos gobernaciones –Jujuy y Mendoza–, que servirán de base para el despegue definitivo en elecciones venideras.

El motivo de su retirada de la política lo explicó muy bien mediante una carta dada a conocer  por Facebook, a pesar de que -a decir verdad- muchos no creyeron que su decisión fuera retornar al hogar y recuperar la familia luego de tantos años de exposición, trabajo sin descanso, de años de elogios y críticas que terminaron minando su físico, el que le pedía a gritos un descanso. El descanso del guerrero que vuelve a su San Rafael natal luego de haber ganado la última batalla.

Algunos no pueden creer en un renunciamiento de estas características, pero ése es un problema de ellos. Seguramente, muchos amigos y correligionarios lo extrañarán, pero como él mismo se encarga de decirles, se retira de la política y la vida pública pero no de sus afectos, y seguirá acompañando y disfrutando de los amigos desde otro ámbito.

Se lo nota contento, dicen que está feliz con su determinación. Pero sin dudas, Mendoza y el país sentirán la baja de este gran político que tuvo el honor de tener destacados cargos partidarios y electivos a lo largo de su carrera política, en los que se desempeñó demostrando toda su calidad de dirigente, inteligente, intuitivo y con una oratoria envidiable. Tal vez, dentro de su corazón quede la pena de no haber sido comprendido por todos sus correligionarios, porque de haberlo sido es muy probable que le ganara las internas abiertas a Macri. No lo dirá, pero esa será una espina dolorosa sólo atenuada por el gran triunfo de Cambiemos, pero claro, bajo el liderazgo del líder del Pro.

Y por haber dejado a su querida UCR en franca recuperación –esa fue su última obra–, cuando nadie apostaba a su resurgimiento, merece ser feliz, disfrutar su terruño en el Sur mendocino y, por supuesto, su familia es la primera agradecida por recuperar su compañía y amor. El radicalismo no lo olvidará nunca.

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