Cargando...
Por Redacción

El partido antieuro, contra la islamización de Alemania



Miles de personas salieron ayer a la calle en diferentes ciudades de Alemania para protestar contra la supuesta islamización que amenaza al país. La marcha más importante fue nuevamente la de Dresde. Allí el movimiento Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente (PEGIDA, en sus siglas en alemán) consiguió sacar a la calle a más de 17.000 personas, según estimaciones de la policía, la mayor cifra conseguida en las diez marchas convocadas hasta ahora.Una contramanifestación reunió a alrededor de 4.000 personas bajo el lema “Dresde sin nazis”.


En esta ocasión, PEGIDA invitó a los ciudadanos a cantar villancicos ante la ópera de la capital del Estado de Sajonia contra lo que ellos consideran la “extranjerización” de Alemania.


Hasta hace bien poco, la palabra alemana correspondiente a “extranjerización” (Überfremdung) formaba parte de la jerga usada habitualmente por la extrema derecha y los neonazis; sin embargo, con la ola de manifestaciones que vive el país desde hace semanas, el uso de ese término parece haberse instalado en el mismo centro de la sociedad alemana.


Pese a todo lo que acontece, buena parte de los analistas considera equivocado clasificar a movimientos como PEGIDA de meros fenómenos islamófobos y racistas. La mayoría de los que han acudido a marchas como la de Dresde coinciden en destacar que los participantes conforman una masa social más heterogénea y compleja de lo que pueda parecer a primera vista: jubilados con dificultades para llegar a fin de mes, desempleados de larga duración, gente joven, familias de clase media y, por supuesto, miembros de la extrema derecha y de movimientos neonazi, históricamente fuertes en los Estados federados que formaban la desaparecida República Democrática Alemana.


Enarbolando banderas de Alemania, protestan contra lo que consideran una traición a los valores “judeocristianos” de la cultura occidental y relacionan esa pérdida de los valores occidentales con el desgaste que sufre el bienestar social en Alemania, donde los índices de precariedad, pobreza y desigualdad han crecido durante la última década.



 


comentarios

Compartir en facebook
Compartir en twitter
imagen

El partido antieuro, contra la islamización de Alemania

Miles de personas salieron ayer a la calle en diferentes ciudades de Alemania para protestar contra la supuesta islamización que amenaza al país. La marcha más importante fue nuevamente la de Dresde. Allí el movimiento Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente (PEGIDA, en sus siglas en alemán) consiguió sacar a la calle a más de 17.000 personas, según estimaciones de la policía, la mayor cifra conseguida en las diez marchas convocadas hasta ahora.Una contramanifestación reunió a alrededor de 4.000 personas bajo el lema “Dresde sin nazis”.

En esta ocasión, PEGIDA invitó a los ciudadanos a cantar villancicos ante la ópera de la capital del Estado de Sajonia contra lo que ellos consideran la “extranjerización” de Alemania.

Hasta hace bien poco, la palabra alemana correspondiente a “extranjerización” (Überfremdung) formaba parte de la jerga usada habitualmente por la extrema derecha y los neonazis; sin embargo, con la ola de manifestaciones que vive el país desde hace semanas, el uso de ese término parece haberse instalado en el mismo centro de la sociedad alemana.

Pese a todo lo que acontece, buena parte de los analistas considera equivocado clasificar a movimientos como PEGIDA de meros fenómenos islamófobos y racistas. La mayoría de los que han acudido a marchas como la de Dresde coinciden en destacar que los participantes conforman una masa social más heterogénea y compleja de lo que pueda parecer a primera vista: jubilados con dificultades para llegar a fin de mes, desempleados de larga duración, gente joven, familias de clase media y, por supuesto, miembros de la extrema derecha y de movimientos neonazi, históricamente fuertes en los Estados federados que formaban la desaparecida República Democrática Alemana.

Enarbolando banderas de Alemania, protestan contra lo que consideran una traición a los valores “judeocristianos” de la cultura occidental y relacionan esa pérdida de los valores occidentales con el desgaste que sufre el bienestar social en Alemania, donde los índices de precariedad, pobreza y desigualdad han crecido durante la última década.

 

comentarios

imagen imagen
Login