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Por Redacción

El Gobierno iraquí prepara el gran asalto sobre Tikrit



La coalición de fuerzas gubernamentales iraquíes han alcanzado este martes las afueras de Tikrit y se disponen a avanzar con un gran asalto sobre esa ciudad que se encuentra bajo control del Estado Islámico (EI) desde el pasado junio, según distintos portavoces.


Esa perspectiva se ha hecho posible tras la recuperación de la aldea de Al Alam, al noreste, desde donde la alianza de soldados regulares, milicianos chiítas y combatientes suníes espera lanzar el ataque a la capital de la provincia de Saladino. De lograrlo, sería la primera ciudad recuperada y alentaría a Bagdad a iniciar la campaña de Mosul, segunda ciudad en importancia del país y principal bastión de los insurgentes, ubicada a 225 kilómetros más al norte.


Tikrit goza de un especial simbolismo porque en sus cercanías, en la aldea de Awja, nació el ejecutado presidente Sadam Husein y la cadena de noticias Al Yazira haciéndose eco de un comunicado del Ministerio de Defensa ha anunciado la nueva fase de la ofensiva que busca recuperar ese bastión y que podría empezar en el transcurso de esta semana.


Aunque el Gobierno de Bagdad ha hecho varios intentos por recuperar Tikrit desde el verano, es la primera vez que llega tan lejos. Tras el lento avance de los diez días pasados, la captura de Al Alam ha permitido a las fuerzas iraquíes rodear esa ciudad casi por completo.


Sin embargo, la euforia de la victoria no puede eclipsar las dificultades que esperan. Por un lado, el EI ha estado trayendo refuerzos a Tikrit desde otras partes de su autoproclamado califato. Por otro, tal como se ha visto durante la campaña hasta el momento, los extremistas minan los accesos y dejan numerosas trampas explosivas en su retirada.


Además, desde el inicio de la operación el pasado 2 de marzo, se ha temido que los chiítas que constituyen el grueso de las tropas intenten vengarse de la población local (suní) por los asesinatos contra miembros de su comunidad cometidos en la zona. Esos comportamientos destruirían la frágil alianza con las tribus locales contrarias al EI. Sin embargo, hasta ahora no hay indicios de revancha y el Gobierno iraquí espera dar, de una vez por todas, el paso fundamental para recuperar la totalidad de su geografía y reconstituir la unidad política del Estado de Oriente Medio.



 


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El Gobierno iraquí prepara el gran asalto sobre Tikrit

La coalición de fuerzas gubernamentales iraquíes han alcanzado este martes las afueras de Tikrit y se disponen a avanzar con un gran asalto sobre esa ciudad que se encuentra bajo control del Estado Islámico (EI) desde el pasado junio, según distintos portavoces.

Esa perspectiva se ha hecho posible tras la recuperación de la aldea de Al Alam, al noreste, desde donde la alianza de soldados regulares, milicianos chiítas y combatientes suníes espera lanzar el ataque a la capital de la provincia de Saladino. De lograrlo, sería la primera ciudad recuperada y alentaría a Bagdad a iniciar la campaña de Mosul, segunda ciudad en importancia del país y principal bastión de los insurgentes, ubicada a 225 kilómetros más al norte.

Tikrit goza de un especial simbolismo porque en sus cercanías, en la aldea de Awja, nació el ejecutado presidente Sadam Husein y la cadena de noticias Al Yazira haciéndose eco de un comunicado del Ministerio de Defensa ha anunciado la nueva fase de la ofensiva que busca recuperar ese bastión y que podría empezar en el transcurso de esta semana.

Aunque el Gobierno de Bagdad ha hecho varios intentos por recuperar Tikrit desde el verano, es la primera vez que llega tan lejos. Tras el lento avance de los diez días pasados, la captura de Al Alam ha permitido a las fuerzas iraquíes rodear esa ciudad casi por completo.

Sin embargo, la euforia de la victoria no puede eclipsar las dificultades que esperan. Por un lado, el EI ha estado trayendo refuerzos a Tikrit desde otras partes de su autoproclamado califato. Por otro, tal como se ha visto durante la campaña hasta el momento, los extremistas minan los accesos y dejan numerosas trampas explosivas en su retirada.

Además, desde el inicio de la operación el pasado 2 de marzo, se ha temido que los chiítas que constituyen el grueso de las tropas intenten vengarse de la población local (suní) por los asesinatos contra miembros de su comunidad cometidos en la zona. Esos comportamientos destruirían la frágil alianza con las tribus locales contrarias al EI. Sin embargo, hasta ahora no hay indicios de revancha y el Gobierno iraquí espera dar, de una vez por todas, el paso fundamental para recuperar la totalidad de su geografía y reconstituir la unidad política del Estado de Oriente Medio.

 

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