El día que Cristina Kirchner dudó de ISIS
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Por Redacción

El día que Cristina Kirchner dudó de ISIS





Corría septiembre de 2014 y las alarmas por el Estado Islámico llegaron hasta el gobierno argentino. Desde Roma, a donde había viajado para visitar al Francisco, Cristina Kirchner reveló que había recibido amenazas de ese grupo, a las que vinculó con su “amistad con el Papa” y su posición a favor de la existencia de un Estado de Israel y uno de Palestina.


Pese a informar que la policía investigaba la veracidad del mensaje, la mandataria le restó trascendencia al hecho. Si fuera por las amenazas “debería vivir abajo de una cama, como el Papa también”, indicó en diálogo con la prensa. Pero días después, ya en Nueva York, ciudad en la que participó de la Asamblea General de la ONU,reiteró el comentario.


No fue esa amenaza la única alusión que hizo por esos días sobre ISIS, cuyos brutales masacres dominaban por entonces la agenda de la cumbre. La Presidente se refirió a esa organización tanto en el discurso que dio el 24 ante el pleno de la Asamblea como en el que brindó más tarde ante el Consejo de Seguridad.


La primera mención fue cuando cuestionó la posición que asumió Occidente frente al fenómeno que se denominó Primavera Árabe. “Los que ayer eran malos hoy no son tan malos, los que ayer tenían que ser invadidos hoy parece que están colaborando para que el ISIS desaparezca”, apuntó.

“Ahora es el ISIS, este nuevo engendro que aparece degollando gente por televisión en verdaderas puestas en escena que uno se pregunta cómo, desde dónde…”, dijo extrañada. Entonces explicó: “Me he tornado absolutamente desconfiada de todo. Las cosas que pasan en televisión en esas series que tanto nos entretienen son pequeñas ficciones al lado de la realidad que tenemos que vivir como mundo”.


Similar fue lo que manifestó ante los jefes de Estado en el Consejo de Seguridad, del que la Argentina participaba como miembro no permanente. Allí observó que en momentos que se “consideraba la posibilidad de que el gran enemigo era el gobierno de Siria” se ayudó a quienes fueron definidos como feedom fighters. Luego agregó que muchos de quienes estuvieron en esas filas pasaron a formar parte del ISIS. “¿Entonces quiénes eran los que alimentaban a los opositores y les daban armas y recursos”, se preguntó de manera retórica.


“Muchas veces hay que entender lo que pasa en cada sociedad, en cada pueblo, y tratar de ver cuáles son los instrumentos más adecuados para combatir en serio el terrorismo. Porque no sería nada extraño que el año que viene haya desaparecido el ISIS y haya aparecido cualquier otro grupúsculo de algún nombre extraño, con actitudes todavía más virulentas y más violentas”, señaló con ironía. Y pidió que la lucha contra el terrorismo “se lleve a cabo en un marco de juricidad y respeto a los derechos humanos que nos garantice no seguir retroalimentando el monstruo”.


El pronóstico de la Presidente no se cumplió. El Estado Islámico no sólo no detuvo sus matanzas sino que exportó su terror fronteras afuera de su zona de influencia. La ola de atentados que dejó más de un centenar de muertos en París evidencia que su poder se ha incrementado y que sus líderes están dispuestos a traspasar cualquier límite en pos de su fundamentalismo. Así lo entendieron de inmediato los jefes de Estado que apenas se produjeron los ataques llamaron a multiplicar esfuerzos para combatir a los terroristas./ Fuente: Infobae.com







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Corría septiembre de 2014 y las alarmas por el Estado Islámico llegaron hasta el gobierno argentino. Desde Roma, a donde había viajado para visitar al Francisco, Cristina Kirchner reveló que había recibido amenazas de ese grupo, a las que vinculó con su “amistad con el Papa” y su posición a favor de la existencia de un Estado de Israel y uno de Palestina.

Pese a informar que la policía investigaba la veracidad del mensaje, la mandataria le restó trascendencia al hecho. Si fuera por las amenazas “debería vivir abajo de una cama, como el Papa también”, indicó en diálogo con la prensa. Pero días después, ya en Nueva York, ciudad en la que participó de la Asamblea General de la ONU,reiteró el comentario.

No fue esa amenaza la única alusión que hizo por esos días sobre ISIS, cuyos brutales masacres dominaban por entonces la agenda de la cumbre. La Presidente se refirió a esa organización tanto en el discurso que dio el 24 ante el pleno de la Asamblea como en el que brindó más tarde ante el Consejo de Seguridad.

La primera mención fue cuando cuestionó la posición que asumió Occidente frente al fenómeno que se denominó Primavera Árabe. “Los que ayer eran malos hoy no son tan malos, los que ayer tenían que ser invadidos hoy parece que están colaborando para que el ISIS desaparezca”, apuntó.
“Ahora es el ISIS, este nuevo engendro que aparece degollando gente por televisión en verdaderas puestas en escena que uno se pregunta cómo, desde dónde…”, dijo extrañada. Entonces explicó: “Me he tornado absolutamente desconfiada de todo. Las cosas que pasan en televisión en esas series que tanto nos entretienen son pequeñas ficciones al lado de la realidad que tenemos que vivir como mundo”.

Similar fue lo que manifestó ante los jefes de Estado en el Consejo de Seguridad, del que la Argentina participaba como miembro no permanente. Allí observó que en momentos que se “consideraba la posibilidad de que el gran enemigo era el gobierno de Siria” se ayudó a quienes fueron definidos como feedom fighters. Luego agregó que muchos de quienes estuvieron en esas filas pasaron a formar parte del ISIS. “¿Entonces quiénes eran los que alimentaban a los opositores y les daban armas y recursos”, se preguntó de manera retórica.

“Muchas veces hay que entender lo que pasa en cada sociedad, en cada pueblo, y tratar de ver cuáles son los instrumentos más adecuados para combatir en serio el terrorismo. Porque no sería nada extraño que el año que viene haya desaparecido el ISIS y haya aparecido cualquier otro grupúsculo de algún nombre extraño, con actitudes todavía más virulentas y más violentas”, señaló con ironía. Y pidió que la lucha contra el terrorismo “se lleve a cabo en un marco de juricidad y respeto a los derechos humanos que nos garantice no seguir retroalimentando el monstruo”.

El pronóstico de la Presidente no se cumplió. El Estado Islámico no sólo no detuvo sus matanzas sino que exportó su terror fronteras afuera de su zona de influencia. La ola de atentados que dejó más de un centenar de muertos en París evidencia que su poder se ha incrementado y que sus líderes están dispuestos a traspasar cualquier límite en pos de su fundamentalismo. Así lo entendieron de inmediato los jefes de Estado que apenas se produjeron los ataques llamaron a multiplicar esfuerzos para combatir a los terroristas./ Fuente: Infobae.com

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