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Por Redacción

El canibalismo interno de la UCR



Hay cosas que parecen simples pero que los radicales se empecinan en hacerlas difíciles. En el congreso partidario pasado, los cornejistas podrían haber mandado señales de integración y, sabiendo que cuentan con hasta ahora la mejor figura para aspirar a la gobernación, como es Alfredo Cornejo, se podían dar el lujo de dejarle un lugar en la Junta Electoral partidaria a algún cobista.


Pero la actitud, un poco mezquina, y hasta infantil, de querer quedarse con todo aplicando la ley del más fuerte, produjo un enojo generalizado en los radichetas que no están bajo la bandera el intendente de Godoy Cruz, quienes empezaron a trabajar en ‘el operativo clamor’, para que Julio Cobos se anote y finalmente sea el gobernador de la provincia.


Aquella votación realizada a comienzos de noviembre conformó a la Junta Electoral con dos integrantes del cornejismo (Pamela Verasay y Gustavo Gil), uno territorial (Sergio Boverman), uno del ala del intendente capitalino (Ulpiano Suárez), y un referente de Sanz (Omar De Miguel).


Según comentarios de dirigentes experimentados de la UCR, lo de Cornejo en el pasado congreso fue una victoria a lo Pirro, que en definitiva lo termina perjudicando, cuando ya tendría que estar pensando en sumar en sus equipos técnicos a profesionales de los distintos sectores. En definitiva, a todos les gustaría verlo en un rol de estadista más, que en el de jefe del sector predominante del radicalismo.


El error de Cornejo

Detalles como el de la integración de un simple órgano partidario dejaron a varios con temores de lo que podría ser el cacique de Godoy Cruz, en caso de llegar a la Gobernación. Seguramente por eso los dirigentes más cercanos a Cornejo tendrían que ser los que paren la pelota, tratando de aplacar el internismo que hay dentro del partido, y luchar para que su jefe finalmente sea el candidato a gobernador de todos.


Para ello es indispensable dejar entrar a referentes de renombre al círculo de poder del cornejismo, y quitar el pensamiento de que ellos solos, por el simple hecho de ser fundadores del movimiento Línea Encuentro pueden llegar a imponer su criterio. Además, es sabido que para ser gobernador por la UCR es necesario, y hasta indispensable, tener al partido unido, más teniendo en cuenta que el PJ sigue siendo un rival difícil de vencer.


De ahora en más, esa será la prueba de fuego que deberán sortear, sin egoísmo, todos los dirigentes cornejistas en este tramo final en el que resta menos de un año para las elecciones y hay experiencias de sobra, como la de César Biffi.

Sería muy bueno que por ese corto tiempo dejen de ser caníbales de las internas y comiencen a ser vegetarianos, si aspiran en serio a llegar el año próximo a los despachos de la calle Peltier.


Paso en falso de los cobistas

El mismo día del congreso partidario pasado, se pudo ver el enojo para con Alfredo Cornejo de aquellos que están junto a los legisladores Vaquié, Montero y Jaliff, y también los que apoyan al intendente Abed. Más de uno, a partir de ese momento, comenzó a dirigir la mirada hacia Julio Cobos como una carta en la manga en caso de que Cornejo continuara con el internismo partidario.


Ahora que desde las filas cornejistas propician un arreglo con el PRO de Mauricio Macri, al mismo tiempo algunos cobistas empezaron a operar mediáticamente una posible candidatura del ex vicepresidente para gobernador de Mendoza, algo que sería un error, ya que tendrían que saber que nunca antes se lo ha visto a Cobos tan compenetrado con una candidatura como es la de presidente de la Nación.


Según dicen algunos allegados, el mendocino está contento con este camino que emprendió en búsqueda del sillón de Rivadavia, imprimiéndole un gran ritmo a la campaña, y no piensa en bajar para competir en la provincia. Seguramente a Cobos no le debe gustar que sus propios alfiles lo bajen a posible gobernador, utilizando esta herramienta más como una amenaza al cornejismo que un hecho de la realidad.


Congreso conflictivo

Por estos días siguen las conversaciones, y seguramente que de no llegar a un acuerdo, el Congreso extraordinario citado para el 13 de diciembre se postergará en pos de la unidad del partido. Lo cierto es que, de a poco, por ambos lados han desinflado la pelea; desde el cornejismo, a través de Andrés Peti Lombardi aseguran que en dicho cónclave sólo se hablará de la reforma de la carta orgánica para adecuarla a las PASO y que se establecerán criterios y estrategias para las próximas elecciones. Mientras, desde el cobismo aseguran que irán al Congreso y darán el debate necesario en caso de que se quiera avanzar de hecho con un acuerdo con el PRO.


Lo increíble es que los radicales, teniendo un candidato puesto a la gobernación como Alfredo Cornejo, ‘lo limen’ con operativos de prensa, con la amenaza de que Cobos podría ser el candidato a gobernador, confundiendo aún más al electorado. Y por el otro lado, ‘lo limen’ también a Cobos, que hoy por hoy es el candidato a presidente de la UCR con mayores posibilidades de llegar, dejando trascender que se podría bajar para ser candidato a gobernador, todo un despropósito del internismo radical.


Seguramente, Alfonsín diría: “Un psicólogo por acá”.


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El canibalismo interno de la UCR

Hay cosas que parecen simples pero que los radicales se empecinan en hacerlas difíciles. En el congreso partidario pasado, los cornejistas podrían haber mandado señales de integración y, sabiendo que cuentan con hasta ahora la mejor figura para aspirar a la gobernación, como es Alfredo Cornejo, se podían dar el lujo de dejarle un lugar en la Junta Electoral partidaria a algún cobista.

Pero la actitud, un poco mezquina, y hasta infantil, de querer quedarse con todo aplicando la ley del más fuerte, produjo un enojo generalizado en los radichetas que no están bajo la bandera el intendente de Godoy Cruz, quienes empezaron a trabajar en ‘el operativo clamor’, para que Julio Cobos se anote y finalmente sea el gobernador de la provincia.

Aquella votación realizada a comienzos de noviembre conformó a la Junta Electoral con dos integrantes del cornejismo (Pamela Verasay y Gustavo Gil), uno territorial (Sergio Boverman), uno del ala del intendente capitalino (Ulpiano Suárez), y un referente de Sanz (Omar De Miguel).

Según comentarios de dirigentes experimentados de la UCR, lo de Cornejo en el pasado congreso fue una victoria a lo Pirro, que en definitiva lo termina perjudicando, cuando ya tendría que estar pensando en sumar en sus equipos técnicos a profesionales de los distintos sectores. En definitiva, a todos les gustaría verlo en un rol de estadista más, que en el de jefe del sector predominante del radicalismo.

El error de Cornejo
Detalles como el de la integración de un simple órgano partidario dejaron a varios con temores de lo que podría ser el cacique de Godoy Cruz, en caso de llegar a la Gobernación. Seguramente por eso los dirigentes más cercanos a Cornejo tendrían que ser los que paren la pelota, tratando de aplacar el internismo que hay dentro del partido, y luchar para que su jefe finalmente sea el candidato a gobernador de todos.

Para ello es indispensable dejar entrar a referentes de renombre al círculo de poder del cornejismo, y quitar el pensamiento de que ellos solos, por el simple hecho de ser fundadores del movimiento Línea Encuentro pueden llegar a imponer su criterio. Además, es sabido que para ser gobernador por la UCR es necesario, y hasta indispensable, tener al partido unido, más teniendo en cuenta que el PJ sigue siendo un rival difícil de vencer.

De ahora en más, esa será la prueba de fuego que deberán sortear, sin egoísmo, todos los dirigentes cornejistas en este tramo final en el que resta menos de un año para las elecciones y hay experiencias de sobra, como la de César Biffi.
Sería muy bueno que por ese corto tiempo dejen de ser caníbales de las internas y comiencen a ser vegetarianos, si aspiran en serio a llegar el año próximo a los despachos de la calle Peltier.

Paso en falso de los cobistas
El mismo día del congreso partidario pasado, se pudo ver el enojo para con Alfredo Cornejo de aquellos que están junto a los legisladores Vaquié, Montero y Jaliff, y también los que apoyan al intendente Abed. Más de uno, a partir de ese momento, comenzó a dirigir la mirada hacia Julio Cobos como una carta en la manga en caso de que Cornejo continuara con el internismo partidario.

Ahora que desde las filas cornejistas propician un arreglo con el PRO de Mauricio Macri, al mismo tiempo algunos cobistas empezaron a operar mediáticamente una posible candidatura del ex vicepresidente para gobernador de Mendoza, algo que sería un error, ya que tendrían que saber que nunca antes se lo ha visto a Cobos tan compenetrado con una candidatura como es la de presidente de la Nación.

Según dicen algunos allegados, el mendocino está contento con este camino que emprendió en búsqueda del sillón de Rivadavia, imprimiéndole un gran ritmo a la campaña, y no piensa en bajar para competir en la provincia. Seguramente a Cobos no le debe gustar que sus propios alfiles lo bajen a posible gobernador, utilizando esta herramienta más como una amenaza al cornejismo que un hecho de la realidad.

Congreso conflictivo
Por estos días siguen las conversaciones, y seguramente que de no llegar a un acuerdo, el Congreso extraordinario citado para el 13 de diciembre se postergará en pos de la unidad del partido. Lo cierto es que, de a poco, por ambos lados han desinflado la pelea; desde el cornejismo, a través de Andrés Peti Lombardi aseguran que en dicho cónclave sólo se hablará de la reforma de la carta orgánica para adecuarla a las PASO y que se establecerán criterios y estrategias para las próximas elecciones. Mientras, desde el cobismo aseguran que irán al Congreso y darán el debate necesario en caso de que se quiera avanzar de hecho con un acuerdo con el PRO.

Lo increíble es que los radicales, teniendo un candidato puesto a la gobernación como Alfredo Cornejo, ‘lo limen’ con operativos de prensa, con la amenaza de que Cobos podría ser el candidato a gobernador, confundiendo aún más al electorado. Y por el otro lado, ‘lo limen’ también a Cobos, que hoy por hoy es el candidato a presidente de la UCR con mayores posibilidades de llegar, dejando trascender que se podría bajar para ser candidato a gobernador, todo un despropósito del internismo radical.

Seguramente, Alfonsín diría: “Un psicólogo por acá”.

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