El cambio está cerca en Mendoza
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Por Redacción
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El cambio está cerca en Mendoza



La provincia en su peor momento.


A una semana de las elecciones presidenciales, todos los pronósticos vaticinan tiempos de cambios en el país y el fin del ciclo kirchnerista.


Como ya se comentó en esta misma sección varias veces, la baja performance del candidato oficialista Daniel Scioli se debe en gran parte a errores cometidos dentro de su propia tropa, con dirigentes ultra kirchneristas que nunca digirieron la candidatura del motonauta.


Por estas tierras, la suerte de Scioli todavía empeora más, producto del desgobierno provincial, cada vez más sitiado por deudores y con problemas de gestión y de sus propios partidarios. Si hasta se mencionó la semana pasada la posible renuncia del gobernador Paco Pérez ante la falta de respuesta de la Nación por la abultada deuda que afronta el mandatario.


Como si fueran pocos los males que padece, el intendente de Guaymallén fue indagado e imputado el viernes pasado junto a varios de sus funcionarios más cercanos, dejando una gran mancha negra sobre su credibilidad en un departamento que se apresta nuevamente a darle la espalda el próximo domingo.


Algo parecido sucede con el intendente de Luján, Carlos López Puelles, quien será interpelado en estos días por el Concejo Deliberante. “Es un hombre que desprestigió la política asumiendo la responsabilidad de conducir una intendencia, pero que lamentablemente ya ni siquiera asiste a su despacho a hacerse cargo del desmanejo provocado por su propia ineficiencia”, repiten al unísono dirigentes de todos los partidos en las tierras del Malbec.


La gente de a poco empieza a cansarse de este tipo de políticos, como quedó demostrado la semana pasada cuando López Puelles ingresó a un conocido restorán de Chacras de Coria y fue escrachado por todos los comensales, lo que motivó que huyera rápidamente del lugar.


Otro que vuelve a estar en la picota es Alejandro Salgado, el jefe comunal de Santa Rosa, al que la oposición piensa suspenderlo en su función acusándolo de echar a más de cuatrocientos contratados con sueldos que no superarían los dos mil pesos, además de mantener deudas a proveedores y sueldos atrasados.


Parece mentira: en diciembre, Salgado tendría que jurar para asumir un nuevo mandato pero por estos días se discute si seguirá conduciendo o no los destinos del departamento…


Todos estos hechos le restan chances al candidato oficialista en una provincia donde el justicialismo ha perdido la brújula y marcha –sin control ni conducción– a una elección crucial como la del 22.


Según comentarios de los propios dirigentes del PJ, sólo se espera que termine el año para después, de a poco, comenzar la tan ansiada renovación partidaria, tal vez de la mano de dirigentes como Alejandro Bermejo, Roberto Righi o Jorge Giménez, por nombrar sólo a algunos.


Otros, como Carlos Ciurca, Lobos, López Puelles, Francisco Pérez y Jorge Tanús –entre otros– tendrán que dar un paso al costado, producto de malas gestiones o por el desgaste propio de la política por años de estar en la cresta de la ola y ser parte fundamental del peor gobierno provincial que se recuerde.


Como en todas las cosas, siempre es buena la renovación y la alternancia en el poder; cambiar un poco de oxígeno les vendrá bien, y sin  dudas esa será la tarea y el esfuerzo que tendrán por delante los nuevos conductores del justicialismo mendocino.


Cautela y optimismo


Por su parte, a una semana de la elección presidencial, los radicales renovaron las autoridades partidarias y decidieron por unanimidad que de ahora en más el Comité Provincia de la UCR sea presidido por el intendente capitalino Rodolfo Rody Suárez. Reina la calma en la sede de la calle Alem, donde sus habitantes dejan trasuntar un cauto optimismo y esperan ansiosos que termine este largo año electoral con un triunfo que catapulte a Mauricio Macri a la Presidencia de la Nación.


La actividad proselitista de los radichetas por estos lares contó con la visita de Macri en un multitudinario acto en el que estuvo acompañado de Alfredo Cornejo, Julio Cobos y otros popes mendocinos.


Según dicen, ésta ha sido una campaña austera, sólo empañada por la estrategia del Frente para la Victoria de ensuciar la cancha con una agresividad nunca vista hasta ahora en contiendas de este tipo.


A las tareas propias de un año electoral, Alfredo Cornejo debe combinar su rol de líder partidario con el futuro Gobernador, por lo que se lo ve plenamente comprometido y a la vez preocupado con el futuro inmediato. El actual intendente de Godoy Cruz debe asumir y de inmediato hacerse cargo de una gran mochila llena de problemas y deudas que deja Paco Pérez. Pero él y sus allegados son optimistas y aseguran que, siendo responsables y no malgastando la plata del Estado, de a poco se irán equilibrando las cargas.


Llegan tiempos de cambio, seguramente de gestiones más ordenadas y con la promesa firme de enarbolar la ética y la eficiencia por parte del nuevo conductor del destino de la Provincia. Es por eso que los mendocinos desean ansiosos el fin de este largo año de elecciones y esperan que la nueva gestión les depare un camino más esperanzador que el que hoy tienen a la vista.


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La provincia en su peor momento.

A una semana de las elecciones presidenciales, todos los pronósticos vaticinan tiempos de cambios en el país y el fin del ciclo kirchnerista.

Como ya se comentó en esta misma sección varias veces, la baja performance del candidato oficialista Daniel Scioli se debe en gran parte a errores cometidos dentro de su propia tropa, con dirigentes ultra kirchneristas que nunca digirieron la candidatura del motonauta.

Por estas tierras, la suerte de Scioli todavía empeora más, producto del desgobierno provincial, cada vez más sitiado por deudores y con problemas de gestión y de sus propios partidarios. Si hasta se mencionó la semana pasada la posible renuncia del gobernador Paco Pérez ante la falta de respuesta de la Nación por la abultada deuda que afronta el mandatario.

Como si fueran pocos los males que padece, el intendente de Guaymallén fue indagado e imputado el viernes pasado junto a varios de sus funcionarios más cercanos, dejando una gran mancha negra sobre su credibilidad en un departamento que se apresta nuevamente a darle la espalda el próximo domingo.

Algo parecido sucede con el intendente de Luján, Carlos López Puelles, quien será interpelado en estos días por el Concejo Deliberante. “Es un hombre que desprestigió la política asumiendo la responsabilidad de conducir una intendencia, pero que lamentablemente ya ni siquiera asiste a su despacho a hacerse cargo del desmanejo provocado por su propia ineficiencia”, repiten al unísono dirigentes de todos los partidos en las tierras del Malbec.

La gente de a poco empieza a cansarse de este tipo de políticos, como quedó demostrado la semana pasada cuando López Puelles ingresó a un conocido restorán de Chacras de Coria y fue escrachado por todos los comensales, lo que motivó que huyera rápidamente del lugar.

Otro que vuelve a estar en la picota es Alejandro Salgado, el jefe comunal de Santa Rosa, al que la oposición piensa suspenderlo en su función acusándolo de echar a más de cuatrocientos contratados con sueldos que no superarían los dos mil pesos, además de mantener deudas a proveedores y sueldos atrasados.

Parece mentira: en diciembre, Salgado tendría que jurar para asumir un nuevo mandato pero por estos días se discute si seguirá conduciendo o no los destinos del departamento…

Todos estos hechos le restan chances al candidato oficialista en una provincia donde el justicialismo ha perdido la brújula y marcha –sin control ni conducción– a una elección crucial como la del 22.

Según comentarios de los propios dirigentes del PJ, sólo se espera que termine el año para después, de a poco, comenzar la tan ansiada renovación partidaria, tal vez de la mano de dirigentes como Alejandro Bermejo, Roberto Righi o Jorge Giménez, por nombrar sólo a algunos.

Otros, como Carlos Ciurca, Lobos, López Puelles, Francisco Pérez y Jorge Tanús –entre otros– tendrán que dar un paso al costado, producto de malas gestiones o por el desgaste propio de la política por años de estar en la cresta de la ola y ser parte fundamental del peor gobierno provincial que se recuerde.

Como en todas las cosas, siempre es buena la renovación y la alternancia en el poder; cambiar un poco de oxígeno les vendrá bien, y sin  dudas esa será la tarea y el esfuerzo que tendrán por delante los nuevos conductores del justicialismo mendocino.

Cautela y optimismo

Por su parte, a una semana de la elección presidencial, los radicales renovaron las autoridades partidarias y decidieron por unanimidad que de ahora en más el Comité Provincia de la UCR sea presidido por el intendente capitalino Rodolfo Rody Suárez. Reina la calma en la sede de la calle Alem, donde sus habitantes dejan trasuntar un cauto optimismo y esperan ansiosos que termine este largo año electoral con un triunfo que catapulte a Mauricio Macri a la Presidencia de la Nación.

La actividad proselitista de los radichetas por estos lares contó con la visita de Macri en un multitudinario acto en el que estuvo acompañado de Alfredo Cornejo, Julio Cobos y otros popes mendocinos.

Según dicen, ésta ha sido una campaña austera, sólo empañada por la estrategia del Frente para la Victoria de ensuciar la cancha con una agresividad nunca vista hasta ahora en contiendas de este tipo.

A las tareas propias de un año electoral, Alfredo Cornejo debe combinar su rol de líder partidario con el futuro Gobernador, por lo que se lo ve plenamente comprometido y a la vez preocupado con el futuro inmediato. El actual intendente de Godoy Cruz debe asumir y de inmediato hacerse cargo de una gran mochila llena de problemas y deudas que deja Paco Pérez. Pero él y sus allegados son optimistas y aseguran que, siendo responsables y no malgastando la plata del Estado, de a poco se irán equilibrando las cargas.

Llegan tiempos de cambio, seguramente de gestiones más ordenadas y con la promesa firme de enarbolar la ética y la eficiencia por parte del nuevo conductor del destino de la Provincia. Es por eso que los mendocinos desean ansiosos el fin de este largo año de elecciones y esperan que la nueva gestión les depare un camino más esperanzador que el que hoy tienen a la vista.

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