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Efectos de las cenizas volcánicas sobre la salud
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Por Redacción

Efectos de las cenizas volcánicas sobre la salud



La erupción del volcán Calbuco en Chile pone en alerta a una basta parte del territorio argentino que puede padecer las consecuencias de sus cenizas y Mendoza no es ajena a la situación. Por ello, es preciso adquirir información y prestar especial atención a simples recomendaciones a fin de bajar los niveles de tensión exagerados, de reconocer los síntomas de afección y las medidas de prevención que reducen de la posibilidad de tener complicaciones en la salud, en el caso de que las cenizas bajen en Alvear o Malargüe y/o lleguen a otros sitios de nuestra provincia.


Es importante saber que la ceniza volcánica se compone de finas partículas de roca fragmentada en menos de dos milímetros de diámetro. Ella es caliente en las inmediaciones del volcán, fría a mayor distancia y se forma durante las explosiones que arrojan rocas incandescentes por las laderas o a partir de salpicaduras de lava. No obstante, las cenizas varían su apariencia según el tipo de volcán y la forma de su erupción. Las diferencias pueden ser tanto de color como de tamaño, desde un tono gris claro hasta el negro y desde la consistencia del talco a la de la arena.


Además, las cenizas volcánicas en suspensión bloquean la luz solar y reducen la visibilidad, tanto que en algunos casos producen oscuridad completa en horario diurno. Por su parte, las erupciones pueden ocasionar relámpagos y truenos por la fricción entre las finas partículas suspendidas sobre el volcán o sobre grandes penachos de cenizas en su descenso.


Una erupción volcánica de magnitud genera grandes depósitos de cenizas que suelen incorporarse a suelos ya existentes convirtiéndose en el futuro recubrimiento de un área volcánica, lo que incrementa la fertilidad de esos suelos al punto que sus benéficos efectos los hacen resistentes a erupciones esporádicas, tal es así, que las zonas volcánicas con frecuencia tienen una alta densidad poblacional.


No obstante, este tipo de cenizas pueden tener un recubrimiento ácido que causa irritación en pulmones y ojos pero que por lo general desaparece con la lluvia; aunque también es cierto que ella puede arrastrarlas hasta las reservas de agua y generar su contaminación. La ceniza ácida también puede dañar la vegetación y hacer fracasar la cosecha. Cabe decir que la mayoría de las erupciones de lluvia de cenizas provocan pocos efectos adversos sobre la salud pero altos niveles de ansiedad porque la vida normal de interrumpe, en ocasiones, por largos periodos de tiempo.


Efectos de las cenizas volcánicas sobre la salud: efectos respiratorios, síntomas oculares, irritación cutánea y efectos indirectos.


– Efectos respiratorios: en algunas erupciones las partículas son tan finas que se aspiran hasta el interior de los pulmones por lo que una exposición prolongada es capaz de producir síntomas aún en personas sanas. Los inmediatos incluyen: irritación y secreción nasal, dolor de garganta y tos seca. Con problemas pulmonares previos se pueden dar cuadros severos de bronquitis que perduran aunque cese la exposición a la ceniza: tos seca, flema, sibilancias (silbidos), falta de aire y/o respiración cortada. En raras ocasiones la exposición prolongada produce enfermedades pulmonares serias pero tienen mayor riesgo los que padecen asma, bronquitis, eficema y problemas cardíacos graves. Todos, en especial quienes lleven a cabo tareas de limpieza, deben usar mascarillas protectoras o barbijos, de no contar con ellos se puede improvisar un trozo de tela húmedo con el objetivo, al menos, de frenar las partículas más grandes, causantes de la irritación de ojos y garganta. Se recomienda a quienes padezcan enfermedades respiratorias no realizar estas tareas y en lo posible, mantenerse en el interior de la vivienda, lo menos expuesto posible.


– Síntomas oculares: la irritación en los ojos es un efecto común, ya que una porción de arenilla puede provocar dolorosos rasguños en la parte frontal del ojo, es decir, abrasiones en la córnea; y conjuntivitis.Las personas que utilizan lentes de contacto deben tener extremo cuidado y no colocárselos para evitar ese tipo de abrasión. Los síntomas más comunes son: sensacion de cuerpo extraño en los ojos, dolor ocular, escozor o inyección conjuntival (ojos rojos), secreción pegajosa o lagrimeo, abrasiones o erosiones en la córnea y conjuntivitis aguda o inflamación del saco conjuntival que rodea el globo ocular, la que a su vez produce enrojecimiento, ardor en los ojos y fotosensibilidad. Es preciso protegerse con gafas o antiparras.


– Irritación cutánea: es poco común pero los síntomas manifiestan irritación y enrojecimiento de la piel e infecciones secundarias producto del rascado.


– Efectos indirectos: además de los riesgos para la salud a corto y largo plazo, debe considerarse el impacto indirecto de la caída de cenizas volcánicas, el que se vincula a las consecuencias secundarias:


* Niños: su riesgo a la exposición se incrementa porque poseen un físico más pequeño y porque están menos dispuestos a adoptar medidas preventivas para evitar una exposición innecesaria. Por eso es preciso mantenerlos, en lo posible, dentro de casa; evitar que se agiten para impedir que las respiraciones profundas introduzcan las partículas en los pulmones. Asegurarles el uso de mascarillas en caso de que deban abandonar un sitio cerrado y no dejarlos jugar en áreas con cenizas amontonadas o enterradas. Si ingieren una pequeña cantidad no se manifiestan consecuencias sobre la salud, no obstante, es bueno enseñarles a que no las coloquen sobre la boca y menos aun las consuman.


* Carreteras: la reducción de la visibilidad puede causar accidentes, posibilidad que se acrecienta a medida que la ceniza se acumula sobre ellas, ya que no sólo desdibuja las líneas de señalización de división de calzada sino que las vuelve resbaladizas. Por otro lado, los depósitos espesos de cenizas pueden hacer intransitables las rutas, lo que puede dejar aisladas a comunidades enteras sin posibilidad de suministrarle recursos básicos ni atención de salud.


* Energía eléctrica: la lluvia de cenizas puede producir cortes de electricidad, lo que es nocivo para la salud en tanto falte calefacción, refrigeración, asistencia mecánica de respiración u otra infraestructura. Por otro lado, la ceniza húmeda conduce electricidad por lo que es primordial cumplir estrictos procedimientos de seguridad al momento de limpiar de cenizas a los equipos de abastecimiento eléctrico.


* Servicios de saneamiento: su inhabilitación temporal puede incrementar el riesgo de enfermedades en áreas infectadas.


* Hundimiento de techos: los techos pueden hundirse debido al peso de las cenizas o al peso de ellas más el de una persona que pretende realizar tareas de limpieza, tal episodio puede provocar heridas e incluso la muerte.


* Mascotas: las cenizas pueden ser muy tóxicas para los animales domésticos y aún peor para los que pastan, pues corren el riesgo de consumirlas.


* Tránsito: es preciso limitar los desplazamientos de vehículos aun cuando la lluvia de cenizas sea ligera pues las condiciones para conducir, la visibilidad y la calidad del aire pueden afectarse de manera drástica, en especial por la resuspensión que provocan los vehículos al transitar. Se recomienda no conducir y en lo posible mantenerse a resguardo, de no ser viable, hacerlo despacio y a una gran distancia de los autos que van delante.


* Hogar: mantener puertas y ventanas cerradas.


* Agua potable: después de una lluvia de cenizas ligera, el agua que se contamina con cenizas puede beberse sin peligro para la salud, pero siempre es mejor filtrar sus partículas antes de consumirla. Sin embargo, ellas incrementan la necesidad de cloro en aguas superficiales desinfectadas, por lo tanto, pueden volverse inseguras. Por otro lado, suelen darle un sabor desagradable al agua potable, aun cuando no represente un riesgo para su salubridad. La mejor manera de garantizar el bienestar es almacenar agua con anterioridad al suceso; se aconseja acopiar agua suficiente para, como mínimo, una semana, en razón de 3 a 4 litros diarios por persona.


* Huertas: los vegetales cubiertos por cenizas pueden ingerirse sin problema una vez que se levan con agua limpia.


* Limpieza: humedecer en forma ligera los depósitos de cenizas antes de retirarlos con palas, poner especial atención a aquellos que se encuentran sobre los techos pues el exceso de agua incrementa su peso y con ello el riesgo de colapso de la estructura. Evitar barrer en seco porque pone otra vez las cenizas en suspensión. No utilizar mangueras en esta tarea para limitar el gasto de agua.


Si bien nuestra provincia podría quedar excenta de las cenizas emitidas por el volcán chileno posee siete volcanes activos que tornan fundamental esta información. Comenzar a interiorizarse sobre cómo actuar y qué atención prestarle a la salud permite estar un paso más adelante que las consecuencias de una erupción.


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Efectos de las cenizas volcánicas sobre la salud

La erupción del volcán Calbuco en Chile pone en alerta a una basta parte del territorio argentino que puede padecer las consecuencias de sus cenizas y Mendoza no es ajena a la situación. Por ello, es preciso adquirir información y prestar especial atención a simples recomendaciones a fin de bajar los niveles de tensión exagerados, de reconocer los síntomas de afección y las medidas de prevención que reducen de la posibilidad de tener complicaciones en la salud, en el caso de que las cenizas bajen en Alvear o Malargüe y/o lleguen a otros sitios de nuestra provincia.

Es importante saber que la ceniza volcánica se compone de finas partículas de roca fragmentada en menos de dos milímetros de diámetro. Ella es caliente en las inmediaciones del volcán, fría a mayor distancia y se forma durante las explosiones que arrojan rocas incandescentes por las laderas o a partir de salpicaduras de lava. No obstante, las cenizas varían su apariencia según el tipo de volcán y la forma de su erupción. Las diferencias pueden ser tanto de color como de tamaño, desde un tono gris claro hasta el negro y desde la consistencia del talco a la de la arena.

Además, las cenizas volcánicas en suspensión bloquean la luz solar y reducen la visibilidad, tanto que en algunos casos producen oscuridad completa en horario diurno. Por su parte, las erupciones pueden ocasionar relámpagos y truenos por la fricción entre las finas partículas suspendidas sobre el volcán o sobre grandes penachos de cenizas en su descenso.

Una erupción volcánica de magnitud genera grandes depósitos de cenizas que suelen incorporarse a suelos ya existentes convirtiéndose en el futuro recubrimiento de un área volcánica, lo que incrementa la fertilidad de esos suelos al punto que sus benéficos efectos los hacen resistentes a erupciones esporádicas, tal es así, que las zonas volcánicas con frecuencia tienen una alta densidad poblacional.

No obstante, este tipo de cenizas pueden tener un recubrimiento ácido que causa irritación en pulmones y ojos pero que por lo general desaparece con la lluvia; aunque también es cierto que ella puede arrastrarlas hasta las reservas de agua y generar su contaminación. La ceniza ácida también puede dañar la vegetación y hacer fracasar la cosecha. Cabe decir que la mayoría de las erupciones de lluvia de cenizas provocan pocos efectos adversos sobre la salud pero altos niveles de ansiedad porque la vida normal de interrumpe, en ocasiones, por largos periodos de tiempo.

Efectos de las cenizas volcánicas sobre la salud: efectos respiratorios, síntomas oculares, irritación cutánea y efectos indirectos.

– Efectos respiratorios: en algunas erupciones las partículas son tan finas que se aspiran hasta el interior de los pulmones por lo que una exposición prolongada es capaz de producir síntomas aún en personas sanas. Los inmediatos incluyen: irritación y secreción nasal, dolor de garganta y tos seca. Con problemas pulmonares previos se pueden dar cuadros severos de bronquitis que perduran aunque cese la exposición a la ceniza: tos seca, flema, sibilancias (silbidos), falta de aire y/o respiración cortada. En raras ocasiones la exposición prolongada produce enfermedades pulmonares serias pero tienen mayor riesgo los que padecen asma, bronquitis, eficema y problemas cardíacos graves. Todos, en especial quienes lleven a cabo tareas de limpieza, deben usar mascarillas protectoras o barbijos, de no contar con ellos se puede improvisar un trozo de tela húmedo con el objetivo, al menos, de frenar las partículas más grandes, causantes de la irritación de ojos y garganta. Se recomienda a quienes padezcan enfermedades respiratorias no realizar estas tareas y en lo posible, mantenerse en el interior de la vivienda, lo menos expuesto posible.

– Síntomas oculares: la irritación en los ojos es un efecto común, ya que una porción de arenilla puede provocar dolorosos rasguños en la parte frontal del ojo, es decir, abrasiones en la córnea; y conjuntivitis.Las personas que utilizan lentes de contacto deben tener extremo cuidado y no colocárselos para evitar ese tipo de abrasión. Los síntomas más comunes son: sensacion de cuerpo extraño en los ojos, dolor ocular, escozor o inyección conjuntival (ojos rojos), secreción pegajosa o lagrimeo, abrasiones o erosiones en la córnea y conjuntivitis aguda o inflamación del saco conjuntival que rodea el globo ocular, la que a su vez produce enrojecimiento, ardor en los ojos y fotosensibilidad. Es preciso protegerse con gafas o antiparras.

– Irritación cutánea: es poco común pero los síntomas manifiestan irritación y enrojecimiento de la piel e infecciones secundarias producto del rascado.

– Efectos indirectos: además de los riesgos para la salud a corto y largo plazo, debe considerarse el impacto indirecto de la caída de cenizas volcánicas, el que se vincula a las consecuencias secundarias:

* Niños: su riesgo a la exposición se incrementa porque poseen un físico más pequeño y porque están menos dispuestos a adoptar medidas preventivas para evitar una exposición innecesaria. Por eso es preciso mantenerlos, en lo posible, dentro de casa; evitar que se agiten para impedir que las respiraciones profundas introduzcan las partículas en los pulmones. Asegurarles el uso de mascarillas en caso de que deban abandonar un sitio cerrado y no dejarlos jugar en áreas con cenizas amontonadas o enterradas. Si ingieren una pequeña cantidad no se manifiestan consecuencias sobre la salud, no obstante, es bueno enseñarles a que no las coloquen sobre la boca y menos aun las consuman.

* Carreteras: la reducción de la visibilidad puede causar accidentes, posibilidad que se acrecienta a medida que la ceniza se acumula sobre ellas, ya que no sólo desdibuja las líneas de señalización de división de calzada sino que las vuelve resbaladizas. Por otro lado, los depósitos espesos de cenizas pueden hacer intransitables las rutas, lo que puede dejar aisladas a comunidades enteras sin posibilidad de suministrarle recursos básicos ni atención de salud.

* Energía eléctrica: la lluvia de cenizas puede producir cortes de electricidad, lo que es nocivo para la salud en tanto falte calefacción, refrigeración, asistencia mecánica de respiración u otra infraestructura. Por otro lado, la ceniza húmeda conduce electricidad por lo que es primordial cumplir estrictos procedimientos de seguridad al momento de limpiar de cenizas a los equipos de abastecimiento eléctrico.

* Servicios de saneamiento: su inhabilitación temporal puede incrementar el riesgo de enfermedades en áreas infectadas.

* Hundimiento de techos: los techos pueden hundirse debido al peso de las cenizas o al peso de ellas más el de una persona que pretende realizar tareas de limpieza, tal episodio puede provocar heridas e incluso la muerte.

* Mascotas: las cenizas pueden ser muy tóxicas para los animales domésticos y aún peor para los que pastan, pues corren el riesgo de consumirlas.

* Tránsito: es preciso limitar los desplazamientos de vehículos aun cuando la lluvia de cenizas sea ligera pues las condiciones para conducir, la visibilidad y la calidad del aire pueden afectarse de manera drástica, en especial por la resuspensión que provocan los vehículos al transitar. Se recomienda no conducir y en lo posible mantenerse a resguardo, de no ser viable, hacerlo despacio y a una gran distancia de los autos que van delante.

* Hogar: mantener puertas y ventanas cerradas.

* Agua potable: después de una lluvia de cenizas ligera, el agua que se contamina con cenizas puede beberse sin peligro para la salud, pero siempre es mejor filtrar sus partículas antes de consumirla. Sin embargo, ellas incrementan la necesidad de cloro en aguas superficiales desinfectadas, por lo tanto, pueden volverse inseguras. Por otro lado, suelen darle un sabor desagradable al agua potable, aun cuando no represente un riesgo para su salubridad. La mejor manera de garantizar el bienestar es almacenar agua con anterioridad al suceso; se aconseja acopiar agua suficiente para, como mínimo, una semana, en razón de 3 a 4 litros diarios por persona.

* Huertas: los vegetales cubiertos por cenizas pueden ingerirse sin problema una vez que se levan con agua limpia.

* Limpieza: humedecer en forma ligera los depósitos de cenizas antes de retirarlos con palas, poner especial atención a aquellos que se encuentran sobre los techos pues el exceso de agua incrementa su peso y con ello el riesgo de colapso de la estructura. Evitar barrer en seco porque pone otra vez las cenizas en suspensión. No utilizar mangueras en esta tarea para limitar el gasto de agua.

Si bien nuestra provincia podría quedar excenta de las cenizas emitidas por el volcán chileno posee siete volcanes activos que tornan fundamental esta información. Comenzar a interiorizarse sobre cómo actuar y qué atención prestarle a la salud permite estar un paso más adelante que las consecuencias de una erupción.

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