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Por Redacción

Educación: ya no somos los mejores



El Centro de Estudios Fundamentos realizó su Segunda Jornada por la Educación Pública: Reformas en América Latina ¿Qué pasa en Argentina? En el encuentro expusieron el diputado nacional Enrique Vaquié; Andrés Delich, director del Centro de Estudios en Políticas Públicas (CEPP) y coordinador del Observatorio de la Educación Básica en Argentina, y Gustavo Iaes, quien coordinó el dispositivo de grupos sub-regionales del Diálogo Regional de Políticas Educativas del BID y en la actualidad está a cargo de programas de evaluación estructural de sistemas educativos de Chile, México, Colombia y Costa Rica.


Vaquié destacó que la Argentina ha dejado de ser el país con mejor educación de América y hoy es ampliamente superado por vecinos y lejanos y remarcó que “la calidad educativa tiene que ver con que los alumnos logren resultados importantes en sus aprendizajes más allá de sus condiciones sociales o económicas”.


El diputado nacional destacó que en algunos de los países que logran mejoras se difunden claramente los resultados de calidad educativa, se discute públicamente cómo mejorarlos, se plantean alternativas, se conoce cuáles son las instituciones y las regiones con mejores y peores logros para realizar propuestas remediales.”El problema de no difundir los datos no es tanto el de ocultar información sino el de privar a las instituciones de los diagnósticos y parámetros que les permitirían mejorar los resultados obtenidos”, afirmó.


Por su parte, Andrés Delich destacó que en la Argentina “la inversión educativa solo se ha concentrado en el salario docente, algo que no es suficiente para elevar la calidad” y destacó que “es una buena noticia la mejora en el financiamiento educativo pero eso no se logró traducir en resultados”.



Delich hizo referencia a los resultados que obtuvieron los alumnos en el Informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés) y sostuvo que la evaluación “no muestra que el sistema necesita una fuerte reforma para recuperar el nivel que supo tener” aunque remarcó que “gastamos por alumno más que Mexico, Brasil, Chile y Uruguay y sin embargo estamos debajo de ellos en casi todos los aspectos que evalúa Pisa”.


Gustavo Iaes hizo hincapié en la necesidad de establecer orden en las aulas ya que “la falta de orden y de de normas de convivencia claras en las escuelas también profundiza las diferencias. Un aula muy desordenada es un aula sumamente inequitativa porque a los chicos con más facilidades no los perjudica tanto, pero a los que sí tienen alguna dificultad, los perjudica mucho”.


El especialista recordó un aspecto de la medición Pisa que realizó esa misma conclusión. “Se aisló una variable que era orden en las aulas, que estaba construida en términos de si los chicos podían escuchar a los profesores cuando dan clases, o si reciben ayuda cuando tienen un problema. Las escuelas argentinos obtuvieron los peores resultados”.


Al momento de apuntar a las posibles estrategias para superar este inconveniente, Iaies explicó que “estamos en un momento de la sociedad que, entre los 15 a los 60 años, todos creemos que tenemos 20 y una sociedad de veinte años es una sociedad difícil. Nadie quiere hacer de malo, de ley, de orden. Y los pibes en las escuelas necesitan y piden orden”.


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Educación: ya no somos los mejores

El Centro de Estudios Fundamentos realizó su Segunda Jornada por la Educación Pública: Reformas en América Latina ¿Qué pasa en Argentina? En el encuentro expusieron el diputado nacional Enrique Vaquié; Andrés Delich, director del Centro de Estudios en Políticas Públicas (CEPP) y coordinador del Observatorio de la Educación Básica en Argentina, y Gustavo Iaes, quien coordinó el dispositivo de grupos sub-regionales del Diálogo Regional de Políticas Educativas del BID y en la actualidad está a cargo de programas de evaluación estructural de sistemas educativos de Chile, México, Colombia y Costa Rica.

Vaquié destacó que la Argentina ha dejado de ser el país con mejor educación de América y hoy es ampliamente superado por vecinos y lejanos y remarcó que “la calidad educativa tiene que ver con que los alumnos logren resultados importantes en sus aprendizajes más allá de sus condiciones sociales o económicas”.

El diputado nacional destacó que en algunos de los países que logran mejoras se difunden claramente los resultados de calidad educativa, se discute públicamente cómo mejorarlos, se plantean alternativas, se conoce cuáles son las instituciones y las regiones con mejores y peores logros para realizar propuestas remediales.”El problema de no difundir los datos no es tanto el de ocultar información sino el de privar a las instituciones de los diagnósticos y parámetros que les permitirían mejorar los resultados obtenidos”, afirmó.

Por su parte, Andrés Delich destacó que en la Argentina “la inversión educativa solo se ha concentrado en el salario docente, algo que no es suficiente para elevar la calidad” y destacó que “es una buena noticia la mejora en el financiamiento educativo pero eso no se logró traducir en resultados”.

Delich hizo referencia a los resultados que obtuvieron los alumnos en el Informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés) y sostuvo que la evaluación “no muestra que el sistema necesita una fuerte reforma para recuperar el nivel que supo tener” aunque remarcó que “gastamos por alumno más que Mexico, Brasil, Chile y Uruguay y sin embargo estamos debajo de ellos en casi todos los aspectos que evalúa Pisa”.

Gustavo Iaes hizo hincapié en la necesidad de establecer orden en las aulas ya que “la falta de orden y de de normas de convivencia claras en las escuelas también profundiza las diferencias. Un aula muy desordenada es un aula sumamente inequitativa porque a los chicos con más facilidades no los perjudica tanto, pero a los que sí tienen alguna dificultad, los perjudica mucho”.

El especialista recordó un aspecto de la medición Pisa que realizó esa misma conclusión. “Se aisló una variable que era orden en las aulas, que estaba construida en términos de si los chicos podían escuchar a los profesores cuando dan clases, o si reciben ayuda cuando tienen un problema. Las escuelas argentinos obtuvieron los peores resultados”.

Al momento de apuntar a las posibles estrategias para superar este inconveniente, Iaies explicó que “estamos en un momento de la sociedad que, entre los 15 a los 60 años, todos creemos que tenemos 20 y una sociedad de veinte años es una sociedad difícil. Nadie quiere hacer de malo, de ley, de orden. Y los pibes en las escuelas necesitan y piden orden”.

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