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Por Redacción

Dioses griegos



En el Stadio Georgios Karaiskáki, de Pireás, el Olympiacos recibió a la Juventus, en un encuentro válido por la tercera fecha del Grupo A de la Champions League. Con la particular paridad en la puntuación (Atlético Madrid y Malmo también sumaban 3 unidades) los equipos salieron al terreno de juego con la intención de adquirir la cima de la zona.


El único gol del encuentro llegó después de una notable triangulación protagonizada por Konstantinos Mitroglou, Domínguez y Pajtim Kasami. La clase del argentino, el panorama del griego y el oportunismo del suizo fueron el resultado de una acción que dejó de rodillas a los defensores de Turín.


El templo griego no entendía cómo el Olympiacos derrotaba a uno de los candidatos al título. Un cabezazo de Morata volvió a generar suspiros en los de Turín, pero el arquero, devenido en unDios, volvió a aparecer para desactivar el peligro con ayuda del travesaño. Con el triunfo consumado, los de Míchel escalaron a la punta del Grupo, junto al Atlético Madrid, que en elVicente Calderón derrotó al Malmö de Suecia. Sin dudas, el heroico triunfo se transformó en una leyenda de la mitología griega, en la que tuvo como personaje destacado al guardameta de ocho brazos.


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Dioses griegos

En el Stadio Georgios Karaiskáki, de Pireás, el Olympiacos recibió a la Juventus, en un encuentro válido por la tercera fecha del Grupo A de la Champions League. Con la particular paridad en la puntuación (Atlético Madrid y Malmo también sumaban 3 unidades) los equipos salieron al terreno de juego con la intención de adquirir la cima de la zona.

El único gol del encuentro llegó después de una notable triangulación protagonizada por Konstantinos Mitroglou, Domínguez y Pajtim Kasami. La clase del argentino, el panorama del griego y el oportunismo del suizo fueron el resultado de una acción que dejó de rodillas a los defensores de Turín.

El templo griego no entendía cómo el Olympiacos derrotaba a uno de los candidatos al título. Un cabezazo de Morata volvió a generar suspiros en los de Turín, pero el arquero, devenido en unDios, volvió a aparecer para desactivar el peligro con ayuda del travesaño. Con el triunfo consumado, los de Míchel escalaron a la punta del Grupo, junto al Atlético Madrid, que en elVicente Calderón derrotó al Malmö de Suecia. Sin dudas, el heroico triunfo se transformó en una leyenda de la mitología griega, en la que tuvo como personaje destacado al guardameta de ocho brazos.

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