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Diez estrategias exitosas para bajar de peso
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Por Redacción

Diez estrategias exitosas para bajar de peso



Para bajar de peso y mantenerlo, seguir una dieta restrictiva no suele ser lo más efectivos. En cambio, incorporando una mejor calidad de vida, hábitos saludables, y, sobre todo, desterrando falsas creencias será más fácil liberarse de los kilos de más (y no recuperarlos). Te mostramos acá un decálogo de opciones, para poner de a poco en práctica.


1. Abandoná las dietas


El dietante crónico fracasa con el tiempo ya que, al pasar por estados constantes de hambre, el cuerpo activa un mecanismo de ahorro, manifestándose el fenotipo de la obesidad. Esto puede llevar a un cambio el en metabolismo y a hacer más difícil el descenso.

La principal recomendación es reemplazar de a poco la comida chatarra, con calorías vacías y excesos de azúcares, sodio, grasas saturadas y aditivos (que solo aumentan el apetito y la sed) por alimentos saludables y nutritivos. Otras medidas efectivas: disminuir de a poco las porciones y “el picoteo”, ajustando así la capacidad de nuestro estómago. Siempre, con un permitido semanal.


2. Cuidá tu digestión


Con el solo hecho de saborear, oler, visualizar los alimentos en el plato, masticándolos bien disgregándolos con nuestra saliva, el primer paso de la digestión estaría cumplido, llenando de alguna manera, lo que llamaríamos hambre cerebral. Entonces, el estómago y los intestinos recibirían el contenido listo para absorber y distribuir los nutrientes. También es importante conservar los horarios de las cuatro comidas básica.


3. Bajá las revoluciones 


El cortisol es una hormona relacionada con el estrés y también con el aumento de peso. Por eso, debe ser controlada. Para ello, es fundamental realizar actividad física, que además ayuda a elevar el nivel sanguíneo de endorfinas (una hormona relacionada con el placer), disminuyendo el tejido graso. Esto nos haría sentir con buen humor y enfermarnos menos.


4.  Elegí conscientemente tus alimentos


Un buen camino para cambiar los hábitos es comenzar a elegir los alimentos a por gusto y no por obligación. Sin prohibirse, sino cambiando, para lograr saciarse sin comer de más. Por ejemplo, 75 gramos de papas fritas (un cono pequeño) tienen 200 calorías vacías y equivalen a 600 grs. de brócoli, que producen mayor saciedad y aportan nutrientes importantes.


5. Tratá de identificar qué te llevó a engordar


El aumento de peso puede estar relacionado con episodios de estrés o cuadros de depresión. Una buena estrategia es visualizar lo que provocó el cambio en nuestro metabolismo, para poder mediar de ser necesario sobre los neurotransmisores como la serotonina y noradrenalina, que se elevan y generan un círculo vicioso en el organismo.


6. Hidratate


El tejido graso retiene líquido y toxinas. Entonces, el consumir abundante agua, frutas, verduras ayuda a eliminar los desechos corporales.


7. Movete chiquita movete


Aunque sea probable que nuestro cerebro y nuestras articulaciones “no quieran”, hacé todo lo posible por vencer esta barrera. La falta de deseo de hacer actividad suele ser una negación “lógica”. Por eso, es importante buscar alguna actividad que nos agrade y nos de placer. Luego de unas semanas, cuando nuestro cerebro comience a liberar Endorfinas, busquemos algo un poco más apropiado para quemar grasas y endurecer la masa muscular, sin provocar daño a las articulaciones.


8. No le robés horas al descanso y el relax


Un sueño reparador hace que nuestro cuerpo consuma las calorías necesarias. Además, al descansar nuestras funciones cerebrales, nuestro cuerpo amanecerá renovado y listo para la actividad diaria.


9.  Pensá a largo plazo


Hay una recomendación fundamental: los cambios logrados, lentos pero seguros, van encaminándonos a estar más saludables y estabilidad. Cambiar de hábitos, además, disminuye la posibilidad de rebotes de peso, uno de los problemas típicos de las dietas demasiado restrictivas.


10. Contá con ayuda profesional


El apoyo de un equipo interdisciplinario permitirá potenciar tus objetivos y servirá de sostén en los momentos de debilidad.


Fuente: Entremujeres


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Diez estrategias exitosas para bajar de peso

Para bajar de peso y mantenerlo, seguir una dieta restrictiva no suele ser lo más efectivos. En cambio, incorporando una mejor calidad de vida, hábitos saludables, y, sobre todo, desterrando falsas creencias será más fácil liberarse de los kilos de más (y no recuperarlos). Te mostramos acá un decálogo de opciones, para poner de a poco en práctica.

1. Abandoná las dietas

El dietante crónico fracasa con el tiempo ya que, al pasar por estados constantes de hambre, el cuerpo activa un mecanismo de ahorro, manifestándose el fenotipo de la obesidad. Esto puede llevar a un cambio el en metabolismo y a hacer más difícil el descenso.
La principal recomendación es reemplazar de a poco la comida chatarra, con calorías vacías y excesos de azúcares, sodio, grasas saturadas y aditivos (que solo aumentan el apetito y la sed) por alimentos saludables y nutritivos. Otras medidas efectivas: disminuir de a poco las porciones y “el picoteo”, ajustando así la capacidad de nuestro estómago. Siempre, con un permitido semanal.

2. Cuidá tu digestión

Con el solo hecho de saborear, oler, visualizar los alimentos en el plato, masticándolos bien disgregándolos con nuestra saliva, el primer paso de la digestión estaría cumplido, llenando de alguna manera, lo que llamaríamos hambre cerebral. Entonces, el estómago y los intestinos recibirían el contenido listo para absorber y distribuir los nutrientes. También es importante conservar los horarios de las cuatro comidas básica.

3. Bajá las revoluciones 

El cortisol es una hormona relacionada con el estrés y también con el aumento de peso. Por eso, debe ser controlada. Para ello, es fundamental realizar actividad física, que además ayuda a elevar el nivel sanguíneo de endorfinas (una hormona relacionada con el placer), disminuyendo el tejido graso. Esto nos haría sentir con buen humor y enfermarnos menos.

4.  Elegí conscientemente tus alimentos

Un buen camino para cambiar los hábitos es comenzar a elegir los alimentos a por gusto y no por obligación. Sin prohibirse, sino cambiando, para lograr saciarse sin comer de más. Por ejemplo, 75 gramos de papas fritas (un cono pequeño) tienen 200 calorías vacías y equivalen a 600 grs. de brócoli, que producen mayor saciedad y aportan nutrientes importantes.

5. Tratá de identificar qué te llevó a engordar

El aumento de peso puede estar relacionado con episodios de estrés o cuadros de depresión. Una buena estrategia es visualizar lo que provocó el cambio en nuestro metabolismo, para poder mediar de ser necesario sobre los neurotransmisores como la serotonina y noradrenalina, que se elevan y generan un círculo vicioso en el organismo.

6. Hidratate

El tejido graso retiene líquido y toxinas. Entonces, el consumir abundante agua, frutas, verduras ayuda a eliminar los desechos corporales.

7. Movete chiquita movete

Aunque sea probable que nuestro cerebro y nuestras articulaciones “no quieran”, hacé todo lo posible por vencer esta barrera. La falta de deseo de hacer actividad suele ser una negación “lógica”. Por eso, es importante buscar alguna actividad que nos agrade y nos de placer. Luego de unas semanas, cuando nuestro cerebro comience a liberar Endorfinas, busquemos algo un poco más apropiado para quemar grasas y endurecer la masa muscular, sin provocar daño a las articulaciones.

8. No le robés horas al descanso y el relax

Un sueño reparador hace que nuestro cuerpo consuma las calorías necesarias. Además, al descansar nuestras funciones cerebrales, nuestro cuerpo amanecerá renovado y listo para la actividad diaria.

9.  Pensá a largo plazo

Hay una recomendación fundamental: los cambios logrados, lentos pero seguros, van encaminándonos a estar más saludables y estabilidad. Cambiar de hábitos, además, disminuye la posibilidad de rebotes de peso, uno de los problemas típicos de las dietas demasiado restrictivas.

10. Contá con ayuda profesional

El apoyo de un equipo interdisciplinario permitirá potenciar tus objetivos y servirá de sostén en los momentos de debilidad.

Fuente: Entremujeres

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