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Diabetes, con cobertura total
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Por Redacción

Diabetes, con cobertura total



Después de tiempo y lucha ejercida por Defensorías del pueblo, organizaciones no gubernamentales e innumerables campañas en redes sociales, se reglamentó la nueva ley de diabetes. Significa un gran avance ya que con ella se estima mejorar la calidad de vida de unos tres millones de argentinos, en tanto que contempla la cobertura 100 % de los medicamentos y reactivos de diagnóstico para autocontrol; como así también la cobertura de las obras sociales y prepagas, las que deberán actualizarse cada dos años para incluir los avances tecnológicos.


Es decir, desde ahora la cobertura completa es parte del sistema de Prestaciones Médicas Obligatorias (PMO), lo que obliga a los prestadores a cumplirlas. Así se garantiza la provisión de insulinas de distintos tipos según prescripción médica, su bomba de infusión continua, los antidiabéticos orales y el aparato y tiras reactivas para el autocontrol.


Un dato fundamental para reclamar por derechos e inclusión es saber que estos beneficios alcanzan también a las personas que no están adheridas al Sistema Nacional de Seguro de Salud, por lo que las provincias deberán implementar las medidas correspondientes para ello.


En principio hay que distinguir tres tipos de diabetes: la mellitus tipo 1, la tipo 2 y la gestacional. Los que sufren el primer tipo mueren si no tienen insulina y los que tienen el tipo 2 pueden pasar muchos años sin diagnosticar. En cualquiera de los casos una diabetes mal controlada causa graves complicaciones y muerte prematura.


Esta enfermedad es una afección crónica que se desencadena cuando el organismo no es capaz de producir suficiente insulina o de utilizarla con eficacia. A su vez, la insulina es una hormona que se fabrica en el páncreas y que permite que la glucosa de los alimentos pase a las células del organismo, donde se convierte en energía para que funcionen los músculos y los tejidos. Una persona con diabetes no absorbe glucosa en forma adecuada por lo que ella circula en la sangre (hiperglucemia) y con el tiempo, daña los tejidos. Este deterioro causa complicaciones que pueden ser letales.


Diabetes tipo 1: la causa una reacción autoinmune en la que el sistema de defensas del organismo ataca las células productoras de insulina del páncreas, como consecuencia este organismo deja de producir la insulina que necesita. Puede afectar a personas de cualquier edad, pero suele aparecer en niños o jóvenes adultos. Las personas que la padecen necesitan inyectarse insulina a diario con el fin de controlar los niveles de glucosa en sangre; sin ella, mueren. Por otro lado suele desarrollarse de manera repentina por ello hay que estar  atentos a sus síntomas: sed anormal y sequedad de la boca, micción frecuente, cansancio extremo y falta de energía, apetito constante, pérdida repentina de peso, lentitud en la curación de las heridas, infecciones recurrentes y visión borrosa.


Cabe destacar que las personas con diabetes tipo 1 pueden llevar una vida normal y saludable mediante una combinación de terapia diaria de insulina, estrecha monitorización, dieta sana y ejercicio físico. También es importante tener en cuenta que el número de personas con ella aumenta cada año y aunque las causas de este incremento no están claras, se cree que podría deberse a factores de riesgo medioambiental, a circunstancias de riesgo durante el desarrollo en el útero, a la alimentación durante los primeros años de vida o a infecciones virales.


Diabetes tipo 2: este es el tipo más común. Suele aparecer en adultos, pero cada vez más hay más casos de niños y adolescentes. Aquí  el organismo produce insulina pero ella no es suficiente o el organismo no responde a sus efectos, lo que provoca acumulación de glucosa en la sangre. Las personas con este tipo de diabetes pueden pasar años sin notarla porque sus síntomas pueden tardar años en manifestarse, mientras que esto sucede el organismo se deteriora y en muchos casos, se diagnostica cuando ya son patentes las complicaciones diabéticas. Tampoco se conoce a ciencia cierta qué la provoca pero hay factores importantes de riesgo: obesidad, mala alimentación, origen étnico o mala alimentación de la mamá durante el embarazo, lo que afecta al niño en desarrollo.


La mayoría de quienes tienen diabetes tipo 2 no suelen necesitar dosis diarias de insulina para sobrevivir. Sin embargo, para controlar la afección se podría recetar insulina unida a una medicación oral, una dieta sana y el aumento de la actividad física.


El número de personas con diabetes tipo 2 aumenta muy rápido en el mundo. Este ascenso se asocia al desarrollo económico, al envejecimiento de la población, al incremento de la urbanización, a los cambios de dieta, a la disminución de la actividad física y al cambio de otros patrones de estilo de vida.


Diabetes gestacional: una mujer tiene este tipo de diabetes cuando se le diagnostica por primera vez durante el embarazo, por lo general en un momento avanzado; y surge debido a que el organismo no puede producir ni utilizar la insulina necesaria para la gestación. Que se de en esa etapa reduce los riesgos del bebé, a diferencia de aquellos cuyas madres tienen diabetes tipo 1 o 2 antes del embarazo. No obstante, las mujeres con diabetes gestacional deben controlar sus niveles de glucemia a fin de minimizar esos riesgos; una dieta sana permite conseguirlo aunque en algunos casos es preciso utilizar insulina o medicación oral. Esta diabetes suele desaparecer tras el parto, sin embargo, estas mujeres son más propensas a desarrollar diabetes tipo 2 en algún momento de sus vidas; mientras que sus bebés corren mayor riesgo de tener obesidad y diabetes tipo 2 en su edad adulta.


Es de relevancia destacar que más allá de la diabetes en sí misma, tener esta enfermedad mal controlada expone a mayores riesgos. Las personas que la padecen pueden tener problemas graves de salud. Tal es así, que los niveles altos y permanentes de glucemia pueden causar graves enfermedades relacionadas con infecciones o que afectan al corazón, los vasos sanguíneos, los ojos, los riñones y los nervios, la boca y hasta al sueño. Es decir, la diabetes puede derivar en enfermedades cardiovasculares, ceguera, insuficiencia renal, amputación de extremidades inferiores, gingivitis y pérdida de dientes, entre otras.  Una forma de prevenir estas consecuencias es mantener los niveles de glucemia, tensión arterial y colesterol cercanos a lo normal, con el objetivo de retrasar y/o prevenir las complicaciones diabéticas.


Todo da cuenta de lo importante que es prevenir esta afección. Para evitar la diabetes tipo 1 no existe ningún método eficaz  pero está comprobado que la de tipo 2, que es la que aparece con mayor frecuencia,  puede evitarse en gran medida adoptando hábitos saludables: evitar el sobrepeso y la obesidad, realizar ejercicio físico en forma regular, abandonar el tabaco y las bebidas alcohólicas y mantener una dieta sana.


Tras lo expuesto queda en relevancia lo importante que es la reglamentación de la ley que permitirá a las personas con diabetes acceder en forma ininterrumpida a todo aquello que precisan para transitar la enfermedad junto a parámetros dignos de calidad de vida. Cerca de tres millones de argentinos recibirán, gracias a ella, una atención integral, que incluye no sólo los aspectos médicos y farmacológicos de la recuperación, sino también una cobertura integral que suma matices sociales, laborales y educativos.


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Diabetes, con cobertura total

Después de tiempo y lucha ejercida por Defensorías del pueblo, organizaciones no gubernamentales e innumerables campañas en redes sociales, se reglamentó la nueva ley de diabetes. Significa un gran avance ya que con ella se estima mejorar la calidad de vida de unos tres millones de argentinos, en tanto que contempla la cobertura 100 % de los medicamentos y reactivos de diagnóstico para autocontrol; como así también la cobertura de las obras sociales y prepagas, las que deberán actualizarse cada dos años para incluir los avances tecnológicos.

Es decir, desde ahora la cobertura completa es parte del sistema de Prestaciones Médicas Obligatorias (PMO), lo que obliga a los prestadores a cumplirlas. Así se garantiza la provisión de insulinas de distintos tipos según prescripción médica, su bomba de infusión continua, los antidiabéticos orales y el aparato y tiras reactivas para el autocontrol.

Un dato fundamental para reclamar por derechos e inclusión es saber que estos beneficios alcanzan también a las personas que no están adheridas al Sistema Nacional de Seguro de Salud, por lo que las provincias deberán implementar las medidas correspondientes para ello.

En principio hay que distinguir tres tipos de diabetes: la mellitus tipo 1, la tipo 2 y la gestacional. Los que sufren el primer tipo mueren si no tienen insulina y los que tienen el tipo 2 pueden pasar muchos años sin diagnosticar. En cualquiera de los casos una diabetes mal controlada causa graves complicaciones y muerte prematura.

Esta enfermedad es una afección crónica que se desencadena cuando el organismo no es capaz de producir suficiente insulina o de utilizarla con eficacia. A su vez, la insulina es una hormona que se fabrica en el páncreas y que permite que la glucosa de los alimentos pase a las células del organismo, donde se convierte en energía para que funcionen los músculos y los tejidos. Una persona con diabetes no absorbe glucosa en forma adecuada por lo que ella circula en la sangre (hiperglucemia) y con el tiempo, daña los tejidos. Este deterioro causa complicaciones que pueden ser letales.

Diabetes tipo 1: la causa una reacción autoinmune en la que el sistema de defensas del organismo ataca las células productoras de insulina del páncreas, como consecuencia este organismo deja de producir la insulina que necesita. Puede afectar a personas de cualquier edad, pero suele aparecer en niños o jóvenes adultos. Las personas que la padecen necesitan inyectarse insulina a diario con el fin de controlar los niveles de glucosa en sangre; sin ella, mueren. Por otro lado suele desarrollarse de manera repentina por ello hay que estar  atentos a sus síntomas: sed anormal y sequedad de la boca, micción frecuente, cansancio extremo y falta de energía, apetito constante, pérdida repentina de peso, lentitud en la curación de las heridas, infecciones recurrentes y visión borrosa.

Cabe destacar que las personas con diabetes tipo 1 pueden llevar una vida normal y saludable mediante una combinación de terapia diaria de insulina, estrecha monitorización, dieta sana y ejercicio físico. También es importante tener en cuenta que el número de personas con ella aumenta cada año y aunque las causas de este incremento no están claras, se cree que podría deberse a factores de riesgo medioambiental, a circunstancias de riesgo durante el desarrollo en el útero, a la alimentación durante los primeros años de vida o a infecciones virales.

Diabetes tipo 2: este es el tipo más común. Suele aparecer en adultos, pero cada vez más hay más casos de niños y adolescentes. Aquí  el organismo produce insulina pero ella no es suficiente o el organismo no responde a sus efectos, lo que provoca acumulación de glucosa en la sangre. Las personas con este tipo de diabetes pueden pasar años sin notarla porque sus síntomas pueden tardar años en manifestarse, mientras que esto sucede el organismo se deteriora y en muchos casos, se diagnostica cuando ya son patentes las complicaciones diabéticas. Tampoco se conoce a ciencia cierta qué la provoca pero hay factores importantes de riesgo: obesidad, mala alimentación, origen étnico o mala alimentación de la mamá durante el embarazo, lo que afecta al niño en desarrollo.

La mayoría de quienes tienen diabetes tipo 2 no suelen necesitar dosis diarias de insulina para sobrevivir. Sin embargo, para controlar la afección se podría recetar insulina unida a una medicación oral, una dieta sana y el aumento de la actividad física.

El número de personas con diabetes tipo 2 aumenta muy rápido en el mundo. Este ascenso se asocia al desarrollo económico, al envejecimiento de la población, al incremento de la urbanización, a los cambios de dieta, a la disminución de la actividad física y al cambio de otros patrones de estilo de vida.

Diabetes gestacional: una mujer tiene este tipo de diabetes cuando se le diagnostica por primera vez durante el embarazo, por lo general en un momento avanzado; y surge debido a que el organismo no puede producir ni utilizar la insulina necesaria para la gestación. Que se de en esa etapa reduce los riesgos del bebé, a diferencia de aquellos cuyas madres tienen diabetes tipo 1 o 2 antes del embarazo. No obstante, las mujeres con diabetes gestacional deben controlar sus niveles de glucemia a fin de minimizar esos riesgos; una dieta sana permite conseguirlo aunque en algunos casos es preciso utilizar insulina o medicación oral. Esta diabetes suele desaparecer tras el parto, sin embargo, estas mujeres son más propensas a desarrollar diabetes tipo 2 en algún momento de sus vidas; mientras que sus bebés corren mayor riesgo de tener obesidad y diabetes tipo 2 en su edad adulta.

Es de relevancia destacar que más allá de la diabetes en sí misma, tener esta enfermedad mal controlada expone a mayores riesgos. Las personas que la padecen pueden tener problemas graves de salud. Tal es así, que los niveles altos y permanentes de glucemia pueden causar graves enfermedades relacionadas con infecciones o que afectan al corazón, los vasos sanguíneos, los ojos, los riñones y los nervios, la boca y hasta al sueño. Es decir, la diabetes puede derivar en enfermedades cardiovasculares, ceguera, insuficiencia renal, amputación de extremidades inferiores, gingivitis y pérdida de dientes, entre otras.  Una forma de prevenir estas consecuencias es mantener los niveles de glucemia, tensión arterial y colesterol cercanos a lo normal, con el objetivo de retrasar y/o prevenir las complicaciones diabéticas.

Todo da cuenta de lo importante que es prevenir esta afección. Para evitar la diabetes tipo 1 no existe ningún método eficaz  pero está comprobado que la de tipo 2, que es la que aparece con mayor frecuencia,  puede evitarse en gran medida adoptando hábitos saludables: evitar el sobrepeso y la obesidad, realizar ejercicio físico en forma regular, abandonar el tabaco y las bebidas alcohólicas y mantener una dieta sana.

Tras lo expuesto queda en relevancia lo importante que es la reglamentación de la ley que permitirá a las personas con diabetes acceder en forma ininterrumpida a todo aquello que precisan para transitar la enfermedad junto a parámetros dignos de calidad de vida. Cerca de tres millones de argentinos recibirán, gracias a ella, una atención integral, que incluye no sólo los aspectos médicos y farmacológicos de la recuperación, sino también una cobertura integral que suma matices sociales, laborales y educativos.

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