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Por Redacción

Detección y control de la diabetes



Quienes sufran diabetes o no sepan si padecen esta enfermedad pueden acercarse hasta el viernes al Hospital Lagomaggiore, donde se lleva a cabo la campaña “Detección de Factores de Riesgo”, organizada por la sección de Endocrinología y encabezada por el doctor Guillermo Marcucci y la enfermera Griselda Chirino, con el apoyo del Departamento de Enfermería por intermedio del profesor Aldo Tosilini.


En ese nosocomio, quien lo desee puede requerir que se le hagan las pruebas correspondientes en forma gratuita, una posibilidad importante en tanto hay muchas personas que desconocen que sufren esta enfermedad.


La diabetes es una afección crónica cuya característica es presentar niveles altos de azúcar en sangre capaces de dañar arterias y órganos. Por esto la campaña tiene como premisa fundamental la prevención y la promoción de la salud. Cabe aclarar que es crónica porque no se cura; sin embargo, si se la sigue y controla con un tratamiento adecuado, la persona con diabetes puede prevenir complicaciones y llevar una vida normal. En nuestro país, afecta a más de tres millones de personas y dado que permanece silenciosa por varios años, alrededor de la mitad de quienes la padecen desconocen su condición.


Respecto de sus causas, vale decir que la glucosa que proviene de la digestión de los alimentos circula por la sangre y el organismo la utiliza como fuente de energía; en el caso de la diabetes, se produce una alteración en la producción o el funcionamiento de la insulina, que es la que facilita el pasaje de la glucosa desde la sangre a los órganos y tejidos.


Existen varios tipos de diabetes: en la tipo 1 no hay producción de insulina por lo que los azúcares no llegan a órganos y tejidos; su comienzo es antes de los 30 años y su tratamiento requiere un plan de alimentación especial y la aplicación de inyecciones de insulina. Por su parte, en la tipo 2, que es la más común, la producción de insulina es inadecuada por lo que el pasaje de glucosa es defectuoso; su inicio suele ser luego de los 40 años aunque es cada vez más frecuente en jóvenes y adolescentes. Suele devenir del sobrepeso, la obesidad, la mala alimentación y el sedentarismo.


La consecuencia es la misma para ambos casos: la glucosa se acumula en la sangre y los órganos quedan sin combustible para funcionar. El aumento del azúcar en sangre por encima de valores normales recibe el nombre de hiperglucemia, la que sin tratamiento da a lugar a complicaciones en ojos, riñones, corazón, arterias y pies, entre otras partes del organismo.


Es fundamental comprender que al ser una enfermedad silenciosa hay que estar alerta para impedir que por desconocerla carezca de un tratamiento específico y a tiempo. Puede deteriorar un organismo sin presentar síntomas, sin embargo, con el tiempo puede manifestar: infecciones en la piel, aumento de la sed, pérdida de peso, aumento del apetito, aumento de la producción de orina y sequedad de boca. A su vez, existen factores que aumentan el riesgo de desarrollar la enfermedad: tener más de 45 años, padres o hermanos con diabetes, obesidad o sobrepeso, hipertensión arterial, enfermedad cardiovascular, colesterol elevado, diabetes durante el embarazo y/o ser madre de hijos nacidos con peso mayor a 4.5 kilos.


Por otro lado, adquirir hábitos de vida saludable es el primer gran paso para su prevención: aumentar el consumo de frutas y hortalizas, evitar los alimentos con alto contenido en sodio (fiambres, embutidos, aderezos, productos de copetín, quesos, etcétera) y cocinar sin agregar sal, la que puede reemplazarse por perejil, albahaca, tomillo, romero y otras hierbas aromáticas o condimentos. También es benéfico realizar seis comidas diarias: cuatro principales y dos colaciones, consumir carnes rojas o blancas (pollo o pescado) no más de cinc0 veces por semana, cuidar el cuerpo, evitar el sobrepeso, hacer al menos 30 minutos diarios de actividad física de manera continua o acumulada: usar escaleras, caminar, bailar o cualquier ejercicio aeróbico; y es muy importante no fumar, Incluso pocos cigarrillos por día son muy nocivos para las arterias, en especial para las personas con diabetes.


La prevención es clave para minimizar los riesgos de tener diabetes, no obstante, quien la padece debe tener en cuenta que está más expuesto a presentar elevados niveles de colesterol, hipertensión arterial y enfermedades cardiovasculares, por ello es primordial un tratamiento efectivo que se base en cuatro pilares: un plan de alimentación saludable, actividad física, medicación vía oral o inyecciones de insulina y otros, dependiendo de los factores de riesgo asociados; y educación: incorporar conocimientos acerca de la enfermedad y las estrategias para los cuidados cotidianos.


Por todo lo indicado, aprovechar la oportunidad de la detectarla o de supervisar su estado en forma gratuita en el Hospital Lagomaggiore es, su vez, una buena posibilidad de procurarse una vida saludable y activa.


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Detección y control de la diabetes

Quienes sufran diabetes o no sepan si padecen esta enfermedad pueden acercarse hasta el viernes al Hospital Lagomaggiore, donde se lleva a cabo la campaña “Detección de Factores de Riesgo”, organizada por la sección de Endocrinología y encabezada por el doctor Guillermo Marcucci y la enfermera Griselda Chirino, con el apoyo del Departamento de Enfermería por intermedio del profesor Aldo Tosilini.

En ese nosocomio, quien lo desee puede requerir que se le hagan las pruebas correspondientes en forma gratuita, una posibilidad importante en tanto hay muchas personas que desconocen que sufren esta enfermedad.

La diabetes es una afección crónica cuya característica es presentar niveles altos de azúcar en sangre capaces de dañar arterias y órganos. Por esto la campaña tiene como premisa fundamental la prevención y la promoción de la salud. Cabe aclarar que es crónica porque no se cura; sin embargo, si se la sigue y controla con un tratamiento adecuado, la persona con diabetes puede prevenir complicaciones y llevar una vida normal. En nuestro país, afecta a más de tres millones de personas y dado que permanece silenciosa por varios años, alrededor de la mitad de quienes la padecen desconocen su condición.

Respecto de sus causas, vale decir que la glucosa que proviene de la digestión de los alimentos circula por la sangre y el organismo la utiliza como fuente de energía; en el caso de la diabetes, se produce una alteración en la producción o el funcionamiento de la insulina, que es la que facilita el pasaje de la glucosa desde la sangre a los órganos y tejidos.

Existen varios tipos de diabetes: en la tipo 1 no hay producción de insulina por lo que los azúcares no llegan a órganos y tejidos; su comienzo es antes de los 30 años y su tratamiento requiere un plan de alimentación especial y la aplicación de inyecciones de insulina. Por su parte, en la tipo 2, que es la más común, la producción de insulina es inadecuada por lo que el pasaje de glucosa es defectuoso; su inicio suele ser luego de los 40 años aunque es cada vez más frecuente en jóvenes y adolescentes. Suele devenir del sobrepeso, la obesidad, la mala alimentación y el sedentarismo.

La consecuencia es la misma para ambos casos: la glucosa se acumula en la sangre y los órganos quedan sin combustible para funcionar. El aumento del azúcar en sangre por encima de valores normales recibe el nombre de hiperglucemia, la que sin tratamiento da a lugar a complicaciones en ojos, riñones, corazón, arterias y pies, entre otras partes del organismo.

Es fundamental comprender que al ser una enfermedad silenciosa hay que estar alerta para impedir que por desconocerla carezca de un tratamiento específico y a tiempo. Puede deteriorar un organismo sin presentar síntomas, sin embargo, con el tiempo puede manifestar: infecciones en la piel, aumento de la sed, pérdida de peso, aumento del apetito, aumento de la producción de orina y sequedad de boca. A su vez, existen factores que aumentan el riesgo de desarrollar la enfermedad: tener más de 45 años, padres o hermanos con diabetes, obesidad o sobrepeso, hipertensión arterial, enfermedad cardiovascular, colesterol elevado, diabetes durante el embarazo y/o ser madre de hijos nacidos con peso mayor a 4.5 kilos.

Por otro lado, adquirir hábitos de vida saludable es el primer gran paso para su prevención: aumentar el consumo de frutas y hortalizas, evitar los alimentos con alto contenido en sodio (fiambres, embutidos, aderezos, productos de copetín, quesos, etcétera) y cocinar sin agregar sal, la que puede reemplazarse por perejil, albahaca, tomillo, romero y otras hierbas aromáticas o condimentos. También es benéfico realizar seis comidas diarias: cuatro principales y dos colaciones, consumir carnes rojas o blancas (pollo o pescado) no más de cinc0 veces por semana, cuidar el cuerpo, evitar el sobrepeso, hacer al menos 30 minutos diarios de actividad física de manera continua o acumulada: usar escaleras, caminar, bailar o cualquier ejercicio aeróbico; y es muy importante no fumar, Incluso pocos cigarrillos por día son muy nocivos para las arterias, en especial para las personas con diabetes.

La prevención es clave para minimizar los riesgos de tener diabetes, no obstante, quien la padece debe tener en cuenta que está más expuesto a presentar elevados niveles de colesterol, hipertensión arterial y enfermedades cardiovasculares, por ello es primordial un tratamiento efectivo que se base en cuatro pilares: un plan de alimentación saludable, actividad física, medicación vía oral o inyecciones de insulina y otros, dependiendo de los factores de riesgo asociados; y educación: incorporar conocimientos acerca de la enfermedad y las estrategias para los cuidados cotidianos.

Por todo lo indicado, aprovechar la oportunidad de la detectarla o de supervisar su estado en forma gratuita en el Hospital Lagomaggiore es, su vez, una buena posibilidad de procurarse una vida saludable y activa.

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