Cargando...
Por Redacción

Des-Unión Cívica Radical



Lo que parecía ser sólo un trámite, terminó dejando a la luz una fuerte interna en la UCR, que según los expertos en estos temas, perjudica a Alfredo Cornejo, el hombre mejor posicionado hasta la fecha, de quien se dice que prioriza estériles enfrentamientos partidarios y no se dedica a construir un radicalismo unido de cara al 2015.


El objetivo del Congreso era declarar la necesidad de una reforma de la carta orgánica del radicalismo, y así poder adaptarla a la nueva ley electoral que incluye las PASO provinciales. Pero las diferencias afloraron cuando se escogió la composición de la Junta Electoral del partido.


La Junta de la discordia

La composición de la Junta Electoral, organismo partidario muy importante formado por cinco miembros titulares, quedó constituida por Pamela Verasay y Gustavo Gil (miembros del cornejismo), Sergio Boverman (representante de los territoriales), Ulpiano Suárez (por el radicalismo de la Capital) y Omar De Miguel (miembro de las huestes de Ernesto Sanz), y allí comenzó el vendaval de reproches y pases de facturas.


Los más enojados fueron los otros tres precandidatos a gobernador: Laura Montero, Enrique Vaquié y Mario Abed, quienes no pudieron incluir en el mencionado organismo ningún hombre de su confianza. Fue entonces cuando estos tres importantes dirigentes decidieron no participar del congreso que se realizó en Maipú.


Una página triste

Tal vez la más enojada fue la senadora nacional Laura Montero, quien escribió en un comunicado: “Hoy se eligió escribir otra página triste en la historia partidaria en Mendoza, porque impusieron el aparato partidario una vez más por encima de los principios éticos y morales que tiene mi partido, negándonos a precandidatos a la gobernación la posibilidad de conformar la Junta Electoral del partido”.


Para colmo de males, para Cornejo el pedido de un lugar para Montero fue solicitado por el propio Julio Cobos, quien una vez más fue desairado por altos dirigentes de su partido, tal cual pasara a principios de año con la elección del bloque de senadores. Esta vez, quien no escucho su pedido fue el intendente de Godoy Cruz y según dicen, el enojo del ex vicepresidente es muy grande y seguramente esta situación se agravará en el futuro.


Territoriales divididos

Mario Abed fue uno de los excluidos de la Junta Electoral, pero los hermanos Pinto propusieron al dirigente Sergio Boverman, hombre de su extrema confianza. Al parecer, las relaciones de los hermanos paceños con Mario Abed no pasa por sus mejores momentos, y algunos arriesgan que los Pinto se pasaron al sector de Cornejo, y también habrían dejado solo al cacique de Junín en su afán de ser candidato a gobernador por el radicalismo.


Abed y Vaquié

“Hicimos reiterados intentos para buscar una integración justa y equitativa de dicha Junta, en la idea de que todos los precandidatos tuvieran las garantías más elementales para el próximo proceso electoral”, afirmaban el intendente y el diputado nacional antes de retirarse del congreso. El encargado de prensa de Cornejo fue quien salió a defender la postura de la mayoría del parlamento y afirmó: “Lo cierto es que tienen pocos representantes, no sé por qué hablan de hegemonía”; lo que despertó aún más el enfado de los adeptos de los precandidatos excluidos, quienes no dudaron en afirmar: “¿Quién es Sarales? ¿Desde cuándo es dirigente para que opine que los lugares se dan sólo por una cuestión numérica (de congresales)? Sin duda, los tres o cuatro que rodean a Alfredo (Cornejo) lo terminarán perjudicando en su ambición de ser gobernador, nadie llega sin el partido unido”, terminaban ante el asentimiento de varios.


El enojo de Cobos

Para el ciudadano común, que no sabe de internas partidarias, realmente se le hace difícil de comprender cómo Julio Cobos, quien es el dirigente con mayor conocimiento en la provincia y, con mayor intención de voto si se postulara a gobernador, no sea escuchado por un dirigente del nivel de Alfredo Cornejo, quien después del ex presidente, es el amplio favorito a la dirigir la provincia desde el 2015.


Cobos, ante la forma que optaron para conformar la Junta, decidió no participar del congreso, y según se filtró, primero pidió por la inclusión del sector de Laura Montero y, ante la negativa del cacique de Godoy Cruz, se jugó por incluir un cobista puro. Para ello propuso dos dirigentes de renombre como lo son, el senador Juan Carlos Jaliff y el diputado nacional Luis Petri. Y aunque parezca mentira, la respuesta de Cornejo fue: “Qué lástima que no me lo propusieron antes de la votación”. Esa es la versión que tiene Cobos en sus oídos y por algún tiempo tendrá que seguir mascullando bronca.


Esta situación es sumamente peligrosa, ya que se trata de los dos hombres fuertes del radicalismo mendocino, que una vez más se desgañita en peleas absurdas cada vez que se acercan tiempos de competir por la gobernación de la provincia. Sin lugar a dudas que de seguir mostrando estas diferencias, el radicalismo estaría rifando su futuro, y seguramente los principales popes de la UCR tomarán cartas en el asunto para que la sangre no llegue al río y para que la gobernación no sea una utopía.


comentarios

Compartir en facebook
Compartir en twitter
imagen

Des-Unión Cívica Radical

Lo que parecía ser sólo un trámite, terminó dejando a la luz una fuerte interna en la UCR, que según los expertos en estos temas, perjudica a Alfredo Cornejo, el hombre mejor posicionado hasta la fecha, de quien se dice que prioriza estériles enfrentamientos partidarios y no se dedica a construir un radicalismo unido de cara al 2015.

El objetivo del Congreso era declarar la necesidad de una reforma de la carta orgánica del radicalismo, y así poder adaptarla a la nueva ley electoral que incluye las PASO provinciales. Pero las diferencias afloraron cuando se escogió la composición de la Junta Electoral del partido.

La Junta de la discordia
La composición de la Junta Electoral, organismo partidario muy importante formado por cinco miembros titulares, quedó constituida por Pamela Verasay y Gustavo Gil (miembros del cornejismo), Sergio Boverman (representante de los territoriales), Ulpiano Suárez (por el radicalismo de la Capital) y Omar De Miguel (miembro de las huestes de Ernesto Sanz), y allí comenzó el vendaval de reproches y pases de facturas.

Los más enojados fueron los otros tres precandidatos a gobernador: Laura Montero, Enrique Vaquié y Mario Abed, quienes no pudieron incluir en el mencionado organismo ningún hombre de su confianza. Fue entonces cuando estos tres importantes dirigentes decidieron no participar del congreso que se realizó en Maipú.

Una página triste
Tal vez la más enojada fue la senadora nacional Laura Montero, quien escribió en un comunicado: “Hoy se eligió escribir otra página triste en la historia partidaria en Mendoza, porque impusieron el aparato partidario una vez más por encima de los principios éticos y morales que tiene mi partido, negándonos a precandidatos a la gobernación la posibilidad de conformar la Junta Electoral del partido”.

Para colmo de males, para Cornejo el pedido de un lugar para Montero fue solicitado por el propio Julio Cobos, quien una vez más fue desairado por altos dirigentes de su partido, tal cual pasara a principios de año con la elección del bloque de senadores. Esta vez, quien no escucho su pedido fue el intendente de Godoy Cruz y según dicen, el enojo del ex vicepresidente es muy grande y seguramente esta situación se agravará en el futuro.

Territoriales divididos
Mario Abed fue uno de los excluidos de la Junta Electoral, pero los hermanos Pinto propusieron al dirigente Sergio Boverman, hombre de su extrema confianza. Al parecer, las relaciones de los hermanos paceños con Mario Abed no pasa por sus mejores momentos, y algunos arriesgan que los Pinto se pasaron al sector de Cornejo, y también habrían dejado solo al cacique de Junín en su afán de ser candidato a gobernador por el radicalismo.

Abed y Vaquié
“Hicimos reiterados intentos para buscar una integración justa y equitativa de dicha Junta, en la idea de que todos los precandidatos tuvieran las garantías más elementales para el próximo proceso electoral”, afirmaban el intendente y el diputado nacional antes de retirarse del congreso. El encargado de prensa de Cornejo fue quien salió a defender la postura de la mayoría del parlamento y afirmó: “Lo cierto es que tienen pocos representantes, no sé por qué hablan de hegemonía”; lo que despertó aún más el enfado de los adeptos de los precandidatos excluidos, quienes no dudaron en afirmar: “¿Quién es Sarales? ¿Desde cuándo es dirigente para que opine que los lugares se dan sólo por una cuestión numérica (de congresales)? Sin duda, los tres o cuatro que rodean a Alfredo (Cornejo) lo terminarán perjudicando en su ambición de ser gobernador, nadie llega sin el partido unido”, terminaban ante el asentimiento de varios.

El enojo de Cobos
Para el ciudadano común, que no sabe de internas partidarias, realmente se le hace difícil de comprender cómo Julio Cobos, quien es el dirigente con mayor conocimiento en la provincia y, con mayor intención de voto si se postulara a gobernador, no sea escuchado por un dirigente del nivel de Alfredo Cornejo, quien después del ex presidente, es el amplio favorito a la dirigir la provincia desde el 2015.

Cobos, ante la forma que optaron para conformar la Junta, decidió no participar del congreso, y según se filtró, primero pidió por la inclusión del sector de Laura Montero y, ante la negativa del cacique de Godoy Cruz, se jugó por incluir un cobista puro. Para ello propuso dos dirigentes de renombre como lo son, el senador Juan Carlos Jaliff y el diputado nacional Luis Petri. Y aunque parezca mentira, la respuesta de Cornejo fue: “Qué lástima que no me lo propusieron antes de la votación”. Esa es la versión que tiene Cobos en sus oídos y por algún tiempo tendrá que seguir mascullando bronca.

Esta situación es sumamente peligrosa, ya que se trata de los dos hombres fuertes del radicalismo mendocino, que una vez más se desgañita en peleas absurdas cada vez que se acercan tiempos de competir por la gobernación de la provincia. Sin lugar a dudas que de seguir mostrando estas diferencias, el radicalismo estaría rifando su futuro, y seguramente los principales popes de la UCR tomarán cartas en el asunto para que la sangre no llegue al río y para que la gobernación no sea una utopía.

comentarios

imagen imagen
Login