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Denuncian que hay casas inestables en Mendoza
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Por Redacción

Denuncian que hay casas inestables en Mendoza



El último censo nacional (2010), aseguraba que una de cada cuatro familias mendocinas (en su mayoría pobres, con necesidades básicas insatisfechas), vive en una casa precaria al borde de la inhabitabilidad por peligro de derrumbe. Estos hogares, si se los puede llamar de esta manera, están construidos a base de adobe (ladrillos de barro y paja), un material que no está preparado (ni habilitado) para hacerle frente a un movimiento tectónico de poca profundidad bajo la superficie terrestre.


Así, en función de los pocos datos oficiales que tiene la ciudadanía a su disposición, este medio pudo recolectar datos suministrados por profesionales que intentan darle luz a una de las peores caras del déficit habitacional: las casas precarias.


Al respecto, Ignacio Pinto, ingeniero civil, contó a El Ciudadano: “Trabajo en Las Heras desde el 2000 y te puedo asegurar que en estos 15 años no se ha avanzado mucho. Sigo viendo las mismas casas de adobe con gente viviendo adentro, muchas veces con familias hacinadas, lo que representa un mayor riesgo en caso de evacuación. Es simple, son familias pobres que no tienen otra alternativa que vivir en casas con más de 30 años en una zona sísmica. Eso no es seguro y es una alerta vigente que nos debe preocupar a todos como ciudadanos”.


Lo cierto es que después de un temblor, los primeros llamados de emergencia que alertan derrumbes provienen de casas de adobe.


La semana pasada, luego del terremoto en Coquimbo (Chile), se desplomó en Las Heras una casa de adobe de la que por suerte pudieron escapar a tiempo todos sus habitantes.


Y los ejemplos recientes son numerosos. En San Juan, precisamente en la localidad Zonda, hubo serias roturas de techos en cuatro casas, y a orillas del dique Ullum se derrumbaron dos casas construidas a partir de ladrillos de paja y barro.


“Yo no sé si este tipo de casas pueden soportar un movimiento por encima de los 8 grados. Como ingeniero civil no lo puedo asegurar. Lejos de sembrar el pánico, creo que debemos estar alertas e implementar más políticas habitacionales en relación a la calidad de viviendas en las que hoy viven muchos mendocinos. Muchas de estas son una verdadera bomba de tiempo”, comentó Pinto.


Sin embargo, la construcción de adobe también genera ambigüedad de opiniones entre los profesionales de la contrucción, ya que algunos consideran que este material puede ser verdaderamente antisísmico si se respetaran los cánones de construcción del siglo pasado. “Con las primeras corrientes migratorias en Mendoza se hicieron muchas casas de adobe que hoy siguen en pie. Pero estamos hablando de bases con 80 centímetros de ancho. Eso sí es antisísmico y ademas tiene además otros beneficios. Pero la verdad es que muchas casas de adobe construidas hace menos de 30 años, como sucede en casi toda la Cuarta Sección y Las Heras, no siguen estos parámetros históricos y producto de la industrialización de la vivienda se construyeron de adobe sobre muros que no tienen ese ancho –para reducir costos–, pero no son seguros”, comentó a El Ciudadano el arquitecto Iván Radrizzi.


Mientras tanto, según datos del INDEC, unos 100.000 mendocinos todavía viven en condiciones precarias y si bien los datos oficiales corresponden al año 2010, lo cierto es que en cinco años, la situación no ha cambiado considerablemente.


De esta forma, en una provincia ubicada en zona sísmica de alto riesgo y que hace cinco años tenía un 13% de casas inhabitables, se puede resolver que la gravedad del déficit de vivienda y de otros problemas sociales como la pobreza están tan presentes como ocultos por el Estado.


Además, a nivel nacional estos datos, revelados por el Censo 2010, marcan la magnitud del déficit habitacional, ya que engloban a más de 2 millones de familias. Al mismo tiempo, hay 2,5 millones de viviendas “deshabitadas”, en muchos casos como “refugio de inversión” o como segunda o tercera propiedad.


Finalmente, sobre un total de 40 millones de habitantes, 8.110.338 viven en 2.145.224 casas con piso de tierra o ladrillo suelto o adobe con otras carencias elementales, en ranchos, casillas, locales inhabitables o en piezas de inquilinatos, hoteles y pensiones que quizás en otras provincias no representen un gran peligro, pero en Mendoza son una bomba de tiempo.


Por Orlando Tirapu – Diario El Ciudadano on line


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Denuncian que hay casas inestables en Mendoza

El último censo nacional (2010), aseguraba que una de cada cuatro familias mendocinas (en su mayoría pobres, con necesidades básicas insatisfechas), vive en una casa precaria al borde de la inhabitabilidad por peligro de derrumbe. Estos hogares, si se los puede llamar de esta manera, están construidos a base de adobe (ladrillos de barro y paja), un material que no está preparado (ni habilitado) para hacerle frente a un movimiento tectónico de poca profundidad bajo la superficie terrestre.

Así, en función de los pocos datos oficiales que tiene la ciudadanía a su disposición, este medio pudo recolectar datos suministrados por profesionales que intentan darle luz a una de las peores caras del déficit habitacional: las casas precarias.

Al respecto, Ignacio Pinto, ingeniero civil, contó a El Ciudadano: “Trabajo en Las Heras desde el 2000 y te puedo asegurar que en estos 15 años no se ha avanzado mucho. Sigo viendo las mismas casas de adobe con gente viviendo adentro, muchas veces con familias hacinadas, lo que representa un mayor riesgo en caso de evacuación. Es simple, son familias pobres que no tienen otra alternativa que vivir en casas con más de 30 años en una zona sísmica. Eso no es seguro y es una alerta vigente que nos debe preocupar a todos como ciudadanos”.

Lo cierto es que después de un temblor, los primeros llamados de emergencia que alertan derrumbes provienen de casas de adobe.

La semana pasada, luego del terremoto en Coquimbo (Chile), se desplomó en Las Heras una casa de adobe de la que por suerte pudieron escapar a tiempo todos sus habitantes.

Y los ejemplos recientes son numerosos. En San Juan, precisamente en la localidad Zonda, hubo serias roturas de techos en cuatro casas, y a orillas del dique Ullum se derrumbaron dos casas construidas a partir de ladrillos de paja y barro.

“Yo no sé si este tipo de casas pueden soportar un movimiento por encima de los 8 grados. Como ingeniero civil no lo puedo asegurar. Lejos de sembrar el pánico, creo que debemos estar alertas e implementar más políticas habitacionales en relación a la calidad de viviendas en las que hoy viven muchos mendocinos. Muchas de estas son una verdadera bomba de tiempo”, comentó Pinto.

Sin embargo, la construcción de adobe también genera ambigüedad de opiniones entre los profesionales de la contrucción, ya que algunos consideran que este material puede ser verdaderamente antisísmico si se respetaran los cánones de construcción del siglo pasado. “Con las primeras corrientes migratorias en Mendoza se hicieron muchas casas de adobe que hoy siguen en pie. Pero estamos hablando de bases con 80 centímetros de ancho. Eso sí es antisísmico y ademas tiene además otros beneficios. Pero la verdad es que muchas casas de adobe construidas hace menos de 30 años, como sucede en casi toda la Cuarta Sección y Las Heras, no siguen estos parámetros históricos y producto de la industrialización de la vivienda se construyeron de adobe sobre muros que no tienen ese ancho –para reducir costos–, pero no son seguros”, comentó a El Ciudadano el arquitecto Iván Radrizzi.

Mientras tanto, según datos del INDEC, unos 100.000 mendocinos todavía viven en condiciones precarias y si bien los datos oficiales corresponden al año 2010, lo cierto es que en cinco años, la situación no ha cambiado considerablemente.

De esta forma, en una provincia ubicada en zona sísmica de alto riesgo y que hace cinco años tenía un 13% de casas inhabitables, se puede resolver que la gravedad del déficit de vivienda y de otros problemas sociales como la pobreza están tan presentes como ocultos por el Estado.

Además, a nivel nacional estos datos, revelados por el Censo 2010, marcan la magnitud del déficit habitacional, ya que engloban a más de 2 millones de familias. Al mismo tiempo, hay 2,5 millones de viviendas “deshabitadas”, en muchos casos como “refugio de inversión” o como segunda o tercera propiedad.

Finalmente, sobre un total de 40 millones de habitantes, 8.110.338 viven en 2.145.224 casas con piso de tierra o ladrillo suelto o adobe con otras carencias elementales, en ranchos, casillas, locales inhabitables o en piezas de inquilinatos, hoteles y pensiones que quizás en otras provincias no representen un gran peligro, pero en Mendoza son una bomba de tiempo.

Por Orlando Tirapu – Diario El Ciudadano on line

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