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Por Redacción

Delfina Rossi: el nepotismo sinvergüenza



Empecemos con un par de definiciones para entender la cuestión:


Nepotismo: Trato de favor hacia familiares o amigos, a los que se otorgan cargos o empleos públicos por el mero hecho de serlo, sin tener en cuenta otros méritos.


Sinvergüenza: 1- Que obra o habla sin comedimiento o respeto y con descaro. 2- Que se comporta de forma inmoral.


¿Quedó claro, no? Ahora si, vamos.


Estos dos conceptos van de la mano ante cualquier análisis. Porque no puede existir el nepotismo sin algún sinvergüenza que lo impulse.


Y en la Argentina esto parece ser moneda corriente. Parece ser, desde hace mucho, “naturalizado” en nuestra sociedad. Como la muerte de un fiscal, como los inundados de Buenos Aires, como los “valores villeros”. Ya nadie le extraña que la mujer, el padre, el primo, el cuñado o la hija de algún funcionario público cobre abundantes salarios en algún puestito público.


Otra vez somos testigos (y cómplices) de esta práctica tan vieja y detestable en la Argentina. Esta vez se trata de la hija del ministro de Defensa de la Nación, Agustín Rossi, quien fue “colocada” en el directorio del Banco Nación con tan sólo 26 años.


Delfina exhibe un par de títulos importantes en economía, poca experiencia y nulo conocimiento de la institución de la que pasó a ser parte. ¿Conocerá el sistema bancario argentino, teniendo en cuenta que los últimos años los pasó en Europa? Está más que claro que no. Delfina pasará a cobrar cerca de 70 mil pesos por mes por el sólo hecho de ser la “hija del ministro”. El cargo será por 4 años y es por eso que sumará, sin contar aumentos futuros, la poco despreciable suma de $3.360.000


Una suma pornográfica teniendo en cuenta que un jefe de familia promedio argentino percibirá en esa cantidad de tiempo; $264.000


Y es así, como pasa otro hecho más que indigna y que se olvida. Seguramente Delfina no va a renunciar a ese cargo, seguramente Agustín estará orgulloso de su hija sin ningún tipo de vergüenza ante la condena de gran parte de la sociedad. Son los beneficiados del poder que “nunca van a poder” abandonar el poder.


Por: Luis Vidal Correa – Diario El Ciudadano on line


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Delfina Rossi: el nepotismo sinvergüenza

Empecemos con un par de definiciones para entender la cuestión:

Nepotismo: Trato de favor hacia familiares o amigos, a los que se otorgan cargos o empleos públicos por el mero hecho de serlo, sin tener en cuenta otros méritos.

Sinvergüenza: 1- Que obra o habla sin comedimiento o respeto y con descaro. 2- Que se comporta de forma inmoral.

¿Quedó claro, no? Ahora si, vamos.

Estos dos conceptos van de la mano ante cualquier análisis. Porque no puede existir el nepotismo sin algún sinvergüenza que lo impulse.

Y en la Argentina esto parece ser moneda corriente. Parece ser, desde hace mucho, “naturalizado” en nuestra sociedad. Como la muerte de un fiscal, como los inundados de Buenos Aires, como los “valores villeros”. Ya nadie le extraña que la mujer, el padre, el primo, el cuñado o la hija de algún funcionario público cobre abundantes salarios en algún puestito público.

Otra vez somos testigos (y cómplices) de esta práctica tan vieja y detestable en la Argentina. Esta vez se trata de la hija del ministro de Defensa de la Nación, Agustín Rossi, quien fue “colocada” en el directorio del Banco Nación con tan sólo 26 años.

Delfina exhibe un par de títulos importantes en economía, poca experiencia y nulo conocimiento de la institución de la que pasó a ser parte. ¿Conocerá el sistema bancario argentino, teniendo en cuenta que los últimos años los pasó en Europa? Está más que claro que no. Delfina pasará a cobrar cerca de 70 mil pesos por mes por el sólo hecho de ser la “hija del ministro”. El cargo será por 4 años y es por eso que sumará, sin contar aumentos futuros, la poco despreciable suma de $3.360.000

Una suma pornográfica teniendo en cuenta que un jefe de familia promedio argentino percibirá en esa cantidad de tiempo; $264.000

Y es así, como pasa otro hecho más que indigna y que se olvida. Seguramente Delfina no va a renunciar a ese cargo, seguramente Agustín estará orgulloso de su hija sin ningún tipo de vergüenza ante la condena de gran parte de la sociedad. Son los beneficiados del poder que “nunca van a poder” abandonar el poder.

Por: Luis Vidal Correa – Diario El Ciudadano on line

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