Cargando...
Por Redacción

De oreja a oreja



Fue la sonrisa que cubrió el rostro de Pablo Cesar Aimar, quién luego de 15 años volvió al Monumental.


Con la misma felicidad adornando su cara, parece que nada hubiera pasado en su vida desde aquel 11 de agosto de 1996 cuando debutó en la primera de su club. Oriundo de Río Cuarto, desfachatado, veloz, artista y futbolista, fue edificando su maravillosa carrera con el apalearse lleno de títulos y sin una arruga.


Quizá sea por esa sonrisa que traza su rostro que no se arruga, por que esta cerca de una pelota y es feliz. Hoy con la madurez de los años, el payaso parecía el pibe recién llegado de Córdoba cuando el entrenador lo mando a llamar.


El Monumental aplaudió de pie su regreso, las gradas también sonreían es que uno de sus hijos pródigos volvió a casa, precisamente frente al rival al que le marcó su primer gol en primera. Un par de sutiles movimientos y carísimas al balón le alcanzaron para demostrar que la magia esta intacta como la sonrisa de Pablo.


comentarios

Compartir en facebook
Compartir en twitter
imagen

De oreja a oreja

Fue la sonrisa que cubrió el rostro de Pablo Cesar Aimar, quién luego de 15 años volvió al Monumental.

Con la misma felicidad adornando su cara, parece que nada hubiera pasado en su vida desde aquel 11 de agosto de 1996 cuando debutó en la primera de su club. Oriundo de Río Cuarto, desfachatado, veloz, artista y futbolista, fue edificando su maravillosa carrera con el apalearse lleno de títulos y sin una arruga.

Quizá sea por esa sonrisa que traza su rostro que no se arruga, por que esta cerca de una pelota y es feliz. Hoy con la madurez de los años, el payaso parecía el pibe recién llegado de Córdoba cuando el entrenador lo mando a llamar.

El Monumental aplaudió de pie su regreso, las gradas también sonreían es que uno de sus hijos pródigos volvió a casa, precisamente frente al rival al que le marcó su primer gol en primera. Un par de sutiles movimientos y carísimas al balón le alcanzaron para demostrar que la magia esta intacta como la sonrisa de Pablo.

comentarios

imagen imagen
Login