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Por Redacción

De mal en peor



Se transformó en una costumbre, de las malas, es que el Tomba se acostumbro a perder y de vez en cuando obtener alguna victoria aislada. La caída es, aunque a veces disimulada, es estrepitosa. Lejos, muy lejos, en el tiempo y en juego quedó aquel Godoy Cruz que supo codearse con los puestos de vanguardia e irse de copas.


Los números son contundentes, en 20 fechas perdió 8, empató 7 y ganó 5 estos datos suelen darse al revés. Cambió de técnico pero eso solo fue maquillaje, entusiasmo a algunos la ansiedad que parecía vértigo sin embargo la ilusión se diluyó rápido, tan rápido como aquel espejismo luego del receso con triunfo frente a Crucero del Norte.


La llegada de Gabriel Heinze y todo su histrionismo, de práticas a puertas cerradas, de no atención con la prensa, de jugadores que corren mucho y piensan poco, en realidad son atletas que no juegan y si bien la alta competencia obliga a la condición física, al fútbol todavía hay que saber jugarlo.


Lo cierto es que Godoy Cruz dilapida lo que supo construir con poco presupuesto, con buenas ideas y con mucho juego, motivo por el cual durante un lustro nos acostumbro a pensar que se podía desde el interior coquetear con los grandes y superarlos también. Hoy eso quedó atrás en el tiempo. Hoy dentro y fuera del campo “el expreso” se quedó sin ideas.


Por Gabriel Landart – Diario El Ciudadano on line


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De mal en peor

Se transformó en una costumbre, de las malas, es que el Tomba se acostumbro a perder y de vez en cuando obtener alguna victoria aislada. La caída es, aunque a veces disimulada, es estrepitosa. Lejos, muy lejos, en el tiempo y en juego quedó aquel Godoy Cruz que supo codearse con los puestos de vanguardia e irse de copas.

Los números son contundentes, en 20 fechas perdió 8, empató 7 y ganó 5 estos datos suelen darse al revés. Cambió de técnico pero eso solo fue maquillaje, entusiasmo a algunos la ansiedad que parecía vértigo sin embargo la ilusión se diluyó rápido, tan rápido como aquel espejismo luego del receso con triunfo frente a Crucero del Norte.

La llegada de Gabriel Heinze y todo su histrionismo, de práticas a puertas cerradas, de no atención con la prensa, de jugadores que corren mucho y piensan poco, en realidad son atletas que no juegan y si bien la alta competencia obliga a la condición física, al fútbol todavía hay que saber jugarlo.

Lo cierto es que Godoy Cruz dilapida lo que supo construir con poco presupuesto, con buenas ideas y con mucho juego, motivo por el cual durante un lustro nos acostumbro a pensar que se podía desde el interior coquetear con los grandes y superarlos también. Hoy eso quedó atrás en el tiempo. Hoy dentro y fuera del campo “el expreso” se quedó sin ideas.

Por Gabriel Landart – Diario El Ciudadano on line

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