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Por Redacción

Cuidados de la piel en verano



El verano invita a transcurrir los días al aire libre ya sea para disfrutar de la naturaleza, salir del encierro o realizar actividades deportivas. Se puede vivir esta época de forma intensa y sin exponerse a riesgos si se toman precauciones al momento de exponerse al sol, el objetivo es prevenir la aparición de tumores o ulceraciones. Mendoza es una zona vulnerable a los rayos ultravioletas (UV) por lo que los cuidados deben ser extremos.


Cuando se disfruta un día al aire libre, por lo general, poco se toman en cuenta los horarios de exposición, pero estar sol durante los picos de máxima radiación ultravioleta dista de ser una actitud responsable en lo que respecta al cuidado de la piel. Ella es el órgano más extenso del cuerpo y debe cuidársela como a los restantes, tener una piel sana es sinónimo de salud. Los rayos UV traen dos tipos de consecuencias: por un lado, las de corto plazo como son las quemaduras y el enrojecimiento cutáneo; y por otro, las de largo plazo como las manchas, las arrugas y las lesiones cancerígenas. La piel tiene memoria, es decir, acumula los efectos. Por ello es posible que con el paso del tiempo se puedan desarrollar dos tipos de cáncer de piel: el más frecuente es el carcinoma basocelular y el más maligno el melanoma.  Al respecto cabe destacar que el 80 % de estos tipos es por causa del sol.


Es bueno saber que el bronceado saludable no existe porque la piel sufre ante los rayos UV y la única manera que tiene de expresarse es bronceándose. Por ello es preciso adoptar los siguientes consejos:



  • No exponerse al sol en el horario comprendido entre las 11 y las 16hs, en este lapso hay que permanecer en sombra absoluta. Esta recomendación es para hombres y mujeres de cualquier edad, mientras que los niños no deben exponerse al sol, en especial, los menores de un año. Muchos pequeños disfrutan de la pileta y de actividades al aire libre, por lo tanto deben utilizar altos factores de protección. Los que son resistentes al agua no duran más de una hora por eso es preciso renovarlo en forma constante, en este sentido se pide conciencia tanto a padres como a profesores. La piel de los pequeños es aún menos resistente al sol, los padres deben dar el ejemplo colocándose ellos protectores frente a sus hijos y no olvidar aplicárselo a sus niños antes de que salgan de casa.



  • Tener en cuenta que en los días nublados los rayos UV también actúan por lo que los cuidados deben ser iguales a los días soleados.



  • De exponerse durante el horario de restricción hacerlo con cobertura de ropa clara y de algodón, sombrero de ala ancha (7 cm.) y anteojos adecuados, es fundamental que la protección del lente sea real, muchos responden a una razón de estética o de moda pero no cumplen su la función primordial de proteger.



  • De no conocer cuál es el factor solar que mejor protege la propia piel, usarlo de 35 en adelante y recordar que la transpiración y el agua disminuyen su efecto por lo que es preciso repetir la aplicación varias veces al día. La regla general es que cuanto más clara es la piel más alto debe ser el protector: para pieles coloradas y blancas que nunca se broncean o toman un poco de color, se recomienda factor 45; para las que se broncean bien entre 20 y 40; y para las pieles morenas de pelo oscuro entre un 15 y un 20. La mejor forma de dar con el protector adecuado es seguir el consejo de un dermatólogo, ya que además de las características cutáneas inciden otras variables, entre ellas, la edad y los hábitos, no es lo mismo para quien toma un baño de sol que para un deportista.



  • Aplicar el protector solar al menos 20 minutos antes de la exposición y renovarlo cada dos horas.



  • Tomar sol en horarios correctos resulta beneficioso si la exposición es de 10 a 20 minutos en principio, con un máximo de 50 minutos al final de la adaptación. Siempre con protector e hidratación constante: el sol convierte la pro vitamina D en vitamina D, lo que promueve la fijación del calcio y con ello la prevención de la osteoporosis.



  • Las camas solares elevan la posibilidad de desarrollar cáncer de piel: las dosis artificiales de rayos UV se suman a las del sol, lo que puede reforzar el efecto cancerígeno. Su uso se desaconseja a la población en general, en particular a los menores de 35 años.



  • Luego de estar al sol es preciso darse un baño y colocar crema hidratante. También hacerlo con el cabello.



  • La recomendación general es que no hay que broncearse, de querer hacerlo utilizar autobronceantes porque son saludables y no provocan ningún daño.



  • Antes de la exposición solar es recomendable ir al dermatólogo, mientras que las personas que tienen lunares deben asistir una vez al año para controlar posibles cambios en ellos. Es bueno realizar un autoexamen, fijarse si los lunares cambian de color, si existen manchas nuevas o lesiones que pican; en estos casos hay que acudir al médico cuanto antes.



  • Algunos medicamentos aumentan la sensibilidad al sol, como los anticonceptivos y los antiinflamatorios.


El sol es fuente de vida, de calor, de vitamina D y genera endorfinas, es decir, no es malo, el problema es la mala exposición que hacen las personas. Un protector alto no quiere decir que se pueda estar al sol durante todo el día. El consejo de los especialistas es autorregularse, entender que la piel tiene memoria y que aunque hoy no indique ningún daño puede manifestar una mala señal con el paso del tiempo. Disfrutar de este verano en forma responsable puede asegurarnos varios veranos saludables más.


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Cuidados de la piel en verano

El verano invita a transcurrir los días al aire libre ya sea para disfrutar de la naturaleza, salir del encierro o realizar actividades deportivas. Se puede vivir esta época de forma intensa y sin exponerse a riesgos si se toman precauciones al momento de exponerse al sol, el objetivo es prevenir la aparición de tumores o ulceraciones. Mendoza es una zona vulnerable a los rayos ultravioletas (UV) por lo que los cuidados deben ser extremos.

Cuando se disfruta un día al aire libre, por lo general, poco se toman en cuenta los horarios de exposición, pero estar sol durante los picos de máxima radiación ultravioleta dista de ser una actitud responsable en lo que respecta al cuidado de la piel. Ella es el órgano más extenso del cuerpo y debe cuidársela como a los restantes, tener una piel sana es sinónimo de salud. Los rayos UV traen dos tipos de consecuencias: por un lado, las de corto plazo como son las quemaduras y el enrojecimiento cutáneo; y por otro, las de largo plazo como las manchas, las arrugas y las lesiones cancerígenas. La piel tiene memoria, es decir, acumula los efectos. Por ello es posible que con el paso del tiempo se puedan desarrollar dos tipos de cáncer de piel: el más frecuente es el carcinoma basocelular y el más maligno el melanoma.  Al respecto cabe destacar que el 80 % de estos tipos es por causa del sol.

Es bueno saber que el bronceado saludable no existe porque la piel sufre ante los rayos UV y la única manera que tiene de expresarse es bronceándose. Por ello es preciso adoptar los siguientes consejos:

  • No exponerse al sol en el horario comprendido entre las 11 y las 16hs, en este lapso hay que permanecer en sombra absoluta. Esta recomendación es para hombres y mujeres de cualquier edad, mientras que los niños no deben exponerse al sol, en especial, los menores de un año. Muchos pequeños disfrutan de la pileta y de actividades al aire libre, por lo tanto deben utilizar altos factores de protección. Los que son resistentes al agua no duran más de una hora por eso es preciso renovarlo en forma constante, en este sentido se pide conciencia tanto a padres como a profesores. La piel de los pequeños es aún menos resistente al sol, los padres deben dar el ejemplo colocándose ellos protectores frente a sus hijos y no olvidar aplicárselo a sus niños antes de que salgan de casa.
  • Tener en cuenta que en los días nublados los rayos UV también actúan por lo que los cuidados deben ser iguales a los días soleados.
  • De exponerse durante el horario de restricción hacerlo con cobertura de ropa clara y de algodón, sombrero de ala ancha (7 cm.) y anteojos adecuados, es fundamental que la protección del lente sea real, muchos responden a una razón de estética o de moda pero no cumplen su la función primordial de proteger.
  • De no conocer cuál es el factor solar que mejor protege la propia piel, usarlo de 35 en adelante y recordar que la transpiración y el agua disminuyen su efecto por lo que es preciso repetir la aplicación varias veces al día. La regla general es que cuanto más clara es la piel más alto debe ser el protector: para pieles coloradas y blancas que nunca se broncean o toman un poco de color, se recomienda factor 45; para las que se broncean bien entre 20 y 40; y para las pieles morenas de pelo oscuro entre un 15 y un 20. La mejor forma de dar con el protector adecuado es seguir el consejo de un dermatólogo, ya que además de las características cutáneas inciden otras variables, entre ellas, la edad y los hábitos, no es lo mismo para quien toma un baño de sol que para un deportista.
  • Aplicar el protector solar al menos 20 minutos antes de la exposición y renovarlo cada dos horas.
  • Tomar sol en horarios correctos resulta beneficioso si la exposición es de 10 a 20 minutos en principio, con un máximo de 50 minutos al final de la adaptación. Siempre con protector e hidratación constante: el sol convierte la pro vitamina D en vitamina D, lo que promueve la fijación del calcio y con ello la prevención de la osteoporosis.
  • Las camas solares elevan la posibilidad de desarrollar cáncer de piel: las dosis artificiales de rayos UV se suman a las del sol, lo que puede reforzar el efecto cancerígeno. Su uso se desaconseja a la población en general, en particular a los menores de 35 años.
  • Luego de estar al sol es preciso darse un baño y colocar crema hidratante. También hacerlo con el cabello.
  • La recomendación general es que no hay que broncearse, de querer hacerlo utilizar autobronceantes porque son saludables y no provocan ningún daño.
  • Antes de la exposición solar es recomendable ir al dermatólogo, mientras que las personas que tienen lunares deben asistir una vez al año para controlar posibles cambios en ellos. Es bueno realizar un autoexamen, fijarse si los lunares cambian de color, si existen manchas nuevas o lesiones que pican; en estos casos hay que acudir al médico cuanto antes.
  • Algunos medicamentos aumentan la sensibilidad al sol, como los anticonceptivos y los antiinflamatorios.

El sol es fuente de vida, de calor, de vitamina D y genera endorfinas, es decir, no es malo, el problema es la mala exposición que hacen las personas. Un protector alto no quiere decir que se pueda estar al sol durante todo el día. El consejo de los especialistas es autorregularse, entender que la piel tiene memoria y que aunque hoy no indique ningún daño puede manifestar una mala señal con el paso del tiempo. Disfrutar de este verano en forma responsable puede asegurarnos varios veranos saludables más.

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