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Cuando la dignidad es arriada con promesas al vacío
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Por Redacción

Cuando la dignidad es arriada con promesas al vacío



El escenario político mendocino mostró en estos días aspectos que no se condicen con esos ejemplos que uno quisiera legarle a sus hijos. Ejemplos de la palabra y del respeto a esa palabra. Ejemplos de no doblegarse ante la prepotencia y la extorsión; sobre todo que no “existen pretextos para ceder ante estos”. Ejemplos de que la política no es sucia, sino que la están ensuciando desde hace mucho tiempo. Ejemplos de dignidad que no tiene torcidas interpretaciones, “porque la dignidad es única e indisoluble”.


Si uno ve la conducta que ha tenido en los últimos tiempos el actual gobernador de la provincia, deja traslucir cuestiones en las que se hace la más diversa gama de lecturas: “que Francisco Pérez no tuvo la suficiente gimnasia para ocupar el sillón de San Martín”, que por lo tanto fue producto de una coyuntura armada para ganar una gobernación que, como ahora, estaba perdida. Triunfo que tuvo TODO que ver el 54% con el que arrasó Cristina Fernández de Kirchner para obtener su segundo mandato. Es decir, que en Mendoza estaba debutando un ignoto dirigente que había llegado al máximo lugar de la gobernabilidad, merced acuerdos que terminaban con fricciones internas en el PJ local, se bloqueaba la autoritaria intención del entonces gobernador Celso Jaque de oficializar la candidatura del oscuro personaje llamado Alejandro Cazaban y se intentaba enfrentar a un “reagrupado radicalismo” tras el regreso a sus filas de un golpeado Julio Cobos, por entonces vicepresidente de la nación.


Y allí estaba un Francisco Pérez debutando con traje de gobernador. Quien tuvo que lidiar con esa abultada deuda heredada de la deficiente administración de Celso Alejandro Jaque y a su vez, marcar posicionamiento interno en su partido ante un “avasallador operador” como es el vicegobernador Carlos Ciurca. Aunque en esto último el primer mandatario jugaba de ganador puertas afueras y en el escenario nacional, por los “permanente y exagerados mimos del kirchnerismo”. Ya que para la Rosada “Paco” era (¿es?) ese fiel dirigente utilizado como escudero, para que el poder “K” intentara  perpetuar a la presidenta primero y a esa fuerza interna, después. Cuestiones que no salieron bien en ningún caso y por ello dejaron entrever rápido enfriamiento en la relación con el gobernador mendocino. Sobre todo, cuando la quiso jugar de líbero “apañado por un peronismo local, al que nunca le cayó bien que la presidenta les marque la cancha y digitalice desde la quinta presidencial de Olivos los candidatos de aquí.


Como se sabe TODO esto le costó un fuerte dolor de cabeza a Francisco Pérez, inclusive incidió directamente en su estado de salud. Pero, también le produjo un grave daño institucional, económico y financiero a la provincia, “ya que la ira presidencial no tardó a demostrarle al gobernador, a los mendocinos, a la dirigencia del peronismo local y al resto del país que NADA sucede en todo el territorio nacional que no cuente con el aval, la conveniencia y la administración del kirchnerismo”. En una palabra, el mensaje fue: “acá NADA se hace si yo no lo autorizo; acá NADIE es candidato si no lo autorizo; acá SE HACE lo que yo mando o tendrás que atenerte a las consecuencias”.


Lo vivido en los últimos tiempos le ha dejado en claro a Mendoza y al país que la democracia fue achicada groseramente a la mínima expresión. Que las cuestiones internas del oficialismo “NO se dirimen en forma interna precisamente”. Que el manejo autoritario ha sobrepasado todos los límites, desde no respetar división de poderes, autonomías regionales y de las provincias, dineros públicos y regalías coparticipables, textual refleja la constitución, la que obviamente también fue vulnerada.


Es de esperar entonces que los anuncios en aspectos claves de la estructura provincial en obras y respuestas a graves contingencias que pasa la vasta gama productiva local, no se diluyan en cuestiones electorales y mucho menos del ánimo presidencial. Porque se estaría ante “promesas al vacío” como ya ocurrió con Portezuelo del Viento o en esa doble vía que une los departamentos de Luján de Cuyo con Tunuyán construida de acuerdo a migajas, que durante 14 años se filtraron con total falta de respeto a los mendocinos desde el ministerio de infraestructura de la nación.


Pero también todo esto le ha dejado al mendocino ante si las conductas y posturas del gobernador Francisco Pérez: “cuánto siente y pone el valor la conciencia ciudadana, hasta dónde es responsable con ese ciudadano, con su palabra y con sus convicciones”.


Mirando todo lo realizado, lo expresado, lo exteriorizado en los últimos tiempos por el primer mandatario y el discurso saltarín ante la presidenta en el acto de Fray Luis Beltrán deja muy claro por donde pasa la dignidad de un hombre, las convicciones políticas, si las tiene, las actitudes innecesarias que NO debería exponer y las prioridades con la ciudadanía mendocina. Gente que en el departamento de Maipú tuvo más que claro de cómo llegó Francisco Pérez a ser gobernador y para quien fue funcional en el intrincado oficio de gobernar.


Daniel Gallardo – Periodista y Productor Radio Estudio Cooperativa 91.7 y Diario El Ciudadano


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El escenario político mendocino mostró en estos días aspectos que no se condicen con esos ejemplos que uno quisiera legarle a sus hijos. Ejemplos de la palabra y del respeto a esa palabra. Ejemplos de no doblegarse ante la prepotencia y la extorsión; sobre todo que no “existen pretextos para ceder ante estos”. Ejemplos de que la política no es sucia, sino que la están ensuciando desde hace mucho tiempo. Ejemplos de dignidad que no tiene torcidas interpretaciones, “porque la dignidad es única e indisoluble”.

Si uno ve la conducta que ha tenido en los últimos tiempos el actual gobernador de la provincia, deja traslucir cuestiones en las que se hace la más diversa gama de lecturas: “que Francisco Pérez no tuvo la suficiente gimnasia para ocupar el sillón de San Martín”, que por lo tanto fue producto de una coyuntura armada para ganar una gobernación que, como ahora, estaba perdida. Triunfo que tuvo TODO que ver el 54% con el que arrasó Cristina Fernández de Kirchner para obtener su segundo mandato. Es decir, que en Mendoza estaba debutando un ignoto dirigente que había llegado al máximo lugar de la gobernabilidad, merced acuerdos que terminaban con fricciones internas en el PJ local, se bloqueaba la autoritaria intención del entonces gobernador Celso Jaque de oficializar la candidatura del oscuro personaje llamado Alejandro Cazaban y se intentaba enfrentar a un “reagrupado radicalismo” tras el regreso a sus filas de un golpeado Julio Cobos, por entonces vicepresidente de la nación.

Y allí estaba un Francisco Pérez debutando con traje de gobernador. Quien tuvo que lidiar con esa abultada deuda heredada de la deficiente administración de Celso Alejandro Jaque y a su vez, marcar posicionamiento interno en su partido ante un “avasallador operador” como es el vicegobernador Carlos Ciurca. Aunque en esto último el primer mandatario jugaba de ganador puertas afueras y en el escenario nacional, por los “permanente y exagerados mimos del kirchnerismo”. Ya que para la Rosada “Paco” era (¿es?) ese fiel dirigente utilizado como escudero, para que el poder “K” intentara  perpetuar a la presidenta primero y a esa fuerza interna, después. Cuestiones que no salieron bien en ningún caso y por ello dejaron entrever rápido enfriamiento en la relación con el gobernador mendocino. Sobre todo, cuando la quiso jugar de líbero “apañado por un peronismo local, al que nunca le cayó bien que la presidenta les marque la cancha y digitalice desde la quinta presidencial de Olivos los candidatos de aquí.

Como se sabe TODO esto le costó un fuerte dolor de cabeza a Francisco Pérez, inclusive incidió directamente en su estado de salud. Pero, también le produjo un grave daño institucional, económico y financiero a la provincia, “ya que la ira presidencial no tardó a demostrarle al gobernador, a los mendocinos, a la dirigencia del peronismo local y al resto del país que NADA sucede en todo el territorio nacional que no cuente con el aval, la conveniencia y la administración del kirchnerismo”. En una palabra, el mensaje fue: “acá NADA se hace si yo no lo autorizo; acá NADIE es candidato si no lo autorizo; acá SE HACE lo que yo mando o tendrás que atenerte a las consecuencias”.

Lo vivido en los últimos tiempos le ha dejado en claro a Mendoza y al país que la democracia fue achicada groseramente a la mínima expresión. Que las cuestiones internas del oficialismo “NO se dirimen en forma interna precisamente”. Que el manejo autoritario ha sobrepasado todos los límites, desde no respetar división de poderes, autonomías regionales y de las provincias, dineros públicos y regalías coparticipables, textual refleja la constitución, la que obviamente también fue vulnerada.

Es de esperar entonces que los anuncios en aspectos claves de la estructura provincial en obras y respuestas a graves contingencias que pasa la vasta gama productiva local, no se diluyan en cuestiones electorales y mucho menos del ánimo presidencial. Porque se estaría ante “promesas al vacío” como ya ocurrió con Portezuelo del Viento o en esa doble vía que une los departamentos de Luján de Cuyo con Tunuyán construida de acuerdo a migajas, que durante 14 años se filtraron con total falta de respeto a los mendocinos desde el ministerio de infraestructura de la nación.

Pero también todo esto le ha dejado al mendocino ante si las conductas y posturas del gobernador Francisco Pérez: “cuánto siente y pone el valor la conciencia ciudadana, hasta dónde es responsable con ese ciudadano, con su palabra y con sus convicciones”.

Mirando todo lo realizado, lo expresado, lo exteriorizado en los últimos tiempos por el primer mandatario y el discurso saltarín ante la presidenta en el acto de Fray Luis Beltrán deja muy claro por donde pasa la dignidad de un hombre, las convicciones políticas, si las tiene, las actitudes innecesarias que NO debería exponer y las prioridades con la ciudadanía mendocina. Gente que en el departamento de Maipú tuvo más que claro de cómo llegó Francisco Pérez a ser gobernador y para quien fue funcional en el intrincado oficio de gobernar.

Daniel Gallardo – Periodista y Productor Radio Estudio Cooperativa 91.7 y Diario El Ciudadano

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