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Cuando el consumo es un problema
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Por Redacción

Cuando el consumo es un problema



El consumo problemático aumenta y abarca a personas de todas las edades; a su vez, con él aparecen complicaciones dentro de la familia, la que en muchas ocasiones no puede ayudar por sí sola o no encuentra solución al conflicto. En Mendoza, el número 0 800 333 4884 funciona desde hace años, pero en los últimos tiempos registra un promedio de tres llamados diarios relacionados al juego compulsivo. Esta reciente situación se constituyó como una luz de alerta para profundizar las acciones que tiene a cargo el Programa de Adicciones de la Dirección de Salud Mental.


En primera instancia es preciso destacar que se denomina consumo problemático al que con o sin la mediación de una sustancia química, afecta en forma negativa y constante a la salud física o psíquica de una persona y a sus relaciones sociales. Puede manifestarse por un lado, como consumo excesivo de alcohol, tabaco, sustancias psicotrópicas legales o no; y por otro, como ciertas conductas compulsivas hacia el juego, las nuevas tecnologías, la alimentación, las compras o cualquier otro consumo que no pueda controlarse con efectividad.


Por ello, se inicia una campaña cuyo objetivo es concientizar a la población sobre conductas que pueden derivar en ese tipo de consumo, cuándo pedir asesoramiento y dónde dirigirse. No obstante, la meta es realizar un cambio de paradigma en cuanto a conductas que si bien están disociadas de las adicciones, pueden generar problemas de salud.


En la primera etapa, la difusión masiva se orienta al juego, el consumo de tecnología y de alcohol. En la segunda, se hará hincapié en la automedicación, las compras compulsivas y la alimentación; y en una tercera etapa al consumo de sustancias ilegales. Por otro lado, el 0 800 mencionado se orientará como un servicio a la comunidad donde cualquier persona pueda recibir asesoramiento y consejos sobre cómo proceder frente a estas situaciones, conocer a qué lugar dirigirse y cuáles son sus horarios de atención.


Esta es una problemática que tiende a desorientar tanto a quien la vive como a la familia que integra, muchos padres piden ayuda al ver a sus hijos consumir tecnología en forma desmedida porque entienden que la relación que entablan con ella puede tener consecuencias en su salud física y mental. Otras familias se ven impotentes ante un integrante que asiste asiduamente al casino u otros lugares de juego, el quiebre no sólo se produce a nivel económico sino también en los vínculos y no son pocos los casos de suicidios vinculados a este consumo problemático. Por su parte, el abuso de alcohol también hace estragos en la salud de quien lo consume y en el entorno en que esta persona está inserta.


Abordar a quienes sufren este tipo de consumos no es fácil sin ayuda profesional pero, para ello, primero alguien debe advertir que la problemática existe. El consumo problemático puede pasar inadvertido debido a la inercia cotidiana de la vida o por pensar que sólo las drogas ilegales son peligrosas mientras que las sustancias legales no lo son, es difícil pensar que la comida, el sexo o la tecnología, por ejemplo, pueden causar problemas. Sin embargo, a veces es suficiente que aparezca una situación difícil de enfrentar para desencadenar alguna forma de consumo compulsivo. Por otro lado, condiciones del psiquismo y del contexto social suelen contribuir a que esta situación no se cuestione y/o se oculte, por lo que en poco tiempo se manifiesta la compulsión como intento fallido de elaborar el sufrimiento y con ella deviene el aislamiento y el deterioro social y/o del cuerpo.


Juego problemático: El juego es parte de la vida de los seres humanos y aunque se relaciona con sensaciones de placer, a veces puede convertirse en una conducta problemática con graves consecuencias. Este paso del placer al problema se da cuando el individuo pierde la libertad y el juego pasa a ser prioritario; cuando esto sucede modifica la manera de jugar, la frecuencia en que lo hace y el significado que tiene hacerlo.


Es común que este tipo de juego complique las relaciones familiares, la situación laboral, el concepto que la persona tiene de sí misma y del mundo que la rodea; y su situación económica y financiera. Por otro lado, todo tipo de juego implica una dosis de estrés y de tensión que puede estimular el acto de jugar de manera permanente. Este estrés se genera tanto por los triunfos como por las pérdidas que tiene el jugador, las que causan sufrimiento e impulsan a repetir el acto, con la ilusión de que esta vez, será el ganador. El jugador pasa de la euforia al desasosiego en un instante. De creer que todo lo puede, al vacío y la pérdida.


El juego problemático puede iniciarse a cualquier edad, el intervalo de tiempo entre el inicio de la actividad y la dependencia al mismo puede variar o no presentarse. Sin embargo, existen algunos indicadores a tener en cuenta:


•Resistir el impulso, deseo o tentación de llevar a cabo algún acto (jugar, empeñar, vender, apropiarse) es difícil, aun cuando se reconoce que es dañino para sí y para los demás.


• Percibir una sensación de malestar emocional antes de jugar, en forma de tensión o activación interior.


• Experimentar placer, gratificación o liberación durante la realización del acto.


•Tener sentimientos negativos como arrepentimiento, autoreproches, culpa, vergüenza o remordimientos, cuando se consideran las consecuencias.


Consumo problemático de alcohol: para muchas culturas tomar alcohol es un símbolo de inclusión al grupo social o símbolo de celebración y en algunas, se considera hasta un acto sacro. No obstante, en la actualidad, el consumo de alcohol es un importante problema de salud pública a nivel internacional, ya que es una droga psicoactiva legal, con efectos sobre el sistema nervioso central, con posibilidades de cambiar la percepción, el estado de ánimo y/o el comportamiento.


Los efectos de las bebidas alcohólicas son distintos para todos los seres humanos. Esto depende de la graduación de lo que se bebe, del género de quién lo consume y del lugar en que lo hace, de sus expectativas, de su estado de ánimo y de sus características psicológicas y corporales. También dependen de la cantidad que se ingiere y de otros factores como baja tolerancia, presencia de otras drogas y enfermedades pre-existentes.


En nuestro país, en las últimas décadas, el tradicional modelo de consumo de vino vinculado a la alimentación (característico de los inmigrantes italianos y españoles) en forma progresiva dio paso a un consumo episódico excesivo o intermitente de múltiples bebidas. La situación que se presenta con mayor frecuencia es el consumo abusivo los fines de semana, en especial de cerveza, destilados o mezcla de alcohol con psicofármacos. Es una práctica que nada tiene que ver con el marco de la alimentación y de la situación de encuentro familiar, sino que prevalece en espacios nocturnos. Esta modalidad que se denomina consumo episódico excesivo de alcohol (CEEA) puede ser una conducta tanto de adolescentes como de adultos.


Por ello, antes de consumir alcohol es importante tener en cuenta lo siguiente:


•Siempre comer algo antes de beber.


•Evitar la mezcla de distintos tipos de bebidas.


•Tomar agua al mismo tiempo porque el alcohol deshidrata. Si la última vuelta es de agua mejor porque, además, ayuda a reducir la resaca; no mezclar alcohol con éxtasis porque el hacerlo aumenta el riesgo cardíaco y la deshidratación. Tampoco mezclarlo con sildenafil (Viagra), ni con psicofármacos, ni con otras drogas psicoactivas. Es importante tener en cuenta que el alcohol reduce la potencia sexual. Además, no se debe ingerir si se padecen problemas de salud como diabetes, hepatitis, o asma; tampoco si se toma medicación, se sufren enfermedades del corazón o durante el embarazo.


•No tomar alcohol si se tiene a otras personas a cargo ni cuando se conduce cualquier tipo de vehículo.


•Si otra persona es la que bebió no se le debe permitir conducir, es conveniente llevarla a un lugar tranquilo y ventilado, aflojarle la ropa y abrigarla. Si se descompuso o desmayó, hay que recostarla de costado para que no se ahogue si vomita. Es preciso no dejarla sola y en caso de que pueda tragar, darle mucho agua. Si el caso lo requiere hay que llamar a emergencias.


Consumo problemático de tecnología: la aparición y progresivo auge de las nuevas tecnologías, telefonía móvil, videojuegos, computadoras, Internet, chats, entre otros, modifica en muchos aspectos la vida cotidiana. Esto trae innumerables beneficios pero también genera usos problemáticos. La dificultad está en determinar cuándo el uso es excesivo a punto de provocar consecuencias, algunas de ellas extremas como despidos laborales, abandonos de estudios o divorcios. Estar atentos es primordial no sólo para aquellos que la utilizan en forma directa sino para los que a su alrededor, podrían detectar conductas excesivas:


•Concentración de todo el interés en el uso de la tecnología mientras que todo lo demás pasa a segundo término, incluso actividades que antes eran placenteras.


•Abandono de los vínculos interpersonales y por ende, creciente aislamiento, aumento de las horas de encierro y alteraciones en los horarios de las comidas o el sueño. Cambios de humor, irritabilidad, ánimo irascible.


•Reticencia a reconocer que la vida se modifica por el cambio de hábitos que introduce el uso excesivo de tecnología.


Negación a hablar del conflicto.


Cuando aparece algún indicador, de cualquiera de estos consumos problemáticos, es necesario consultar con un equipo de salud que pueda orientar e intervenir de manera adecuada frente a cada situación. Para ello, la provincia cuenta con Centros Preventivos Asistenciales en Adicciones (CPAA), donde profesionales capacitados asisten a personas, familias o grupos que presentan alguno de estos tipos de consumo, ya sea de forma ambulatoria, en centros de día o en el marco de un programa de tratamiento integral. Están a disposición para ambos sexos a partir de los 14 años, con tratamientos ambulatorios, los siguientes CPAA:


Centro Preventivo Asistencial Godoy Cruz: atiende a Godoy Cruz y sectores aledaños de Maipú, de lunes a viernes de 9 a 17. Referente: Lic. Mariela Rodríguez Rech. Dirección: Salvador Arias 1072. Teléfono: 0261 4228633/0800-333-4884


Centro Preventivo Asistencial Las Heras: atiende a Las Heras y Lavalle, de lunes a viernes de 9 a 13. Referente: Lic. Marta Hintuchi. Dirección: Dorrego 63, Las Heras. Teléfono: 0261 4486011


Centro Preventivo Asistencial y Centro de Día Tejada Gómez: atiende a Capital y Guaymallén. Este es un Centro de Día que recibe a jóvenes de 16 a 21 años, de lunes a viernes de 9 a 13. Referente: Lic. Estela Landaburu. Dirección: Pasaje P. Vargas 598, Ciudad. Teléfono: 0261 4292081


Centro Preventivo Asistencial Luján de Cuyo: de lunes a viernes de 9 a 13. Referente: Dra. Graciela Parra. San Martín 4180, Drummond. Teléfono: 0261 155432917


Centro Preventivo Asistencial Malargüe: lunes a viernes de 9 a 13hs. Referente: Lic. Verónica González Bejarano. Dirección: ex terminal de ómnibus. Teléfono: 0261 155936440


Centro Preventivo Asistencial Zona Este: atiende a San Martín, Junín, Rivadavia, Santa Rosa, La Paz y sectores accesibles de Maipú, de lunes a viernes de 9 a 13hs. Referente: Lic. Fabián Martínez. Dirección: Gutiérrez 42, San Martín. Teléfono: 0263 4433783


Centro Preventivo y Asistencial “San Rafael”: lunes y martes de 12 a 16 y jueves de 9 a 13hs. Referente: Lic. Marina Sorroche. Dirección: Saavedra 271. Teléfono: 0260 4446152


Centro Preventivo Asistencial General Alvear: Referente: Lic. María Rosa Cabrera. Dirección: Mitre 76. Teléfono: 02625 15501680


Centro Preventivo Asistencial Valle De Uco: atiende a Tunuyán, San Carlos y Tupungato, de lunes a viernes de 9 a 13. Referente: Lic. Leonardo Camus. Dirección: Barrio Los Cóndores Manzana 4, Tunuyán. Teléfono: 0262 425772


Pasar más tiempo en el casino o lugares de juego que en casa, permanecer conectado a internet en forma ininterrumpida, comprar sin que haga falta, comer sin tener hambre y en exceso, puede ser tan nocivo para la salud como otras enfermedades más conocidas y por lo tanto más respetadas. Pensar en que es momentáneo y que ya va a pasar puede verte repetir otra vez la acción y escucharte prometer que no volverás a hacerlo. Como dice la campaña, “Si tu forma de consumir te preocupa”, entonces no dudes en pedir ayuda a tiempo, es preciso recordar que este tipo de consumo no sólo puede perjudicarte, sino que perjudica también a quienes te rodean.


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Cuando el consumo es un problema

El consumo problemático aumenta y abarca a personas de todas las edades; a su vez, con él aparecen complicaciones dentro de la familia, la que en muchas ocasiones no puede ayudar por sí sola o no encuentra solución al conflicto. En Mendoza, el número 0 800 333 4884 funciona desde hace años, pero en los últimos tiempos registra un promedio de tres llamados diarios relacionados al juego compulsivo. Esta reciente situación se constituyó como una luz de alerta para profundizar las acciones que tiene a cargo el Programa de Adicciones de la Dirección de Salud Mental.

En primera instancia es preciso destacar que se denomina consumo problemático al que con o sin la mediación de una sustancia química, afecta en forma negativa y constante a la salud física o psíquica de una persona y a sus relaciones sociales. Puede manifestarse por un lado, como consumo excesivo de alcohol, tabaco, sustancias psicotrópicas legales o no; y por otro, como ciertas conductas compulsivas hacia el juego, las nuevas tecnologías, la alimentación, las compras o cualquier otro consumo que no pueda controlarse con efectividad.

Por ello, se inicia una campaña cuyo objetivo es concientizar a la población sobre conductas que pueden derivar en ese tipo de consumo, cuándo pedir asesoramiento y dónde dirigirse. No obstante, la meta es realizar un cambio de paradigma en cuanto a conductas que si bien están disociadas de las adicciones, pueden generar problemas de salud.

En la primera etapa, la difusión masiva se orienta al juego, el consumo de tecnología y de alcohol. En la segunda, se hará hincapié en la automedicación, las compras compulsivas y la alimentación; y en una tercera etapa al consumo de sustancias ilegales. Por otro lado, el 0 800 mencionado se orientará como un servicio a la comunidad donde cualquier persona pueda recibir asesoramiento y consejos sobre cómo proceder frente a estas situaciones, conocer a qué lugar dirigirse y cuáles son sus horarios de atención.

Esta es una problemática que tiende a desorientar tanto a quien la vive como a la familia que integra, muchos padres piden ayuda al ver a sus hijos consumir tecnología en forma desmedida porque entienden que la relación que entablan con ella puede tener consecuencias en su salud física y mental. Otras familias se ven impotentes ante un integrante que asiste asiduamente al casino u otros lugares de juego, el quiebre no sólo se produce a nivel económico sino también en los vínculos y no son pocos los casos de suicidios vinculados a este consumo problemático. Por su parte, el abuso de alcohol también hace estragos en la salud de quien lo consume y en el entorno en que esta persona está inserta.

Abordar a quienes sufren este tipo de consumos no es fácil sin ayuda profesional pero, para ello, primero alguien debe advertir que la problemática existe. El consumo problemático puede pasar inadvertido debido a la inercia cotidiana de la vida o por pensar que sólo las drogas ilegales son peligrosas mientras que las sustancias legales no lo son, es difícil pensar que la comida, el sexo o la tecnología, por ejemplo, pueden causar problemas. Sin embargo, a veces es suficiente que aparezca una situación difícil de enfrentar para desencadenar alguna forma de consumo compulsivo. Por otro lado, condiciones del psiquismo y del contexto social suelen contribuir a que esta situación no se cuestione y/o se oculte, por lo que en poco tiempo se manifiesta la compulsión como intento fallido de elaborar el sufrimiento y con ella deviene el aislamiento y el deterioro social y/o del cuerpo.

Juego problemático: El juego es parte de la vida de los seres humanos y aunque se relaciona con sensaciones de placer, a veces puede convertirse en una conducta problemática con graves consecuencias. Este paso del placer al problema se da cuando el individuo pierde la libertad y el juego pasa a ser prioritario; cuando esto sucede modifica la manera de jugar, la frecuencia en que lo hace y el significado que tiene hacerlo.

Es común que este tipo de juego complique las relaciones familiares, la situación laboral, el concepto que la persona tiene de sí misma y del mundo que la rodea; y su situación económica y financiera. Por otro lado, todo tipo de juego implica una dosis de estrés y de tensión que puede estimular el acto de jugar de manera permanente. Este estrés se genera tanto por los triunfos como por las pérdidas que tiene el jugador, las que causan sufrimiento e impulsan a repetir el acto, con la ilusión de que esta vez, será el ganador. El jugador pasa de la euforia al desasosiego en un instante. De creer que todo lo puede, al vacío y la pérdida.

El juego problemático puede iniciarse a cualquier edad, el intervalo de tiempo entre el inicio de la actividad y la dependencia al mismo puede variar o no presentarse. Sin embargo, existen algunos indicadores a tener en cuenta:

•Resistir el impulso, deseo o tentación de llevar a cabo algún acto (jugar, empeñar, vender, apropiarse) es difícil, aun cuando se reconoce que es dañino para sí y para los demás.

• Percibir una sensación de malestar emocional antes de jugar, en forma de tensión o activación interior.

• Experimentar placer, gratificación o liberación durante la realización del acto.

•Tener sentimientos negativos como arrepentimiento, autoreproches, culpa, vergüenza o remordimientos, cuando se consideran las consecuencias.

Consumo problemático de alcohol: para muchas culturas tomar alcohol es un símbolo de inclusión al grupo social o símbolo de celebración y en algunas, se considera hasta un acto sacro. No obstante, en la actualidad, el consumo de alcohol es un importante problema de salud pública a nivel internacional, ya que es una droga psicoactiva legal, con efectos sobre el sistema nervioso central, con posibilidades de cambiar la percepción, el estado de ánimo y/o el comportamiento.

Los efectos de las bebidas alcohólicas son distintos para todos los seres humanos. Esto depende de la graduación de lo que se bebe, del género de quién lo consume y del lugar en que lo hace, de sus expectativas, de su estado de ánimo y de sus características psicológicas y corporales. También dependen de la cantidad que se ingiere y de otros factores como baja tolerancia, presencia de otras drogas y enfermedades pre-existentes.

En nuestro país, en las últimas décadas, el tradicional modelo de consumo de vino vinculado a la alimentación (característico de los inmigrantes italianos y españoles) en forma progresiva dio paso a un consumo episódico excesivo o intermitente de múltiples bebidas. La situación que se presenta con mayor frecuencia es el consumo abusivo los fines de semana, en especial de cerveza, destilados o mezcla de alcohol con psicofármacos. Es una práctica que nada tiene que ver con el marco de la alimentación y de la situación de encuentro familiar, sino que prevalece en espacios nocturnos. Esta modalidad que se denomina consumo episódico excesivo de alcohol (CEEA) puede ser una conducta tanto de adolescentes como de adultos.

Por ello, antes de consumir alcohol es importante tener en cuenta lo siguiente:

•Siempre comer algo antes de beber.

•Evitar la mezcla de distintos tipos de bebidas.

•Tomar agua al mismo tiempo porque el alcohol deshidrata. Si la última vuelta es de agua mejor porque, además, ayuda a reducir la resaca; no mezclar alcohol con éxtasis porque el hacerlo aumenta el riesgo cardíaco y la deshidratación. Tampoco mezclarlo con sildenafil (Viagra), ni con psicofármacos, ni con otras drogas psicoactivas. Es importante tener en cuenta que el alcohol reduce la potencia sexual. Además, no se debe ingerir si se padecen problemas de salud como diabetes, hepatitis, o asma; tampoco si se toma medicación, se sufren enfermedades del corazón o durante el embarazo.

•No tomar alcohol si se tiene a otras personas a cargo ni cuando se conduce cualquier tipo de vehículo.

•Si otra persona es la que bebió no se le debe permitir conducir, es conveniente llevarla a un lugar tranquilo y ventilado, aflojarle la ropa y abrigarla. Si se descompuso o desmayó, hay que recostarla de costado para que no se ahogue si vomita. Es preciso no dejarla sola y en caso de que pueda tragar, darle mucho agua. Si el caso lo requiere hay que llamar a emergencias.

Consumo problemático de tecnología: la aparición y progresivo auge de las nuevas tecnologías, telefonía móvil, videojuegos, computadoras, Internet, chats, entre otros, modifica en muchos aspectos la vida cotidiana. Esto trae innumerables beneficios pero también genera usos problemáticos. La dificultad está en determinar cuándo el uso es excesivo a punto de provocar consecuencias, algunas de ellas extremas como despidos laborales, abandonos de estudios o divorcios. Estar atentos es primordial no sólo para aquellos que la utilizan en forma directa sino para los que a su alrededor, podrían detectar conductas excesivas:

•Concentración de todo el interés en el uso de la tecnología mientras que todo lo demás pasa a segundo término, incluso actividades que antes eran placenteras.

•Abandono de los vínculos interpersonales y por ende, creciente aislamiento, aumento de las horas de encierro y alteraciones en los horarios de las comidas o el sueño. Cambios de humor, irritabilidad, ánimo irascible.

•Reticencia a reconocer que la vida se modifica por el cambio de hábitos que introduce el uso excesivo de tecnología.

Negación a hablar del conflicto.

Cuando aparece algún indicador, de cualquiera de estos consumos problemáticos, es necesario consultar con un equipo de salud que pueda orientar e intervenir de manera adecuada frente a cada situación. Para ello, la provincia cuenta con Centros Preventivos Asistenciales en Adicciones (CPAA), donde profesionales capacitados asisten a personas, familias o grupos que presentan alguno de estos tipos de consumo, ya sea de forma ambulatoria, en centros de día o en el marco de un programa de tratamiento integral. Están a disposición para ambos sexos a partir de los 14 años, con tratamientos ambulatorios, los siguientes CPAA:

Centro Preventivo Asistencial Godoy Cruz: atiende a Godoy Cruz y sectores aledaños de Maipú, de lunes a viernes de 9 a 17. Referente: Lic. Mariela Rodríguez Rech. Dirección: Salvador Arias 1072. Teléfono: 0261 4228633/0800-333-4884

Centro Preventivo Asistencial Las Heras: atiende a Las Heras y Lavalle, de lunes a viernes de 9 a 13. Referente: Lic. Marta Hintuchi. Dirección: Dorrego 63, Las Heras. Teléfono: 0261 4486011

Centro Preventivo Asistencial y Centro de Día Tejada Gómez: atiende a Capital y Guaymallén. Este es un Centro de Día que recibe a jóvenes de 16 a 21 años, de lunes a viernes de 9 a 13. Referente: Lic. Estela Landaburu. Dirección: Pasaje P. Vargas 598, Ciudad. Teléfono: 0261 4292081

Centro Preventivo Asistencial Luján de Cuyo: de lunes a viernes de 9 a 13. Referente: Dra. Graciela Parra. San Martín 4180, Drummond. Teléfono: 0261 155432917

Centro Preventivo Asistencial Malargüe: lunes a viernes de 9 a 13hs. Referente: Lic. Verónica González Bejarano. Dirección: ex terminal de ómnibus. Teléfono: 0261 155936440

Centro Preventivo Asistencial Zona Este: atiende a San Martín, Junín, Rivadavia, Santa Rosa, La Paz y sectores accesibles de Maipú, de lunes a viernes de 9 a 13hs. Referente: Lic. Fabián Martínez. Dirección: Gutiérrez 42, San Martín. Teléfono: 0263 4433783

Centro Preventivo y Asistencial “San Rafael”: lunes y martes de 12 a 16 y jueves de 9 a 13hs. Referente: Lic. Marina Sorroche. Dirección: Saavedra 271. Teléfono: 0260 4446152

Centro Preventivo Asistencial General Alvear: Referente: Lic. María Rosa Cabrera. Dirección: Mitre 76. Teléfono: 02625 15501680

Centro Preventivo Asistencial Valle De Uco: atiende a Tunuyán, San Carlos y Tupungato, de lunes a viernes de 9 a 13. Referente: Lic. Leonardo Camus. Dirección: Barrio Los Cóndores Manzana 4, Tunuyán. Teléfono: 0262 425772

Pasar más tiempo en el casino o lugares de juego que en casa, permanecer conectado a internet en forma ininterrumpida, comprar sin que haga falta, comer sin tener hambre y en exceso, puede ser tan nocivo para la salud como otras enfermedades más conocidas y por lo tanto más respetadas. Pensar en que es momentáneo y que ya va a pasar puede verte repetir otra vez la acción y escucharte prometer que no volverás a hacerlo. Como dice la campaña, “Si tu forma de consumir te preocupa”, entonces no dudes en pedir ayuda a tiempo, es preciso recordar que este tipo de consumo no sólo puede perjudicarte, sino que perjudica también a quienes te rodean.

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