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Cosquillas mortales
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Por Redacción

Cosquillas mortales



Las cosquillas, a menudo, son para hacerle una broma a alguien o hasta para torturarlo. Pero llevar a alguien hasta la muerte, sería un caso extremadamente insólito, aunque podría suceder. Son en realidad una reacción de autodefensa del organismo, un instinto que obliga al cuerpo a actuar ante situaciones de peligro como, por ejemplo, ante un ataque de un animal ponzoñoso, como una araña o un escorpión que caminan sobre la piel.


Esta señal producida por la estimulación de los receptores táctiles de la dermis, viaja hasta dos regiones cerebrales: la corteza somatosensorial, que procesa el tacto y la corteza cingulada anterior, que gestiona la información agradable. Las neuronas de estas áreas desencadenan una respuesta inmediata en forma de bruscos movimientos corporales y una risa nerviosa difícil de controlar.


Si estas reacciones interfieren en la regulación de los músculos involuntarios que controlan la respiración, pueden causar espasmos e incluso asfixia. La situación de estrés que produce el cosquilleo también puede ocasionar un fallo cardiaco, eso sí, siempre y cuando la persona padezca alguna dolencia en el corazón. Sin embargo estos casos son muy extraños y lo más normal es que las consecuencias no pasen al enojo de la víctima, mientras se retuerce de risa.


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Las cosquillas, a menudo, son para hacerle una broma a alguien o hasta para torturarlo. Pero llevar a alguien hasta la muerte, sería un caso extremadamente insólito, aunque podría suceder. Son en realidad una reacción de autodefensa del organismo, un instinto que obliga al cuerpo a actuar ante situaciones de peligro como, por ejemplo, ante un ataque de un animal ponzoñoso, como una araña o un escorpión que caminan sobre la piel.

Esta señal producida por la estimulación de los receptores táctiles de la dermis, viaja hasta dos regiones cerebrales: la corteza somatosensorial, que procesa el tacto y la corteza cingulada anterior, que gestiona la información agradable. Las neuronas de estas áreas desencadenan una respuesta inmediata en forma de bruscos movimientos corporales y una risa nerviosa difícil de controlar.

Si estas reacciones interfieren en la regulación de los músculos involuntarios que controlan la respiración, pueden causar espasmos e incluso asfixia. La situación de estrés que produce el cosquilleo también puede ocasionar un fallo cardiaco, eso sí, siempre y cuando la persona padezca alguna dolencia en el corazón. Sin embargo estos casos son muy extraños y lo más normal es que las consecuencias no pasen al enojo de la víctima, mientras se retuerce de risa.

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