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Por Redacción

Cornejo, el impulsor del acuerdo



Tal como lo anticipáramos, el referente radical Alfredo Cornejo fue quien instruyó a sus principales alfiles Néstor Parés, Martín Kerchner, Juan Carlos Jaliff y Gerardo Del Río para que ofrecieran la propuesta de aprobación de un presupuesto equilibrado y un endeudamiento acotado a $800 millones, entre otros puntos, a modo de zanjar la difícil situación política que se vive desde principio de año. Los celulares sonaron de un lado y del otro. Desde el Gobierno estuvieron prestos a analizar este ofrecimiento. Los interlocutores de Paco Pérez, léase Carlos Ciurca, Jorge Tanús y Rodolfo Lafalla, tomaron esta propuesta de muy buena gana, ya que se volvía al diálogo entre los dos principales partidos de la provincia.


Después de casi ocho meses de fuertes disputas políticas fue el cacique de Godoy Cruz quien tomó las riendas políticas de su partido y enderezó las negociaciones que estaban practicante cortadas.


El fallo adverso de la Corte Suprema de la provincia hacia la Ley de Reconducción Presupuestaria, generó un mal humor muy grande dentro del  oficialismo, y hasta amenazaron con juicio político a los supremos Jorge Nanclares y Alejandro Pérez Hualde, por supuesta simpatía con los radicales.


También en la Casa de Gobierno comenzaban a militar todas las contras que ocasionaba la negativa de endeudamiento. Por eso, el gesto del principal dirigente de la oposición llegó en el momento justo, logrando que la clase política mendocina volviera al tan ansiado diálogo.


Vaquié no es lo mismo que Cornejo


Apenas se conoció el acuerdo, el legislador nacional Enrique Vaquié salió a los medios de prensa para dar a conocer su alegría por el mismo. Claro que aprovechó, y de paso, le tiró unos palitos por elevación a Alfredo Cornejo al decir: “Lamento que cuestiones que quizás no tenían que ver con el interés de los mendocinos hayan impedido que el Presupuesto se aprobara en tiempo y forma”.


Pero en los corrillos políticos aseguran que “desde ahora en adelante, Ciurca sabe con quiénes debe tratar los temas importantes de la provincia”. Es que dicen que el error del vicegobernador, justamente, fue haber tratado de acordar con los díscolos legisladores radicales Vaquié, Camerucci, Biffi y Moralejo, quienes le ofrecieron una alternativa al Gobierno, que no fue consultada orgánicamente con la UCR. Algunos comentan que el intendente de Godoy Cruz le hizo sentir el rigor a Vaquié, al dejar en evidencia que cualquier posible solución vendría desde las decisiones partidarias  que se tomaran en la calle Alem.


Seguramente, Ciurca y Tanús, como los hombres fuertes del justicialismo en la Legislatura, hayan tomado nota de esta realidad política de la provincia, y en el futuro, tal vez, mantengan un mayor diálogo con los hombres más cercanos a Cornejo, como los diputados Néstor Parés, Martín Kerchner y Tadeo García Zalazar.


Otro que podría estar en esta lista de hombres de confianza del referente radical es Juan Carlos Jaliff en el Senado, devenido en cornejista desde que perdiera la votación para ser reelecto como presidente de bloque, justamente acusado por la Línea Federal y Territoriales de estar cercano al intendente de Godoy Cruz.


A tragar sapos


Luego de este tan ansiado acuerdo que pone un poco de racionalidad en la vida política mendocina, son varios los que tendrán que tragar sapos y virar ciento ochenta grados su postura. Ya no se escuchará al superintendente general de Irrigación, José Luis Álvarez, en reuniones como la de Lavalle, acusando al radicalismo por todas las obras paradas en la provincia. Lo mismo le pasará al presidente del Instituto Provincial de la Vivienda, Omar Parisi, quien apocalípticamente presagiaba un parate total de la construcción de viviendas. Tampoco se escuchará al ministro de Hacienda, Marcelo Costa, quien se quejaba porque Cornejo habría pedido un préstamo destinado a su municipio. Y ni qué hablar del verborrágico Matías Roby, quien salió con los tapones de punta contra los radicales, o del empresario oficialista Fernando Porreta, quien prácticamente aparecía como un ministro más de Paco Pérez.


Es hora de reflexiones, de tratar que la paz continúe y empezar a delinear el próximo presupuesto del año entrante, que según parece, se comenzará a discutir desde septiembre para no llegar sobre la hora en diciembre, como pasó con el Presupuesto del 2014.


Será sólo una anécdota


La Ley de Reconducción Presupuestaria pasará a ser sólo una anécdota a partir del reinicio del diálogo. Los días 22 y 23 de este mes, se tratará la tan ansiada Ley de Administración Financiera y de ahora en más las decisiones se tomarán en la Legislatura y no en la Justicia. También algunos tendrán que replantearse sus posturas; como podría ser el caso del Gobernador, que allá por febrero se mostraba totalmente intransigente y no cedía un milímetro su posición frente al endeudamiento. Algo parecido corre para Cornejo, que tal vez podría haber acercado posiciones meses atrás. No son épocas de echar más leña al fuego. Como dijo Carlos Ciurca: “La autocrítica fue de todas las partes y es una fortaleza cuando se llega al consenso”.


Una mención especial merece el desdibujado y casi nulo protagonismo del Partido Demócrata en esta crisis que se vivió hasta la semana pasada. Increíblemente aparecen más en los medios cuando los visita alguna figura del PRO que cuando se tocan temas inherentes a los intereses de la Provincia.


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Cornejo, el impulsor del acuerdo

Tal como lo anticipáramos, el referente radical Alfredo Cornejo fue quien instruyó a sus principales alfiles Néstor Parés, Martín Kerchner, Juan Carlos Jaliff y Gerardo Del Río para que ofrecieran la propuesta de aprobación de un presupuesto equilibrado y un endeudamiento acotado a $800 millones, entre otros puntos, a modo de zanjar la difícil situación política que se vive desde principio de año. Los celulares sonaron de un lado y del otro. Desde el Gobierno estuvieron prestos a analizar este ofrecimiento. Los interlocutores de Paco Pérez, léase Carlos Ciurca, Jorge Tanús y Rodolfo Lafalla, tomaron esta propuesta de muy buena gana, ya que se volvía al diálogo entre los dos principales partidos de la provincia.

Después de casi ocho meses de fuertes disputas políticas fue el cacique de Godoy Cruz quien tomó las riendas políticas de su partido y enderezó las negociaciones que estaban practicante cortadas.

El fallo adverso de la Corte Suprema de la provincia hacia la Ley de Reconducción Presupuestaria, generó un mal humor muy grande dentro del  oficialismo, y hasta amenazaron con juicio político a los supremos Jorge Nanclares y Alejandro Pérez Hualde, por supuesta simpatía con los radicales.

También en la Casa de Gobierno comenzaban a militar todas las contras que ocasionaba la negativa de endeudamiento. Por eso, el gesto del principal dirigente de la oposición llegó en el momento justo, logrando que la clase política mendocina volviera al tan ansiado diálogo.

Vaquié no es lo mismo que Cornejo

Apenas se conoció el acuerdo, el legislador nacional Enrique Vaquié salió a los medios de prensa para dar a conocer su alegría por el mismo. Claro que aprovechó, y de paso, le tiró unos palitos por elevación a Alfredo Cornejo al decir: “Lamento que cuestiones que quizás no tenían que ver con el interés de los mendocinos hayan impedido que el Presupuesto se aprobara en tiempo y forma”.

Pero en los corrillos políticos aseguran que “desde ahora en adelante, Ciurca sabe con quiénes debe tratar los temas importantes de la provincia”. Es que dicen que el error del vicegobernador, justamente, fue haber tratado de acordar con los díscolos legisladores radicales Vaquié, Camerucci, Biffi y Moralejo, quienes le ofrecieron una alternativa al Gobierno, que no fue consultada orgánicamente con la UCR. Algunos comentan que el intendente de Godoy Cruz le hizo sentir el rigor a Vaquié, al dejar en evidencia que cualquier posible solución vendría desde las decisiones partidarias  que se tomaran en la calle Alem.

Seguramente, Ciurca y Tanús, como los hombres fuertes del justicialismo en la Legislatura, hayan tomado nota de esta realidad política de la provincia, y en el futuro, tal vez, mantengan un mayor diálogo con los hombres más cercanos a Cornejo, como los diputados Néstor Parés, Martín Kerchner y Tadeo García Zalazar.

Otro que podría estar en esta lista de hombres de confianza del referente radical es Juan Carlos Jaliff en el Senado, devenido en cornejista desde que perdiera la votación para ser reelecto como presidente de bloque, justamente acusado por la Línea Federal y Territoriales de estar cercano al intendente de Godoy Cruz.

A tragar sapos

Luego de este tan ansiado acuerdo que pone un poco de racionalidad en la vida política mendocina, son varios los que tendrán que tragar sapos y virar ciento ochenta grados su postura. Ya no se escuchará al superintendente general de Irrigación, José Luis Álvarez, en reuniones como la de Lavalle, acusando al radicalismo por todas las obras paradas en la provincia. Lo mismo le pasará al presidente del Instituto Provincial de la Vivienda, Omar Parisi, quien apocalípticamente presagiaba un parate total de la construcción de viviendas. Tampoco se escuchará al ministro de Hacienda, Marcelo Costa, quien se quejaba porque Cornejo habría pedido un préstamo destinado a su municipio. Y ni qué hablar del verborrágico Matías Roby, quien salió con los tapones de punta contra los radicales, o del empresario oficialista Fernando Porreta, quien prácticamente aparecía como un ministro más de Paco Pérez.

Es hora de reflexiones, de tratar que la paz continúe y empezar a delinear el próximo presupuesto del año entrante, que según parece, se comenzará a discutir desde septiembre para no llegar sobre la hora en diciembre, como pasó con el Presupuesto del 2014.

Será sólo una anécdota

La Ley de Reconducción Presupuestaria pasará a ser sólo una anécdota a partir del reinicio del diálogo. Los días 22 y 23 de este mes, se tratará la tan ansiada Ley de Administración Financiera y de ahora en más las decisiones se tomarán en la Legislatura y no en la Justicia. También algunos tendrán que replantearse sus posturas; como podría ser el caso del Gobernador, que allá por febrero se mostraba totalmente intransigente y no cedía un milímetro su posición frente al endeudamiento. Algo parecido corre para Cornejo, que tal vez podría haber acercado posiciones meses atrás. No son épocas de echar más leña al fuego. Como dijo Carlos Ciurca: “La autocrítica fue de todas las partes y es una fortaleza cuando se llega al consenso”.

Una mención especial merece el desdibujado y casi nulo protagonismo del Partido Demócrata en esta crisis que se vivió hasta la semana pasada. Increíblemente aparecen más en los medios cuando los visita alguna figura del PRO que cuando se tocan temas inherentes a los intereses de la Provincia.

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