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Copa América: Una Argentina desordenada empató 2 a 2 frente a Paraguay
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Por Redacción

Copa América: Una Argentina desordenada empató 2 a 2 frente a Paraguay



Con un muy buen primer tiempo pero con un segundo que dejó muchísimas dudas, Argentina sufrió más de la cuenta para empatar hoy 2 a 2 ante Paraguay en el estadio La Portada, de La Serena, por el Grupo B de la Copa América.


En la primera etapa, el equipo dirigido por Gerardo Martino se adelantó en el marcador gracias a los goles de Sergio Agüero, a los 28 minutos, tras aprovechar un mal pase hacia atrás de Miguel Samudio, y de Lionel Messi, de penal y a los 35. En el complemento, Nelson Haedo Valdez descontó a los 14 minutos y el empate lo marcó el ingresado Lucas Barrios, a los 44.


En la primera etapa, Argentina superó ampliamente a su rival, que casi no salió de su área y se fue al descanso con una ventaja que parecía imposible de remontar. Sin embargo, Paraguay se adelantó, tuvo otra actitud y desnudó muchas falencias defensivas del conjunto “albiceleste”, que encima no estuvo fino para definir.


El primer tiempo fue un monólogo de Argentina, que manejó la pelota con mucha precisión, aunque le costó entrarle a un Paraguay que se replegó demasiado cerca de su arquero.


El equipo de Martino fue paciente para mover el balón, hacerse ancho, aunque las únicas veces que pudo romper entre líneas fue a partir de Messi. Banega fue el cerebro de la mitad de cancha, con mucho criterio para distribuir, pero Javier Pastore -el más cerebral- no estuvo muy fino a excepción de un delicioso pase que dejó cara a cara Agüero con Silva.


Paraguay tuvo tres delanteros en cancha, pero Bobadilla y Haedo Valdez se ubicaron como carrileros y se complementaron al triple cinco dispuesto por Ramón Díaz para usar un esquema de 4-5-1. Con las líneas bien compactas y a veces con exceso de pierna fuerte, los guaraníes optaron por regalarle la iniciativa al rival y, hasta el error de Samudio que derivó en el tanto de Agüero, no pasaron muchos sobresaltos.


Además del desequilibrio de Messi, que rotó por todo el frente de ataque, Argentina buscó construir juego asociado, mover mucho el balón y nunca se desesperó por no encontrar el gol.


Con la ventaja ya consumada, Paraguay no cambió el plan de juego pero comenzaron a verse algunas distracciones y eso ayudó a que Argentina sea más profunda.


Para que no queden dudas de la preponderancia que tiene en este elenco, Messi juntó tres rivales y dejó solo a Di María, que lo encaró a Samudio y buscó el contacto dentro del área para engañar a un Wilmar Roldán que cobró un penal que el astro del Barcelona cambió por gol.


En el complemento, Argentina continuó con la misma agresividad para buscar el arco de enfrente y Paraguay con la misma agresividad para pegar.


Esto último quedó en claro con el ingreso de Derlis González, que con sólo tres minutos dio dos patadas para ser expulsado, aunque el colombiano Roldán sólo mostró amarilla en la primera e hizo la vista gorda en la segunda.


Más allá del exceso de pierna fuerte, el elenco guaraní adelantó sus líneas 20 metros, dividió un poco la tenencia y el juego se hizo más de ida y vuelta, con mucho desequilibrio del ingresado González parado como 8-7.


Cuando parecía que el tercero estaba al caer, Silva le tapó el gol a Messi luego que éste construyera una doble pared con Pastore.


Sin embargo, el equipo de Martino tuvo un minuto fatídico a los 14: un mal rechazo de Garay dejó a Haedo Valdez en clara posición de gol, pero Romero se la tapó.


En la segunda ocasión, un preciso pase filtrado de Ortigoza dejó a Haedo Valdez bien ubicado y, desde afuera del área, su remate terminó resultando imposible de atajar para “Chiquito”.


Con el descuento consumado, el trámite quedó bien claro: con mucho corazón, Paraguay fue en busca de la igualdad y Argentina, de contragolpe, tuvo muchos espacios para lastimar.


En un juego vibrante, el equipo del “Tata” Martino careció de precisión para terminar muchas chances claras que tuvo y, lo más preocupante, evidenció demasiadas flaquezas cuando lo atacaron.


Paraguay creció de la mano de la precisión de Ortigoza para manejar los tiempos y la preocupación constante que significó que Haedo Valdez se colocara como un doble nueve al lado de Santa Cruz.


Encima, Argentina dejó muchos espacios en defensa como consecuencia de un mal retroceso y de la desesperación por ir en busca del tercero y por eso en varias ocasiones hubo mayoría numérica del adversario.


Cuando el juego pedía mayor equilibrio, Martino colocó a dos delanteros (el “Apache” e Higuaín) y sacó a Agüero y Pastore, pero ambos no gravitaron en ataque y no contribuyeron a recuperar la tenencia del balón.


Sin la pelota en su poder, Argentina tuvo mucho espacio entre líneas y el único desequilibrio pudo haber llegado mediante arrestos individuales, aunque Messi, Pastore, Di María y Tevez erraron a la hora de terminar cuatro ocasiones claras.


Con el trámite volcado a un golpe por golpe, Argentina quedó muy expuesta y, cuando el tiempo comenzaba a jugar a su favor, Paulo Da Silva bajó un balón de cabeza y Barrios definió con mucha justeza para decretar un empate que dejó dudas y certezas.


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Copa América: Una Argentina desordenada empató 2 a 2 frente a Paraguay

Con un muy buen primer tiempo pero con un segundo que dejó muchísimas dudas, Argentina sufrió más de la cuenta para empatar hoy 2 a 2 ante Paraguay en el estadio La Portada, de La Serena, por el Grupo B de la Copa América.

En la primera etapa, el equipo dirigido por Gerardo Martino se adelantó en el marcador gracias a los goles de Sergio Agüero, a los 28 minutos, tras aprovechar un mal pase hacia atrás de Miguel Samudio, y de Lionel Messi, de penal y a los 35. En el complemento, Nelson Haedo Valdez descontó a los 14 minutos y el empate lo marcó el ingresado Lucas Barrios, a los 44.

En la primera etapa, Argentina superó ampliamente a su rival, que casi no salió de su área y se fue al descanso con una ventaja que parecía imposible de remontar. Sin embargo, Paraguay se adelantó, tuvo otra actitud y desnudó muchas falencias defensivas del conjunto “albiceleste”, que encima no estuvo fino para definir.

El primer tiempo fue un monólogo de Argentina, que manejó la pelota con mucha precisión, aunque le costó entrarle a un Paraguay que se replegó demasiado cerca de su arquero.

El equipo de Martino fue paciente para mover el balón, hacerse ancho, aunque las únicas veces que pudo romper entre líneas fue a partir de Messi. Banega fue el cerebro de la mitad de cancha, con mucho criterio para distribuir, pero Javier Pastore -el más cerebral- no estuvo muy fino a excepción de un delicioso pase que dejó cara a cara Agüero con Silva.

Paraguay tuvo tres delanteros en cancha, pero Bobadilla y Haedo Valdez se ubicaron como carrileros y se complementaron al triple cinco dispuesto por Ramón Díaz para usar un esquema de 4-5-1. Con las líneas bien compactas y a veces con exceso de pierna fuerte, los guaraníes optaron por regalarle la iniciativa al rival y, hasta el error de Samudio que derivó en el tanto de Agüero, no pasaron muchos sobresaltos.

Además del desequilibrio de Messi, que rotó por todo el frente de ataque, Argentina buscó construir juego asociado, mover mucho el balón y nunca se desesperó por no encontrar el gol.

Con la ventaja ya consumada, Paraguay no cambió el plan de juego pero comenzaron a verse algunas distracciones y eso ayudó a que Argentina sea más profunda.

Para que no queden dudas de la preponderancia que tiene en este elenco, Messi juntó tres rivales y dejó solo a Di María, que lo encaró a Samudio y buscó el contacto dentro del área para engañar a un Wilmar Roldán que cobró un penal que el astro del Barcelona cambió por gol.

En el complemento, Argentina continuó con la misma agresividad para buscar el arco de enfrente y Paraguay con la misma agresividad para pegar.

Esto último quedó en claro con el ingreso de Derlis González, que con sólo tres minutos dio dos patadas para ser expulsado, aunque el colombiano Roldán sólo mostró amarilla en la primera e hizo la vista gorda en la segunda.

Más allá del exceso de pierna fuerte, el elenco guaraní adelantó sus líneas 20 metros, dividió un poco la tenencia y el juego se hizo más de ida y vuelta, con mucho desequilibrio del ingresado González parado como 8-7.

Cuando parecía que el tercero estaba al caer, Silva le tapó el gol a Messi luego que éste construyera una doble pared con Pastore.

Sin embargo, el equipo de Martino tuvo un minuto fatídico a los 14: un mal rechazo de Garay dejó a Haedo Valdez en clara posición de gol, pero Romero se la tapó.

En la segunda ocasión, un preciso pase filtrado de Ortigoza dejó a Haedo Valdez bien ubicado y, desde afuera del área, su remate terminó resultando imposible de atajar para “Chiquito”.

Con el descuento consumado, el trámite quedó bien claro: con mucho corazón, Paraguay fue en busca de la igualdad y Argentina, de contragolpe, tuvo muchos espacios para lastimar.

En un juego vibrante, el equipo del “Tata” Martino careció de precisión para terminar muchas chances claras que tuvo y, lo más preocupante, evidenció demasiadas flaquezas cuando lo atacaron.

Paraguay creció de la mano de la precisión de Ortigoza para manejar los tiempos y la preocupación constante que significó que Haedo Valdez se colocara como un doble nueve al lado de Santa Cruz.

Encima, Argentina dejó muchos espacios en defensa como consecuencia de un mal retroceso y de la desesperación por ir en busca del tercero y por eso en varias ocasiones hubo mayoría numérica del adversario.

Cuando el juego pedía mayor equilibrio, Martino colocó a dos delanteros (el “Apache” e Higuaín) y sacó a Agüero y Pastore, pero ambos no gravitaron en ataque y no contribuyeron a recuperar la tenencia del balón.

Sin la pelota en su poder, Argentina tuvo mucho espacio entre líneas y el único desequilibrio pudo haber llegado mediante arrestos individuales, aunque Messi, Pastore, Di María y Tevez erraron a la hora de terminar cuatro ocasiones claras.

Con el trámite volcado a un golpe por golpe, Argentina quedó muy expuesta y, cuando el tiempo comenzaba a jugar a su favor, Paulo Da Silva bajó un balón de cabeza y Barrios definió con mucha justeza para decretar un empate que dejó dudas y certezas.

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