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Convención Nacional del Radicalismo – La hora de la verdad
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Por Redacción

Convención Nacional del Radicalismo – La hora de la verdad



No es hora de buscar refugio en discursos. A pocos meses de las elecciones es hora de propuestas concretas y decisiones. Todo el arco político nacional está pendiente de lo que ocurra la próxima semana (el sábado 14 de marzo), en la Convención Nacional de la UCR en Gualeguaychú.


El escenario

Mientras tanto, la fractura del peronismo se sigue ensanchando. La incorporación de Carlos Reutemann a las filas de Mauricio Macri ha producido nuevas desazones en el Frente Renovador de Sergio Massa.

Si éstas son las deserciones visibles, cuántas serán las que se producen por lo bajo, las que se tejen en los arrabales de la política. Todos tienen presente el peso político que Reutemann ostenta en Santa Fe, en la CABA e, incluso, en la provincia de Buenos Aires.

Los pensadores y analistas políticos más conspicuos del peronismo aseguran que, de continuar esta sangría, el justicialismo puede llegar a las elecciones no sólo partido en dos mitades irreconciliables, sino también fuertemente debilitado para enfrentar la puja electoral de este año.

Esta vez, el radicalismo puede arruinarles la estrategia de alcanzar las elecciones con una oposición fatalmente fragmentada. No está funcionando. Todo dependerá de lo que resulte de la Convención Nacional en la próxima semana.

El peso de la UCR, en este último tramo de la carrera hacia la Presidencia de la Nación, se pone de manifiesto en las expresiones de todos los candidatos presidenciables. Unos, guardan la esperanza de que el partido de Alem no alcance a llegar a un acuerdo y se descalabre bajo los empellones y tirones de las distintas fuerzas que se disputan su estructura. Otros, esperanzados en construir alianzas, apuestan a que del radicalismo surja un candidato único que compita en las internas.

Las opciones están a la vista, y tanto en los referentes de otros partidos como en los propios radicales, las preferencias sobre el resultado final se dividen según sus propios intereses. Que el radicalismo haga una alianza para llegar a las PASO junto al macrismo, con un solo candidato y con la esperanza del arribar a las internas fortalecido. Consensuar un frente amplio que abarque desde el PRO hasta el Frente Renovador, significaría incorporar una de las partes en que se ha dividido el peronismo, en suma, añadir la contradicción, ya no en el frente opositor, sino en el propio radicalismo.

Por otra parte, esta última opción presenta la dificultad de aglutinar dentro de un mismo frente a todas las corrientes mayoritarias. Es una tarea que llevaría mucho tiempo. El problema radica en las diferencias ideológicas y la dificultad insalvable de consensuar programas de gobierno que satisfagan a todos.

Hay otros –también los hay– que se conformarían con una postulación de segundo orden, aunque, a la vista de todos, se muestran dispuestos a jugar por la más alta magistratura.


Una propuesta razonable

La opinión de Julio Cobos en esta Convención será de fundamental importancia. No sólo porque es el candidato con mayores chances en una competencia con cualquiera de los candidatos más promocionados (PRO – Frente Renovador), sino porque es el que mejor plantea el dilema del espacio opositor.

Se necesitan dos tipos de acuerdos. Uno que permita al próximo presidente llevar adelante la delicada gestión que heredará del actual Gobierno, con un Congreso dividido en tercios y profundos intereses en juego. Acuerdos de gobernabilidad, que deben hacerse entre todas las fuerzas políticas del país, incluidas todas las vertientes del peronismo. Esto implica la discusión, el diseño y la aprobación de políticas de Estado donde todos los partidos políticos deben intervenir y opinar.

Otro, muy distinto, y tal vez más complejo, es el que surge de una alianza electoral, porque exige la elaboración de un esquema de gobierno común. Con programas y listas consensuadas y presentadas de común acuerdo.

Un convenio semejante exigiría, de algunos dirigentes de la UCR, una actitud de renunciamiento, dado que no será conveniente llegar a las primarias con el partido fracturado cuando al mismo tiempo se compite con un candidato extra partidario.

Explicitado de la manera que lo hace Julio Cobos, el inconveniente de la UCR deja de ser un dilema. Ha logrado desatar con palabras el nudo gordiano del problema de manera de dejar al descubierto, por un lado, la necesidad que tiene el resto de la oposición sobre el radicalismo y, por otro, las penurias propias de la puja electoral en el interior profundo del partido. Penurias que a veces responde a carencias urgentes de candidatos regionales que se sienten huérfanos de representación nacional y acuden a otras vertientes en busca de abrigo y cobertura.

La Convención del próximo 14 de marzo deberá definirse sobre estos problemas. De esa definición, en la oposición habrá un ganador y un perdedor; no es un juego de suma cero, pero lo que haga la UCR esta próxima semana, será decisivo para lo que ocurra en las elecciones primarias de agosto. Como decíamos en un artículo anterior, el radicalismo es la estrella a disputar en el año 2015. De la claridad y perspicacia de sus dirigentes dependerá no sólo el futuro de partido, sino tal vez el destino de la Nación.

Algunas veces, las cosas no ocurren como uno quiere. En otras, la realidad se encarga de refutar las creencias y convicciones ideológicas. La política es un largo proceso de aprendizaje. Pretender reforzar una posición con el discurso, a pesar de que la realidad contradice las cosas, es de necios.


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Convención Nacional del Radicalismo – La hora de la verdad

No es hora de buscar refugio en discursos. A pocos meses de las elecciones es hora de propuestas concretas y decisiones. Todo el arco político nacional está pendiente de lo que ocurra la próxima semana (el sábado 14 de marzo), en la Convención Nacional de la UCR en Gualeguaychú.

El escenario
Mientras tanto, la fractura del peronismo se sigue ensanchando. La incorporación de Carlos Reutemann a las filas de Mauricio Macri ha producido nuevas desazones en el Frente Renovador de Sergio Massa.
Si éstas son las deserciones visibles, cuántas serán las que se producen por lo bajo, las que se tejen en los arrabales de la política. Todos tienen presente el peso político que Reutemann ostenta en Santa Fe, en la CABA e, incluso, en la provincia de Buenos Aires.
Los pensadores y analistas políticos más conspicuos del peronismo aseguran que, de continuar esta sangría, el justicialismo puede llegar a las elecciones no sólo partido en dos mitades irreconciliables, sino también fuertemente debilitado para enfrentar la puja electoral de este año.
Esta vez, el radicalismo puede arruinarles la estrategia de alcanzar las elecciones con una oposición fatalmente fragmentada. No está funcionando. Todo dependerá de lo que resulte de la Convención Nacional en la próxima semana.
El peso de la UCR, en este último tramo de la carrera hacia la Presidencia de la Nación, se pone de manifiesto en las expresiones de todos los candidatos presidenciables. Unos, guardan la esperanza de que el partido de Alem no alcance a llegar a un acuerdo y se descalabre bajo los empellones y tirones de las distintas fuerzas que se disputan su estructura. Otros, esperanzados en construir alianzas, apuestan a que del radicalismo surja un candidato único que compita en las internas.
Las opciones están a la vista, y tanto en los referentes de otros partidos como en los propios radicales, las preferencias sobre el resultado final se dividen según sus propios intereses. Que el radicalismo haga una alianza para llegar a las PASO junto al macrismo, con un solo candidato y con la esperanza del arribar a las internas fortalecido. Consensuar un frente amplio que abarque desde el PRO hasta el Frente Renovador, significaría incorporar una de las partes en que se ha dividido el peronismo, en suma, añadir la contradicción, ya no en el frente opositor, sino en el propio radicalismo.
Por otra parte, esta última opción presenta la dificultad de aglutinar dentro de un mismo frente a todas las corrientes mayoritarias. Es una tarea que llevaría mucho tiempo. El problema radica en las diferencias ideológicas y la dificultad insalvable de consensuar programas de gobierno que satisfagan a todos.
Hay otros –también los hay– que se conformarían con una postulación de segundo orden, aunque, a la vista de todos, se muestran dispuestos a jugar por la más alta magistratura.

Una propuesta razonable
La opinión de Julio Cobos en esta Convención será de fundamental importancia. No sólo porque es el candidato con mayores chances en una competencia con cualquiera de los candidatos más promocionados (PRO – Frente Renovador), sino porque es el que mejor plantea el dilema del espacio opositor.
Se necesitan dos tipos de acuerdos. Uno que permita al próximo presidente llevar adelante la delicada gestión que heredará del actual Gobierno, con un Congreso dividido en tercios y profundos intereses en juego. Acuerdos de gobernabilidad, que deben hacerse entre todas las fuerzas políticas del país, incluidas todas las vertientes del peronismo. Esto implica la discusión, el diseño y la aprobación de políticas de Estado donde todos los partidos políticos deben intervenir y opinar.
Otro, muy distinto, y tal vez más complejo, es el que surge de una alianza electoral, porque exige la elaboración de un esquema de gobierno común. Con programas y listas consensuadas y presentadas de común acuerdo.
Un convenio semejante exigiría, de algunos dirigentes de la UCR, una actitud de renunciamiento, dado que no será conveniente llegar a las primarias con el partido fracturado cuando al mismo tiempo se compite con un candidato extra partidario.
Explicitado de la manera que lo hace Julio Cobos, el inconveniente de la UCR deja de ser un dilema. Ha logrado desatar con palabras el nudo gordiano del problema de manera de dejar al descubierto, por un lado, la necesidad que tiene el resto de la oposición sobre el radicalismo y, por otro, las penurias propias de la puja electoral en el interior profundo del partido. Penurias que a veces responde a carencias urgentes de candidatos regionales que se sienten huérfanos de representación nacional y acuden a otras vertientes en busca de abrigo y cobertura.
La Convención del próximo 14 de marzo deberá definirse sobre estos problemas. De esa definición, en la oposición habrá un ganador y un perdedor; no es un juego de suma cero, pero lo que haga la UCR esta próxima semana, será decisivo para lo que ocurra en las elecciones primarias de agosto. Como decíamos en un artículo anterior, el radicalismo es la estrella a disputar en el año 2015. De la claridad y perspicacia de sus dirigentes dependerá no sólo el futuro de partido, sino tal vez el destino de la Nación.
Algunas veces, las cosas no ocurren como uno quiere. En otras, la realidad se encarga de refutar las creencias y convicciones ideológicas. La política es un largo proceso de aprendizaje. Pretender reforzar una posición con el discurso, a pesar de que la realidad contradice las cosas, es de necios.

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