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Por Redacción

Consejos para hacer reanimación cardiopulmonar



En nuestro país se produce una muerte súbita cada 20 minutos.  La mitad de estas vidas podrían salvarse al aplicar maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP). De allí la importancia de aprenderlas para poder realizarlas sobre víctimas de todas las edades.


Se calcula que entre 30.000 y 40.000 personas fallecen al año por muerte súbita en Argentina, por lo tanto, serían entre 15.000 y 20.000 las que podrían continuar su vida si se les aplicara RCP. Esta cifra toma relevancia si se tiene en cuenta que este tipo de muerte puede afectar a personas de todas las edades; es decir, desde lactantes hasta ancianos, todos podemos ser víctimas y precisar asistencia urgente o tener que prestarla.


Se pierden muchas vidas que podrían recuperarse con los procedimientos de RCP. Por ello, la Fundación Cardiológica Argentina sostiene que es de vital importancia entrenar a la mayor cantidad de personas posible en maniobras de reanimación cardiopulmonar y en todos los sectores de la sociedad.


La muerte súbita suele producirse en lugares públicos o en el domicilio de la víctima, por lo que los primeros testigos no son médicos. Este hecho siempre complica el cuadro de quien la sufre pues, tras ella, los primeros cinco minutos son cruciales. Por cada minuto que pasa se pierde un 10 % de posibilidades de resucitar a un paciente, de modo que luego de los cinco minutos iniciales, la posibilidad de resucitarlo es menor al 50 %. Así, es primordial que quien presencie este cuadro actúe cuanto antes sobre la víctima y sus maniobras sean correctas.


En principio, cabe aclarar que la RCP es un procedimiento de emergencia para salvar vidas que se utiliza cuando la persona deja de respirar o su corazón deja de palpitar. La acción radica en combinar respiración boca a boca con compresiones cardíacas, al tiempo que se llama a emergencias a través del 911.


– RCP en bebés y niños pequeños.


* Colocar dos dedos en el pecho del bebé entre las tetillas, en el centro del esternón (no en el extremo) y aplicar presión hasta que baje unos 5 cm de profundidad.


* Aplicar 30 compresiones de manera rápida a un ritmo de 2 por segundo, fuerte y sin pausa.


* Dar 2 ventilaciones de un segundo por la boca, de manera tal que el pecho del bebé se eleve.


* Dar 2 ventilaciones más. Comprobar siempre la elevación del pecho del bebé.


* Continuar con la RCP: 30 compresiones cardíacas seguidas de 2 ventilaciones. Repetir el ciclo 5 veces.


Si el bebé o el niño aún no presenta respiración normal, tos o algún movimiento, repetir las compresiones y las respiraciones hasta que se recupere o llegue la ayuda profesional. En caso de que vuelva a respirar por sí mismo, verificar en forma periódica la respiración hasta que llegue la asistencia médica.


– RCP en niños, adolescentes y adultos.


* Colocar a la víctima en el suelo, abrir la vía aérea, extender la cabeza hacia atrás y abrir la boca. Retirar los cuerpos extraños que podrían obstruir la respiración.


* Localizar el centro del esternón entre los senos, en el medio del pecho. Colocar el talón de una mano, luego la otra mano encima y entrelazar los dedos, sin apoyarse sobre las costillas.


* Adoptar una postura erguida para que los hombros permanezcan en forma perpendicular sobre el esternón. Aplicar una presión suave con las manos y al mismo tiempo cargar el peso del cuerpo sobre los brazos rectos de manera que el esternón baje unos 5 cm. Es muy importante no doblar los codos para reducir el cansancio y ejercer la presión suficiente.


* Realizar 30 compresiones a un ritmo de 2 por segundo.


* Tapar la nariz de la persona con los dedos y soplar de manera suave sobre su boca 2 veces (ventilaciones)  de un segundo cada una.


* Repetir la secuencia 5 ciclos o 2 minutos, hasta que la víctima recupere la conciencia o llegue el servicio de emergencias.


Es importante recalcar que en todos los casos las maniobras de RCP no pueden ser eternas. Deben realizarse hasta que llegue la ambulancia con el personal médico que se encargue de la reanimación avanzada y/o aplique un desfibrilador. La intervención de este aparato es determinante porque el 85 % de los casos de muerte súbita se produce por una desfibrilación ventricular que ocurre cuando el corazón tiene un ritmo caótico, rápido y desordenado, que es tan malo como si se hubiese detenido. Lo que permite el desfibrilador es restablecer su ritmo normal.


En la actualidad, este artefacto es inteligente y se transporta con facilidad. El dispositivo cuenta con dos parches que al apoyarlos en el pecho permiten diagnosticar la muerte súbita; es decir, reconoce si la persona padece un paro cardíaco o una fibrilación ventricular. En el primer caso, el aparato le indica al que asiste que no actúe porque no tiene sentido; mientras que en el segundo, emite un comando de voz que le indica apretar un botón. Al hacerlo, el dispositivo emite una descarga eléctrica que convierte el ritmo de desfibrilación en uno normal.


Cabe destacar que si bien el desfibrilador no es útil cuando se presenta un paro cardíaco, sí lo es continuar los masajes de RCP hasta que llegue el personal de emergencias.


Nuestro país ya tiene “áreas cardioprotegidas”, son aquellos lugares públicos como estadios de fútbol, shopping y aeropuertos, entre otros, que cuentan con desfibriladores. Un ejemplo de lo importante que es extender estas aéreas al resto del país, es el estadio de Boca Juniors, donde se produjeron seis muertes súbitas durante partidos en un período de cuatro años, de ellas, en cinco oportunidades se pudo salvar a la víctima con uno de estos aparatos.


Es crucial tener el conocimiento preciso para intentar reanimar a cualquier persona que sufra una situación como las descriptas. Es relevante entender que la muerte súbita puede sorprender a personas de cualquier edad y que a medida que los años pasan aumenta en forma progresiva la prevalencia de este tipo de fallecimiento. Mientras que las causas de muerte súbita en jóvenes pueden ser cardiopatías congénitas o miocardiopatías, en los mayores de 50 años la causa más frecuente es la enfermedad coronaria.


Aprender las maniobras de reanimación cardiopulmonar es primordial para quien pueda necesitarlas. Más allá de las técnicas expuestas hay que considerar la realización de un curso dictado por profesionales que ahonden en ellas y preparen para enfrentar un momento difícil donde lo que está en juego es la vida.


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Consejos para hacer reanimación cardiopulmonar

En nuestro país se produce una muerte súbita cada 20 minutos.  La mitad de estas vidas podrían salvarse al aplicar maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP). De allí la importancia de aprenderlas para poder realizarlas sobre víctimas de todas las edades.

Se calcula que entre 30.000 y 40.000 personas fallecen al año por muerte súbita en Argentina, por lo tanto, serían entre 15.000 y 20.000 las que podrían continuar su vida si se les aplicara RCP. Esta cifra toma relevancia si se tiene en cuenta que este tipo de muerte puede afectar a personas de todas las edades; es decir, desde lactantes hasta ancianos, todos podemos ser víctimas y precisar asistencia urgente o tener que prestarla.

Se pierden muchas vidas que podrían recuperarse con los procedimientos de RCP. Por ello, la Fundación Cardiológica Argentina sostiene que es de vital importancia entrenar a la mayor cantidad de personas posible en maniobras de reanimación cardiopulmonar y en todos los sectores de la sociedad.

La muerte súbita suele producirse en lugares públicos o en el domicilio de la víctima, por lo que los primeros testigos no son médicos. Este hecho siempre complica el cuadro de quien la sufre pues, tras ella, los primeros cinco minutos son cruciales. Por cada minuto que pasa se pierde un 10 % de posibilidades de resucitar a un paciente, de modo que luego de los cinco minutos iniciales, la posibilidad de resucitarlo es menor al 50 %. Así, es primordial que quien presencie este cuadro actúe cuanto antes sobre la víctima y sus maniobras sean correctas.

En principio, cabe aclarar que la RCP es un procedimiento de emergencia para salvar vidas que se utiliza cuando la persona deja de respirar o su corazón deja de palpitar. La acción radica en combinar respiración boca a boca con compresiones cardíacas, al tiempo que se llama a emergencias a través del 911.

– RCP en bebés y niños pequeños.

* Colocar dos dedos en el pecho del bebé entre las tetillas, en el centro del esternón (no en el extremo) y aplicar presión hasta que baje unos 5 cm de profundidad.

* Aplicar 30 compresiones de manera rápida a un ritmo de 2 por segundo, fuerte y sin pausa.

* Dar 2 ventilaciones de un segundo por la boca, de manera tal que el pecho del bebé se eleve.

* Dar 2 ventilaciones más. Comprobar siempre la elevación del pecho del bebé.

* Continuar con la RCP: 30 compresiones cardíacas seguidas de 2 ventilaciones. Repetir el ciclo 5 veces.

Si el bebé o el niño aún no presenta respiración normal, tos o algún movimiento, repetir las compresiones y las respiraciones hasta que se recupere o llegue la ayuda profesional. En caso de que vuelva a respirar por sí mismo, verificar en forma periódica la respiración hasta que llegue la asistencia médica.

– RCP en niños, adolescentes y adultos.

* Colocar a la víctima en el suelo, abrir la vía aérea, extender la cabeza hacia atrás y abrir la boca. Retirar los cuerpos extraños que podrían obstruir la respiración.

* Localizar el centro del esternón entre los senos, en el medio del pecho. Colocar el talón de una mano, luego la otra mano encima y entrelazar los dedos, sin apoyarse sobre las costillas.

* Adoptar una postura erguida para que los hombros permanezcan en forma perpendicular sobre el esternón. Aplicar una presión suave con las manos y al mismo tiempo cargar el peso del cuerpo sobre los brazos rectos de manera que el esternón baje unos 5 cm. Es muy importante no doblar los codos para reducir el cansancio y ejercer la presión suficiente.

* Realizar 30 compresiones a un ritmo de 2 por segundo.

* Tapar la nariz de la persona con los dedos y soplar de manera suave sobre su boca 2 veces (ventilaciones)  de un segundo cada una.

* Repetir la secuencia 5 ciclos o 2 minutos, hasta que la víctima recupere la conciencia o llegue el servicio de emergencias.

Es importante recalcar que en todos los casos las maniobras de RCP no pueden ser eternas. Deben realizarse hasta que llegue la ambulancia con el personal médico que se encargue de la reanimación avanzada y/o aplique un desfibrilador. La intervención de este aparato es determinante porque el 85 % de los casos de muerte súbita se produce por una desfibrilación ventricular que ocurre cuando el corazón tiene un ritmo caótico, rápido y desordenado, que es tan malo como si se hubiese detenido. Lo que permite el desfibrilador es restablecer su ritmo normal.

En la actualidad, este artefacto es inteligente y se transporta con facilidad. El dispositivo cuenta con dos parches que al apoyarlos en el pecho permiten diagnosticar la muerte súbita; es decir, reconoce si la persona padece un paro cardíaco o una fibrilación ventricular. En el primer caso, el aparato le indica al que asiste que no actúe porque no tiene sentido; mientras que en el segundo, emite un comando de voz que le indica apretar un botón. Al hacerlo, el dispositivo emite una descarga eléctrica que convierte el ritmo de desfibrilación en uno normal.

Cabe destacar que si bien el desfibrilador no es útil cuando se presenta un paro cardíaco, sí lo es continuar los masajes de RCP hasta que llegue el personal de emergencias.

Nuestro país ya tiene “áreas cardioprotegidas”, son aquellos lugares públicos como estadios de fútbol, shopping y aeropuertos, entre otros, que cuentan con desfibriladores. Un ejemplo de lo importante que es extender estas aéreas al resto del país, es el estadio de Boca Juniors, donde se produjeron seis muertes súbitas durante partidos en un período de cuatro años, de ellas, en cinco oportunidades se pudo salvar a la víctima con uno de estos aparatos.

Es crucial tener el conocimiento preciso para intentar reanimar a cualquier persona que sufra una situación como las descriptas. Es relevante entender que la muerte súbita puede sorprender a personas de cualquier edad y que a medida que los años pasan aumenta en forma progresiva la prevalencia de este tipo de fallecimiento. Mientras que las causas de muerte súbita en jóvenes pueden ser cardiopatías congénitas o miocardiopatías, en los mayores de 50 años la causa más frecuente es la enfermedad coronaria.

Aprender las maniobras de reanimación cardiopulmonar es primordial para quien pueda necesitarlas. Más allá de las técnicas expuestas hay que considerar la realización de un curso dictado por profesionales que ahonden en ellas y preparen para enfrentar un momento difícil donde lo que está en juego es la vida.

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