ciudadanodiario.com.ar
Consejos para cuidar a los chicos en la piscina
Cargando...
Por Redacción

Consejos para cuidar a los chicos en la piscina



Durante el verano los pequeños pasan buena parte de su tiempo en el agua, ya sea en la pileta de casa, la del club o en el mar. Por ello es fundamental tener en cuenta una serie de recomendaciones que les permitan disfrutar del agua sin que nada malo les suceda. Los siguientes consejos apuntan a que los niños puedan vivir a pleno el juego en el agua de manera segura y apropiada:



  • Siempre debe controlarlo un adulto que sepa nadar.



  • Evitar que juegue o se sumerja en aguas no autorizadas o desconocidas.No dejarlo jugar o bañarse en agua estancada.



  • Enseñarle a nadar lo antes posible y a respetar las señales de peligro: la educación que el niño reciba en ambas cosas es vital para el resto de su vida, por otra parte, mientras más chiquito más rápido aprende para siempre. Sin embargo, el hecho de que tome clases de natación no implica que el adulto pueda dejar de prestarle atención, puesto que puede cansarse o confiarse en exceso. Otro punto importante es que más allá de las clases que pueda recibir de sus profesores, siempre debe tener una pequeña educación por parte de los padres. Los niños desconocen las normas de la piscina por lo que hay que hacer especial hincapié en enseñarles a comportarse de la manera más segura posible, entre otras cosas ello incluye no tirarse al agua por encima de otros niños y no realizar actividades o juegos peligrosos.



  • Recordar que los más pequeños pueden ahogarse en poco tiempo y en poca cantidad de agua, como por ejemplo la de charcos o fuentones.



  • Cercar piletas con rejas y evitar su paso a los cauces de riego.Es preciso restringirles el acceso a la piscina porque en muchas ocasiones la que es doméstica está todo el tiempo a su alcance. El pequeño puede jugar en el jardín y en un leve descuido del adulto sumergirse sin ser visto, lo que hace posible un desenlace fatal. Para eliminar esa acción es conveniente taparla con lona cuando no se usa o cerrarla con barreras.



  • Una vez que aprendió a nadar e incluso cuando asiste a clases de natación se le deben exponer los puntos centrales que se relacionan con la seguridad en el agua; primero que todo mantenerlo vigilado pero además, proveerle de elementos para que se sienta más seguro en la piscina, como por ejemplo, aquellos que son útiles para flotar. No obstante, estos objetos no son salvavidas, ya que pueden romperse, desajustarse o no cumplir con su función; aun así reducen de manera significativa el peligro que corren los niños en el agua. Por supuesto, el adulto debe chequear todo el tiempo que no estén pinchados ni rotos antes de ponérselos al niño.



  • Otro punto además de las imprudencias, es la digestión: es mito que si el pequeño se introduce en el agua luego de comer se le “corta” la digestión. Lo que de verdad es riesgoso es que ocurra el proceso de hidrocución. Es decir, al comer se pasa buen rato expuesto al sol y al mismo tiempo, se eleva la temperatura corporal al ingerir comida en forma copiosa, zambullirse en agua fresca en este momento es peligroso por el choque de temperaturas.



  • Cuando se trata de un bebé hay que extremar las precauciones: nunca dejarlos solos en el agua porque sus movimientos son torpes y es probable que sufran caídas. Si el niño se mantiene en pie, lo mejor es permanecer todo el rato con ellos en la piscina para niños, de manera que pueda manejarse solo pero siempre bajo la supervisión de un adulto.



  • Los adultos deben supervisar: siempre deben estar atentos al baño de los pequeños en la costa o piscinas. Por más que consideremos que el niño puede por sí solo, lo que hay que evaluar es qué conciencia tiene de los riesgos que entraña el agua. Por otra parte, si en algún momento se pierde al niño de vista lo primero que hay que hacer es buscarlo en el agua.



  • Es lógico que los niños pretendan llevar juguetes al agua, por eso hay que cerciorarse de que sean aptos para sumergirlos y evitar que permanezcan en el agua mientras los niños están fuera de la pileta.



  • Los bordes, trampolines, toboganes y escaleras de las piscinas suelen ser muy resbaladizos al estar mojados, por eso es conveniente enseñarle que tiene que ir con cuidado y llevar puestas las ojotas.Los niños menores de seis años no deben sumergirse nunca en las piscinas destinadas para los adultos, hay que enseñarles cuál es la piscina adecuada según su edad.



  • Es primordial recomendar a los niños que en caso de que vean alguna incidencia avisen a un adulto lo antes posible. A veces ocurre que se quedan bloqueados o tratan de solucionar situaciones para las que no están capacitados, esto implica una pérdida de tiempo que puede ser vital.



  • Los adultos deben estar preparados para auxiliar a los pequeños. En caso de piscinas colectivas hay que constatar la presencia de un socorrista profesional y las de casa deben ser vigiladas por parte de un adulto que sepa nadar y realizar maniobras básicas de reanimación como la respiración boca a boca. Si ocurre un accidente en una piscina pública hay que avisar de inmediato al guardavida, sacar con urgencia al niño del agua sin mover su cabeza ni su cuello y llamar de inmediato al servicio de emergencia.



  • Verificar que en la piscina o en sus alrededores no hay cuchillos, cables, botellas u objetos cortopunzantes que puedan causar daños al niño. Retirarlos de la zona hacia una donde no tenga acceso.



  • Tener en cuenta que el agua con mucho cloro y poco cuidado pone en riesgo la salud de los niños, es especial la de los que tienen entre dos y tres años, ya que son más vulnerables al asma. Por eso se aconseja ser cauteloso al elegir las instalaciones con piscina a las que se los lleva. El cloro destruye los gérmenes del agua y por sí solo no es un producto químico de riesgo pero lo es cuando se mezcla con otras sustancias derivadas del sudor, la saliva o la orina; esta conjunción es nociva para las vías respiratorias. En este sentido es bueno certificar que la piscina tenga la cantidad de cloro adecuada, obligar a que todos se duchen antes de meterse al agua para evitar infecciones, no dejar que los pequeños beban el agua de la piscina ni que permanezcan mucho rato dentro de ella.



  • Hay que evitar que el niño sufra una infección de oídos relaciona con el uso de la pileta, para esto es importante secárselos bien después del baño con una toalla suave y con la cabeza hacia los lados para permitir que el agua salga de la zona. Si sufre calambres al permanecer mucho tiempo dentro del agua es conveniente estirar sus piernas y dedos, pasar la mano con suavidad por el área afectada y no permitirle el ingreso otra vez hasta que el calambre desaparezca.


Ir a la piscina es una de las actividades más divertidas que puede realizar un niño. El contacto con el agua, el sol, el verano y los amigos lo hace feliz,  pero los padres deben estar atentos a que esta alegría no se convierta en una tragedia. Hay que tener en cuenta que en la pileta el pequeño está expuesto a calambres, golpes, heridas y ahogamientos, por eso hay que tener presente estos cuidados especiales. Proteger al niño es una responsabilidad impostergable de sus padres. Hay que eliminar la posibilidad de que el pequeño  se accidente dentro o fuera de una piscina, su diversión también está en las manos de quien lo cuida.



comentarios

Compartir en facebook
Compartir en twitter

Consejos para cuidar a los chicos en la piscina

Durante el verano los pequeños pasan buena parte de su tiempo en el agua, ya sea en la pileta de casa, la del club o en el mar. Por ello es fundamental tener en cuenta una serie de recomendaciones que les permitan disfrutar del agua sin que nada malo les suceda. Los siguientes consejos apuntan a que los niños puedan vivir a pleno el juego en el agua de manera segura y apropiada:

  • Siempre debe controlarlo un adulto que sepa nadar.
  • Evitar que juegue o se sumerja en aguas no autorizadas o desconocidas.No dejarlo jugar o bañarse en agua estancada.
  • Enseñarle a nadar lo antes posible y a respetar las señales de peligro: la educación que el niño reciba en ambas cosas es vital para el resto de su vida, por otra parte, mientras más chiquito más rápido aprende para siempre. Sin embargo, el hecho de que tome clases de natación no implica que el adulto pueda dejar de prestarle atención, puesto que puede cansarse o confiarse en exceso. Otro punto importante es que más allá de las clases que pueda recibir de sus profesores, siempre debe tener una pequeña educación por parte de los padres. Los niños desconocen las normas de la piscina por lo que hay que hacer especial hincapié en enseñarles a comportarse de la manera más segura posible, entre otras cosas ello incluye no tirarse al agua por encima de otros niños y no realizar actividades o juegos peligrosos.
  • Recordar que los más pequeños pueden ahogarse en poco tiempo y en poca cantidad de agua, como por ejemplo la de charcos o fuentones.
  • Cercar piletas con rejas y evitar su paso a los cauces de riego.Es preciso restringirles el acceso a la piscina porque en muchas ocasiones la que es doméstica está todo el tiempo a su alcance. El pequeño puede jugar en el jardín y en un leve descuido del adulto sumergirse sin ser visto, lo que hace posible un desenlace fatal. Para eliminar esa acción es conveniente taparla con lona cuando no se usa o cerrarla con barreras.
  • Una vez que aprendió a nadar e incluso cuando asiste a clases de natación se le deben exponer los puntos centrales que se relacionan con la seguridad en el agua; primero que todo mantenerlo vigilado pero además, proveerle de elementos para que se sienta más seguro en la piscina, como por ejemplo, aquellos que son útiles para flotar. No obstante, estos objetos no son salvavidas, ya que pueden romperse, desajustarse o no cumplir con su función; aun así reducen de manera significativa el peligro que corren los niños en el agua. Por supuesto, el adulto debe chequear todo el tiempo que no estén pinchados ni rotos antes de ponérselos al niño.
  • Otro punto además de las imprudencias, es la digestión: es mito que si el pequeño se introduce en el agua luego de comer se le “corta” la digestión. Lo que de verdad es riesgoso es que ocurra el proceso de hidrocución. Es decir, al comer se pasa buen rato expuesto al sol y al mismo tiempo, se eleva la temperatura corporal al ingerir comida en forma copiosa, zambullirse en agua fresca en este momento es peligroso por el choque de temperaturas.
  • Cuando se trata de un bebé hay que extremar las precauciones: nunca dejarlos solos en el agua porque sus movimientos son torpes y es probable que sufran caídas. Si el niño se mantiene en pie, lo mejor es permanecer todo el rato con ellos en la piscina para niños, de manera que pueda manejarse solo pero siempre bajo la supervisión de un adulto.
  • Los adultos deben supervisar: siempre deben estar atentos al baño de los pequeños en la costa o piscinas. Por más que consideremos que el niño puede por sí solo, lo que hay que evaluar es qué conciencia tiene de los riesgos que entraña el agua. Por otra parte, si en algún momento se pierde al niño de vista lo primero que hay que hacer es buscarlo en el agua.
  • Es lógico que los niños pretendan llevar juguetes al agua, por eso hay que cerciorarse de que sean aptos para sumergirlos y evitar que permanezcan en el agua mientras los niños están fuera de la pileta.
  • Los bordes, trampolines, toboganes y escaleras de las piscinas suelen ser muy resbaladizos al estar mojados, por eso es conveniente enseñarle que tiene que ir con cuidado y llevar puestas las ojotas.Los niños menores de seis años no deben sumergirse nunca en las piscinas destinadas para los adultos, hay que enseñarles cuál es la piscina adecuada según su edad.
  • Es primordial recomendar a los niños que en caso de que vean alguna incidencia avisen a un adulto lo antes posible. A veces ocurre que se quedan bloqueados o tratan de solucionar situaciones para las que no están capacitados, esto implica una pérdida de tiempo que puede ser vital.
  • Los adultos deben estar preparados para auxiliar a los pequeños. En caso de piscinas colectivas hay que constatar la presencia de un socorrista profesional y las de casa deben ser vigiladas por parte de un adulto que sepa nadar y realizar maniobras básicas de reanimación como la respiración boca a boca. Si ocurre un accidente en una piscina pública hay que avisar de inmediato al guardavida, sacar con urgencia al niño del agua sin mover su cabeza ni su cuello y llamar de inmediato al servicio de emergencia.
  • Verificar que en la piscina o en sus alrededores no hay cuchillos, cables, botellas u objetos cortopunzantes que puedan causar daños al niño. Retirarlos de la zona hacia una donde no tenga acceso.
  • Tener en cuenta que el agua con mucho cloro y poco cuidado pone en riesgo la salud de los niños, es especial la de los que tienen entre dos y tres años, ya que son más vulnerables al asma. Por eso se aconseja ser cauteloso al elegir las instalaciones con piscina a las que se los lleva. El cloro destruye los gérmenes del agua y por sí solo no es un producto químico de riesgo pero lo es cuando se mezcla con otras sustancias derivadas del sudor, la saliva o la orina; esta conjunción es nociva para las vías respiratorias. En este sentido es bueno certificar que la piscina tenga la cantidad de cloro adecuada, obligar a que todos se duchen antes de meterse al agua para evitar infecciones, no dejar que los pequeños beban el agua de la piscina ni que permanezcan mucho rato dentro de ella.
  • Hay que evitar que el niño sufra una infección de oídos relaciona con el uso de la pileta, para esto es importante secárselos bien después del baño con una toalla suave y con la cabeza hacia los lados para permitir que el agua salga de la zona. Si sufre calambres al permanecer mucho tiempo dentro del agua es conveniente estirar sus piernas y dedos, pasar la mano con suavidad por el área afectada y no permitirle el ingreso otra vez hasta que el calambre desaparezca.

Ir a la piscina es una de las actividades más divertidas que puede realizar un niño. El contacto con el agua, el sol, el verano y los amigos lo hace feliz,  pero los padres deben estar atentos a que esta alegría no se convierta en una tragedia. Hay que tener en cuenta que en la pileta el pequeño está expuesto a calambres, golpes, heridas y ahogamientos, por eso hay que tener presente estos cuidados especiales. Proteger al niño es una responsabilidad impostergable de sus padres. Hay que eliminar la posibilidad de que el pequeño  se accidente dentro o fuera de una piscina, su diversión también está en las manos de quien lo cuida.

comentarios

Login