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Por Redacción

Con bajas ventas peligra el empleo



Los pequeños y medianos comercios de venta directa están atravesando su peor momento del año en lo que respecta a ingresos diarios. Según los especialistas consultados, la disminución de las ventas responde a la falta de dinero y al ahorro en el rubro alimentos.

“Este tipo de comercios barriales, como por ejemplo, verdulerías, rotiserías y carnicerías, viven del dinero en efectivo y eso es justamente lo que está en falta. En el almacén de la vuelta de mi casa no reciben (tarjetas de) débito ni crédito y mucho menos tienen un día destinado a los descuentos. Ahí se genera una desventaja grande que ante la falta de plata determina ventas mucho más bajas”, explica Julio Fresno, economista consultado por El Ciudadano.

Sin embargo, más allá de los ‘flojitos’ cierres de caja y la crisis económica en el último eslabón de la cadena de mercado, existen otros dos ejes de la problemática que evidencian la escasez de billete y resguardo del mismo: la primera es la poca cantidad de gente que frecuenta los locales comerciales y el otro, es la falta de billetes de $100 en las cajas registradoras. “La pobre circulación del papel violeta nos habla de resguardo ante la inseguridad. Es por eso que existe esa sensación de que el fin de mes llega antes. Un comerciante se da cuenta cuando la gente cobra porque los billetes de $100 se multiplican y el problema pasa a ser la falta de cambio”, señala Fresno.

El inconveniente central en este punto es que los billetes de mayor denominación están faltando mucho antes de lo normal.

se nota en la calle. Para comprobar esta hipótesis, El Ciudadano recorrió 30 comercios que venden directamente al público en pequeños o medianos locales. El resultado fue el esperado: el 85% de los lugares consultados aseguran que las ventas durante esta parte del año cayeron a un pozo y que la plata no dura hasta fin de mes, estimándose que diez días antes se acaba.

Por ejemplo, Alberto Pasíes, de la panadería Dorrego Sur, dice que las ventas disminuyeron un mínimo de15%, respecto del mes pasado. Mientras, en la librería Aula, salita y curso, de la calle Balcarce, de Godoy Cruz, la encargada Ana Laura Tejada también dice que con el correr del año se vende cada vez menos. “En realidad, en números de mes a mes vendimos un 4% menos, pero lo cierto es que las ventas cayeron y fuerte. Si comparo julio/agosto del 2014 con el mismo período del año pasado, la cantidad de plata (de menos) es muy grande. Estamos hablando de unos $10.000 menos. La explicación es que para el Día del Niño (único día especial del mes) vendimos muy poquito”, dijo la encargada con marcada preocupación.


La crisis la paga el trabajador

Una vez más el desconcierto inflacionario y la crisis generan impacto en los trabajadores. Es que la consecuencia directa de estos deprimidos cierres y balances de ‘fin de mes’ son los recortes en el personal.

Es sabido que un pequeño empresario que no está ganando dinero con su negocio tiene que, lamentablemente, achicar el costo laboral para que los trabajadores que “sobrevivan” puedan seguir trabajando y no plantearse una quiebra por falta de rentabilidad. En lo que va del año, 7 mil mendocinos perdieron su fuente de trabajo./ Orlando Tirapu


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Con bajas ventas peligra el empleo

Los pequeños y medianos comercios de venta directa están atravesando su peor momento del año en lo que respecta a ingresos diarios. Según los especialistas consultados, la disminución de las ventas responde a la falta de dinero y al ahorro en el rubro alimentos.
“Este tipo de comercios barriales, como por ejemplo, verdulerías, rotiserías y carnicerías, viven del dinero en efectivo y eso es justamente lo que está en falta. En el almacén de la vuelta de mi casa no reciben (tarjetas de) débito ni crédito y mucho menos tienen un día destinado a los descuentos. Ahí se genera una desventaja grande que ante la falta de plata determina ventas mucho más bajas”, explica Julio Fresno, economista consultado por El Ciudadano.
Sin embargo, más allá de los ‘flojitos’ cierres de caja y la crisis económica en el último eslabón de la cadena de mercado, existen otros dos ejes de la problemática que evidencian la escasez de billete y resguardo del mismo: la primera es la poca cantidad de gente que frecuenta los locales comerciales y el otro, es la falta de billetes de $100 en las cajas registradoras. “La pobre circulación del papel violeta nos habla de resguardo ante la inseguridad. Es por eso que existe esa sensación de que el fin de mes llega antes. Un comerciante se da cuenta cuando la gente cobra porque los billetes de $100 se multiplican y el problema pasa a ser la falta de cambio”, señala Fresno.
El inconveniente central en este punto es que los billetes de mayor denominación están faltando mucho antes de lo normal.
se nota en la calle. Para comprobar esta hipótesis, El Ciudadano recorrió 30 comercios que venden directamente al público en pequeños o medianos locales. El resultado fue el esperado: el 85% de los lugares consultados aseguran que las ventas durante esta parte del año cayeron a un pozo y que la plata no dura hasta fin de mes, estimándose que diez días antes se acaba.
Por ejemplo, Alberto Pasíes, de la panadería Dorrego Sur, dice que las ventas disminuyeron un mínimo de15%, respecto del mes pasado. Mientras, en la librería Aula, salita y curso, de la calle Balcarce, de Godoy Cruz, la encargada Ana Laura Tejada también dice que con el correr del año se vende cada vez menos. “En realidad, en números de mes a mes vendimos un 4% menos, pero lo cierto es que las ventas cayeron y fuerte. Si comparo julio/agosto del 2014 con el mismo período del año pasado, la cantidad de plata (de menos) es muy grande. Estamos hablando de unos $10.000 menos. La explicación es que para el Día del Niño (único día especial del mes) vendimos muy poquito”, dijo la encargada con marcada preocupación.

La crisis la paga el trabajador
Una vez más el desconcierto inflacionario y la crisis generan impacto en los trabajadores. Es que la consecuencia directa de estos deprimidos cierres y balances de ‘fin de mes’ son los recortes en el personal.
Es sabido que un pequeño empresario que no está ganando dinero con su negocio tiene que, lamentablemente, achicar el costo laboral para que los trabajadores que “sobrevivan” puedan seguir trabajando y no plantearse una quiebra por falta de rentabilidad. En lo que va del año, 7 mil mendocinos perdieron su fuente de trabajo./ Orlando Tirapu

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