
Cada año, al llegar la época de primavera-verano, se incrementa entre un 15% y 20% el índice de delitos en la provincia.
Se le llama “estacionalidad delictiva” y es una característica acorde a todos los comportamientos humanos. Los delincuentes suelen bajar su actividad en el invierno, por diversas razones, pero al llegar el calor, vuelven al ruedo.
Así lo confirman las estadísticas de la Justicia, pero también lo reconocen desde el Ministerio de Seguridad.
Si bien no existen datos exactos, es posible hablar de esta estacionalidad. Según Alejandro Gil, Director de Participación Comunitaria del Ministerio de Seguridad, “en las épocas de baja temperatura es menor la cantidad de robos, hurtos o abusos sexuales”, aunque las razones pueden ser varias.
En principio, comentó Gil, “hay que entender que en primavera y verano hay mayor actividad, la gente sale más o está hasta altas horas de la noche, lo que la hace más vulnerable a sufrir delitos”.
En ese sentido, “efectivamente hay cierto incremento de los delitos entre setiembre y marzo de cada año”.
Para explicar la cuestión, Gil entiende que es necesario conocer “cómo piensan” los delincuentes. “Hay que ponerse en la mente de esas personas”, señaló y agregó: “El clima invita a disfrutar del aire libre y eso los ladrones o abusadores lo tienen en cuenta al momento de cometer un crimen”.
Un 20% más de hechos
De acuerdo con Gil, en el Ministerio “no hay datos estadísticos”, aunque se puede hacer una inferencia en base a los llamados al 911. “Desde que se implementó el sistema Tetra, hay algunos números que demuestran un incremento en temporadas estivales, pero no pueden ser tenidos en cuenta por la cantidad de llamadas falsas que suele haber”. Además, continuó, “es un sistema nuevo todavía y no hay cifras acumuladas”.
De todos modos, Ciudadano indagó en el sitio web del Poder Judicial y allí sí aparecen algunos datos, aunque no muy precisos para esta investigación, y referidos a los casos “judicializados”.
En ese sitio se puede observar, por ejemplo, que durante 2009, hubo una marcada caída de la delincuencia entre los meses de mayo y julio, que rondó entre el 15% y el 20% en total.
En lo específico, de 69 abusos sexuales que ocurrieron en enero de ese año, se pasó a 55 en mayo y 56 en junio, en tanto que en cuestión de homicidios, 19 se dieron en enero, mientras que en junio hubo sólo 2 (en mayo, 7 y en julio 9). Y en lo referido a robos de todo tipo, en enero de 2009 se produjeron 3.159 y en julio, 2.635 (en junio fueron 2.655). Ya en setiembre comienza a observarse un incremento de los índices de delictuosidad.
Para 2010, las estadísticas judiciales llegan sólo hasta mayo. Igualmente se puede ver que en enero de este año, ocurrieron 58 violaciones denunciadas, en tanto que en mayo fueron 51 (en abril cayó a 44 la cifra, coincidiendo con los primeros fríos).
En cuanto al total de homicidios, enero mostró 14 muertes y mayo, la mitad (en abril se produjeron 5).
En el caso de los hurtos, durante los primeros cinco meses de este año, la caída fue de 1.697 a 1.602 y en los robos, de 2.609 a 2.436, entre enero y mayo.
Más allá de este dato estadístico, tal como indicó Gil, “existe una forma pragmática” de comprobar que la estacionalidad delictiva existe, lo que impulsa también a que, en la “temporada primavera-verano”, sea necesario extremar las medidas de seguridad, para no sufrir un delito.
La Penitenciaría está más llena en invierno
Muchas veces se ha escuchado que los delincuentes “descansan” en el invierno y no es poco conocido ese dato de que “algunos prefieren pasar el frío entre rejas”, para volver a la carga con el calor.
Según fuentes del interior de la penitenciaría, “efectivamente” hay más internos en la temporada invernal. “Hay ingresos más o menos constantes, pero se puede decir que hay mayor cantidad durante el invierno”, indicó una fuente, corroborando que los cacos prefieren el calor para actuar.
De todos modos, Alejandro Gil prefirió no dar por hecho eso. “Hay que entender que en verano la gente está más vulnerable”, dijo, y siguió: “En el verano la gente viaja más, deja sus casas solas y ahí sí se aprecia un fuerte aumento de los robos domiciliarios”, ejemplificó.







