Llegan las rebajas de verano que muchos esperan para darse algunos gustitos. Cuidado con ellas...
“Liquidación total por fin de temporada”, “llevando dos productos iguales, el segundo al 50%” o “sobre esta oferta 20% de descuento” son algunos de los carteles que encontramos en distintos comercios de la ciudad. Sin embargo, una recorrida alcanza para notar que las grandes ofertas muchas veces no son tales.
Más, menos... más
Las cadenas de súper e hipermercados invierten mucho dinero en producir publicidad que se distribuye en los domicilios en forma de revistas con ofertas. Es común, a la mañana, encontrar varios impresos esperando en las puertas de las casas. Aquí se puede verificar que una enorme variedad de productos alimentarios, de indumentaria o de esparcimiento (piletas, inflables, juguetes) ostentan grandes rebajas.
En un sondeo realizado por Ciudadano en distintos comercios, se detectó que, a veces, esas rebajas no son tales, ya que una semana antes el mismo producto costaba menos. Por ejemplo, siete días atrás costaba 10 pesos y en estos días cuesta 20 pesos, pero tiene el cartel de “rebajado”.
Algo similar ocurre con los productos que se consumen en Navidad y siempre quedan en stock, los que el cliente compra con la ilusión de “estar ahorrando”.
En el centro sucede algo parecido en algunos locales comerciales, sobre todo cuando comienzan las liquidaciones de fin de temporada –más o menos en estos días– y en las que podemos encontrar un atractivo cartel de “50% menos” pero los zapatos o la remera que están marcados con descuento cuestan lo mismo que hace un mes.
En estos casos es importante consultar con el encargado del negocio, ya que a veces como método de enganche se deja el precio viejo y se anuncia el descuento, pero no se indica el valor descontado. Esto se acostumbra hacer para que cuando el cliente interesado pregunte, el valor rebajado actúe de anzuelo y defina la compra.
De cualquier modo, el mejor consejo es estar atentos a los precios de lo que se quiere comprar, preguntar cuál es el valor con el descuento y –si no es urgente– esperar unos días más, hasta que la rebaja sea verdadera.







