Thursday,17 May 2012

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La catástrofe nipona hunde los valores del sector nuclear en las bolsas

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Se teme otro efecto Chernovyl, que paralizó a partir de 1986 gran parte de los programas del sector por más de 15 años.

El sector nuclear recibió el lunes un brutal golpe en las plazas bursátiles europeas, debido al temor de una catástrofe en Japón que podría retrasar los proyectos de nuevas centrales o aumentar el costo de su construcción. Las autoridades japonesas luchaban este lunes para evitar un grave accidente nuclear tras las explosiones en la central de Fukushima, dañada a raíz del violento sismo y el devastador tsunami del pasado viernes.
En Suiza, las autoridades anunciaron este mismo lunes la suspensión de los proyectos de renovación de sus centrales nucleares. Tras una reunión con expertos, la ministra suiza de Energía Doris Leuthard "decidió suspender los procesos en curso que conciernen los pedidos de autorización general para las centrales nucleares de sustitución", informó su ministerio en un comunicado.
Por lo demás, la situación en Japón repercutió inmediatamente en los principales valores del sector: en Alemania, EON y RWE perdían más del 3%.
Los dos grupos energéticos controlan lo esencial de las 17 centrales nucleares del país, junto a un tercer operador, una filial del grupo público sueco Vattenfall.
En la bolsa de Paris, EDF (Electricité de France, 80% de la electricidad del país es de origen nuclear, ndlr) perdía 4,60%. El grupo nuclear público, Areva, (90% controlado por el Estado), caía por su lado 8,69%. El problema no proviene de un riesgo directo para estos grupos franceses, muy poco presentes en Japón, sino de un fuerte freno a su programa nuclear, según varios expertos interrogados por la AFP.
Es difícil saber si a largo plazo las acciones de estos grupos se verán afectadas, ya que se ignora de momento la magnitud de la catástrofe en Japón. Sin embargo, dos escenarios parecen posibles: "O bien resiste el recinto de confinamiento de la central japonesa, y la fugas radioactivas son casi inexistentes, lo que tranquilizará a los mercados", según un analista. O bien "hay un segundo Chernobyl y entonces más vale vender las acciones que uno tiene en Areva", ilustra otro experto. La catástrofe de Chernobyil en 1986 paralizó gran parte de los programas de desarrollo nuclear durante más de 15 años.