Los altos precios, la pérdida de la costumbre y los desarreglos nutritivos determinaron que muchos consumidores utilicen sustitutos.
Dos agencias investigadoras de mercados informaron que durante 2011 los consumidores de la Región Cuyo redujeron su consumo de leche, buscaron sustitutos, o bien prefirieron las fórmulas lácteas de menor calidad por su bajo costo.
Las variables que condicionaron la baja fueron: la pérdida de la costumbre alimenticia en lo que respecta a lácteos, los altos precios y la imposición de sustitutos en el mercado. Nutricionistas y productores destacaron que la pérdida de la cultura láctea es un fenómeno que se viene incrementando desde hace más de diez años.
Por otro lado, quienes más preocupan son los menores de 11 años, ya que en esta franja etaria el consumo también decreció considerablemente durante los últimos cinco años.
Cuestión de jerarquías
Los lácteos aparecen en toda la estructura piramidal de la escala nutricional. La falsa teoría de que el ser humano como mamífero debe consumir leche sólo durante su crecimiento parece estar más vigente que nunca, y eso se refleja en una encuesta en hogares realizada por la consultora internacional Bridge Stein.
La nutricionista Vanesa Frías, en comunicación con Ciudadano, dio su opinión con respecto al informe. “Esta tendencia de abandonar o reemplazar los lácteos por sustitutos es una problemática que se viene tratando en varios simposios, conferencias y encuentros de nutricionistas. Desde mi punto de vista, me parece que se tendría que revitalizar en la familia la importancia de la leche, tanto para el consumo infantil como para los adolescentes, ya que pocos alimentos dentro de la pirámide nutricional son tan imprescindibles como la leche”, explica.
La composición y valor nutritivo de la leche, rica en proteínas de alta calidad, calcio, vitaminas liposolubles A y D, y vitaminas del complejo B, la convierten en un alimento especialmente importante en períodos de crecimiento y desarrollo (infancia y adolescencia).
Asimismo, su consumo también contribuye al buen mantenimiento de la masa ósea en el adulto y en el anciano. Es un alimento de fácil consumo y en su conjunto de fácil digestión.
Por otra parte, los lácteos son un ingrediente idóneo en muchos platos, guarniciones y salsas, enriqueciendo nutritiva y gastronómicamente nuestra dieta. Sus derivados tienen la ventaja de mejorar las condiciones de absorción del calcio (presencia de vitamina D, lactosa, y adecuada proporción de calcio-fósforo) en relación a otros alimentos que lo contienen, siendo máximo el aprovechamiento y utilización de este mineral; además, aportan proteínas de alto valor biológico equiparables a las de los pescados, carnes y huevos en nuestra dieta.
Sustitutos y aumento de precios
A contracorriente del mercado de la leche, el segmento compuesto por el café y el té reportó crecimientos en el período que va de septiembre de 2010 a febrero de 2011, contra marzo-agosto del año pasado. En ese lapso la categoría de bebibles para desayuno pasó de 26,9% a 27,6%.
“Las mamás deberían saber que darle té a los chicos en el desayuno es una conducta poco constructiva en calidad de desarrollo y crecimiento. Al mismo tiempo el abuso de cacao dificulta la absorción de nutrientes en los más chicos, que muchas veces necesitan del empujoncito de la leche para crecer”, dijo la especialista consultada.
En tanto, el aumento de precio de los lácteos en Mendoza fue del 35% durante los últimos dos años, estimulando de este modo la inclinación por buscar reemplazos a la hora de hacer las compras de productos para el desayuno.







