Cómo evitar las enfermedades respiratorias en los niños.
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Por Redacción
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Cómo evitar las enfermedades respiratorias en los niños.



El Ministerio de Salud brinda recomendaciones para prevenir las enfermedades más frecuentes asociadas al otoño y al  invierno que afectan en especial a las vías respiratorias como la gripe, los catarros, bronquitis, y otras más graves como la neumonía y la bronquiolitis.


Los niños son más vulnerables a las bajas temperaturas, por lo tanto son más proclives a contraer enfermedades, sobre todo si están a diario en contacto con otros niños. Por eso, la Dirección del Hospital Notti presenta un plan de contingencia con vistas al invierno, ya que el 10% de los niños nacidos durante este año, (de enero hasta hoy) son propensos a contraer alguna de estas enfermedades, sobre todo la bronquiolitis. Es por ello es que se recalca la importancia de la prevención y un diagnóstico oportuno por parte de los médicos.


Enfermedades respiratorias más comunes en los niños


Gripe o influenza


La  gripe en los niños es una de las enfermedades más frecuentes y pueden padecerla varias veces durante el año. Es una infección vírica provocada por el virus de la influenza que afecta las vías respiratorias y se contagia con facilidad.


Los síntomas son fiebre alta (más de 38,5 grados), dolor de cabeza, tos y mocos (al principio tos seca y congestión que luego evoluciona en tos productiva), en algunos casos pitidos al respirar (sibilancias), malestar general, dolor muscular y a veces también dolor abdominal acompañado o no de vómitos. Es frecuente en los niños que haya pérdida de apetito e irritabilidad.


Requiere de muchos cuidados ya que puede complicarse y convertirse en una enfermedad más grave como la neumonía. Se la suele confundir con el resfriado o catarro, pero a diferencia de la gripe, éstos no presentan fiebre o es muy baja.


Bronquitis


La causa una la infección de virus o bacterias que provocan la inflamación aguda de los bronquios, que son los conductos que conectan a la tráquea con los pulmones. Al inflamarse los bronquios la respiración se dificulta y las membranas que cubren las vías respiratorias producen grandes cantidades de moco espeso que provocan accesos de tos, dolor de pecho y congestionamiento.


La bronquitis se puede desarrollar a causa de una gripe mal cuidada, por eso, para evitar complicaciones es muy importante que el niño sea atendido a tiempo en caso de presentar un cuadro gripal.


Es una enfermedad contagiosa que se transmite por medio de las gotitas de saliva que una persona expulsa al hablar, toser o estornudar, por lo que evitar estar en contacto con otras personas y cubrirse la boca y nariz al toser o estornudar es fundamental para prevenir el contagio


Neumonía o pulmonía


La neumonía es una enfermedad peligrosa en los lactantes y se caracteriza por la inflamación de un segmento de los pulmones, por lo general de origen infeccioso. La mayoría de los casos son producidos por la infección de un virus, aunque en niños menores de 6 meses y niños mayores puede ser una bacteria, una de las más frecuentes, el neumococo.


A veces se origina después de una gripe o resfriado. Entre los síntomas más frecuentes de neumonía típica encontramos fiebre alta, escalofríos, tos con mucosidad y dolor al respirar.


En la variante de neumonía atípica hay síntomas menos específicos como dolor de cabeza y malestar, cansancio, dolor muscular, tos seca y persistente o con expectoración. También puede presentar fiebre sin escalofríos y dolor en el tórax que aumenta al toser.


La principal complicación de la neumonía es la dificultad respiratoria, por lo que siempre, ante el menor síntoma, hay que consultar al pediatra.


Bronquiolitis


Es una enfermedad provocada por la infección de los bronquiolos causada por el virus respiratorio sincitial respiratorio (VRS o SRV) que afecta a menores de 2 años, en especial a los menores de 6 meses.


Es una enfermedad muy contagiosa que afecta a los bronquiolos, que se  inflaman y obstruyen el paso del aire.


Comienza como un catarro de vías altas, con o sin fiebre pero a los pocos días se nota una complicación a nivel respiratorio. Hay tos, dificultad al respirar, pitos y sibilancias, aumento de la frecuencia respiratoria.


Ante el menor síntoma hay que acudir al pediatra para que confirme el diagnóstico. En casos leves se puede controlar en casa, mientras que los más graves requieren hospitalización.


Prevención


Algunas medidas preventivas pueden contribuir a evitar que los niños contraigan enfermedades respiratorias:


Hacer que el niño se lave las manos con frecuencia, sobre todo antes de comer, al entrar a casa y si estuvo en contacto con otros niños.


Ventilar a diario las habitaciones, al menos diez minutos al día.


Evitar los ambientes con humo de cigarrillo.


Mantener al día el calendario de vacunación.


Mantener la lactancia materna.


Evitar los cambios bruscos de temperatura y abrigar lo justo.


Evitar el exceso de abrigo en ambientes calefaccionados o la falta de abrigo a la intemperie. Cubrir boca y nariz al salir a la calle o a espacios libres.


Incluir en la dieta frutas y verduras, en especial alimentos ricos en vitamina A y C.


Evitar sitios cerrados demasiado concurridos.


Dentro de lo posible, mantener al niño alejado de personas enfermas.


Evitar que comparta utensilios con otros niños.


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Cómo evitar las enfermedades respiratorias en los niños.

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El Ministerio de Salud brinda recomendaciones para prevenir las enfermedades más frecuentes asociadas al otoño y al  invierno que afectan en especial a las vías respiratorias como la gripe, los catarros, bronquitis, y otras más graves como la neumonía y la bronquiolitis.

Los niños son más vulnerables a las bajas temperaturas, por lo tanto son más proclives a contraer enfermedades, sobre todo si están a diario en contacto con otros niños. Por eso, la Dirección del Hospital Notti presenta un plan de contingencia con vistas al invierno, ya que el 10% de los niños nacidos durante este año, (de enero hasta hoy) son propensos a contraer alguna de estas enfermedades, sobre todo la bronquiolitis. Es por ello es que se recalca la importancia de la prevención y un diagnóstico oportuno por parte de los médicos.

Enfermedades respiratorias más comunes en los niños

Gripe o influenza

La  gripe en los niños es una de las enfermedades más frecuentes y pueden padecerla varias veces durante el año. Es una infección vírica provocada por el virus de la influenza que afecta las vías respiratorias y se contagia con facilidad.

Los síntomas son fiebre alta (más de 38,5 grados), dolor de cabeza, tos y mocos (al principio tos seca y congestión que luego evoluciona en tos productiva), en algunos casos pitidos al respirar (sibilancias), malestar general, dolor muscular y a veces también dolor abdominal acompañado o no de vómitos. Es frecuente en los niños que haya pérdida de apetito e irritabilidad.

Requiere de muchos cuidados ya que puede complicarse y convertirse en una enfermedad más grave como la neumonía. Se la suele confundir con el resfriado o catarro, pero a diferencia de la gripe, éstos no presentan fiebre o es muy baja.

Bronquitis

La causa una la infección de virus o bacterias que provocan la inflamación aguda de los bronquios, que son los conductos que conectan a la tráquea con los pulmones. Al inflamarse los bronquios la respiración se dificulta y las membranas que cubren las vías respiratorias producen grandes cantidades de moco espeso que provocan accesos de tos, dolor de pecho y congestionamiento.

La bronquitis se puede desarrollar a causa de una gripe mal cuidada, por eso, para evitar complicaciones es muy importante que el niño sea atendido a tiempo en caso de presentar un cuadro gripal.

Es una enfermedad contagiosa que se transmite por medio de las gotitas de saliva que una persona expulsa al hablar, toser o estornudar, por lo que evitar estar en contacto con otras personas y cubrirse la boca y nariz al toser o estornudar es fundamental para prevenir el contagio

Neumonía o pulmonía

La neumonía es una enfermedad peligrosa en los lactantes y se caracteriza por la inflamación de un segmento de los pulmones, por lo general de origen infeccioso. La mayoría de los casos son producidos por la infección de un virus, aunque en niños menores de 6 meses y niños mayores puede ser una bacteria, una de las más frecuentes, el neumococo.

A veces se origina después de una gripe o resfriado. Entre los síntomas más frecuentes de neumonía típica encontramos fiebre alta, escalofríos, tos con mucosidad y dolor al respirar.

En la variante de neumonía atípica hay síntomas menos específicos como dolor de cabeza y malestar, cansancio, dolor muscular, tos seca y persistente o con expectoración. También puede presentar fiebre sin escalofríos y dolor en el tórax que aumenta al toser.

La principal complicación de la neumonía es la dificultad respiratoria, por lo que siempre, ante el menor síntoma, hay que consultar al pediatra.

Bronquiolitis

Es una enfermedad provocada por la infección de los bronquiolos causada por el virus respiratorio sincitial respiratorio (VRS o SRV) que afecta a menores de 2 años, en especial a los menores de 6 meses.

Es una enfermedad muy contagiosa que afecta a los bronquiolos, que se  inflaman y obstruyen el paso del aire.

Comienza como un catarro de vías altas, con o sin fiebre pero a los pocos días se nota una complicación a nivel respiratorio. Hay tos, dificultad al respirar, pitos y sibilancias, aumento de la frecuencia respiratoria.

Ante el menor síntoma hay que acudir al pediatra para que confirme el diagnóstico. En casos leves se puede controlar en casa, mientras que los más graves requieren hospitalización.

Prevención

Algunas medidas preventivas pueden contribuir a evitar que los niños contraigan enfermedades respiratorias:

Hacer que el niño se lave las manos con frecuencia, sobre todo antes de comer, al entrar a casa y si estuvo en contacto con otros niños.

Ventilar a diario las habitaciones, al menos diez minutos al día.

Evitar los ambientes con humo de cigarrillo.

Mantener al día el calendario de vacunación.

Mantener la lactancia materna.

Evitar los cambios bruscos de temperatura y abrigar lo justo.

Evitar el exceso de abrigo en ambientes calefaccionados o la falta de abrigo a la intemperie. Cubrir boca y nariz al salir a la calle o a espacios libres.

Incluir en la dieta frutas y verduras, en especial alimentos ricos en vitamina A y C.

Evitar sitios cerrados demasiado concurridos.

Dentro de lo posible, mantener al niño alejado de personas enfermas.

Evitar que comparta utensilios con otros niños.

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