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Por Redacción

Cómo controlar el estrés laboral



Diferentes estudios alrededor del planeta dan cuenta del elevado índice de empleados que padecen estrés laboral, lo que implica profundos trastornos personales y para las empresas en las que se desempeñan, muchas de las cuales al mismo tiempo son víctimas y victimarias de la situación. Sus causas pueden ser varias y de distintos orígenes pero, por lo general, no importa en qué lugares del mundo se encuentren los empleados, a todos los estresan las mismas razones, entre ellas, trabajar de lo que no se quiere, mala relación con el jefe o con los pares, inestabilidad laboral y mal sueldo. No obstante, aún con buenas condiciones una persona puede sentir esta oprimente sensación que termina por enfermar el alma, el cuerpo y el trabajo.


La Organización Mundial de la Salud ( OMS ) define al estrés laboral como la “reacción que puede tener el individuo ante exigencias y presiones laborales que no se ajustan a sus conocimientos, gustos y aptitudes; y que ponen a prueba su capacidad para afrontar la situación”. Es preciso describir al estrés como un proceso natural de adaptación del individuo a las demandas de su entorno, lo que implica aumento de la tasa cardíaca, tensión muscular y velocidad en el procesamiento de la información. A su vez, se asocia con una reducción de la productividad en las empresas y un descenso de la calidad de vida de aquellos que lo sufren.


La presencia de empleados que padecen este tipo de situaciones repercute en las empresas y les hace perder mucho dinero. Expertos aseguran que los trabajadores estresados no están felices ni sanos, por lo que las organizaciones  que quieran ayudar a su personal a tener vidas más gratificantes deben analizar los niveles de estrés dentro de ellas.


Detectar el estrés entre los trabajadores es tan importante como aprender a combatirlo y conocer técnicas eficaces para manejarlo, tal es así que se sugiere incluir ejercicios de elongación durante la jornada laboral y amenizar el ambiente con música elegida por los trabajadores o con aquella que se considere adecuada para acompañar el trabajo cotidiano.


Lo cierto es que una compañía debe brindar un espacio óptimo de trabajo, en el cual, además, debe garantizarse tanto la seguridad como el respeto. Por otro lado, hay que planificar la tarea para evitar jornadas extensas y de tenerlas, es oportuno crear espacios de distensión y relajación, tales como espacios verdes, salas de sueño o cafeterías cómodas.


Otra punto fundamental reside en que el trabajador se comprometa con la empresa, además de hacerlo en el sentido obvio, también desde la realización de actividades alternativas que nada tengan que ver con el trabajo pero que sirvan para evitar las situaciones de estrés y por ende, para ejecutarlo de la mejor forma.


Hoy en día el estrés es un común denominador de la mayoría de las profesiones y puede anular la productividad tanto como afectar en forma severa la salud mental y emocional de cualquier persona.


Para manejarlo de manera efectiva es importante comenzar por reconocer los síntomas, entre los que se encuentran: problemas para concentrarse, dolor de cabeza, ansiedad, apatía, tensión muscular, irritaciones en la piel, problemas estomacales, pérdida del apetito sexual y fatiga. Una vez detectados los síntomas, el paso siguiente es recuperar el control del cuerpo y la mente. Para lograrlo se aconseja, entre otras posibilidades, las siguientes:


▪ Comer sano: La alimentación es vital para consolidar un cuerpo sano porque lo prepara para cualquier adversidad fisiológica. Además, el momento de comer es muy importante para relajarse y desconectarse de la vida profesional.


▪ Descanso total: Los momentos de reposo deben ser óptimos. Dormir bien y las horas adecuadas – se recomiendan ocho horas – permitirá la relajación total. Evitar que los momentos sin trabajo sean interrumpidos y procurar no llevar tensión laboral a la casa.


▪ Ejercicio  físico y mental: Exigirle al cuerpo fomenta la salud mental, el ejercicio produce endorfinas, las que son responsables de la euforia. La actividad física es capaz no sólo de distraer, sino también de preparar para enfrentar de manera eficaz nuevas situaciones de estrés.  Caminar, trotar, andar en bicicleta o hasta pasear al perro, son maneras sencillas y económicas de comenzar a ejercitarse.


También otras actividades, como el yoga o la meditación, permiten despejar la mente, tomar decisiones y aprender a enfrentar las cosas con calma. El yoga combina una serie de movimientos lentos y estáticos que benefician la manera de respirar. La mayoría de las clases terminan con una pose de relajación, pero ciertas formas de la disciplina hacen hincapié en los ejercicios de respiración junto con estiramientos lentos; ambos buscan la liberación del estrés contenido.


Por su parte, el reiki es una de las prácticas que cada vez tiene más adeptos, tanto así que en nuestro país ya existen hospitales que lo aplican a pacientes con diversas patologías. Es un tipo de sanación espiritual de origen japonés. Una persona que practica reiki facilita el flujo de energía a través del cuerpo, pero a diferencia de los masajes, no involucra contacto físico. Ayuda a aliviar el estrés, calmar la ansiedad, y fomenta el crecimiento de un ambiente de sanación física, mental, y emocional.


▪ Masajes y acupunción: Los masajes inducen cambios químicos que reducen el dolor y el estrés en el cuerpo. Cuando se está bajo mucha presión el cuerpo produce una hormona llamada cortisol, la que mata una importante cantidad de células esenciales para protegernos contra enfermedades de todo tipo. Mientras que en la acupuntura, por ejemplo, pequeñas agujas se ponen en la superficie de la piel para estimular puntos específicos en el cuerpo que relaja los nudos de tensión. Practicarla de manera regular elimina estrés, ansiedad, presión alta, y músculos tensos. Lo mismo ocurre con la auriculoterapia, sólo que las agujitas se colocan en diferentes puntos de las orejas.


▪ Agenda: Para evitar complicaciones de cualquier tipo lo óptimo es reorganizar el tiempo para alcanzar a realizar todas las tareas. Una agenda es ideal para organizar el día y los horarios de acuerdo con las actividades extra laborales.


▪ Autoestima: Fomentar el amor propio ayuda a sentirse orgulloso de los propios logros, al tiempo que permite asumir mejor los errores y buscar soluciones más viables.


▪ Enfrentar la ansiedad: Relajación para momentos de tensión, leer sobre técnicas de autoayuda, exponerse poco a poco a las situaciones que ocasionan pánico y aprender a decir “no”, cuando algo cuesta mucho.


No hay que olvidar que el estrés es parte normal del ámbito laboral, sin embargo, pequeños cambios en la forma de vida, como planear días más balanceados, tomar pequeños descansos y decidirse a invertir tiempo en cosas diferentes! puede modificar en forma sustancial sus consecuencias o aún mejor, erradicarlo de lo cotidiano.


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Cómo controlar el estrés laboral

Diferentes estudios alrededor del planeta dan cuenta del elevado índice de empleados que padecen estrés laboral, lo que implica profundos trastornos personales y para las empresas en las que se desempeñan, muchas de las cuales al mismo tiempo son víctimas y victimarias de la situación. Sus causas pueden ser varias y de distintos orígenes pero, por lo general, no importa en qué lugares del mundo se encuentren los empleados, a todos los estresan las mismas razones, entre ellas, trabajar de lo que no se quiere, mala relación con el jefe o con los pares, inestabilidad laboral y mal sueldo. No obstante, aún con buenas condiciones una persona puede sentir esta oprimente sensación que termina por enfermar el alma, el cuerpo y el trabajo.

La Organización Mundial de la Salud ( OMS ) define al estrés laboral como la “reacción que puede tener el individuo ante exigencias y presiones laborales que no se ajustan a sus conocimientos, gustos y aptitudes; y que ponen a prueba su capacidad para afrontar la situación”. Es preciso describir al estrés como un proceso natural de adaptación del individuo a las demandas de su entorno, lo que implica aumento de la tasa cardíaca, tensión muscular y velocidad en el procesamiento de la información. A su vez, se asocia con una reducción de la productividad en las empresas y un descenso de la calidad de vida de aquellos que lo sufren.

La presencia de empleados que padecen este tipo de situaciones repercute en las empresas y les hace perder mucho dinero. Expertos aseguran que los trabajadores estresados no están felices ni sanos, por lo que las organizaciones  que quieran ayudar a su personal a tener vidas más gratificantes deben analizar los niveles de estrés dentro de ellas.

Detectar el estrés entre los trabajadores es tan importante como aprender a combatirlo y conocer técnicas eficaces para manejarlo, tal es así que se sugiere incluir ejercicios de elongación durante la jornada laboral y amenizar el ambiente con música elegida por los trabajadores o con aquella que se considere adecuada para acompañar el trabajo cotidiano.

Lo cierto es que una compañía debe brindar un espacio óptimo de trabajo, en el cual, además, debe garantizarse tanto la seguridad como el respeto. Por otro lado, hay que planificar la tarea para evitar jornadas extensas y de tenerlas, es oportuno crear espacios de distensión y relajación, tales como espacios verdes, salas de sueño o cafeterías cómodas.

Otra punto fundamental reside en que el trabajador se comprometa con la empresa, además de hacerlo en el sentido obvio, también desde la realización de actividades alternativas que nada tengan que ver con el trabajo pero que sirvan para evitar las situaciones de estrés y por ende, para ejecutarlo de la mejor forma.

Hoy en día el estrés es un común denominador de la mayoría de las profesiones y puede anular la productividad tanto como afectar en forma severa la salud mental y emocional de cualquier persona.

Para manejarlo de manera efectiva es importante comenzar por reconocer los síntomas, entre los que se encuentran: problemas para concentrarse, dolor de cabeza, ansiedad, apatía, tensión muscular, irritaciones en la piel, problemas estomacales, pérdida del apetito sexual y fatiga. Una vez detectados los síntomas, el paso siguiente es recuperar el control del cuerpo y la mente. Para lograrlo se aconseja, entre otras posibilidades, las siguientes:

▪ Comer sano: La alimentación es vital para consolidar un cuerpo sano porque lo prepara para cualquier adversidad fisiológica. Además, el momento de comer es muy importante para relajarse y desconectarse de la vida profesional.

▪ Descanso total: Los momentos de reposo deben ser óptimos. Dormir bien y las horas adecuadas – se recomiendan ocho horas – permitirá la relajación total. Evitar que los momentos sin trabajo sean interrumpidos y procurar no llevar tensión laboral a la casa.

▪ Ejercicio  físico y mental: Exigirle al cuerpo fomenta la salud mental, el ejercicio produce endorfinas, las que son responsables de la euforia. La actividad física es capaz no sólo de distraer, sino también de preparar para enfrentar de manera eficaz nuevas situaciones de estrés.  Caminar, trotar, andar en bicicleta o hasta pasear al perro, son maneras sencillas y económicas de comenzar a ejercitarse.

También otras actividades, como el yoga o la meditación, permiten despejar la mente, tomar decisiones y aprender a enfrentar las cosas con calma. El yoga combina una serie de movimientos lentos y estáticos que benefician la manera de respirar. La mayoría de las clases terminan con una pose de relajación, pero ciertas formas de la disciplina hacen hincapié en los ejercicios de respiración junto con estiramientos lentos; ambos buscan la liberación del estrés contenido.

Por su parte, el reiki es una de las prácticas que cada vez tiene más adeptos, tanto así que en nuestro país ya existen hospitales que lo aplican a pacientes con diversas patologías. Es un tipo de sanación espiritual de origen japonés. Una persona que practica reiki facilita el flujo de energía a través del cuerpo, pero a diferencia de los masajes, no involucra contacto físico. Ayuda a aliviar el estrés, calmar la ansiedad, y fomenta el crecimiento de un ambiente de sanación física, mental, y emocional.

▪ Masajes y acupunción: Los masajes inducen cambios químicos que reducen el dolor y el estrés en el cuerpo. Cuando se está bajo mucha presión el cuerpo produce una hormona llamada cortisol, la que mata una importante cantidad de células esenciales para protegernos contra enfermedades de todo tipo. Mientras que en la acupuntura, por ejemplo, pequeñas agujas se ponen en la superficie de la piel para estimular puntos específicos en el cuerpo que relaja los nudos de tensión. Practicarla de manera regular elimina estrés, ansiedad, presión alta, y músculos tensos. Lo mismo ocurre con la auriculoterapia, sólo que las agujitas se colocan en diferentes puntos de las orejas.

▪ Agenda: Para evitar complicaciones de cualquier tipo lo óptimo es reorganizar el tiempo para alcanzar a realizar todas las tareas. Una agenda es ideal para organizar el día y los horarios de acuerdo con las actividades extra laborales.

▪ Autoestima: Fomentar el amor propio ayuda a sentirse orgulloso de los propios logros, al tiempo que permite asumir mejor los errores y buscar soluciones más viables.

▪ Enfrentar la ansiedad: Relajación para momentos de tensión, leer sobre técnicas de autoayuda, exponerse poco a poco a las situaciones que ocasionan pánico y aprender a decir “no”, cuando algo cuesta mucho.

No hay que olvidar que el estrés es parte normal del ámbito laboral, sin embargo, pequeños cambios en la forma de vida, como planear días más balanceados, tomar pequeños descansos y decidirse a invertir tiempo en cosas diferentes! puede modificar en forma sustancial sus consecuencias o aún mejor, erradicarlo de lo cotidiano.

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