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Por Redacción

Cinco mentiras que el cine insiste en hacernos creer



Cada vez que nos enfrentamos a una película, o a una historia de ficción en cualquier formato, se pone en marcha el mecanismo que se conoce como “suspensión de la incredulidad”, es decir, el que nos dispone mentalmente a aceptar el universo que nos plantea la historia y su lógica interna, aunque estos no tengan lugar en la vida real.


El ejemplo más mencionado y reconocido de esto es el de Clark Kent, al que nadie reconoce como Superman, a pesar de que el único “disfraz” que utiliza son unos anteojos.


Si no pusiéramos en juego la suspensión de la incredulidad, no podríamos disfrutar de prácticamente ninguna película (“¡¿Cómo puede ser que unos mutantes viajen al pasado?!”), pero, como ejercicio, es entretenido desentrañar este mecanismo y olvidarlo por un momento, para ver cuáles son algunas de las mentiras más comunes que aceptamos en el cine.


Estas son 5 mentiras que el cine ha intentado incansablemente hacernos creer. Y lo ha logrado.


#1 Sexo en la playa


Las películas nos han hecho creer que tener sexo en los lugares más inesperados y absurdos es algo corriente, algo que ponen en práctica todas las parejas del mundo. ¡Error! La realidad es que, aunque suene aburrido, todo el mundo acostumbra a tener sexo en la cama, y cualquier otro lugar es una improbable excepción.


El cine ha hecho del sexo en la playa algo romántico e ideal. Pero lo cierto es que, si alguna vez lo intentan, será, en primer lugar, algo difícil encontrar la privacidad necesaria, y luego resultará bastante más incómodo de lo que nos hicieron creer. La arena es realmente molesta, sobre todo en ciertas partes.



#2 Cuidado con el micro


En la vida real suelen ocurrir accidentes. Pero en las películas, los conductores de micros son realmente descuidados (y homicidas).


Este tipo de accidente inesperado es utilizado habitualmente en las películas por su capacidad de sorprender e impactar a la audiencia, pero también puede ser como recurso de comedia o como demostración del karma. Además, el micro generalmente va a una velocidad mucho mayor que el resto de los vehículos y el conductor raramente pisa el freno, a pesar de que ha impactado con una persona.


CINE MICRO



#3 Coreografía espontánea


Hay que imaginar la siguiente situación: uno va caminando por la ciudad, escuchando música a través de los auriculares, y de repente suena tu canción favorita, una muy alegre y pegadiza. Naturalmente, uno reprime el impulso de ponerse a cantar y bailar en el medio de la calle, para que la gente no mire como si recién hubiéramos escapado de un loquero.


En las películas, basta con que el personaje principal se ponga a bailar alegremente, para que la multitud lo acompañe en una perfecta coreografía nunca antes ensayada.


CINE COREO


 


#4 El montaje que transforma lo aburrido en épico


Ah, la magia del cine. Basta con poner un montaje con la música adecuada y alternando las imágenes rápidamente para hacernos creer que ejercitarse arduamente antes de una pelea es lo más maravilloso del mundo.


Incluso si el entrenamiento consiste en correr varios kilómetros diarios atravesando vías de tren y suburbios derruídos, hacer lagartijas, abdominales, recibir golpes en todo el cuerpo, golpear cadáveres de animales y celebrar que se terminó el suplicio luego de subir una enorme escalinata.


CINE ROCKY


#5 Los lentes mágicos


De manera similar a lo que ocurre con Superman / Clark Kent, en múltiples ocasiones los lentes tienen un poder de transformación asombroso en las películas. Sobre todo en las chicas.


Se ha visto en innumerables ocasiones cómo la chica que todos descartaban por “fea”, que naturalmente usa lentes, de repente se las saca, se suelta el pelo, un poco de maquillaje y… ¡resulta que era hermosa! Y deja perplejo al chico que sólo la quería como amiga.


CINE KENT


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Cinco mentiras que el cine insiste en hacernos creer

Cada vez que nos enfrentamos a una película, o a una historia de ficción en cualquier formato, se pone en marcha el mecanismo que se conoce como “suspensión de la incredulidad”, es decir, el que nos dispone mentalmente a aceptar el universo que nos plantea la historia y su lógica interna, aunque estos no tengan lugar en la vida real.

El ejemplo más mencionado y reconocido de esto es el de Clark Kent, al que nadie reconoce como Superman, a pesar de que el único “disfraz” que utiliza son unos anteojos.

Si no pusiéramos en juego la suspensión de la incredulidad, no podríamos disfrutar de prácticamente ninguna película (“¡¿Cómo puede ser que unos mutantes viajen al pasado?!”), pero, como ejercicio, es entretenido desentrañar este mecanismo y olvidarlo por un momento, para ver cuáles son algunas de las mentiras más comunes que aceptamos en el cine.

Estas son 5 mentiras que el cine ha intentado incansablemente hacernos creer. Y lo ha logrado.

#1 Sexo en la playa

Las películas nos han hecho creer que tener sexo en los lugares más inesperados y absurdos es algo corriente, algo que ponen en práctica todas las parejas del mundo. ¡Error! La realidad es que, aunque suene aburrido, todo el mundo acostumbra a tener sexo en la cama, y cualquier otro lugar es una improbable excepción.

El cine ha hecho del sexo en la playa algo romántico e ideal. Pero lo cierto es que, si alguna vez lo intentan, será, en primer lugar, algo difícil encontrar la privacidad necesaria, y luego resultará bastante más incómodo de lo que nos hicieron creer. La arena es realmente molesta, sobre todo en ciertas partes.

#2 Cuidado con el micro

En la vida real suelen ocurrir accidentes. Pero en las películas, los conductores de micros son realmente descuidados (y homicidas).

Este tipo de accidente inesperado es utilizado habitualmente en las películas por su capacidad de sorprender e impactar a la audiencia, pero también puede ser como recurso de comedia o como demostración del karma. Además, el micro generalmente va a una velocidad mucho mayor que el resto de los vehículos y el conductor raramente pisa el freno, a pesar de que ha impactado con una persona.

CINE MICRO

#3 Coreografía espontánea

Hay que imaginar la siguiente situación: uno va caminando por la ciudad, escuchando música a través de los auriculares, y de repente suena tu canción favorita, una muy alegre y pegadiza. Naturalmente, uno reprime el impulso de ponerse a cantar y bailar en el medio de la calle, para que la gente no mire como si recién hubiéramos escapado de un loquero.

En las películas, basta con que el personaje principal se ponga a bailar alegremente, para que la multitud lo acompañe en una perfecta coreografía nunca antes ensayada.

CINE COREO

 

#4 El montaje que transforma lo aburrido en épico

Ah, la magia del cine. Basta con poner un montaje con la música adecuada y alternando las imágenes rápidamente para hacernos creer que ejercitarse arduamente antes de una pelea es lo más maravilloso del mundo.

Incluso si el entrenamiento consiste en correr varios kilómetros diarios atravesando vías de tren y suburbios derruídos, hacer lagartijas, abdominales, recibir golpes en todo el cuerpo, golpear cadáveres de animales y celebrar que se terminó el suplicio luego de subir una enorme escalinata.

CINE ROCKY

#5 Los lentes mágicos

De manera similar a lo que ocurre con Superman / Clark Kent, en múltiples ocasiones los lentes tienen un poder de transformación asombroso en las películas. Sobre todo en las chicas.

Se ha visto en innumerables ocasiones cómo la chica que todos descartaban por “fea”, que naturalmente usa lentes, de repente se las saca, se suelta el pelo, un poco de maquillaje y… ¡resulta que era hermosa! Y deja perplejo al chico que sólo la quería como amiga.

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