ciudadanodiario.com.ar
Cardiopatía congénita: bebés mendocinos en peligro
Cargando...
Por Redacción

Cardiopatía congénita: bebés mendocinos en peligro



En Mendoza, uno de cada trescientos bebés presenta algún tipo de cardiopatía congénita. Al respecto, especialistas consultados por este medio aseguran que es fundamental que la enfermedad sea tratada a tiempo, ya que si no es detectada en forma prematura puede derivar en la muerte del infante.
De ser necesario, a través del Plan Nacer, ahora cualquier ciudadano puede acceder a la intervención por cateterismo. De acuerdo con los registros del programa perteneciente al Ministerio de Salud, del 2012 al 2014 se realizaron, en nuestra provincia, 695 procedimientos entre diagnósticos y acciones netamente terapéuticas.


Qué es una cardiopatía congénita
Según el Colegio Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas (CACI), el término cardiopatía congénita se refiere “a problemas con la estructura y funcionamiento del corazón debido a un desarrollo anormal de éste antes del nacimiento”.
Del mismo modo, en su página web y con el ánimo de promover los controles de embarazo dedicados a detectar este tipo de anomalías, el CACI advierte a través de su página web oficial que “las últimas estadísticas marcan que en la Argentina nacen más de 7 mil bebés por año con alguna cardiopatía congénita, de los cuales cerca de 7 de cada 10 requieren algún tipo de intervención, y la mitad de ellos de alta complejidad. De esta manera, las cardiopatías congénitas representan una de las causas que más influyen en la mortalidad infantil de nuestro país y uno de los problemas cardiológicos de mayor importancia de la edad pediátrica”.
Sin embargo, aclaran, “el desarrollo del intervencionismo mínimamente invasivo de los últimos 25 a 30 años ha llevado a los casos a ser menos peligrosos. Procedimientos como el cateterismo, que se ha mostrado efectivo y seguro, han tenido un porcentaje promedio de éxito superior al 95 por ciento”.
Además, es el tipo de anomalía congénita más común y puede darse en niños aunque no tengan predisposición hereditaria.
Al respecto, pediatras locales confirman el correlato de la estadística en Mendoza y aseguran que la detección en el embarazo es vital. Ante esto, el cardiólogo pediátrico Alejandro Peirone indicó que “lo ideal es realizar el diagnóstico precoz en el vientre de la mamá, es decir hacer el diagnóstico prenatal a través de una ecocardiografía fetal. Para esto, quien realiza el seguimiento obstétrico de la paciente puede detectar alteraciones del corazoncito y pedir la opinión especializada”.
Esta situación se reviste de notable seriedad y preocupación si tenemos en cuenta que sacando las causas de mortalidad perinatal, que pueden ser controlables y tratables, como son por ejemplo la prematurez o las infecciones, entre otros, los polimalformados (cardiopatías), constituyen la primera causa de muerte después de las mencionadas.
“Dentro de las malformaciones, la cardiopatía congénita es seis veces más frecuente que las digestivas, las neurológicas y las genitourinarias”, explicó Peirone.


Hay ayuda y es gratis
Del total de casos detectados, una tercera parte requiere intervención quirúrgica y eso puede costar mucho dinero, que generalmente le cubre la obra social a quien la tiene. Pero ya que muchos niños no cuentan con ella, el Plan Sumar –perteneciente al Plan Nacer– brinda cobertura gratuita. “Aquellos bebés con una cardiopatía congénita son derivados al Hospital Notti para recibir la atención necesaria. Hasta el momento, el Plan Sumar ha cubierto 209 cirugías en nuestra provincia”, agrega Peirone, quien asegura que “este plan ha permitido acercar las nuevas modalidades terapéuticas a los pacientes. Sin embargo, es posible que tengamos todavía un subregistro debido a que no se reportan todos los cateterismos que se realizan en instituciones privadas”.
Sin embargo para poder acceder fácilmente a este tipo de beneficios es necesario realizarse todos los controles prenatales establecidos por la Organización Panamericana de la Salud.


Causas y aparición de la enfermedad
El corazón humano se empieza a formar como una estructura tubular en torno a la cuarta semana de embarazo. Alrededor de la octava semana, este tubo aumenta progresivamente de longitud y acaba enroscándose sobre sí mismo. En su interior crece un tabique (denominado “septo”) que separa las dos cavidades del corazón: la superior (o auricular) y la inferior (o ventricular), en dos lados: el derecho y el izquierdo. Seguidamente se forman cuatro válvulas de tejido, que se encargan de hacer circular la sangre entre las cavidades cardíacas, los pulmones y el resto del cuerpo cuando bombea el corazón.
Hay muchos factores genéticos y ambientales cuya interacción puede alterar el desarrollo del corazón durante las primeras etapas del desarrollo fetal (las primeras 8 a 9 semanas de embarazo). A veces se conoce la causa de la anomalía cardíaca congénita. Por ejemplo, la exposición a ciertos factores ambientales durante el primer trimestre de embarazo puede provocar anomalías estructurales. Esto es lo que puede ocurrir cuando se toman fármacos anticonvulsivos, como la fenitoína, el medicamento dermatológico isotretinoína o sales de litio, que se utilizan para tratar la enfermedad maníaco-depresiva.
La diabetes no controlada, el consumo de alcohol o de drogas, así como la exposición a sustancias químicas de uso industrial durante el embarazo, también puede aumentar el riesgo de malformaciones cardíacas congénitas. Algunas anomalías cromosómicas, en las que falta o sobra un cromosoma (o una parte de un cromosoma), se asocian a anomalías cardíacas congénitas. De todos modos, la mayoría de las veces se desconoce la causa específica de las anomalías cardíacas congénitas.
Durante los últimos 25 años, los avances que han tenido lugar en la técnica de la ecografía han permitido desarrollar herramientas muy sofisticadas, como la ecocardiografía fetal, que permiten diagnosticar muchas anomalías cardíacas congénitas tan pronto como entre la duodécima y la vigésima semana de embarazo. El uso de estas técnicas ha permitido tranquilizar a muchos futuros padres en ciernes al informarles de que el corazón de su futuro bebé va ser normal. Y a otros les ha permitido saber que existe una anomalía en su futuro bebé mucho antes del nacimiento. Estas técnicas ayudan a la familia y a los médicos a tomar decisiones informadas sobre las mejores opciones terapéuticas.


comentarios

Compartir en facebook
Compartir en twitter

Cardiopatía congénita: bebés mendocinos en peligro

En Mendoza, uno de cada trescientos bebés presenta algún tipo de cardiopatía congénita. Al respecto, especialistas consultados por este medio aseguran que es fundamental que la enfermedad sea tratada a tiempo, ya que si no es detectada en forma prematura puede derivar en la muerte del infante.
De ser necesario, a través del Plan Nacer, ahora cualquier ciudadano puede acceder a la intervención por cateterismo. De acuerdo con los registros del programa perteneciente al Ministerio de Salud, del 2012 al 2014 se realizaron, en nuestra provincia, 695 procedimientos entre diagnósticos y acciones netamente terapéuticas.

Qué es una cardiopatía congénita
Según el Colegio Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas (CACI), el término cardiopatía congénita se refiere “a problemas con la estructura y funcionamiento del corazón debido a un desarrollo anormal de éste antes del nacimiento”.
Del mismo modo, en su página web y con el ánimo de promover los controles de embarazo dedicados a detectar este tipo de anomalías, el CACI advierte a través de su página web oficial que “las últimas estadísticas marcan que en la Argentina nacen más de 7 mil bebés por año con alguna cardiopatía congénita, de los cuales cerca de 7 de cada 10 requieren algún tipo de intervención, y la mitad de ellos de alta complejidad. De esta manera, las cardiopatías congénitas representan una de las causas que más influyen en la mortalidad infantil de nuestro país y uno de los problemas cardiológicos de mayor importancia de la edad pediátrica”.
Sin embargo, aclaran, “el desarrollo del intervencionismo mínimamente invasivo de los últimos 25 a 30 años ha llevado a los casos a ser menos peligrosos. Procedimientos como el cateterismo, que se ha mostrado efectivo y seguro, han tenido un porcentaje promedio de éxito superior al 95 por ciento”.
Además, es el tipo de anomalía congénita más común y puede darse en niños aunque no tengan predisposición hereditaria.
Al respecto, pediatras locales confirman el correlato de la estadística en Mendoza y aseguran que la detección en el embarazo es vital. Ante esto, el cardiólogo pediátrico Alejandro Peirone indicó que “lo ideal es realizar el diagnóstico precoz en el vientre de la mamá, es decir hacer el diagnóstico prenatal a través de una ecocardiografía fetal. Para esto, quien realiza el seguimiento obstétrico de la paciente puede detectar alteraciones del corazoncito y pedir la opinión especializada”.
Esta situación se reviste de notable seriedad y preocupación si tenemos en cuenta que sacando las causas de mortalidad perinatal, que pueden ser controlables y tratables, como son por ejemplo la prematurez o las infecciones, entre otros, los polimalformados (cardiopatías), constituyen la primera causa de muerte después de las mencionadas.
“Dentro de las malformaciones, la cardiopatía congénita es seis veces más frecuente que las digestivas, las neurológicas y las genitourinarias”, explicó Peirone.

Hay ayuda y es gratis
Del total de casos detectados, una tercera parte requiere intervención quirúrgica y eso puede costar mucho dinero, que generalmente le cubre la obra social a quien la tiene. Pero ya que muchos niños no cuentan con ella, el Plan Sumar –perteneciente al Plan Nacer– brinda cobertura gratuita. “Aquellos bebés con una cardiopatía congénita son derivados al Hospital Notti para recibir la atención necesaria. Hasta el momento, el Plan Sumar ha cubierto 209 cirugías en nuestra provincia”, agrega Peirone, quien asegura que “este plan ha permitido acercar las nuevas modalidades terapéuticas a los pacientes. Sin embargo, es posible que tengamos todavía un subregistro debido a que no se reportan todos los cateterismos que se realizan en instituciones privadas”.
Sin embargo para poder acceder fácilmente a este tipo de beneficios es necesario realizarse todos los controles prenatales establecidos por la Organización Panamericana de la Salud.

Causas y aparición de la enfermedad
El corazón humano se empieza a formar como una estructura tubular en torno a la cuarta semana de embarazo. Alrededor de la octava semana, este tubo aumenta progresivamente de longitud y acaba enroscándose sobre sí mismo. En su interior crece un tabique (denominado “septo”) que separa las dos cavidades del corazón: la superior (o auricular) y la inferior (o ventricular), en dos lados: el derecho y el izquierdo. Seguidamente se forman cuatro válvulas de tejido, que se encargan de hacer circular la sangre entre las cavidades cardíacas, los pulmones y el resto del cuerpo cuando bombea el corazón.
Hay muchos factores genéticos y ambientales cuya interacción puede alterar el desarrollo del corazón durante las primeras etapas del desarrollo fetal (las primeras 8 a 9 semanas de embarazo). A veces se conoce la causa de la anomalía cardíaca congénita. Por ejemplo, la exposición a ciertos factores ambientales durante el primer trimestre de embarazo puede provocar anomalías estructurales. Esto es lo que puede ocurrir cuando se toman fármacos anticonvulsivos, como la fenitoína, el medicamento dermatológico isotretinoína o sales de litio, que se utilizan para tratar la enfermedad maníaco-depresiva.
La diabetes no controlada, el consumo de alcohol o de drogas, así como la exposición a sustancias químicas de uso industrial durante el embarazo, también puede aumentar el riesgo de malformaciones cardíacas congénitas. Algunas anomalías cromosómicas, en las que falta o sobra un cromosoma (o una parte de un cromosoma), se asocian a anomalías cardíacas congénitas. De todos modos, la mayoría de las veces se desconoce la causa específica de las anomalías cardíacas congénitas.
Durante los últimos 25 años, los avances que han tenido lugar en la técnica de la ecografía han permitido desarrollar herramientas muy sofisticadas, como la ecocardiografía fetal, que permiten diagnosticar muchas anomalías cardíacas congénitas tan pronto como entre la duodécima y la vigésima semana de embarazo. El uso de estas técnicas ha permitido tranquilizar a muchos futuros padres en ciernes al informarles de que el corazón de su futuro bebé va ser normal. Y a otros les ha permitido saber que existe una anomalía en su futuro bebé mucho antes del nacimiento. Estas técnicas ayudan a la familia y a los médicos a tomar decisiones informadas sobre las mejores opciones terapéuticas.

comentarios

Login