Cárceles: Lo que sucede en Brasil enciende la alerta en las penitenciarías argentinas
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Por Redacción

Cárceles: Lo que sucede en Brasil enciende la alerta en las penitenciarías argentinas



Los 87 muertos en dos motines en cárceles de Brasil en menos de una semana, abrieron el debate en la Argentina. La primera mirada –y la más ligera- fue que la causa era el hacinamiento.


El mundo carcelario es más complicado que esa simple deducción. Brasil tiene en sus prisiones a 6,5% de la población carcelaria del mundo. Superó a Rusia y está tercera detrás de Estados Unidos (2,5 millones de presos) y China (1,6 millones).


La cantidad de gente encarcelada es un número sin significado sino se contemplan las realidades.


En Estados Unidos, los jueces son elegidos por el voto popular, por lo tanto para no defraudar a sus electores, aplican penas larguísimas. El sistema les da resultado por la independencia absoluta que tiene la Justicia de los otros poderes.


En Brasil se le comprueban todos los delitos al preso y les dan también extensas condenas. En cambio en la Argentina, hay un promedio de ocho delitos por preso pero caen por uno solo. Si no funcionara la puerta giratoria de los jueces y las penas fueran más largas, el sistema hubiera estallado porque en la cárcel solo está encerrada 60% de los que deberían estar cumpliendo condena. La permisividad argentina hace que haya 50 mil prófugos (no todos por delitos que tienen como pena la cárcel). Cada año se escapa un penal entero de las cárceles argentinas.


Por otra parte, en Brasil, hay una guerra declarada entre dos bandas de narcotraficantes: Primer Comando de la Capital y Comando Vermelho.


No es una lucha provocada por el hacinamiento, sino la prosecución de una guerra que está instalada en las calles de San Pablo por el control del territorio.



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Cárceles: Lo que sucede en Brasil enciende la alerta en las penitenciarías argentinas

Los 87 muertos en dos motines en cárceles de Brasil en menos de una semana, abrieron el debate en la Argentina. La primera mirada –y la más ligera- fue que la causa era el hacinamiento.

El mundo carcelario es más complicado que esa simple deducción. Brasil tiene en sus prisiones a 6,5% de la población carcelaria del mundo. Superó a Rusia y está tercera detrás de Estados Unidos (2,5 millones de presos) y China (1,6 millones).

La cantidad de gente encarcelada es un número sin significado sino se contemplan las realidades.

En Estados Unidos, los jueces son elegidos por el voto popular, por lo tanto para no defraudar a sus electores, aplican penas larguísimas. El sistema les da resultado por la independencia absoluta que tiene la Justicia de los otros poderes.

En Brasil se le comprueban todos los delitos al preso y les dan también extensas condenas. En cambio en la Argentina, hay un promedio de ocho delitos por preso pero caen por uno solo. Si no funcionara la puerta giratoria de los jueces y las penas fueran más largas, el sistema hubiera estallado porque en la cárcel solo está encerrada 60% de los que deberían estar cumpliendo condena. La permisividad argentina hace que haya 50 mil prófugos (no todos por delitos que tienen como pena la cárcel). Cada año se escapa un penal entero de las cárceles argentinas.

Por otra parte, en Brasil, hay una guerra declarada entre dos bandas de narcotraficantes: Primer Comando de la Capital y Comando Vermelho.

No es una lucha provocada por el hacinamiento, sino la prosecución de una guerra que está instalada en las calles de San Pablo por el control del territorio.

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